Posiblemente
la Primera Guerra Mundial fuela
última entre caballeros.
Por brutal que fuera, poco que ver con las atrocidades que hoy se
cometen por doquier. Brutal, sí, como todas, pero hubo allí
historias impensables en la actualidad. Entre ellas destaca una que
no es precisamente bélica y que retrata como el espíritu navideño
puede sacar lo mejor de cada uno. Fue en Ypres, al sur de Bélgica, a
finales de 1914. Alemanes y británicos se preparaban para pasar la
Navidad en unas trincheras anegadas e insalubres. El panorama era
desolador: frío, hambre, enfermedades y el riesgo de caer muerto por
una bala enemiga…o peor aún, malvivir de por vida con las secuelas
de haber respirado gas venenoso.
A
ello había que añadir la
horrible monotonía diaria: a un toque de silbato, salir campo a
través corriendo hacia el enemigo y, ante la imposibilidad de
avanzar, dar marcha atrás, procurando llegar de una pieza.
El resto del tiempo se pasaba entre barro y penurias, echando de
menos a la familia y escuchando el devenir cotidiano de unos y otros,
dada la proximidad de las líneas.
La
tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de
fútbol, al parecer ganado por los alemanes
Pero
era Navidad, con que todos recibieron presentes de casa: pequeños
árboles para decorar y apfelstrudel para
los alemanes, whisky y Christmas
pudding para
los británicos. Siendo de por sí estas fechas especiales, lo son
aún más ante la
posibilidad de que no haya un mañana por alguna bala perdida.
Entre pasar la Navidad en amor y compañía o matar a nuestros
semejantes, la elección sería unánime. Sucedió que el destino dio
a aquellos hombres la posibilidad de que eligieran. Y lo hicieron
bien.
Son
muchos los testimonios que se guardan de aquel “momento-milagro”,
como lo definió un oficial alemán. La lectura de las numerosas
cartas escritas por los soldados que lo vivieron es estremecedora. En
una de ellas, publicada en The
Times,
un suboficial galés relata que, en mitad de la noche, oyó una voz
desde la trinchera enemiga que decía “¡Soldado inglés, feliz
Navidad!”. Ante la sorpresa inicial, alguien contestó a los
alemanes en los mismos términos, y durante
esa noche “no hubo disparos, sino esperanza”.
El
amanecer fue aún mejor. Tímidamente, algunos soldados ingleses y
alemanes se dejaron ver con las manos en la cabeza. Avanzando hacia
aquellos a los que hace bien poco iban a matar, poco a poco fueron
ganando terreno, hasta situarse a tiro de un apretón de manos. De la
desconfianza inicial se pasó a los abrazos y camaradería de
quienes antes
que guerreros eran personas.
“Escribimos nuestros nombres y nuestras direcciones en tarjetas del
servicio militar, y las cambiamos por tarjetas alemanas. Cortamos los
botones de nuestros abrigos y recibimos a cambio las Armas Imperiales
de Alemania. La Navidad había convertido en amigos a
irreconciliables enemigos”.
La
tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de
fútbol, al parecer ganado por los alemanes. Pero el momento más
entrañable, magníficamente plasmado en la película Joyeux
Noel,
fue el de los villancicos. Los ingleses no se sabían muy bien la
letra de Noche
de Paz,
pero sí en cambio la de Adeste
Fideles.
Cabe imaginar la escena: soldados de ambos bandos, cantando juntos al
son de las gaitas escocesas.
Aquel
momento mágico sirvió para hacerles olvidar que en breve volverían
a matarse, pero no ese día; era Navidad. De ahí que la cruz
conmemorativa de Ypres no sea por los caídos en la Gran Guerra, sino
por aquellos que mostraron al mundo la grandeza del ser humano, capaz
de unir en franca amistad a enemigos acérrimos.
"...Las
campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las
ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos
cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas…; ¡las ánimas!,
cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente,
tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su
fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento, sin que se
sepa adónde…” ( Gustavo Adolfo Becquer )
Poco
escribo en esta bitácora en los últimos tiempos. Lo siento, las
ideas brotan exaltadas e inesperadas , pero el hecho de trabajar a
diario muchas horas con un teclado quizá sea el motivo. Ídem
a hablar por teléfono.
Sea
como fuere, esta entrada estaba prevista para el mes pasado, el mes
de difuntos. Quería yo escribir sobre la torva sombra en la Noche de
Ánimas pero las circunstancias y el desánimo postergaron estas
líneas.
No
deja de ser una luctuosa coincidencia que la anterior entrada y esta
tengan en común el lamento fúnebre, sean Kaddish, Obituario,
Esquela y Homenaje. Esta entrada iba a ser un alegato contra la
vulgarización de una noche tan importante como la de Difuntos. Pero
heme aquí, como siempre a destiempo , como mi vida misma de
caminante hacia el ocaso.
