Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de diciembre de 2022

1982 - 2022

Otoño de 1982. 40 años ya.

Ahí estábamos, en el año de "Naranjito", tras un Mundial de Fútbol ganado por la Italia de Paolo Rossi bajo la mirada de Sandro Pertini y la campechanía local. Esa final en un estadio Santiago Bernabeu en el que en los 80 pasó de todo: conciertos, partidos, Papamóviles. 

https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEjp7JR1KDPx-QGeLgJDWW2jnR-zp5iP9ShSfgYr-EwdtuDJ8LiG8xYL4A534qcLafW1uXuLuShR_SYfcMmExuMRonChcAnVSG-bEbfn2r--gXYNDfr_YuOl7HU6l4DeInPWmZEeIYRiNRE0RbaKC26_luEDQ3Z_derhhoahGgGPHMXwQ5ebTOdd25X0lwLos muchachos del COU 1, sellando con tinta los boletos para el viaje fin de curso a Paris en un viejo bar entre Malasaña y la calle del Pez. Cuántas veces no sentimos que éramos los primeros modernos (o los segundos, si contamos la generación de mis hermanos mayores) o los últimos testigos de la España tradicional. El  puente entre lo antiguo y lo nuevo. Conocimos los comercios tradicionales, los bares de nuestros padres, los antiguos usos. Cuando en los barrios del Foro alternaban las noches de colorines punk , droga y desenfreno con las mañanas de abuelitas yendo a comprar el pan y parroquianos degustando el vino de las tabernas desde frascas ancestrales.  "Mis amigos, dónde estarán": José Antonio Carretero Alb, Manolo, Ron, Santos, Montes, Pedro Ignacio...

Ese bar donde sellamos los boletos ya no existe, no recuerdo si se llamaba el Palentino. En todo caso es Historia. El espacio lo ocupa hogaño un bar de diseño, infusiones, mil variedades de café con bebida de soja o avena, fiel ejemplo de la gentrificación y el  pijerío pretencioso que se ha apoderado del centro de Madrid. Ese centro antaño castizo, moderno, underground, cutre no pocas veces, sucio y peligroso muchas. Ahora vas por Malasaña o Chueca y no ves diferencias con el Marais o el Soho . Los comercios son similares, los bares son iguales. Hasta las cadenas de cafeterías y supermercados son los mismos. Un mundo, un diseño, un aburrimiento. 

En fin, volvamos al otoño de 1982. Cuando el internet no existía ni en nuestros sueños y los móviles eran algo de ciencia ficción. Cuando las redes sociales eran los bares y plazas y Tinder las escaleras de un Instituto. 

En octubre, por mi cumpleaños Manolo y Eva, Eva y Manolo, me regalaron un Lp de Paul Simon. Ignoraba entonces que ese sería mi último octubre con Eva, Esther B, Manolo A, Eva C,, Julio, Montse...mi pandilla de la Parroquia del Stmo Cristo de la Victoria. Con los que fui de peregrinación a Compostela, ese viaje en el que el tipismo se fundió con la espiritualidad de un modo que no he vuelto a conocer. 


Otoño de 1982. Partidas de Monopoly con "Montes y compañía" escuchando a Blondie o al Nuevo Mester y debatiendo si mi viejo barrio era Argüelles o Chamberí. 

Mi Madrid, en todo caso. Argüelles, Centro y Chamberí. Lo demás era territorio Comanche, como ese Carabanchel al que íbamos César y yo de expedición por la línea 5 entonando a Spandau Ballet cual himno guerrero de chicos de frontera chamberilero-monclovita. Hijos de la clase obrera, sí. Y orgullosos de serlo. Pero del Centro de Madrid. Quién me iba a decir entonces que acabaría habitando estos barrios , este extrarradio tan lleno de vida y tan cambiado o más que el propio centro.

Otoño de 1982 . La venida del Papa Santo polaco, el advenimiento de esos socialdemócratas que tan poco tenían que ver  con el partido de mi abuelo y que pronto cambiarían el "OTAN: de entrada NO" por un “ de salida, menos”. 

