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sábado, 12 de octubre de 2013

Ave Fénix vegetal

Tengo un rosal de pitiminí. Se lo regalé a mi esposa el primer invierno de paro e incertidumbre tras el cierre de la empresa en la que trabajaba.

Siempre se ha asociado a esta especie vegetal con lo delicado, casi lo cursi.

Pero el humilde rosal de pitiminí ha sobrevivido a todo tipo de plagas y enfermedades: pulgón, mosca blanca, araña roja, hongos…

Este verano pensé que había fallecido. Una extraña afección, algo totalmente nuevo y desconocido para mi, acabó con todas sus hojas. Pensé que había perdido definitivamente el rosal de mi ventana. Podas, productos naturales…parecía que todo había sido inútil.

Pero hace tan sólo unos días el rosal ha vuelto a brotar. Hojas verdes, nuevas. Vida. Como un Ave Fénix, resurgiendo de sus cenizas. Resurrección.

Nunca deis nada por supuesto, nunca deis nada por vencido. Mientras hay vida hay esperanza. Nunca os rindáis. Sed como el rosal de pitiminí, tan sensible, tan aparentemente frágil. Tan fuerte.

Porque muchas veces el ser vivo más delicado y aparentemente débil es el más fuerte. Es el superviviente.

P9080481

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