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lunes, 26 de diciembre de 2022

La Madonna de Stalingrado

Durante la batalla de Stalingrado, en la noche del 24 de diciembre de 1942 Kurt Reuber, un médico militar de la 16. Panzer-Division, dibujó en el reverso de un mapa ruso con un trozo de madera quemada, la imagen de una virgen con el niño envuelto en sus brazos con las palabras "Navidad en el cerco, 1942, Luz, vida, amor. Fortaleza de Stalingrado" (942, Weihnachten im Kessel – Festung Stalingrad - Licht, Leben, Liebe" ) . “En los escasos momentos de tranquilidad en el hospital de campaña, el doctor Kurt Reuber, que tambien era pastor evangélico, había dibujado varios bocetos sobre trozos de papel, cuando le vino la inspiración por un texto de San Juan que hablaba de la luz, la vida y el amor” (1) Reuber clavó el dibujo en una pared del refugio, la noticia corrió como la pólvora entre unas tropas alemanas cercadas, hambrientas y muertas de frío. Muchos soldados se atrevieron a abandonar sus refugios y arriesgarse para llegar al de Reuber a contemplar la imagen. Cuando la veían quedaban sobrecogidos y muchos lloraban y rezaban, convirtiéndo el refugio de Reuber en un santuario.

El 13 de enero de 1943 un compañero de Reuber gravemente herido, el comandante Wilhelm Grosse, fue evacuado en uno de los últimos aviones que lograron salir del cerco y se llevó consigo  el dibujo junto con una carta a la familia. 


Reuber fue capturado por los soviéticos y murió en el campo de concentración de Yelábuga el 20 de enero de 1944 pero la imagen de la "Madonna de Stalingrado" se conserva en la iglesia del Kaiser Guillermo de Berlin , iglesia  “bombardeada en 1943   que se reconstruyó sólo en parte, para recordar el terror de la guerra y la paz.” (2) .

“Después de la guerra, el gobierno alemán envió copias a los gobiernos del Reino Unido y Rusia, como símbolos de la reconciliación. Estas copias se muestran en Coventry y Volgogrado.” (3) 

"Entre miles de muertos y una ciudad arrasada por la guerra y el odio, una pequeña imagen dibujada a carboncillo acabó convertida en una señal de paz y amor, y el bunker-hospital donde estaba Reuber, en un santuario." (4)


Y al igual que en la tregua navideña de la Nochebuena de 1914 (ver entrada en este mismo blog el año pasado ) esta historia , real y estremecedora, envía un mensaje a quien quiera verlo. Un mensaje de Esperanza y de Amor . Ese Amor con mayúsculas que se hizo carne y habitó entre nosotros. Y esa luz brilla incluso en la oscuridad más atroz, incluso en el infierno de la guerra . Desde la primera Nochebuena hay una luz que prevalecerá. 

(1) Tomado del blog “el Cajón de Grissom” (http://www.elcajondegrisom.com/2013/12/la-madonna-de-stalingrado.html?sc=1672066736586#c7317385296181886051 )

(2)  y (3) Íbidem ; uséase, del mismo blog antes citado. 

(4)del blog https://www.nekofan.com/2021/12/una-historia-de-navidad-la-madonna-de.html


Notas de interés:


ver también https://www.nekofan.com/2021/12/una-historia-de-navidad-la-madonna-de.html


Y el libro "Stalingrad's Madonna" 


Las imágenes son gentieza del blog antes citado y de https://www.religionenlibertad.com/europa/42415/un-pastor-luterano-dibujo-un-icono-mariano-en-el-infierno-de.html

También es muy interesante la entrada sobre la Iglesia de la Reconcilicacion en Volgogrado (anigua Stalungrado ) https://es.catholic.net/imprimir.php?id=63693

domingo, 26 de diciembre de 2021

Noche de Paz en medio de la guerra (la tregua navideña de 1914)

 

Publicado Por Antonio Hualde el 22/12/2020 en Actuall




https://www.actuall.com/historia/1914-la-ultima-tregua-de-navidad/



Posiblemente la Primera Guerra Mundial fue la última entre caballeros. Por brutal que fuera, poco que ver con las atrocidades que hoy se cometen por doquier. Brutal, sí, como todas, pero hubo allí historias impensables en la actualidad. Entre ellas destaca una que no es precisamente bélica y que retrata como el espíritu navideño puede sacar lo mejor de cada uno. Fue en Ypres, al sur de Bélgica, a finales de 1914. Alemanes y británicos se preparaban para pasar la Navidad en unas trincheras anegadas e insalubres. El panorama era desolador: frío, hambre, enfermedades y el riesgo de caer muerto por una bala enemiga…o peor aún, malvivir de por vida con las secuelas de haber respirado gas venenoso.

A ello había que añadir la horrible monotonía diaria: a un toque de silbato, salir campo a través corriendo hacia el enemigo y, ante la imposibilidad de avanzar, dar marcha atrás, procurando llegar de una pieza. El resto del tiempo se pasaba entre barro y penurias, echando de menos a la familia y escuchando el devenir cotidiano de unos y otros, dada la proximidad de las líneas.

La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes

Pero era Navidad, con que todos recibieron presentes de casa: pequeños árboles para decorar y apfelstrudel para los alemanes, whisky y Christmas pudding para los británicos. Siendo de por sí estas fechas especiales, lo son aún más ante la posibilidad de que no haya un mañana por alguna bala perdida. Entre pasar la Navidad en amor y compañía o matar a nuestros semejantes, la elección sería unánime. Sucedió que el destino dio a aquellos hombres la posibilidad de que eligieran. Y lo hicieron bien.

Son muchos los testimonios que se guardan de aquel “momento-milagro”, como lo definió un oficial alemán. La lectura de las numerosas cartas escritas por los soldados que lo vivieron es estremecedora. En una de ellas, publicada en The Times, un suboficial galés relata que, en mitad de la noche, oyó una voz desde la trinchera enemiga que decía “¡Soldado inglés, feliz Navidad!”. Ante la sorpresa inicial, alguien contestó a los alemanes en los mismos términos, y durante esa noche “no hubo disparos, sino esperanza”.

El amanecer fue aún mejor. Tímidamente, algunos soldados ingleses y alemanes se dejaron ver con las manos en la cabeza. Avanzando hacia aquellos a los que hace bien poco iban a matar, poco a poco fueron ganando terreno, hasta situarse a tiro de un apretón de manos. De la desconfianza inicial se pasó a los abrazos y camaradería de quienes antes que guerreros eran personas. “Escribimos nuestros nombres y nuestras direcciones en tarjetas del servicio militar, y las cambiamos por tarjetas alemanas. Cortamos los botones de nuestros abrigos y recibimos a cambio las Armas Imperiales de Alemania. La Navidad había convertido en amigos a irreconciliables enemigos”.

La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes. Pero el momento más entrañable, magníficamente plasmado en la película Joyeux Noel, fue el de los villancicos. Los ingleses no se sabían muy bien la letra de Noche de Paz, pero sí en cambio la de Adeste Fideles. Cabe imaginar la escena: soldados de ambos bandos, cantando juntos al son de las gaitas escocesas.

Aquel momento mágico sirvió para hacerles olvidar que en breve volverían a matarse, pero no ese día; era Navidad. De ahí que la cruz conmemorativa de Ypres no sea por los caídos en la Gran Guerra, sino por aquellos que mostraron al mundo la grandeza del ser humano, capaz de unir en franca amistad a enemigos acérrimos.



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