Navidades del 82. Preparando mi primera fiesta de Nochevieja,  en casa de Santiago, el Dandy, el árbitro de la elegancia. Comprando 45 r.p.m para el acontecimiento : “Mirror Man” de la Human League (cosquilleo erótico en esas voces de Susan y Joan que para este adolescente eran cantos de sirena ...inglesa) ; Lime II (“ Babe, We're Gonna Love Tonite …..” ) , Lifeline, Boney M….


Entre 1982 y 1983 muchas cosas cambiarían en este país y en la vida de este miserable bloguero. el final de Bachillerato, la Selectividad y la llegada a la Universidad. El final de la inocencia , dejar atrás aparentemente la infancia. Nuevas amistades. La llegada a la Parroquia de Santa Rita. Ahí es ná. 

1983 sería el año del cambio; traería nuevas amistades, alguna de las cuales perduraría hasta este sorprendente siglo.

40 años después, la juventud ya no baila por Human League. Ni sus bailes los supervisa Fradejas. El Tecno Pop y el Heavy Metal han sido sustituidos por el Reggaeton. La Navidad por “las fiestas”, el Papa no viene a España ni se le espera, el PSOE ha resultado ser un fiasco y una sucesión de desilusiones, por decirlo suavemente. Los viejos bares no existen, las adolescentes , los adolescentes y les adolescentes no existen ya tal como los conocimos durante generaciones. Como decían en Trainspotting, llegará un día en que ya no habrá tíos ni tías, solo gilip**llas.


En algo tuvo razón Alfonso Guerra, que a la nueva España no la iba a reconocer ni la madre que la parió. Por el cambio: y vaya si cambiamos de 1982 a 2022 . En muchos aspectos más que de 1942 a 1982. En otros parece que estamos igual. O peor. Y por otro lado, si lo pensamos friamente, la transformación del mundo  desde 1942 , cuando soldados españoles morían a las afueras de Leningrado y en España la gente pasaba más hambre que el perro de un ciego y el 1982 de la PSOE , el Mundial y Juan Pablo II es sideral. 40 años: toda una vida, o toda una época, o todo y nada. 

Pero algo indudablemente no ha cambiado: el Mundial de fútbol. El fútbol, la religión nacional con permiso del culto a la ciencia o a lo que se entiende por científico. De Naranjito al emirato. El fútbol no desaparece, solo se transforma. Pues que bien. 

Paolo Rossi murió en 2020. Y yo, yo ya no tengo 17 años. Puede que esto sea un ejercicio de nostalgia, sí. Y qué. España ha cambiado, el mundo ha cambiado, nosotros hemos cambiado. Yo he cambiado. El cambio es consustancial al mundo postmoderno que sufrimos.  Solo Dios sabe qué nos queda por ver o por vivir. 

Pero no olvidemos los viejos bares, los viejos amigos, lo auténtico de aquella España de 1982 , de aquella España de 1942. De nuestros mayores, de aquellas generaciones que no se ofendían por todo , que lucharon y sobrevivieron. Y ante los torvos veleros que se columbran en el horizonte, empuñemos la espada y portemos la cruz dorada.

Señor, danos la fuerza y el discernimiento, para que las vidas de esos adolescentes de los 80 que sellaban los boletos en viejos bares no hayan sido en vano. Amén. 




viernes, 23 de septiembre de 2022

Frío Viento al Valhalla venezolano (In memoriam JLV )

Nos conocimos hace unos años por culpa de Lagherta y de Ragnar Lodbrok. Nuestra común afición por las andanzas de los vikingos televisivos nos presentó en el proceloso mar de las redes sociales. 

Tiempo después los extraños vientos cambiantes hicieron arribar tu navío en la nueva tierra que poblábamos colonos del norte y sur, esa tierra que algunos llegaron a llamar Karenfureng Call Land. 

En el campo de batalla de la atención al cliente luchamos codo con codo blandiendo la espada del auricular. Libamos el  hidromiel de mahouskol en la  copa de la amistad, junto a camaradas y escuderas, algunos llegados de remotas tierras allende los mares undosos. 

Degustamos las bravas de las tierras altas de Bravo Murillo en aquellos días en los que las mascarillas eran cosa de cirujanos y el teletrabajo una leyenda de los elfos del bosque.

