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domingo, 6 de diciembre de 2020

Invertebrados. Carabanchel Geographic 33

 

Dios creó a todas las criaturas con amor y bondad, grandes, pequeñas, con forma humana o animal todos son hijos del Padre y fue tan perfecto. De nada sirve caminar a cualquier parte para evangelizar al menos que nuestro camino sea nuestro evangelio” (san Francisco de Asís)





Mucho, mucho tiempo sin escribir en esta mi bitácora (qué bello nombre, mucho más que eso de blog, que suena a puagg, a argh, a bluff) . Las razones de estas ausencias cada vez mayores, razones técnicas fundamentalmente: una cansada computadora que tarda en arrancar, un procesador de texto que se para en un via crucis de letras negras sobre blanco. Quizá también pereza, hastío, no saber o no querer encontrar el momento para la refexión y la meditación en días acelerados, días de correr sin moverse de casa, días de aceleración hacia la nada .



Y las ideas no han faltado, que conste. Recogidas a la vieja usanza, en papel, en humildes cuadernos cuadriculados, Ideas convertidas en palabras que quizá algún día se publiquen en este u otro medido. Ideas no faltan. Son muchas las razones para escribir, muchas las razones para vivir y para convivir en estos tiempos de aislamento, confinamientos , mentiras y nuevo orden.


¿Invertebrados, por qué ? Otra vez a vueltas con los pequeños seres a los que nadie, salvo entomólogos, biólogos y naturalistas varios dan importancia . Esas pequeñas criaturas del Señor a las que nunca prestamos atención salvo cuando molestan o asquean. Ya en un par de entradas de este blog los aparentemente insignificantes insectos han dado lugar a mis reflexiones, desvaríos o lo que quiera que sean estas miasmas que escribo (1).


¿Por qué invertebrados? ¿y por qué no ? Hace poco tuve otro de esos encuentros que sólo podemos entender los que hemos pasado horas y horas de soledad en el campo en nuestra juventud . Cuando aprendimos a meditar sin saberlo, cuando supimos vivir y estar en el momento, en el allí y entonces. Esos momentos de comunión con la naturaleza, los ríos, los campos vacíos. Esos momentos de estar cerca de Dios dentro de nosotros mismos, lejos de todo, cerca y dentro de todo.


En esos días en que una abeja, unas hormigas, un arroyo, enseñaban en silencio la lección del ciclo eterno y contingente de la vida y la muerte.


Esos Momentos y vivencias son posibles en la jungla urbana también, aunque con más dificultad. Convivimos con otros seres vivos en nuestras casas, aunque no les prestemos atención: seres vivos diminutos, tan distintos.


Hace unos días tuve un encuentro de esta categoría con una de esas criaturas. Pequeño, ínfimo, íntimo; no supe reconocer si era insecto o miriápodo, tan escondido por su exoesqueleto como por la miopía del menda. El caso es que estaba ahí, tan colocado (o colocada) en la bañera. Justo cuando yo iba a ducharme. Así que agarré un trocito de papel higiénico y cual alfombra mágica del mundo invertebrado , transporté al pequeño ser hasta una zona del suelo del cuarto de baño que consideré segura para él (o para ella). En este sentido, sin abandonar la Fé cristiana, cada día estoy más cerca de esos jainitas que, como explicaba mi añorada Carmen García Ormaechea (2) , al andar llevan un velo delante de la cara con el fin de no tragar insectos. En fin, ya tranquilo y pensando en mis cosas, me duché. Y tras la ducha, la desagradable sorpresa: el agua había llegado hasta la balsa de papel, ahogando al pequeño artrópodo. Al final había tenido su propia cita en Samarra (3), su propia cita con la Parka.


Mis desvelos por salvar o prolongar la seguramente breve existencia del pequeño animal habían sido en vano.


Alguno a estas alturas pensará que todo esto es una majadería. Que la vida de un insecto o un miríapodo o un crustáceo no valen nada. Muchos incluso que se las dan de animalistas o mas bien mascotistas. Cierto que un invertebrado no piensa ni siente como un mamífero. Pero a veces me pregunto quienes nos creemos que somos para decidir qué es grande o qué merece nuestro respeto. Somos mejores por el raciocinio y/o la inteligencia , según unos. Mejores porque así lo estableció Dios en sus jerarquías, según otros. Superiores por haber concebido las Ciencias o las Artes, según otros.


No, claro. Un invertebrado no es un mamífero. No es uno de mis gatos, no es un perro o un primate con los que pueda establecer una relación de amistad o familiar más allá de las especies.