Estoy
aquí en esta noche de Vigilia, una noche que tendría que estar
dedicada a Nuestra Señora (en mi recuerdo aquellas noches de los 80
y 90 del siglo pasado, cánticos de alabanza, Ave Maria y chocolate
caliente al calor de una estufa catalítica) Por supuesto que
a Nuestra Señora siempre cantaré, sobre todo esta noche.
Pero
creo que a ella no le importará, Madre Amantísima, que recuerde
desde este medio a esos sus hijos que abandonaron este valle de
lágrimas.
Hijos
como Ramón, bella alma en cuerpo anciano, que nos dejó hace
unos días . En mi recuerdo le llevo esta noche.
La
muerte nos sobrevuela, cual buitre leonado, nos vigila con constancia
y nos acaba encontrando, en Samarra , Covarrubias o Carabanchel. Año
tras año.
Y
un año más, nos vemos invadidos por calabazas, monstruos y
disfraces siniestros. Y a pesar de que el Jalogüin hunda sus raíces
en profundas tierras de tradiciones célticas, sus ramas nos dan un
fruto cada vez más putrefacto. Como la misma sociedad que lo alienta
y alimenta.
Qué
ha pasado con este pueblo....
Mi
amigo Paco Poza defendía que el Halloween era una nueva tradición,
y que no había tradición más española que el querer divertirse y
el buscar cualquier excusa para la fiesta. Admitimos pulpo como
animal de compañía. Pero por qué precisamente esta noche. Recuerdo
los primeros “Halloween” “ a la americana” , en Malasaña y
el trasmundo madrileño. Como el Rocanrol o como las hamburguesas,
vino importado de los EEUU. Y en los 90 para los jóvenes como el que
esto escribe resultó ser un ejercicio más de imitación de lo Cool
y alternativo frente a unas costumbres y tradiciones a las que
dábamos la espalda por carpetovetónicas y pasadas de moda. Lo in,
lo fetén, era disfrazarse de vampiro y colgar telas de araña en
garitos legendarios como el Malandro o el templo del Gato.
No
voy a ser yo quien condene las ganas de fiesta y de disfrazarse de
este pueblo. Sólo quiero pedir respeto para las noches más
sagradas. Al igual que la noche de difuntos, un año más nos
acercamos a unas fiestas navideñas cada vez más desprovistas de
contenido. Del cumpleaños de Jesús hemos pasado a la ridiculización
de san Nicolás derivado en un gordo vestido del color corporativo de
una marca de refrescos . Del Belén y el aguinaldo, a unos gorros con
cuernos de reno tan ajenos a nuestra cultura como el beisbol o los
Drive-In. No deja de ser paradójico que buena parte de esa
colonización cultural sea aplaudida y fomentada por muchos españoles
de pulsera rojigualda y con España constantemente en la boca.
Patriotas de baratillo que luego martillean los clavos del sepulcro
de don Juan Tenorio con tantas ganas o más que los progres
“ciudadanos del mundo “.
Nuevas
tradiciones, nuevas costumbres. Pero este Halloween del
truco o trato o estas Navidades del Santa y el
Grinch son solo la punta del iceberg. Un iceberg de renuncia. Hemos
renunciado a nuestra identidad, hemos vendido la casa de nuestros
padres. Hemos dejado que mayo del 68 triunfase , pero no como una
revolución obrera, sino como el rodillo del liberalismo
cultural y la progredumbre, instrumentos útiles al
servicio de la plutocracia que domina el planeta.
El
hombre moderno es el hombre-masa de Ortega, sí. Pero es un nuevo
esclavo en un mundo feliz Huxleyano, un esclavo que ignora que lo es.
Habitante de una megalópolis, ajeno a quienes fuimos e indiferente a
sus propias raíces. Y quien pierde sus raíces, pierde su identidad.
Y quien pierde su identidad está más cerca de ser el borrego ideal
del rebaño postmoderno. Pero un rebaño con mascarilla, por
supuesto.
“No
pasa nada. Y si pasa, se le saluda“ (expresión castiza).
Después
de mi abuela, de mi madre y de mi tio Luis, Ina Collado fue una de
las personas más castizas que he conocido. Castiza en su manera de
ver la vida y el humor.
Conocí
a Ina Collado hace poco más de 10 años. Entraba yo en la larga
noche del paro de larga duración alternado con contratos temporales
y efímeros. Una época difícil marcada por las recaídas en mis
dolencias mentales, la incertidumbre y la penuria económica. Justo
en esa etapa de la vida en que mi autoestima como trabajador y como
persona no estaban para tirar cohetes, el curso de Dpop del CIVSEM
(1) supuso un salvavidas y una llave que abrió las puertas de mi
mente y de mi voluntad a nuevos retos. O, mejor dicho, al reto por
excelencia de todo ser humano.
En
fin, que en esos días de talleres, de lecciones para emprendedores,
de coaching, meditación (2) y Kin-Jo (3) aprendí lecciones que no
se enseñan en la Facultad. Lecciones por las que estaré agradecido
eternamente a Civsem y a su importante labor desinteresada.