Pero la vida del vikingo es lucha: llegaron la tormenta y el trueno. Esos mismos vientos cambiantes  trajeron la guerra entre los reinos normandos y nos alejaron en el tiempo y en el espacio. Loki, el dios del engaño, sembró la duda en nuestras huestes y quién sabe si en nosotros mismos. 

Por Thor y por Freya que permaneció la amistad y la esperanza de compartir nuevas aventuras.    Desgraciadamente los días de birra y bravas no han podido volver, truncados por el hacha inmisericorde de la Parca. 

Ni podremos brindar junto a los cines Renoir ni escanciar la sidra en "La Pomarada" entre tapas generosas y campos de cachopo.

No me podrás llevar invitado al "Sótano Iberoamericano" para compartir canciones del rock español de los 80.

Los dioses -¡Oh cruel destino!- han decidido llevarte hasta su atrio, valeroso guerrero de tierras lejanas, luchador hasta el final.

Walkirias caribeñas te conducen en un navío sin velas ni escudos hasta donde nace el arco iris. 

¡Vuela libre, amigo! Ojalá algún día nos volvamos a ver donde no exista el sufrimiento ni la contingencia. 







viernes, 6 de agosto de 2021

Memorias de Ina (Obituario)

 “No pasa nada. Y si pasa, se le saluda“ (expresión castiza).


Después de mi abuela, de mi madre y de mi tio Luis, Ina Collado fue una de las personas más castizas que he conocido. Castiza en su manera de ver la vida y el humor.


Conocí a Ina Collado hace poco más de 10 años. Entraba yo en la larga noche del paro de larga duración alternado con contratos temporales y efímeros. Una época difícil marcada por las recaídas en mis dolencias mentales, la incertidumbre y la penuria económica. Justo en esa etapa de la vida en que mi autoestima como trabajador y como persona no estaban para tirar cohetes, el curso de Dpop del CIVSEM (1) supuso un salvavidas y una llave que abrió las puertas de mi mente y de mi voluntad a nuevos retos. O, mejor dicho, al reto por excelencia de todo ser humano.


En fin, que en esos días de talleres, de lecciones para emprendedores, de coaching, meditación (2) y Kin-Jo (3) aprendí lecciones que no se enseñan en la Facultad. Lecciones por las que estaré agradecido eternamente a Civsem y a su importante labor desinteresada.


Agradecido también por los mejores compañeros que uno podría esperar: María, Elizabeth, Miguel Angel, Fernando, Phlappo, Dani, Álvaro, Gastón Mbomo….y la gran Ina Collado.


Ina era la decana del curso, casi octogenaria en aquellos días. Representaba la voz de la experiencia , testigo de una España desaparecida para bien y para mal (aunque, conociéndola, ella seguramente diría que aquella España de su juventud era peor. En ese aspecto, y en otros, me recordaba a mi tío Luis ).


La suya era una voz distinta dentro de lo polifacético de aquel grupo compuesto por personas tan distintas y con visiones tan diferentes de la vida (jóvenes, mayores, españoles, dominicanos, colombianos, peruanas, un nigeriano, casados, solteras, estudiantes, parados…)


Ina tenía sin duda una vida digna de novelarse, como la de tantas mujeres y hombres de su generación. Una vida marcada por una difícil postguerra, por tragedias familiares y por tantas vivencias y experiencias.


Una parte de los alumnos del curso mantuvo el contacto por un tiempo: senderismo por la sierra de Guadarrama, fiestas en las que servidor hizo de pinchadiscos, exposiciones de Arte. Y ya en los últimos años la cafetería de Fernando , en la que materializó sus sueños hosteleros.


Con el tiempo, como suele pasar con tantas pandillas, fuimos perdiendo el contacto, limitándonos a las Redes Sociales y el Whattssap, pero manteniendo la ilusión de vernos y hacer cosas juntos.


El primer varapalo a nuestras buenas intenciones de reuniones venturosas lo supuso la inesperada noticia de la prematura muerte de Fernando, con el que tanto tenía en común. Maldito cáncer. Maldito.