No, claro. Pero aún sigo preguntándome quiénes nos hemos creido que somos. Monos depilados y engreídos. Algún día quizá sepamos la verdad, qué sentido tiene todo esto. Pero mientras tanto seguiré luchando con todas mis fuerzas por la vida en todas sus manifestaciones: humana, humana prenatal, animal y vegetal. Como decía mi queridísimo san Francisco, “Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera.” Amén


(1) véanse entradas anteriores de este blog: Mosquitos de otoño y Avispas de octubre ( ambas publicadas en octubre de 2016)

(2) Una de las principales expertas en Arte Indio y del Extremo Oriente. Tuve el honor y el placer de ser alumno suyo en la UCM

(3) Véase “Cita en Samarra” , entrada publicada en este blog en diciembre de 2016




miércoles, 28 de marzo de 2018

Los últimos olmos de Castilla

Han talado los olmos de mi barrio. La grafiosis ha vencido en mortal partida a décadas, incluso siglos, de presencia, sombra y arrullos. Maldita grafiosis, asesina de tantos olmos de mi tierra. Sólo uno se resiste, centenario y comunero, en la esquina de las calles Juan Bravo y Castelló.

Olma vieja de los pueblos, ·”gernikako arbola” castellano, cuya sombra desde medievales tiempos amparó concejos y disputas, pláticas y cortejos. “Olmo viejo hendido por el rayo” al que tuvo que cantar un vate andaluz, falto de abogados en su tierra.

Han talado los olmos de mi barrio. De ellos sólo quedan anchos tocones de anillos concéntricos, silentes testigos de estaciones cambiantes, tiempos yeyés, transiciones, vidas consumidas, taxis franjirrojos y taxis blanquinegros.

Han muerto los olmos ante la indiferencia y el desinterés de sus vecinos, esos urbanitas preocupados por abandonar la ciudad en Semana Santa, cambiar las aceras por el asfalto carretero y el vermú del domingo por paella en el chiringuito playero.

Miércoles santo de un barrio, de un país, cada día menos santo. Camino de minoría los que honran y conmemoran el acto de amor supremo de un Dios que se hizo hombre y sufrió humillación, muerte y tortura. Incluso entre los que aparentemente le recuerdan es amplia la tribu de idólatras de policromados maderos y folclóricos eventos.

Qué más le dan al madrileño urbanita (1) los olmos, Jesús y su Santa Madre, nuestros campos y ríos , la agonía de las provincias vecinas (2) o el genocidio cultural y demográfico de su pueblo (3)

Mientras haya fúrgol, “sálvame”, Iphones y playa, qué más da lo demás. Patrioteros de bandera con torito a los que da igual todo lo bello y lo bueno que se desvanece ante sus ojos.


Han talado los olmos de mi barrio. De ellos sólo quedan anchos tocones. Madera perdida para siempre. Vidas perdidas para siempre. Como nuestras vidas. Exactamente como nuestras vidas.



(1)Ciudadano del mundo, adalid del cosmopaletismo, azote de paletos, verdugo del campo por omisión

(2)¿Sabéis que el mayor desierto demográfico de Europa no está en Siberia ni en Laponia? Está a tan sólo 100 km.de la megalópolis madrileña, ent)re Guadalajara, Soria y Teruel. Desequilibrios como ese son los que me acabaron de acercar al castellanismo . Algún medio extranjero se hizo eco de esta triste realidad, ante la indiferencia de los propios españoles, y lo peor aún, de los habitantes de la España interior y rural.

(3) A los hechos me remito. El español medio ha dado la espalda a sus propias raíces, salvo en alguna región en la que precisamente el problema es la antítesis, chauvinista y nacionalista excluyente. Y ya no sólo nos vamos suicidando en los cultural, sino en lo demográfico, con una tasa de natalidad de las más bajas del mundo. Y la solución que plantean los medios “progres” (léase el País”) es traer millones de inmigrantes “a pagar la Seguridad social” en vez del fomento de la natalidad o evitar el éxodo de jóvenes (y no tan jóvenes) autóctonos

martes, 25 de octubre de 2016

Mosquitos de otoño

Está visto que esta bitácora, o lo que sea, útimamente tiene un interés inusual por los insectos alados. Tanto es así que me he planteado rebautizar el blog como abeja mutante, libélula atómica o cosa similar.

