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domingo, 14 de diciembre de 2014

CARABANCHEL IS NOT CARPETANIA. (LA AMENAZA FANTASMA)



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Éramos pocos, y parió la Carpetania. Si nuestros ancestros prerromanos levantasen la cabeza….

Lo hemos repetido hasta la saciedad: para ser castellanista hace falta tener ganas. Porque muchos no nos entienden y los que nos entienden puede que nos rechacen por sus prejuicios, propios y ajenos. No voy a entrar nuevamente en los defectos intrínsecos de los llamados castellanismos ni en las amenazas externas habituales, a derecha e izquierda, desde la periferia separatista al centralismo españ-olé y fandango.

No, hoy nos enfrentamos a una nueva amenaza. Nuestros textos proféticos nos avisaban de que este día podía llegar. Lo que ocurrió en el s. XX en Cantabria con la exaltación del pasado prerromano y la invención de una identidad parecía no extrapolable a otras partes de las Castillas.
/ Curiosamente, en cierta ocasión comentábamos un “castellanista en el exilio” americano y yo precisamente que por la misma regla de tres que el nacionalismo cántabro reivindicaba una época ancestral en la que sus antepasados tuvieron en jaque al mayor Imperio de la época (esos mismos ancestros que luego serían deportados o exterminados por los mismos romanos, aunque esto suelen pasarlo por alto) también en otros puntos de Castilla podría reivindicarse esa etapa histórica diferencial y borra de un plumazo ión Roma, Al-Andalus y sobre todo los siglos de Castellanidad cristiana, o Cristiandad castellana, que lo mismo da. Y así, ver un resurgimiento de la Celtiberia, los arévacos, pelendones, titos y belos, y en lo que a los del centro nos concierne, la Carpetania/

Pues he aquí que los textos proféticos tenían razón : el anticristo ha llegado a la provincia de Madrid (invento de 1833, para quienes creen que es algo proveniente de las normas dictadas a Moisés en el Sinaí o de los superiores desconocidos)

No teníamos bastante con combatir a cantabristas, españolistas, catalanes y vascos, la mancheguización de Castilla-La Mancha, el cosmopaletismo madrileño, o los localismos provincialistas, sino que ahora además ha aparecido lo que los castellanistas madrileños temíamos hace tiempo: han surgido un blog, una página de feisbuc y algún que otro perfil de esa red social reivindicando una supuesta identidad carpetana en buenos términos con los “hermanos manchegos” pero totalmente distinta al resto de Castilla. De hecho, para estos visionarios Madrid no tiene nada que ver con Castilla. Y la llamada Castilla la Nueva no fue sino una rebautismo del Reino de Toledo. Vamos, que habemus nacionalismo madrileño. Tan infundado e irreal como otros. Pero bueno, cada uno es muy libre de reinventar la Historia a su gusto. Eso sí, que luego no nos digan que les faltamos al respeto por considerar aberrante y antihistórico reivindicar a un pueblo prerromano con la bandera de la C.A.M. O llevar guerreros medievales con una bandera inventada en 1983. Bandera que, por otra parte, su creador diseñó en rojo carmesí precisamente para señalar las raíces castellanas de esta nuestra comunidad.10369890_285339168315841_3753986813971522207_n
(Curiosa readaptación de la bandera que llevaban los hinchas del Atlético de Madrid en los años 80)


Uno de los problemas de la España contemporánea es que cualquiera se cree historiador, psicólogo o entrenador de fútbol. Y encima te vienen dando lecciones de Geografía, de Arqueología o de Historia a los “malvados imperialistas” a los que en el colegio nos enseñaron que Madrid era Castilla la Nueva, que en la Facultad de Geografía e Historia se nos repitió que Madrid nunca había sido otra cosa más que castellana desde el s. XI hasta el s. XX.

Cómo nos engañaron en 1983, haciéndonos creer que el invento autonómico iba a ser una cuestión meramente administrativa y descentralizadora. De esos polvos, de su Telemadrid y sus competencias en Educación vienen estos lodos.

Y visto que la locura va a más, yo ya he decidido que si alguna vez se establece por Ley que Madrid no es sino la prolongación, tal cual, de los pueblos carpetanos anteriores a la llegada de Roma, reivindicaré el hecho diferencial de Carabanchel, que desde el s. II d. c al menos fue romano, en cuyos garbanzales se encontraron restos arqueológicos romanos y que por supuesto no tiene nada que ver con esos bárbaros carpetanos.

CARABANCHEL IS NOT CARPETANIA. MADRILEÑOS GO HOME ¡!

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