Ina estaba empeñada, bendito empeño, en que servidor escribiese o trascribiese sus memorias. Yo la verdad es que no estaba mucho por la labor, habida cuenta de que mis propios escritos llevaban tiempo en el dique seco, incluidas las entradas en este blog. Pero ahí estaba la intención de acudir con la grabadora a reunirme con mi veterana amiga y recopilar sus experiencias. El tiempo fue pasando, llegó la maldita pandemia y con ella el aislamiento social. E Ina fue a vivir a una residencia de ancianos. La idea era ir a visitarla, visita que fui postponiendo, mi deporte favorito. Lo malo es que uno proyecta a largo, medio o corto plazo, pero la vida y la muerte tienen su propia agenda, que no consulta ni pide permiso.


Cada vez que Ina hablaba con Elizabeth le comentaba lo de esas memorias, que Vicente dijo que trascribiría “Siempre te esperaba”


El 25 de julio, día de Santiago Apóstol, recibí la noticia: “Ha fallecido Ina este jueves, de la forma más pacífica y dulce, me acaba de decir su hija Maritza”


Estos años están siendo duros en general para casi todo el mundo, pero algunos hemos recibido, constante, la visita de la muerte. Desde que mi madre se fue hace 5 años , he ido perdiendo a todos mis tíos (salvo la hermana pequeña de mi madre), y a muchos amigos, conocidos y gatos. Sin nacimientos, sin hijos ni nietos que supongan una esperanza de futuro. Memento Mori.


Lo de Ina, aunque quizá no tan inesperado como cuando quien marcha es alguien más joven, no ha sido menos doloroso. Quizá más, por esas memorias que nunca se escribirán.


También a ti te fallé, Ina. Como a mi madre, como a mi padre, como a mis hermanos. Como a tantos. Creí, una vez más, que el tiempo podía dilatarse a voluntad. Pero la muerte viene siempre como un ladrón (4)


Ina fue una de las últimas castizas. Castizas de Madrid. Ina Collado fue mi amiga.



(1) Centro de Investigación en Valores          https://www.civsem.com/

(2) gratitud eterna a https://www.linkedin.com/in/inmaculada-arcos-aguilar-572b4652/?originalSubdomain=es

(3) El Kin – Jo es un arte marcial , pero no uno más. A medio camino entre arte marcial y yoga, es meditación en movimiento, es búsqueda espiritual y física. Para saber más: https://www.ivoox.com/kin-jo-arte-marcial-felicidad-por-audios-mp3_rf_9932216_1.html


(4) Referencias bíblicas hay varias, Lucas 21:34 , 1 Tesalonicenses 5:4 , 2 Pedro 3:10 … pero aquí cito Apocalipsis 3:3

“Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárda lo y arrepiéntete. Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.”

viernes, 31 de enero de 2020

Héroes del siglo XX




Son los héroes anónimos del siglo XX. Los que muy pocos, si acaso sus familiares y allegados, hemos conocido. Vidas fugaces en el mar del tiempo. Mi padre, V. H. Blanco, nacido hace 100 años en Guadalajara (Castilla la Nueva, España). Criado y crecido en el Burgo de Osma (Castilla la Vieja, España), donde conocería por circunstancias de la vida y de la maldita guerra (in)civil a mi madre, descendiente por parte paterna de lo mejor de aquella localidad arévaca. Mi padre con dieciséis años fue alistado contra su voluntad en la llamada “quinta del biberón” (o del chupete, ¿eran la misma?). Una guerra que truncó su carrera musical y le hizo portar la roja boina del requeté, aunque nunca comulgó con el bando vencedor, tras vivir los horrores de la guerra.

La terrible postguerra, el clasismo y la prepotencia de muchos vencedores le llevarían a simpatizar con determinadas siglas. Siglas, etiquetas… son sólo eso. No creo ya en que el partido socialista obrero defienda los intereses de los obreros. ¡Ay, y si vieses lo que defienden ahora las Comisiones Obreras!... Te fuiste mucho antes de que todo degenerase irreversiblemente. Izquierdas, derechas, fascistas, antifascistas, atléticos, madridistas… ¡Qué bien les viene a los que dirigen de verdad el cotarro el que estemos divididos!

Pero no divaguemos más. Años 40, 50, 60...sacar adelante una familia, cuatro hijos… con todos sus errores y arrastrando los prejuicios propios de su generación (1), para mi fue un héroe.

Working class hero, héroe de la clase obrera.

Este año que terminó perdimos a otros héroes anónimos.

