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viernes, 28 de julio de 2023

Qué es el Distributismo

 Publicado originalmente en Religión en Libertad

https://www.religionenlibertad.com/cultura/800243961/que-es-distributismo-alternativa-catolica-socialismo-capitalismo.html

¿Qué es el distributismo? ¿Es una alternativa al capitalismo y al socialismo? ¿Es aplicable hoy?


El distributismo es una especie de "tercera vía" económica entre el socialismo y el capitalismo, que fomenta la economía de lo pequeño y cercano.

El distributismo aparece como una "tercera vía" económica y social entre el socialismo y el capitalismo, que fomenta la economía de lo pequeño y cercano, la subsidiariedad, que haya muchos pequeños propietarios, lo que da libertad a los hombres. Fueron los escritores católicos Hilaire Belloc y G.K. Chesterton sus grandes difusores, inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia Católica.


Índice de lo que debes saber sobre el distributismo


¿Qué es el distributismo?


¿Cuáles son los principios del distributismo?


¿Cuál es el origen del distributismo?       


¿Quiénes son los ideólogos del distributismo?


¿Cuál es la influencia de la Rerum Novarum de León XIII en el distributismo?


¿Es aplicable el distributismo hoy?


***


¿Qué es el distributismo?


El distributismo nació a principios del XX a raíz de la encíclica Rerum Novarum, en la cual el Papa León XIII hizo en 1891 un repaso a la situación social de aquel momento, donde llamaba la atención de las condiciones inhumanas en que se encontraban los trabajadores. Esta propuesta se basa en la creencia de que el sistema capitalista y el socialismo son defectuosos y conducen a la concentración del poder y la propiedad en manos de unos pocos, lo que genera desigualdad y problemas sociales.


Juan Manuel de Prada, defensor del distributismo, explicaba que “Hilaire Belloc y G. K. Chesterton consideraron siempre que el capitalismo era la gran plaga que impedía la floración de una sociedad auténticamente cristiana, por haber introducido la competencia en las relaciones conyugales, desarraigado al hombre de su tierra y nublado las virtudes de nuestros mayores, convirtiendo a los seres humanos en máquinas al servicio de la producción”.


Belloc señalaba que “el capitalismo constituye una calamidad no porque defienda el derecho legal a la propiedad, sino porque representa, por su propia naturaleza, el empleo de ese derecho legal para beneficio de unos pocos privilegiados contra un número mucho mayor de hombres que, aunque libres y ciudadanos en igualdad de condiciones, carecen de toda base económica propia”.


Y para aclarar en qué consiste, De Prada afirma que “el distributismo se funda en las instituciones de la familia y la propiedad, pilares básicos de un recto orden de la sociedad humana; no cualquier familia, desde luego, sino la familia católica comprometida en la procreación y fortalecida por vínculos solidarios indestructibles. Tampoco cualquier propiedad, y mucho menos la propiedad concentrada del capitalismo, sino una propiedad equitativamente distribuida que permita a cada familia ser dueña de su hogar y de sus medios de producción. El trabajo, de este modo, deja de ser alienante y se convierte en un fin en sí mismo; y el trabajador, al ser también propietario, recupera el amor por la obra bien hecha, y vuelve a mirar a Dios, al principio de cada jornada, con gratitud y sentido de lo sagrado, santificando de veras sus quehaceres cotidianos”.


¿Cuáles son los principios del distributismo?


Inspirado por la doctrina social de la Iglesia y especialmente de la encíclica Rerum Novarum, el distributismo tiene como base las instituciones de la familia y la propiedad, pilares básicos de la sociedad. Son tres los grandes principios en los que se basa esta vía alternativa al capitalismo y al socialismo: propiedad privada, subsidiariedad y solidaridad.


-Propiedad privada: a diferencia del capitalismo, donde la propiedad puede y en muchos casos está en manos de un pequeño grupo de personas, en el distributismo se aboga porque muchos tenga una pequeña propiedad productiva, que sea equitativa y esté justamente distribuida. El objetivo es que cada familia sea dueña de su hogar y de su medio de producción, pudiendo así ser autosuficientes y tener una vida digna. El escritor Juan Manuel de Prada, distributista confeso, explica que “el trabajo, de este modo, deja de ser alienante y se convierte en un fin en sí mismo; y el trabajador, al ser también propietario, recupera el amor por la obra bien hecha, y vuelve a mirar a Dios, al principio de cada jornada, con gratitud y sentido de lo sagrado, santificando de veras sus quehaceres cotidianos”.