Agradecido
también por los mejores compañeros que uno podría esperar: María,
Elizabeth, Miguel Angel, Fernando, Phlappo, Dani, Álvaro, Gastón
Mbomo….y la gran Ina Collado.
Ina
era la decana del curso, casi octogenaria en aquellos días.
Representaba la voz de la experiencia , testigo de una España
desaparecida para bien y para mal (aunque, conociéndola, ella
seguramente diría que aquella España de su juventud era peor. En
ese aspecto, y en otros, me recordaba a mi tío Luis ).
La
suya era una voz distinta dentro de lo polifacético de aquel grupo
compuesto por personas tan distintas y con visiones tan diferentes de
la vida (jóvenes, mayores, españoles, dominicanos, colombianos,
peruanas, un nigeriano, casados, solteras, estudiantes, parados…)
Ina
tenía sin duda una vida digna de novelarse, como la de tantas
mujeres y hombres de su generación. Una vida marcada por una difícil
postguerra, por tragedias familiares y por tantas vivencias y
experiencias.
Una
parte de los alumnos del curso mantuvo el contacto por un tiempo:
senderismo por la sierra de Guadarrama, fiestas en las que servidor
hizo de pinchadiscos, exposiciones de Arte. Y ya en los últimos años
la cafetería de Fernando , en la que materializó sus sueños
hosteleros.
Con
el tiempo, como suele pasar con tantas pandillas, fuimos perdiendo el
contacto, limitándonos a las Redes Sociales y el Whattssap, pero
manteniendo la ilusión de vernos y hacer cosas juntos.
El
primer varapalo a nuestras buenas intenciones de reuniones venturosas
lo supuso la inesperada noticia de la prematura muerte de Fernando,
con el que tanto tenía en común. Maldito cáncer. Maldito.
Ina
estaba empeñada, bendito empeño, en que servidor escribiese o
trascribiese sus memorias. Yo la verdad es que no estaba mucho por la
labor, habida cuenta de que mis propios escritos llevaban tiempo en
el dique seco, incluidas las entradas en este blog. Pero ahí estaba
la intención de acudir con la grabadora a reunirme con mi veterana
amiga y recopilar sus experiencias. El tiempo fue pasando, llegó la
maldita pandemia y con ella el aislamiento social. E Ina fue a vivir
a una residencia de ancianos. La idea era ir a visitarla, visita que
fui postponiendo, mi deporte favorito. Lo malo es que uno proyecta a
largo, medio o corto plazo, pero la vida y la muerte tienen su propia
agenda, que no consulta ni pide permiso.
Cada
vez que Ina hablaba con Elizabeth le comentaba lo de esas memorias,
que Vicente dijo que trascribiría “Siempre te esperaba”
El
25 de julio, día de Santiago Apóstol, recibí la noticia: “Ha
fallecido Ina este jueves, de la forma más pacífica y dulce, me
acaba de decir su hija Maritza”
Estos
años están siendo duros en general para casi todo el mundo, pero
algunos hemos recibido, constante, la visita de la muerte. Desde
que mi madre se fue hace 5 años , he ido perdiendo a todos mis tíos
(salvo la hermana pequeña de mi madre), y a muchos amigos, conocidos
y gatos. Sin nacimientos, sin hijos ni nietos que supongan una
esperanza de futuro. Memento Mori.
Lo
de Ina, aunque quizá no tan inesperado como cuando quien marcha es
alguien más joven, no ha sido menos doloroso. Quizá más, por esas
memorias que nunca se escribirán.
También
a ti te fallé, Ina. Como a mi madre, como a mi padre, como a mis
hermanos. Como a tantos. Creí, una vez más, que el tiempo podía
dilatarse a voluntad. Pero la muerte viene siempre como un ladrón
(4)
Ina
fue una de las últimas castizas. Castizas de Madrid. Ina Collado fue
mi amiga.
(4)
Referencias bíblicas hay varias, Lucas 21:34 , 1 Tesalonicenses 5:4
, 2 Pedro 3:10 … pero aquí cito Apocalipsis 3:3
“Acuérdate,
pues, de lo que has recibido y oído; guárda lo y arrepiéntete. Por
tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora
vendré sobre ti.”
Emulando
a los Bravos, película al servicio de Los Pasos . Narra en “”flashback” la historia del grupo, incluyendo
parodias del cine de terror-suspense (esa noche en la granja) y
coches por doquier, que ni en los “autos locos”, oiga. No es de
las más conocidas del tandem José Luis López-Vázquez (sí, otra
vez , él) y Gracita Morales, pero es muy entretenida, con cierto
encanto formal, una agradable fotografía y un uso de la cámara
fluido y desenvuelto. Agrada la intervención de Cristina Galbó, un
año antes de casarse con Peter Lee Lawrence. Era una actriz muy fina
(y muy guapa, a fe mía).