Primero a mi último tío paterno vivo. Otro que hubiese sido políticamente incorrecto por diversos motivos, no sólo por cazador. Aunque traté poco a mi familia paterna, mucho menos de lo que hubiese querido, me consta el afecto que tenía por mi padre y por los nuestros y siempre me sentí bien acogido en su casa de el Burgo de Osma. Para mí el ideal de vivienda, con vistas y salida al pinar -una maravillosa casa de pueblo con un patio en el que conocí refugiados de las más diversas especies, desde un zorro a un erizo- mi amor por la naturaleza y los animales viene de los Hernández Blanco, por un lado, y de Félix Rodríguez de la Fuente, por otro. Un amor auténtico, imbricado en un medio rural concreto, en una tierra, en una tribu incluso. No como el postureo urbanita o las buenas intenciones de muchos llamados “animalistas”, pero que no sobrevivirían una semana lejos de su Iphone y las comodidades de la megalópolis.

El funeral y entierro de mi tío, el pasado otoño, fue una triste excusa para reunirme con parte de la familia y para volver a sentir brevemente la llamada del campo, de ese campo castellano en el que pasé buena parte de mi infancia, entre ríos, trigales y veredas. Ese funeral y entierro en los que pude apreciar el afecto y respeto de todo un pueblo. Para mí esa es la mayor riqueza y legado al que podemos aspirar cualquier mortal.

Pocas semanas después decíamos adiós a otro tío mío, por la rama materna. El viudo de mi tía M.L. P.S. El último de su cuadrilla. Y uno de los últimos alumnos de Antonio Machado. Los niños de el “Calderón de la Barca”, los alumnos madrileños del último Machado. Entre los que estaba mi tío y mi madre.

Mi tío P.G.L., otro superviviente de la Guerra Civil, provenía de una familia con militares y religiosos, y sus primeros años recibió la educación y la influencia de la Fé católica. Al estallar la infame guerra también fue enrolado a la fuerza, como tantos, y sufrió las represalias por estar en el lugar y el momento equivocados. Por ver morir a adolescentes en el nombre de la República, de la Revolución o de la utopía. Eso no impidió que retomase tras la guerra su camisa vieja azul mahón, viviendo en primera fila hechos históricos tales como el funeral de los Hermanos García Noblejas. Histórico en días difíciles en los que la Falange fue reducida a comparsa y justificación ideológica del Régimen. Un régimen con el que rompería amarras por amor y por desengaño, llegando a acabar en las aparentes antípodas ideológicas. Como el paisano Ridruejo. (2)

Unos y otros, rojos y azules, lo mejor de la juventud española.

Salvar a España del terror rojo para entregarla al nacional-catolicismo y al autoritarismo de un astuto gallego posibilista. Cambiar algo para que nada cambie. La Revolución con mayúsculas quedaría pendiente. La Patria, el Pan y la Justicia devendrían en el Café, Copa y Puro (3) de una oligarquía. Aunque, visto lo visto en las últimas décadas, una oligarquía que quizá hizo más que lo que nos cuenta la actual versión oficial por la clase trabajadora: la Seguridad Social, hipotecas accesibles, viviendas protegidas para familias obreras (4)… todo lo que no te contará el revanchismo oficial que arranca placas del INV en Madrid y Barcelona en nombre de la memoria histórica. Y desde luego mucho más que lo que el salvaje capitalismo neoliberal haya hecho en lustros de gobiernos del PPSOE. En fin, vuelvo a divagar. A mi tío le corresponde, entre otros méritos, el de haber contribuido de forma decisiva a la operatividad de los submarinos de nuestra Armada en los difíciles años de autarquía y aislamiento internacional. Pero esa historia me la reservo para mis novelas en proyecto.

Mis tíos, mi padre… Uno habría cumplido 100 años ayer, los otros murieron nonagenarios.

Por supuesto que recuerdo también a mi madre, que en este enero que acaba hubiese cumplido los 98. Mi madre, otra alumna de Machado y de Lapesa. Una niña bien de la anteguerra, presentada en Sociedad, el orgullo de mis abuelos, que también vio truncados sus sueños de escritora por la guerra, las penurias de la postguerra y la caída en desgracia social fruto de la militancia socialista y republicana de mi abuelo Marcelino, (otro) nativo de el Burgo de Osma. Mi madre, que fue todo para mí. Mi madre, la mejor madre del mundo.