Al haber un gran número de productores de mismos bienes y servicios el mercado sería más competitivo, no existirían empresas con grandes cotas de poder o influencias políticas o sociales, y el mercado se autorregularía evitando los monopolios y situaciones económicas injustas.


-Subsidiariedad: El distributismo tiene como gran pilar también el principio de subsidiariedad. Frente a un socialismo que encumbra al Estado, el distributismo afirma que una autoridad debe limitarse a ejercer tan sólo aquellas funciones que no pueden ser desempeñadas a un nivel más bajo. Es decir, aquellas cosas que pueda hacer el individuo no deberían hacerlas el Estado o las grandes empresas. Esta idea sintetiza magistralmente la tradición escolástica y el sentido cristiano de la propiedad privada, y en él y su reflejo en la encíclica Rerum Novarum se basó el pensamiento económico de Chesterton y Belloc. Este principio se podría resumir, en términos del economista E.F. Schumacher, con la expresión “lo pequeño es hermoso”.


-Solidaridad: Igual de importante que los aspectos anteriormente citados, la solidaridad se convierte en un aspecto fundamental del distributismo. Pero hay que entenderlo como una solidaridad basada en la virtud teologal de la caridad. En Distributism Review, Pedro Jiménez de León señala que en esta corriente “el trabajo no debe buscar nuestro lucro personal, sino el bien común. Así, el Estado debe trabajar de manera subsidiaria para el bien común de cada comunidad. No importa si se pierde eficiencia en muchas cosas, lo importante es trabajar para y hacia el bien común, lo que es, tomar aquellas medidas que promuevan la virtud entre las personas y de esa manera su felicidad. El Estado debe asegurar la propiedad del sistema de producción de cada individuo o establecer empresas copropieatarias. El distributismo no rechaza que ciertos servicios como podría ser la seguridad social, la policía o el ejército se releguen al Estado y que éste asegure su correcto funcionamiento. Hay servicios que por sus características no son viables de llevar a cabo por la pequeña propiedad, por lo que deben relegarse al Estado, respetando siempre el principio de subsidiariedad”.


¿Cuál es el origen del distributismo?     


El origen del distributismo se sitúa en los inicios del siglo XX de mano de los intelectuales ingleses Hilaire Belloc y G.K. Chesterton. En su tesis doctoral Gilbert Keith Chesterton y el distributismo inglés en el primer tercio del siglo XX, Daniel Sada explica que fue el propio Chesterton quien atribuyó a Belloc el haber sido el primero en formular las tesis distributistas, aunque quizás pudo decirlo porque fue el primero en utilizar el término distributismo en su obra El Estado servil.


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/1e/Shaw%2C_Belloc_e_Chesterton.jpg

De este modo, los primeros escritos que hablan de las tesis distributistas, aunque todavía no eran citadas con tal nombre, provienen de una disputa que entre 1907 y 1908 mantuvieron Belloc y Chesterton en la revista New Age del socialista A.R. Orage en la que los dos autores discutieron con G.B Shaw y H.G. Wells sobre capitalismo, socialismo y distribución de la propiedad. Fue aquí donde se sentarían las bases del distributismo.


En los años siguientes se fue desarrollando primero de manera más sencilla en la revista The Eye Witness y después con mucha mayor intensidad en el semanario G.K.`s Weekly.


Según explica Daniel Sada en su tesis, la primera obra propiamente distributista fue escrita por Chesterton, Lo que está mal en el mundo, que fue publicada en 1910. Sin embargo, suele citarse como primera obra de referencia distributista otra de Belloc tres años posterior: El Estado Servil. En Lo que está mal en el mundo, Chesterton ya deja planteada su postura sobre los temas esenciales del distributismo: familia, propiedad, capitalismo y socialismo, plutocracia, parlamentarismo, Edad Media y cristiandad como referentes distributivos, etc. Hasta ahora nos hemos referido a los orígenes de la formulación de las ideas distributistas.