Y“ayer tuve un sueño”, qué bella canción, homenaje a Martín Luther King y una de mis canciones de cabecera en mi adolescencia.
OPERACIÓN
CABARETERA (1967)
Dirigida
por el ínclito Mariano Ozores, el suyo es a mi parecer uno de los
mejores finales del cine español, con José Luis López Vázquez y
Gracita Morales cantando “jaula de oro, lo logré parecer una
ye-ye....”
La
peli va sobreHipólita,
cabaretera en Málaga, la cual conoce a dos hombres: un viajante y un
chino que es asesinado en el momento en que Hipólita empezaba a
desvestirse en la habitación a la que el chino la había llevado. El
viajante se ve mezclado en el crimen por Violeta, una compañera de
Hipólita.
A
45 REVOLUCIONES POR MINUTO (1968)
Con
Los Angeles (tan infravalorados como impagables) interpretando varios temas de su repertorio, destacando el estreno de su inencontrable "no sé que hacer" . Todo un video-clip el de esa canción , presentado por Mariano de la Banda y su hija B de la Banda "Cuchi Cuchi" (que luego llegaría a ser amiga mía) . También intervienen Formula V (léase formulacinco y no quinta como
decimos todos), el omnipresente Jose M.Iñigo y el innombrable Juan P. (de ahí me
tomo la licencia) John Brown( sí el de Los Brincos), que pronuncia la
mejor frase-presentacion de la historia del cine patrio y quizá
mundial en el momento en el que el empresario chungo despide de su
local a Los Angeles:"si se van ellos puede contratarme a mí: soy
guitarrista y domino todos los estilos: Pop,In, Sul..."
Impagable.... como ver a los Fórmula playbackear el "Tu amor mi
amor" (alguien conoce la original? ni Juan de Pablos ...)ó al viejo cenizo anduriño su propia version de "Busca
un amor" escrita por él y popularizada por los Fórmula.
CODO
CON CODO (1967)
Planteada
como la continuación de “Megatón Yeyé”, pero sustituyendo a
Mochi por el enorme Bruno Lomas. Importante tb la aparición de una
jovencísima Massiel pre La-la-la
UNA
VEZ AL AÑO, SER HIPPY NO HACE DAÑO (1968):
Dirigida
por Javier Aguirre, hilarante parodia de las películas “de
grupos”.Con Tony Leblanc, Conchita Velasco, Alfredo Landa, Manolo
Gómez Bur y Sazatornil.
Sinopsis:"Flor de Lis y
Los Dos del Orinoco" son un grupo musical que recorre España
actuando en pueblecitos con poco éxito y menos ingresos. Un verano
deciden pasar por Torremolinos en busca de mejor fortuna, y conocen a
Johnny (Tony Leblanc), un hombre capaz de sacar dinero de debajo de
las piedras. Este les convence de que se reconviertan en grupo pop,
Los
Jipiloyas (ingenioso
juego de palabras entre los >Javaloyas, los Hippies y los
gilip***,
cambiando su estilo, su “look”, buscando incluso el consejo de un
guru (el entrañable Sazatornil), que será también un impostor (y
de Sabadell). Una risión, sobre todo los números musicales, con
canciones que imitan a los Beatles, y a los Bravos... algunas de las cuales hoy serían políticamente incorrectas (“los negros con las suecas”, “love
love love”)
YA SE HACÍAN DE ROGAR: CON USTEDES, LOS BRAVOS
LOS
CHICOS CON LAS CHICAS (1967)
Primer
filme ad maiorem gloriam de Los Bravos. Sucesión de
video-clips, eso sí, todo muy ingenuo y candoroso. Sign of the
Times…reflejo de la juventud “sana y ye-ye” del tardofranquismo
(a este respecto, os recomiendo una canción de Los Gritos: “somos
los jóvenes”. No tiene desperdicio. Si no la encontrais, os la
paso yo). El argumento gira alrededor, como ya hemos indicado, de Los
Bravos. Están de vacaciones en un refugio de
montaña, cercano a un colegio de señoritas, deseosas de verles y
escucharles. Ellas no tienen libertad de movimientos, por cuanto
necesitan su ayuda. La estricta disciplina
y rectitud del centro pronto se verá alterada con la aparición de
las estrellas de la canción.. Inolvidables, of course, “los
chicos con las chicas” (toda una declaración de principios, no
hará falta que os recuerde que hasta bien entrada la Transición los
colegios mixtos eran una rareza), o “al ponerse el sol”. El
elenco no tenía desperdicio, pues junto con Los Bravos, intervenían
los geniales Tip y Coll, la inolvidable Rafaela Aparicio, la
bellísima Iran Eory, Enriqueta Carballeira, María Luisa Ponte,
Laly Soldevilla, Tina Sáinz, …Vamos, “de lujo y categoría”.
