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lunes, 24 de septiembre de 2012

LA MALA EDUCACIÓN–CURSO DEL 76



Es posible que esta entrada no guste entre alguno de mis amigos docentes, pero si en mi propio blog no puedo expresar libremente mis opiniones y experiencias, apaga y let´s go.

Este análisis o lo que sea parte de mi experiencia personal como alumno, como observador y como ex-profesor.

No me voy a andar con rodeos. Parto de la premisa de que la raíz de buena parte de nuestros problemas (si no de todos) es la Educación. O, para hablar con propiedad, del SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL.

Uno, para bien y para mal, estudió en una época de cambios, entre el final del franquismo y las primeras décadas del sistema actual.

Ambas etapas tuvieron cosas buenas y malas: en una me enseñaron a amar la Geografía, la Historia, la Literatura y el folclore de TODA España. En el coro del colegio, por ejemplo, aprendíamos a cantar la Rianxeira o la Virgen de Candelaria. Dudo mucho que con el actual modelo educativo por taifas los niños de Galicia, por ejemplo, sepan cómo se llaman los bailes regionales de Canarias. Esto para muchos puede ser algo superficial, o como le espetó una “ciudadana del mundo” a un amigo en las Vistillas: “¿para qué me sirve a mi tener una  identidad?”. Paradójicamente, esta misma gente a la que le trae al pairo tener raíces castellanas o la identidad de nuestra provincia luego lucha denodadamente por la identidad de los indígenas bolivianos o de cualquier pueblo del mundo. De cualquier pueblo salvo del nuestro. Defender lo nuestro es paleto o fascista (palabra comodín que lo mismo sirve para el PP, Trotsky o los Reyes Católicos).

Así que el sistema educativo franquista tenía cosas buenas (maldición, a estas alturas ya me estarán llamando fascista).

Y el sistema hasta los años 80, tal como yo lo viví, también tuvo algo bueno: la recién estrenada libertad venía acompañada de un sentido crítico, de un poner en tela de juicio todo (oh, cielos, a estas alturas ya me estarán llamando anarquista).

Y vamos al meollo de nuestros males. Desde mi punto de vista, y no soy el único que piensa así, uno de los errores de nuestro actual sistema fue el transferir las competencias educativas a las taifas, también llamadas comunidades autónomas.

Se suele hacer hincapié en cómo los “pérfidos nacionalistas” de Cataluña y Vascongadas dan una enseñanza sesgada a sus niños y adolescentes. Tienen parte de razón los que se quejan de esto. Pero de lo que no hablan nunca es de que TODAS las CCAA falsean la enseñanza de las Humanidades.

Sí, las matemáticas, la Física, el inglés, no tienen vuelta de hoja. (¿ o sí? ) Pero, ay, cuando nos metemos a enseñar Historia, Geografía o Ética (eso que ahora llaman “Educación para la Ciudadanía”). La Historia, de hecho está reinventada 17 veces.

Así, cierto consejero de Hedukassión de la Junta de Andalucía llegó a afirmar hace unos años: “¿para qué necesitan los niños andaluces estudiar a don Pelayo?”.

El sistema educativo al fin y al cabo es un reflejo de nuestro sistema de valores. Y en este sentido hemos vivido en las últimas décadas un cambio de paradigma.Y no digo que no haya traído cosas buenas, algo que sinceramente ignoro. Pero los errores, errores que mucho me temo responden a los intereses de los que mandan, los veo a diario, al hablar con personas sobre todo de menos de 30 años.

Del “naci-onanismo” educativo no se han librado ni las CCAA supuestamente “anti-nacionalistas”, que también tienen lo suyo. En este sentido, me parece cuanto menos una exactitud que a los niños de Madroñistán (perdón, C.A. de Madriz) se les enseñe que el baile típico de la provincia es el Chotis (que nunca salió de la capital) y se oculte que la seguidilla es de origen madrileño, por ejemplo. 

No es casual que en Atlas, libros de Historia (¿?) etc , de la CAM se omita deliberadamente que durante siglos la provincia de Madrid (provincia que, no olvidemos, es un “invento” de 1833, al igual que las demás) fue una provincia 100% castellana. Los mismos que se quejan del sesgo ideológico-nacionalista de escuelas y televisiones en Cataluña o Pais Vasco fomentan este tipo de inexactitudes, manipulaciones, mentiras y omisiones. 

Y podríamos seguir: es como lo del bilingüismo, la excelencia… lógicamente no me puede parecer mal que los niños madrileños aprendan inglés. They´ll speak, read and write perfect english, pero muchos no sabrán expresarse en castellano, escribir sin faltas de ortografía, o seguirán pensando que el paleolítico madrileño es intrínsecamente distinto al toledano o segoviano.

La C.A. supuestamente antinacionalista sufre una triple propaganda desde hace 30 años: propaganda “multicultural” (negando, qué curioso, la cultura autóctona), propaganda españolista-torrentiana (defensa de la tauromaquia, del flamenco y todos los topicazos typicall spanish), y propaganda casticista (extrapolando cierto folclore decimonónico circunscrito a la Villa y Corte a toda la provincia). En resumen, delirantes arrebatos de cosmopaletismo de los que tanto hemos hablado aquí. O el "semos españoles, olé olé olé".

Hemos llegado al extremo de homogeneizar CCAA enteras: así, por ejemplo, en ciertas comarcas jienenses que se hablaba con un acento más cercano al manchego, la presión cultural ha conseguido que la gente hable con un acento claramente andaluz. O los intentos de “mancheguizar” tierras no manchegas de Castilla-La Mancha (Guadalajara, buena parte de Toledo, la serranía de Cuenca). O pretender que en la castellana comarca de Requena-Utiel los niños hablen valenciano. Ejemplos como estos, miles.

30 años de manipulación han conseguido que la mayoría de riojanos, cántabros o madrileños no se sientan castellanos. O que una buena parte de catalanes y vascos ya no se sientan españoles, que tanto monta.


Puestos a contar mentiras, me estoy planteando seriamente reivindicar la secesión de Carabanchel o de Móstoles de la CA de Madrid. Total, tendría los mismos fundamentos.

Mientras  no le pongamos el cascabel al gato educativo (algo que ni al PPSOE ni a IUPyD les importa una higa) esto no tendrá remedio.

Me parecen justificadas las reivindicaciones de los docentes, pero ellos, lamentablemente, al igual que el resto de los funcionarios, son parte del engranaje de la mentira. No hace mucho un castellanista que es profesor de primaria me comentaba con dolor que lo duro no era practicar la libertad de Cátedra en el filo de la navaja de unos programas de estudios sesgados. Lo duro era luchar contra la ignorancia de los propios compañeros. Un maestro no puede enseñar algo que desconoce.

Por otra parte, muchos docentes "progres" tienen la sana intención de la universalidad de la enseñanza. Pero, como diría el profesor Juan Bautista Fuentes, la monserga o letanía del acceso de todos a la Educación no basta. Sí, todos estáis invitados al convite, pero eso sí, el menú consiste en guano de murciélago (vulgo: mierda).

Esto es lo que hay. Algunos luchamos contra este estado de cosas, pero es muy duro e ingrato. Resistir es vencer.

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