Aunque Sada habla del origen el distributismo a inicios del siglo XX, lo hace desde un punto de vista filosófico. Las ideas distributistas venían siendo expuestas desde entonces, habiendo surgido como respuesta aplicada al llamamiento que hiciera León XIII a los católicos en la Carta Encíclica Rerum novarum de 1891, para desarrollar alternativas válidas que sirvieran de corrección a los errores del capitalismo y del socialismo denunciados por la encíclica. En cuanto a cuanto movimiento social no toma cuerpo hasta que en 1925 Chesterton comienza a editar el semanario G.K.'s Weekly, en torno al cual se erige la Liga Distributista el 17 de septiembre de 1926. 


El distributismo no se podría entender sin la encíclica Rerum novarum de León XIII, punto de partida del que surgirá esta corriente cuyas bases pusieron dos grandes intelectuales en Reino Unido, Chesterton (1874-1936) y Belloc (1870-1953), que además de grandes amigos tuvieron muchas cosas en común, como su fe y su amor por la literatura.


Ambos se influyeron mutuamente intelectualmente, lo que facilitó las bases del distributismo. Se cree que se conocieron personalmente en el año 1900, aunque es probable que ambos tuvieran conocimiento del otro desde antes.


Los dos eran cristianos devotos, también poetas, ensayistas, novelistas, críticos sociales, y apologistas religiosos. Según explica Daniel Sada en su tesis doctoral, curiosamente cada uno escribió, aproximadamente, unos cien libros. La principal diferencia entre sus carreras era que Belloc tenía más de historiador y Chesterton más de crítico literario.


“Las ideas históricas y políticas de Belloc influyeron a Chesterton, mientras que Belloc se tenía a sí mismo por un ignorante de la literatura inglesa, y decía que había aprendido de Chesterton lo que sabía de ella. Por otro lado, la obra de ficción de Chesterton fue mejor y más conocida que la de Belloc. Los dos eran tan elocuentes hablando como escribiendo, y eran también excelentes en los debates; pero Belloc era bastante mordaz y falto de humor, mientras que Chesterton era indefectiblemente jovial. El pensamiento de Belloc era claro, lógico y sistemático; el de Chesterton romántico y paradójico”, explica.

¿Cuál es la influencia de Rerum Novarum de León XIII en el distributismo?


Como ya se ha dicho anteriormente esta encíclica publicada por León XIII en 1891 y que pone las bases de la doctrina social moderna impresionó sobremanera a Chesterton y Belloc, padres del distributismo, para el que aplicaron elementos importantes de los planteamientos sugeridos por el Papa en este texto magisterial.


La encíclica Rerum Novarum de León XIII establece los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia, resaltando la dignidad humana, la justicia social, el papel del Estado, los derechos de los trabajadores, la subsidiariedad y el bienestar de la familia como elementos centrales en la búsqueda de una sociedad más justa. Puntos, la mayoría de ellos, que de una manera más clara y otras más implícita, influirían enormemente en el distributismo.


El Papa resaltó la dignidad humana inherente de cada persona en un momento en el que muchos eran explotados al límite, de ahí que destacara la importancia de reconocer los derechos fundamentales de los trabajadores, con salarios y condiciones laborales justas. También promovía en la encíclica la justicia social y la importancia de garantizar el bien común para todos.


En cuanto al papel del Estado, León XIII abogaba por una intervención limitada del Estado en la economía, reconociendo y defendiendo la propiedad privada, pero no la acumulación desmedida de las riquezas. Además, introduce el principio de subsidiariedad, uno de los pilares en los que después se sustentaría el distributismo, sosteniendo que los asuntos deben ser manejados por la autoridad más cercana al nivel en el que pueden ser resueltos efectivamente. Igualmente, el texto enfatiza la importancia de la familia como base de la sociedad, y por ello promueve el derecho a que los trabajadores tengan tiempo libre para descansar y pasar tiempo con sus familias.







¿Es aplicable el distributismo hoy?


Una de las grandes preguntas que se hacen hoy acerca del distributismo, pero que también se hicieron en el origen de esta “tercera vía”, es si es realmente aplicable hoy, dada la coyuntura actual, el avance de la tecnología, o la influencia de ésta en los medios de producción. Sin embargo, el intelectual Juan Manuel de Prada, admirador de Belloc y Chesterton, considera que sí es aplicable hoy. Pero se centra a la hora de afirmarlo no tanto en la tecnología sino en las personas que estén dispuestas a llevarlo adelante.


