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domingo, 21 de octubre de 2012

Triste España sin Castilla

 
Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador (…) “
( Santiago Ramón y Cajal. 1934)

"No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!.

"La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud."
(Doctor José Luis Palma Gámiz)

Desde la sacralizada transición se han encargado entre unos y otros de acrecentar las diferencias territoriales en España. Y algo que la Historia no les perdonará: han neutralizado a Castilla, dividiéndola en 5 absurdas CCAA. Madrid fue separada de Castilla la Nueva por exigencia de los separatistas catalanes. La Rioja y Cantabria fueron posibles por el apoyo de los nacionalistas vascos. Mientras vivamos en una España de dos velocidades, con territorios de primera,y de segunda esto irá a peor. Y sin el reconocimiento de Castilla, sin su columna vertebral, España tiene sus días contados. Así pensamos algunos.





Imagen: blog http://castillaresiste.wordpress.com/

1 comentario:

  1. Vicente, así pensamos muchos.
    La transición fue todo menos democrática, hubo mucha imposición por parte de las llamadas “nacionalidades históricas” para anular la principal nacionalidad histórica, como bien dices, la columna vertebral de España, que el nacionalismo castellano sea integrador y no separatista, no es motivo para que nuestra identidad nacional sea diluida como si fuese un azucarillo, somos castellano y sentimos como castellanos, queremos, debemos y podemos estar unidos en un territorio unido y cohesionado, con o sin nuestros hermanos leoneses. Es necesaria una autentica transición a la democracia donde los castellanos tengamos nuestra propia voz dentro de un Estado Federal.

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