DAME
UN POCO DE AMOOOOR.(1968)
La
marea psicodélica que azotaba las costas europeas dejó su huella en
la segunda película de Los Bravos. Por lo demás, el guión,
absurdo, tenía lejanos ecos del Free Cinema de Richard Lester, y
mientras que en Help! El peligro viene de la India, aquí los “malos”
son los chinos (hay que ver lo que nos gustaba Fu-Manchu por el solar
celtíbero). Nuestro querido conjunto músico-vocal se verá envuelto
en las más disparatadas aventuras, convertidos en unos auténticos
super-héroes.
Sinopsis:
Mike, cantante del famoso
grupo "Los Bravos" es secuestrado por Chou-Fang, seguidor
de las doctrinas del temible Fu-Manchú. De hecho, Chou-Fang no está
interesado en Mike sino en lograr dominar el mundo por medio de una
fórmula química que debe elaborar un científico jubilado. La hija
del profesor, la bella Sao-Ling, cree que Mike es un superhéroe y lo
involucra en la peligrosa historia.
Pues
ahí queda dicho.
Pues por hoy eso es, eso es, eso es todo amigos
PRÓXIMAMENTE LA 3ª ENTREGA , CON EL DUO DINÁMICO, ROCÍO DÚRCAL, PILI Y MILI Y OTROS GRUPOS DEL POP-ON
Aquí
os paso la
primera parte de una
pequeña recensión que estoy haciendo sobre el cine más o menos
ye-ye. No pretendo ser exhaustivo, y , sí, soy muy subjetivo. Lo
referente a “Megatón ye-ye”, “La edad ye-ye” y “Hamelin”,
está copiado en
todo o parte de otras páginas de
internet. Lo demás, es cosecha mía, ampliando la información y
bajando las fotos del internés (¿qué sería de nosotros sin la
red?) Espero que sea de vuestro interés, y os agradecería si me
pudieseis informar de otras pelis. También sería interesante
pedírselas a “Cine de Barrio”, 8 Madrid o el Canal Somos
(algunas sí las han emitido).
'Megatón
Ye-Ye' (1965)
(publicado
en la
web de “Pop thing”)
En
'Pop Thing', la combinación perfecta es cine y pop clásico. Ahí es
donde las dos zonas de la web se unen de verdad. ¿Y qué mejor
ejemplo que esta brillante muestra de Cine Pop hispano? Sí, aquí
también tuvimos nuestro 'A Hard Day's Night' particular... más o
menos. Haz clic y entra en el bullicioso Madrid Pop de 1965 de la
mano de Micky, 'El Hombre de Goma'.
'Megatón
Ye Ye' fue la genuina película Pop española que respondía a los
planteamientos de Richard Lester en sus trabajos con Los Beatles y
que además incorporaba elementos progresistas del cine francés e
italiano de la época y técnicas de rodaje que justo entonces se
estaban empezando a desarrollar en programas musicales de la TV
inglesa (en especial, 'Ready, Steady, Go!'). Películas Pop hubo
muchas en España, desde las de la Rocío Durcal más urbana, pasando
por 'Escala en Hi - Fi' (de Isidoro Martínez, 1963) hasta las dos de
Los Bravos (1967 y 1968) pero sólo 'Megatón Ye Ye' y la tardía
'Un, dos tres, al escondite inglés' (de Ivan Zulueta, 1969)
estuvieron a la altura.. 'Un mundo diferente' (Pedro Olea, 1968), con
Juan y Junior, es más difícil de clasificar.
Pero
estamos con 'Megatón Ye - Ye'. Lo del título es anecdótico o
surrealista, depende del punto de vista. La energía nuclear no tiene
nada que ver con el argumento de la película. Tal vez quería
ponerse en relación la explosión socio cultural que venía de Gran
Bretaña con la explosión de una bomba atómica (de la que sí se
muestran imágenes al principio de la cinta). Dejando eso, el
argumento de 'Megatón' tiene dos historias paralelas: una es la
historia de amor entre Juan (Juan Erasmo 'Mochi') un cantante que
parece una mezcla entre Alaín Barriere y Doménico Modugno, y Elena
(María José Goyanes), una chica de clase media que ha estudiado en
Madrid y que se marcha a París a trabajar y a aprender francés. La
otra mitad de la peli corresponde a Micky y los Tonys, especialmente
a Micky. La historia de Elena y Juan tiene un estilo muy definido, a
medio camino entre una película italiana de neorrealismo rosa y
entre la 'nouvelle vague' de Jacques Demy en 'Lola' (1961). Hay
preciosas secuencias de Elena paseando por las calles de Madrid, con
un fondo de música de Brahms, que parecen directamente sacadas de
'Lola', de Demy.