De Prada explicaba que “el distributismo no postula una sociedad de individuos iguales, empachados de una libertad que acaba destruyendo los vínculos comunitarios, sino una sociedad verdaderamente fraterna, regida por los principios de dignidad y jerarquía, en la que mucho más que el bienestar importa el bien-ser. Algunos la juzgarán una sociedad utópica; yo la juzgo perfectamente realizable, en un tiempo como el presente, en que el capitalismo financiero y el llamado cínicamente Estado social de Derecho se tambalean, heridos de muerte. Sólo hacen falta católicos radicales e intrépidos, con poco que perder (el soborno del mundo) y mucho que ganar (la vida eterna)”.


Por su parte, Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, y experto en el distributismo señalaba igualmente que la propuesta distributista podría inspirar nuevos esfuerzos para superar tanto el actual sistema como “la filosofía que en él subyace”.


Según considera, en el capitalismo, “junto a un fin muy loable y necesario, como es la generación de riqueza, viene indisolublemente pegada una filosofía de fondo en la que el consumo es la lógica que parece invadirlo todo, y la persona no es fin en sí misma, sino un instrumento”. Frente a esto, el distributismo ofrece, “más que una propuesta económica concreta, una reflexión desde la centralidad de la persona”. Esta centralidad “sólo puede producirse desde la libertad», y para ello es necesario, “en el orden social y económico, una correcta distribución de la propiedad”. Así, cada hombre tendrá algo suyo sobre lo que poder actuar de forma creativa.





martes, 31 de diciembre de 2019

φώς τοῦ κόσμου Luz del Mundo



Carry on my wayward son
There'll be peace when you are done
Lay your weary head to rest
Don't you cry no more

Carry On Wayward son, Kansas





Es noche cerrada. La noche más oscura , la que precede al amanecer. Y en una torre cercana, en un piso elevado, una luz brilla toda la noche. Luces de Navidad me saludan en mi madrugón hacia el autobus, hacia la jornada laboral

Es noche cerrada, el termómetro se acerca a los 0º C, y sigue haciendo frío en mi alma. Ni hay pastores en Belén ni campanilleros que me hagan llorar.

Pero hay una luz en una torre cercana . Y hay una luz que no se apaga. La luz del solsticio, la luz de Dios

Las Navidades del s XX, musgo, corcho y espumillón, eran un mar de luces: color en escaparates, terrazas, ventanas, calles y hasta en árboles. ¿Falsedad, costumbre,Fe verdadera? : De una u otra manera, pero era un tiempo muy especial, el tiempo más especial, “le temps de lÁmour , le temps des copains”... et des familles


Mas ahora los Reyes y los Belenes son retrógrados, algo tan del pasado como ir a Misa del Gallo, cantar villancicos o Castilla la Nueva. Lo “cool”, lo papichulo es adorar a caricaturas de santos reconvertidos en gordos barbudos color poca-cola y elfos cantarines.

Ya no sé qué me cansa más, si el “felices fiestas” neutro y consumista o el feliz solsticio. Ay, el solsticio, que yo también he celebrado: antaño patrimonio de neopaganos de todo pelaje y no pocos malotes fasci-nordicistas. El solsticio cuya celebración hoy día es el despiporre de Viriato en bicicleta: felicitan el solsticio mis ex-compis de Equo, los del mandil , los vikingos de sofá , los nostálgicos de una república que no conocieron , los nazis de mercadillo, y hasta las hembristas-sorosistas.

Quieren , quienes no deben ser nombrados, que no creamos. Al menos en el Dios cristiano, el de la religión más molesta para sus planes globalizadores. Se empeñan, año tras año, en recordarnos las coincidencias de la Navidad cristiana con otros ritos, creencias, religiones, mitologías y tradiciones ancestrales. Aculturaciones y suplantaciones. Saturno, Mitra, Yule y sus celebraciones , sean celtas, nórdicas, rosacrucianas o retrofuturistas. 


Todo sea a mayor gloria de una nueva “religión” oficial y única para todo “Occidente”, un sincretismo homogeneizador en el que caben desde la trivialización del budismo o el yoga hasta los cultos wiccanos y la adoración de la Pachamama. (1) 

Desde 1789 empeñados en cambiar el calendario juliano, el gregoriano o el cristiano por un calendario laico ad hoc, y las procesiones católicas por Mademoiselle Aubry “tocada con el gorro frigio y llevada en solemne procesión, entronizada como diosa Razón”

Que sí, que vale.Lo que queráis. Qué mas da la Navidad, el solsticio o décadas de recuerdos. Que todo son mentiras. Pero como dijo el otro: no creo en la Iglesia católica, que es la única verdadera, mucho menos voy a creer en la tuya (que ni siquiera es religión).