Y recuerdo también la pérdida, a principios de año, del padre de mi amigo A. Otro héroe de la clase trabajadora, operario de la cervecera El Águila. Otro representante del heteropatriarcado opresor. Como mis tíos, como mi padre, como todos aquellos varones que se dejaron la piel por su familia.

En estos días en que todo es mentira, que se vilipendia y desprecia todo lo antiguo y tradicional, les echo de menos. Echo de menos a esa generación de luchadores, una generación de perdedores. Una generación que triunfó en lo que realmente importa.

Héroes anónimos. Juntos para siempre en el Walhalla.

(1) Estoy convencido que, de haber vivido estos días, serías políticamente incorrecto, y no sólo por taurino. Como esos miles de personas de la izquierda silenciosa desengañados ante el espectáculo grotesco de esta izquierda postmoderna, voz de su Amo globalista.


(2) Dionisio Ridruejo, otro hijo de el Burgo de Osma. Poeta y falangista, acabaría sus días cercano a la socialdemocracia del PSOE, tal como resume la Wikipedia: “acabaría experimentando durante la dictadura una transición ideológica que le acabó situando en posiciones críticas con la dictadura próximas a la socialdemocracia o a un liberalismo socializante."

(3) Agustín de Foxá, histórico falangista que acabaría cayendo en desgracia por su cinismo e inteligente humor negro, afirmaba que toda ideología se autodefinía con tres palabras: la masonería /liberalismo con “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, la Falange con “(por la) Patria, (el) Pan y (la) Justicia”, y que las suyas eran “Café, Copa y Puro”.

(4) "Esta casa goza de los beneficios del decreto ley del 27 de noviembre de 1953 y es de renta limitada". O: "Edificio construido al amparo del régimen de Viviendas de Protección Oficial"

martes, 19 de abril de 2016

DROWNED

 "Si tienes problemas, no se los cuentes a tus amigos: que les divierta su puta madre" (Schopenhauer)



Lo bueno de tocar fondo es que uno descubre fuerzas que creía haber perdido, y también descubre lo que puede esperar de ciertas personas. Ante la miseria material se llega a conocer lo mejor y lo peor de uno mismo y de los demás. 

Hay ocasiones en las que la vida enseña sus dientes de loba rabiosa. O zorra.

Esto es como si un amigo se ahogase. Ese amigo eres tú. Y , tragando agua y peligrando la vida, encuentras las siguientes reacciones:

El amigo racionalista, que te describe el color del agua y lo peligroso de bañarse en esa playa. Muy instructivo. 

Luego está el moralizante, que te recuerda que no tendrías que haberte metido en el agua, o que si te ahogas te estará bien empleado.

Hay otro grupo muy español: el de los amigos que se parten de risa desde la orilla, y te piden que cuando salgas por tus propios medios del peligro por favor les cuentes con pelos y señales la experiencia.

Tampoco falta el que te ofrece su apoyo desde una barca, con un megáfono, diciéndote: no te preocupes, amigo, saldrás de esta, para acto seguido poner rumbo a puerto, dejándote, literalmente, con el agua la cuello.
Por último, otro especimen es el “amigo de toda la vida” que se hace el sueco y desde el faro te dice que cuando le necesites, le llames (coñe, que me estoy ahogando , ¿no lo ves?)

Menos mal que siempre hay algún amigo, algún hermano, algún ahijado, que, sin sermonear ni juzgar, decide lanzarte un salvavidas.

Sólo soy humano, Sujeto a contingencias humanas. Me reconozco pecador, y de la ribera (del Henares) . Tengo mis defectos, como todo hijo de vecino, pero espero que si algúna vez alguien a quien considere mi amigo hace algo reprobable y se hunde en la mierda, apoyarle, con razón o sin ella, como se apoyan los legionarios, a muerte. Como acudíamos todos los mods, todos a  una, a las escaleras del soul club cuando llegaban los rockers buscando bronca.. 

Si no cuidamos de los nuestros, nada merece la pena.. Aunque cada vez me parece que esa lealtad la merecen menos seres. 

Nota: cualquier parecido con personajes reales, es efectivamente, real.

Colaboradores