En
lo que se refiere al argumento reservado a Micky y Los Tonys, la
influencia del 'free cinema' británico y de Richard Lester es
evidente. Hay un aire de documental, en las actuaciones, en los
clubs, en el concurso, con toda esa gente joven bailando y gritando,
hay humor surrealista y 'gags' excepcionales, como el del trajín que
se traen Micky
y Los Tonys
con los sombreros (tan pronto aparecen con uno de copa como con un
bombín), el 'gag' de la bomba (sencillamente genial: hay que verlo)
y la declaración de principios de un explosivo Micky ("Me
asusto de los taxis, me dan miedo las viejecitas, me gustan los
marcianos, no me gustan las excursiones..."). Aparecen carteles
explicativos de la trama del filme, un poco como los de los
intermedios de 'Help!' o como los del cine mudo. Y por encima de todo
esto, destaca la presencia de Micky: fresco, natural, divertido y con
una desenvoltura con la cámara que ya quisieran para sí muchos
actores. Además, también interviene en la relación sentimental de
Juan y Elena como tierno aspirante al amor de esta última, y lo hace
con tal simpatía y delicadeza que cautiva.
Aparte,
por supuesto, están todas las canciones que interpretan Micky
y Los Tonys,
que fueron de lo mejor de su carrera: 'I'm Over', 'Pretty Baby', 'Ya
no estás', 'Sha-La', la versión en inglés de 'Jabón de azufre'
('Sulpher Soap', que no 'Sulpher Soup' que es como aparece escrito en
los títulos de crédito) y 'Tú serás muy feliz' estaban al nivel
de cualquier buen grupo británico de R&B / Beat. Por su lado,
'Un belle amour' es una bonita balada cantada en francés. 'Zafiro',
a través de su sello juvenil 'Novola' editó parte de este material
en la correspondiente B.S.O de la peli y también en un EP y un
'single' de Micky
y Los Tonys,
todo ello a finales de 1965.
'Megatón
Ye - Ye' supuso un antes y un después en el mundo Pop español. Hubo
centenares de chicos y chicas que la vieron varias veces y creó
cierta repercusión social. Como película, sus virtudes son
evidentes: no fue sólo otro intento de rentabilizar económicamente
una moda, sino que hubo talento cinematográfico, ya fuese
intencionado o casual. Absolutamente recomendada, si podéis
conseguir una copia.
Dirección:
Jesús Yagüe. Estudios:
Eva Film, Mundial
Film. Intérpretes:
Micky, María José Goyanes, Juan Erasmo (Mochi), Los Tonys, Gloria
Cámara, Los Shakers, Álvaro de Luna y Tip Guión:
Jesús Yagüe y Francisco
Lara Polop. Duración:
85 minutos. Color:
Blanco y negro. Estreno:
14 de septiembre de 1965.
Escrito
por Equipo de Pop Thing el 10 de Mayo de 2006 ·
HAMELÍN
(1968)
El
argumento, de Roberto P. Carpio se basa en la leyenda del flautista
de Hamelin. En este caso sería el rockero , o más bien el yeyé de
Hamelin.
Se convoca un concurso para librar a Hamelin de la plaga. Concursarán los grupos (conjuntos músico-vocales) LosBotines, The Mode y Los Impala ) , pero el ganador será el personaje interpretado por Miguel Ríos.
Asi visto, y vista la película, no parece gran cosa. Un divertimento
juvenil en una España cada vez más abierta a la diversión y al
ocio dentro de los parámetros fijados en la España de los 60.
Pero
para el que esto escribe son los números musicales los que hacen de
esta película acreedora de un lugar en el Olimpo de nuestro cine pop.
Las
anacrónicas actuaciones (con vestimentas y público del siglo XVII
) son dignas de una antología del videoclip yeyé , si tal cosa
hubiese existido antes de los video-clip como los entendemos desde
los años 80.
Aún
pueden encontrarse por Youtube, al menos dos de ellas: la de Los
Botines (con un jovencísimo Camilo Sesto -aún Blanes- al frente )
interpretando “no me importan las miradas” y los venezolanos Los
Impala (extraordinarios ) interpretando “que me importa”. También viene a mi recuerdo ese cantante de Hamelin perpetrado por Mike Ríos, único e irrepetible, interpretando temas como "ya lo pagaran"
Dirigido
por Luis María Delgado, 1968
ESPAÑA
Largometraje
Espectadores: 320.156
Recaudación: 29.654,90
€
ESPECIALMENTE RECOMENDADA PARA INFANCIA Productoras:
PRODUCCIONES JAIME PRADES, SA.
Intérpretes:
Miguel
Ríos, Margaret Peters, Roberto Camardiel, Luchy Soto, Miguel Ligero,
Matilde Muñoz Sampedro, Tota Alba, José Sepúlveda, Josefina
Serratosa, Mercedes Borque, Camino Delgado, Goyo Lebrero, Simón
Cabido, Rafael Hernández Guión: Roberto P. Carpio Director de
fotografía: Godofredo Pacheco
Música:
Adolfo Waitzman, Canciones: interpretadas por Miguel
Ríos y los conjuntos, "The Mode" musicales "Los
Impala", "Los Botines"
Montador: José Antonio Rojo
Productor: Jaime Prades
Decorados: Gil Parrondo
Género: Musical. Comedia
Tema:
Cuento infantíl
35 milímetros. Color: Eastmancolor.