Como decía mi profesor de Filosofía en 1985, ya no hay valores inamovibles, salvo los consensuados. Y mañana, como en el Ateneo en 1936, se votará para decidir, democráticamente, si Dios existe. Vamos, dejen de pensar en hipotecas metafísicas. Nietzsche ha triunfado y punto.Si dan igual 8 que ochenta, si todo tiene el mismo valor, nada vale. 

Nos dijeron que tenía que llover a cántaros, que había señales “de que la siesta se acababa” , que los poemas estaban escritos en las paredes del metro y que debajo del asfalto estaba la playa. Y todo era mentira.

Se acaba el año. Y en una peculiar voltereta del destino, vuelves al pueblo en el que permanece , mudo testigo de la Historia, el puente que tu bisabuelo materno diseñó, la tierra en la que reposan tus abuelos paternos y el coche en el que se conocieron tus padres Y en ese pueblo, tras una jornada plena de emociones y vivencias, entras en la iglesia en la que hace sólo semanas rezaban por el alma de tu último tío. Y preguntas al de arriba, te preguntas a ti mismo, qué/quién eres, y para qué estás aquí. Una anciana os da una estampa de la Virgen del Carmen para encomendaros a su blanco manto en la vuelta a esta Gomorra mesetaria. Casualidades, señales, qué se yo.

Un año más se acaba, con nuevas bajas en el equipo pero con muchas ganas de seguir jugando , aun a sabiendas de que el partido está amañado.

Bailando en la oscuridad, viendo una luz en la lejanía. Vislumbrando en el ocaso de los dioses la cruz del siglo, iluminada en la noche. 

Es noche cerrada. La noche más oscura , la que precede al amanecer. Pero hay una luz . Una luz que no se apaga. La Luz de Dios.

Mordordrid, 11 de Nivôse de 230





(1) Caramba, ¿no se encamina el Vaticano hacia esa misma confluencia?)

sábado, 23 de marzo de 2013

Papa negro, Papa blanco ¿el último Papa?








“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis.” Mateo 7, 15-20

“El tema del Demonio y la influencia que puede ejercer sería un capítulo muy importante de reflexión para la doctrina católica, pero actualmente es poco estudiado” Pablo VI
 
Me preguntan sobre los sucesos extraordinarios que están acaeciendo en la Iglesia Católica. Sigo confuso. Los que me conocen saben que viví intensamente la Fé católica, la cual aún profeso, aunque de aquella manera. Pero de años de militancia y estudio he pasado a desengaños, dudas (razonables) de Fé, crisis y asqueo ante hipócritas y malvados. (“Oh, Lord, why have you forsaken me?”)
Así, a vuelapluma, ¿qué sabemos a ciencia cierta del nuevo Papa y de sus intenciones? Nada, lógicamente.
Para unos, los llamados “progresistas” dentro y fuera del catolicismo, la Iglesia debe llevar a cabo una transformación radical culminando la labor empezada en el Concilio Vaticano II. Estos consideran a la Iglesia una institución medieval que debe ser reformada de cabeza a los pies hasta que, como dijo el otro, “no la reconozca ni la madre que la parió”. En tal sentido, ha llegado hasta mi la carta de 
Juan Arias, ex sacerdote y periodista, de la que he seleccionado algunos fragmentos (ojito a lo subrayado) : 

 

“La renuncia del papa Benedicto XVI, por motivos aún oscuros, lleva a pensar que no estamos ante una crisis más de las que ha padecido la Iglesia Católica en su historia, sino ante algo inédito; una encrucijada que induce a pensar en un final del papado si no se reforma. (…)
Cada vez que este gobierno central de la institución se ha reformado ha acabado reafirmándose en su poder. Esa cosmética no sirve para una crisis que ha llevado a un papa a renunciar a su amplio poder espiritual y mundano. (…)
Para la elección del nuevo papa, la Iglesia Católica abrió un debate con tres posibles modelos: un gesto con puño de hierro, buen conocedor de los laberintos de la curia y sus luchas internas de poder; un papa pastor, que continúe la labor interrumpida por Juan Pablo II y deje a la curia su poder castrador de la modernidad; o bien un papa profeta capaz de inaugurar una nueva era en el papado. Los dos primeros perfiles no parecen servir para esa transformación casi cósmica que necesita la Iglesia. Solo una apertura a la profecía capaz de reencontrar la Iglesia de los orígenes, aún no contaminada por el poder mundano, podría salvarla del naufragio. (…)
“…dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César” y solo intervendría en las cosas mundanas para defender la dignidad humana. Dejaría a la ciencia trabajar en libertad para buscar nuevas fronteras en la investigación, dejaría a los cristianos mayor libertad de conciencia en el ejercicio de su sexualidad, sobre la que el Concilio Vaticano II –tal olvidado- llegar a decir que no solo estaba destinada a la procreación, sino que era un “nuevo lenguaje” entre las personas que se expresan también a través de su cuerpo.
Si la Iglesia volviera a sus orígenes, también encontraría mejor el camino extraviado del ecumenismo, del diálogo con todas las otras creencias religiosas. Hoy está paralizado por un motivo muy sencillo: la Iglesia y los papas siguen aferrados al dogma de la infalibilidad, que les impide en teoría a equivocarse en materia de fe y de costumbres. Y es imposible dialogar entre falibles e infalibles. Sin ese dogma impuesto con enjuagues, la vuelta a la tradición sería revolucionaria, ya que devolvería a la Iglesia su función de ser una voz más en el gran concierto de la fe universal y no la única. (…)
Para llevar a cabo esta revolución de la Iglesia, necesitaría en primer lugar que el nuevo papa convocara con urgencia un nuevo concilio ecuménico, esta vez con representación real y no solo simbólica de la toda la comunidad cristiana universal y de todas las confesiones religiosas.”
 
Veamos. Si no he entendido mal a este señor, cuyas propuestas no son nuevas, sino que llevan “runruneando” desde los años 60, las soluciones a la crisis del catolicismo pasarían por: 
 
1º “un papa profeta capaz de inaugurar una nueva era en el papado. Los dos primeros perfiles no parecen servir para esa transformación casi cósmica que necesita la Iglesia.” //temblando estoy; si a continuación lees el Apocalipsis, Nostradamus y las profecías de san Malaquías entra ciertamente el canguelo. ¿transformación cósmica? A los que desgraciadamente hemos leído mucho sobre conspiraciones todo ese lenguaje nos suena a New Age, era de Acuario, y Nuevo Orden Mundial.//
2º “Dejaría a la ciencia trabajar en libertad para buscar nuevas fronteras en la investigación, dejaría a los cristianos mayor libertad de conciencia en el ejercicio de su sexualidad, sobre la que el Concilio Vaticano II –tal olvidado- llegar a decir que no solo estaba destinada a la procreación, sino que era un “nuevo lenguaje” entre las personas que se expresan también a través de su cuerpo.” //Sólo le ha faltado hablar del laicismo de la sociedad para ser un discurso idéntico al de determinadas sociedades secretas/discretas a las que no pienso nombrar. Dejaría a la ciencia…estupendo, ya ha salido el tema:supremacía de la ciencia sobre el resto de saberes humanos. Dicho con otras palabras: dejar vía libre para que la ciencia y la técnica se utilicen sin más censura que la propia conciencia. Y la conciencia, ya sabemos, es algo que se educa y cambia con los siglos. Relativismo moral I//
3º “…la Iglesia y los papas siguen aferrados al dogma de la infalibilidad, que les impide en teoría a equivocarse en materia de fe y de costumbres (…)devolvería a la Iglesia su función de ser una voz más en el gran concierto de la fe universal y no la única”  //sólo le ha faltado indicar que la Iglesia tendría que ser democrática, y que todos sus fieles votasen los dogmas de fé. Tampoco estaría mal seguir las enseñanzas de la audiencia de los programas de televisión. O someter a votación de la audiencia, via SMS; qué cardenales deben abandonar la casa de “Gran Papado”.¿Una voz más? Suma y sigue el relativismo (II) Al final nos da igual ocho que ochenta. Y si el día de mañana lo popular es la eutanasia obligatoria al llegar a los 60 años, pues que lo apoye la Iglesia. Si el pueblo dice que es moral el aborto o la eutanasia, ¿a qué van a venir los curas a aguarnos la fiesta?. Pues mireusté, precisamente desde que la Iglesia Católica decidió rendirse al mundo moderno (Vaticano II) lejos de pescar en nuevos caladeros, ha conseguido vaciar sus propios templos. Mientras que otros que siguen fieles a sus principios, como la Iglesia Ortodoxa, aumentan su apoyo popular. No digo ná y lo digo tó.//