Panorámico.
Duración: 85 minutos
Estrenos: 02-08-1969
Bilbao: Capitol 22-06-1970 Madrid: Imperial Empresa distribuidora:
HISPANOMEXICANA FILMS, SA
Espectadores: 320.156
Recaudación:
29.654,90 €
LOS
CHICOS DEL PREU (1968)
Con
las intervenciones musicales de Los
Botines (la banda de Camilo Sesto),
Karina....
y con
las bellísimas Cristina Galbó y María José Goyanes, Dirigida por
Pedro Lazaga, narra las
inquietudes, problemas, amores, amistades, desencuentros y
experiencias de un grupo de jóvenes que emprenden un nuevo curso
escolar, el preuniversitario, que les dará acceso a la Universidad y
por tanto, a la vida adulta. La
trama está vista a través de los ojos de Andrés Martín (Emilio
Gutiérrez Caba), un muchacho de Tomelloso que llega a Madrid con una
beca y queda fascinado por la vida en la capital. Después, al
percatarse del gran esfuerzo económico que deben hacer sus padres,
decide ganar dinero descargando camiones en un mercado y compaginar
este trabajo con los estudios. (1) Ese
es el mensaje
de estefilm,
la voluntad del héroe que supera su humilde condición desde el
esfuerzo. Como tantos jóvenes
españoles
de esa década y
posteriores.
Este
punto de vista “social” diferencia a esta de otras muchas
películas de estudiantes de la época (Margarita se llama mi amor,
una chica para dos….) He
de recordar al
lector moderno que
, si bien toda la juventud española empezaba con los años 60 una
nueva etapa ,más abierta al ocio y a la diversión que las
generaciones anteriores, los protagonistas de todas estas películas
juveniles
eran
integrantes de una juventud burguesa con sus necesidades materiales
bien cubiertas por sus progenitores , salvo excepciones como la del
anteriormente
citado personaje
becario
y rural.
Por
último, solo destacaréla
memorable escena
del
enfrentamiento entre padre (José Luis López Vázquez) e
hijo (Camilo Sesto):
“memo melenudo mameluco musical” (póngase
acento de JL López Vázquez). Memorable.
El final, feliz. Como no podía ser de otra manera y más en el cine
joven y desenfadado de aquella época.
ABUELO
MADE IN SPAIN(1969)
Dirigida
por Pedro Lazaga y con el “pueblerino” por excelencia del cine
celtibérico: Don Paco Martínez Soria.
Sinopsis:
Cierto día, Cándida, Visi y Nieves, las tres hijas de Marcelino, un
pastor sabio y afable de un pueblecito del Pirineo Aragonés, viajan
a Madrid a probar fortuna. En la capital las tres mozas se casan,
tienen hijos y se van olvidando de Marcelino. Inesperadamente, el
buen hombre recibe una carta de Cándida en la que le invita a pasar
una temporada en Madrid para que conozca a sus nietos.
Los
nietos son unos simpáticos y melenudos yeyés que provocan una serie
de divertidas situaciones al interactuar con su abuelo.
La moraleja podría ser cómo la sabiduría del anciano rural sin estudios da
lecciones para la vida a unos nuevos ricos burgueses renegados de sus
raíces desde la soberbia que les da su condición sociocultural. Esa
es una de las claves de esta y otras películas de la época, el enfrentamiento entre esas dos Españas: la rural y tradicional que agonizaba frente a una España urbana, hedonista y ""moderna" que la engullía sin complejos. De esos polvos/megalopolis (Madrid, Barcelona... ) vendrían los lodos de la “España
vaciada” que sufrimos hoy día en nuestro supuestamente civilizado
país. Dos Españas que coexistirían hasta finales del siglo XX y la destrucción final de nuestra identidad como pueblo (2)
En
este caso, la banda pop son LOS GRITOS, con algunos momentos
memorables (“Veo colores”, que también podeis encontrar en el
youtube)
Y
por último en esta primera entrega, pero no menos importante , un
capítulo aparte que merece un personaje tan desconocido como
fundamental, Joaquín Parejo:
LA
EDAD YE-YÉ (1965)
“Con
veinte años, Joaquín Parejo autoproduce La edad ye-yé (1965), que
ganó un premio en el Festival de Cortometrajes de Bilbao. Este
cortometraje es un documental fresco y dinámico sobre la nueva
juventud, algo así como el acta de nacimiento de una nueva
sensibilidad, un manifiesto generacional, una confesión, un intento
de autodefinirse. Por ello, la película empieza con una dedicatoria:
«A todos los jóvenes ye-yé y no ye-yé de nuestro tiempo». El
documental tiene una voz en off (de Julián Mateos) que explica y
define qué es ser ye-yé: «Ser ye-yé es el tema del momento. El
chico ye-yé es una persona que ama la moda más audaz y la música
más atrevida». Mientras en imagen vemos un repaso a la mitología
de esa juventud (planos de chicos, de tiendas de discos, de revistas