 
4º “…un nuevo concilio ecuménico, esta vez con representación real y no solo simbólica de la toda la comunidad cristiana universal y de todas las confesiones religiosas” //ajajá, ya hemos llegado al quid de la cuestión. Ecumenismo pero no como colaboración y acercamiento de confesiones cristianas. Sino como claudicación y relativismo.Sí, es mi interpretación, para eso este es mi blog. Ya los anteriores pontífices se habían aproximado a otras creencias, lo cual está muy bien, en aras de la paz entre los pueblos y la verdad. Pero si admitimos que nuestra verdad no es tal, admitimos que todo es igual de válido. Y eso tiene un nombre desde san Pedro: relativismo (y ya van III) .Pues nada, como da igual, mañana mismo me hago budista, que me va dar igual. O pagano, que es lo que me está pidiendo últimamente el cuerpo, visto lo visto. Volviendo a las publicaciones “conspiranoicas”esas que tanta gracia os hacen, lo cierto es que “non creo nas meigas, pero haerlas, haylas”.Me explico: si soy mal ensado, todos Todos estos pasos llevarían a la larga a una futura religión única, un sincretismo religioso unido a una única cultura sincrética, a una globalización y asimilación cultural que borrase toda identidad y toda diferencia entre humanos. Todo en nombre de la paz y de grandes ideales. Todo supuestamente para nuestro bien//

Una humanidad de borregos que consuman los mismos productos, piensen igual, y lo más importante, no se diferencien unos de otros. Los perfectos esclavos. Los épsilon de “un Mundo feliz”.

Para muchos creyentes bienintencionados, este nuevo Papa puede ser el Kiril de “las sandalias del pescador”, repartiendo todos los bienes de la Iglesia entre los pobres e inaugurando una nueva era de paz y prosperidad.Sí, eso sería el Reino en la Tierra. Y yo me lo creería, si paralela a esta transformación los bancos se nacionalizasen y los ricos repartiesen sus riquezas entre todos los pobres del mundo, si se eliminase el hambre en el mundo y se instaurase un nuevo orden universal de justicia y concordia.
 
Pero me temo que no vayan por ahí los tiros. Si hacemos caso a ciertas voces, por el contrario , la Curia está infiltrada desde hace siglos por sus eternos enemigos. Como ya dijo Pablo VI, “el “humo de satanás” habría infiltrado la Iglesia Católica.…La batalla entre Tradición y Antitradición habría dado un giro inesperado, y los "malos" habrían colado su caballo de Troya en la misma cátedra de san Pedro.
 




No voy a volver sobre ciertas frases escuchadas: “habéis ido a buscar Papa al FIN DEL MUNDO”(en alusión a su procedencia geográfica ¿sólo?)…o sobre las similitudes etimológicas entre la palabra germánica Francisco y la voz inglesa freemason. O sobre la extraña relación histórica de amor-odio entre los jesuitas y la masonería. Para todo eso ya hay páginas y páginas que podéis consultar en Internet. O HAY LIBROS en las librerías (hasta que los censuren)

¿Y qué pienso yo? “Solo sé que no sé nada” que dijo el filósofo. Mis pasos me han levado en los últimos años lejos de Roma, desgraciadamente. Sólo puedo decir que sólo el tiempo nos dirá si este es el último Papa, y se cumplen las profecías, o si todo seguirá por el estilo (mal). Sólo sé que debemos mantenernos alerta y no creernos todo lo que nos cuenten por ahí. Y EL QUE CREA, QUE RECE. Ora Pro Nobis Pecatoribus.

“Se creía que, después del Concilio, el sol habría brillado sobre la historia de la Iglesia. Pero en lugar del sol, han aparecido las nubes, la tempestad, las tinieblas, la incertidumbre.(…)” Alberto Royo Mejía 
 
“Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá  a uno y amará al otro; mas bien, se dedicará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero“. Lucas 16:13
 
“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA” Apocalipsis 17, 1-5





























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