musicales en un kiosco, de discotecas llenas de jóvenes bailando…)
se ve a Micky y Los Tonys cantando. Y de repente, un corte narrativo
brusco con la inclusión de entrevistas, con planos frontales, de
jóvenes sentados. Tres hombres (entre ellos Mike Rivers) y tres
mujeres. Las preguntas son las mismas para todos: si estás de
acuerdo con lo ye-yé, cuál es tu ídolo, qué piensan tus padres de
ti, cuál es el último libro que has leído, si te interesa la
política. A esta última pregunta, Ricardo Sáenz de Heredia,
cantante de Los Shakers, contesta: «Me haría socio de un partido
político si estuviese presidido por los Beatles». No hacía falta
decir nada más para explicar cómo pensaba un chico ye-yé.” (3)
Dos
años más tarde, Joaquín Parejo Díaz realiza un nuevo
cortometraje, también autoproducido: La máquina que hace pop
(1967), que sigue la estela de La edad ye-yé, en el que participan
Massiel, Karina, Mike Kennedy, Juan Pardo, José María Íñigo (y su
madre, quien dice que le gustaría que su hijo no llevase esas
pintas) y Alain Milhaud, a los que se pregunta por el significado del
éxito, de la fama, de lo ye-yé, del dinero. También se asiste a la
grabación de una canción por parte de Johnny Valentine. La película
intenta ir estéticamente más allá que la anterior, ser más
moderna, más rompedora. A eso se debe la presencia de la máquina
que da nombre al cortometraje, diseñada por el pintor Eduardo
Úrculo, o la yuxtaposición de planos de archivo, con un ritmo
acelerado, para contar la historia del siglo xx. Este cortometraje no
estaba tan conseguido como el anterior, pero seguía siendo una
novedad absoluta en el cine español, por su tema, por su tono, por
su desenfado.
Entre
medias de ambas películas, Joaquín Parejo Díaz había realizado
para Televisión Española el cortometraje Los locos bravos (1966)
—un antecedente del videoclip—, película imposible de ver en la
actualidad. Tras La máquina que hace pop, Parejo Díaz abandonó la
dirección de cine (no así la escritura de guiones, en la que siguió
junto a Raúl Peña) y se volcó en el periodismo y en la gestión
musical. Sus cortometrajes se han visto muy poco desde entonces,
quizá a la espera de un nuevo sueño pop que los rescate del olvido.
(4)
(1)
Wikipedia. Los chicos del Preu
(2)
sobre la España vaciada se ha escrito mucho implícitamente en este
blog, desde el que sigo considerando a España como el país más
anómalo de toda Europa, víctima de una ruralfobia y cosmopaletismo
dignos de estudio y sobre el que volveremos, si Dios nos da vida ,
salud y ganas de escribir.
(3) y
(4) Cine pop en España (3). La edad ye-yé (1965) y La máquina que
hace pop (1967) de Joaquín Parejo Díaz :
"Si en toda época de cambios hay siempre una persona desconocida para la mayoría, pero que ejerce de secreto catalizador para los iniciados, en la explosión pop en España ese agente provocador fue Joaquín Parejo Díaz (Madrid, 1945-2012). Sus pasiones, desde adolescente, fueron la música pop y el cine, y a ambas dedicó gran parte de su vida. Desde los diecisiete años empezó a escribir en prensa sobre temas musicales y sobre cine en revistas como Film Ideal, Fotogramas, Triunfo, o Mundo Joven. Y poco más tarde se convirtió en director de promoción de EMI y director del catálogo de Hispavox, en los años dorados de los Beatles y los Rolling Stones.
Joaquín Parejo Díaz tuvo una influencia vital en el cine pop español. Todo lo que tenía que ver con cine y música «moderna» le era confiado: por ello cubrió la visita de Richard Lester al Festival de Cine de Bilbao para NO-DO, por eso fue guionista de Megatón ye-yé (Jesús Yagüe, 1965) y de otras dos películas: una musical pero sin contenido pop (Zampo y yo, Luis Lucia, 1965), y otra no musical pero con un claro tono juvenil (Los amores difíciles, Raúl Peña, 1967). Y por ello fue ayudante de dirección de Los chicos con las chicas (Javier Aguirre, 1967) y Dame un poco de amooor! (José María Forqué, 1968), las dos exitosas películas que hicieron Los Bravos. También colaboró en el inconcluso documental Los Beatles en España (Pedro Costa y Francesc Betriu). Y trabajó en la mayoría de los programas musicales de la época (Último grito, Mundo Pop), en muchas ocasiones realizando vídeos musicales. Sin embargo, si por algo ha de ser conocido Joaquín Parejo Díaz es por haber dirigido dos cortometrajes en los años sesenta, que son las muestras más genuinas de lo que podría haber sido un cine pop español.”
Por
Luis E. Parés en la Web del Centro Virtual Cervantes
https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/noviembre_12/29112012_01.htm