Bromas aparte: igual que hace unas semanas constataba el comportamiento errático de las avispas, ahora son los mosquitos el objeto de mi observación.  Los mosquitos me quieren mucho. Tanto es así que generalmente sólo me pican a mí en esta casa. Será por mi sangre de calidad extra. O porque saben de mi amor de décadas por el Reino Animal, incluidos los humildes invertebrados. El caso es que este año ha sido particularmente feroz en cuanto a las tomas alimenticias de estos entrañables nematóceros. Hasta hace unos días mis carnes fofisanas fueron víctimas de la voracidad de estas pequeñas criaturas del Señor. 

Lo cierto  es que entre mis fobias invertebradas siempre han ocupado un lugar de honor tanto avispas como mosquitos. Un frecuente motivo de discusión con mi santa suele ser mi afán de dejar vivir a los arácnidos de mi casa, como insecticidas naturales que son.

Pues bien, cual no sería mi sorpresa cuando anoche, cuando no dormía, topé, ¡ bendita visión! con un mosquito de buen porte en el techo del salón. De hecho la rima me ha llevado a ubicarle en el noble salón. La realidad es más prosaica: apareció en el cuarto de baño. A pesar de mi enemistad con estos delgados dípteros (no es nada personal; ellas -sí, las que pican son las hembras, como en tantas especies- ellas, repito, tienen que alimentarse. Si no es de mi A+ gran reserva, buscarán de otra presa). Yendo al grano (nunca mejor dicho), anoche lo normal hubiese sido acabar con la vida de semejante invasor con un certero zapatillazo o con otros medios expeditivos. Pero no pude. 

En estos momentos de mi vida puedo afirmar, con total conocimiento de causa y en pleno uso de mis facultades mentales (sarcasmo modo ON) que soy incapaz de matar un ser vivo, aunque sea un "insignificante" mosquito. No es cobardía, pusilanimidad o miedo a eliminar a un antepasado reencarnado. Al fin y al cabo, ¿qué somos nosotros, primates evolucionados? ¿elegidos de Dios para liderar la Creación? En el orden cósmico no dejamos de ser unos mosquitos sobrevalorados. En este sentido, sin abandonar la verdadera Fé cristiana, cada día estoy más cerca de esos jainistas  (1) que, como explicaba mi añorada Carmen Ormaechea (2) , con el fin de no tragar insectos, al andar llevaban un velo delante de la cara. 

Así que decidí dejar a la madre naturaleza el destino del insecto. Y a su brazo ejecutor, mi gato de guardia (y abro paréntesis: no deja de ser curioso que las únicas mascotas veganas sean los conejos, las cobayas, hamster y otros roedores. Perros, gatos, hurones...son cazadores y carnívoros. Mis gatos, esos asesinos adorables y tiernos. Pero depredadores, al fin y al cabo (3) ) 

De este modo mi pequeño felino hizo lo que el instinto y Dios mismo le han enseñado a hacer: cazar y jugar con la presa. Una presa no comestible, por otra parte (en su dieta mi gato mayor tiene insectos recién cazados, pero está visto que los mosquitos no son de su gusto. Y no se lo recrimino, demasiada ala y poca chicha).

En fin, que el mosquito, bien porque llegó su hora, bien por las buenas artes felinas, yace moribundo en el suelo de la cocina. Aún aletea. Y me pregunto qué hacer, si barrerle, o como otras veces he hecho, recogerle y entregarle a la calle, a sus depredadores naturales o a los carroñeros del mundo invertebrado. En cualquier caso, un suceso aparentemente tan nimio, enmarcado en mis últimas reflexiones, tiene un sentido, y me ha hecho aprender, o re-aprender una lección. Nada es insignificante para el orden natural, todo tiene su sentido, desde el más infimo microorganismo hasta la nave de Galactus si tal cosa existiese. 

¿El qué, o el cómo?. Pues que cada uno lo interprete como Dios le de a entender. Yo estoy demasiado apagado, demasiado cansado, demasiado perdido y triste por todo lo que me ha sucedido en este maldito 2016 que Satán se lleve para siempre. 

Además, no me pagan por escribir. Ni por nada. Así que así se queda. Como ese mosquito que no sabe para qué ha vivido, de qué han servido sus picaduras en el orden cósmico, que no sabe nada ni de hinduismo, ni de budismo, ni de jainismo. Y al que ahora mismo, si aún agoniza, todo eso le da lo mismo,

(1) "...Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el unievrso y son dignos de respeto. Una concepción del mundo muy próxima al Panteísmo. " Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jainismo .

(2) Carmen García-Ormaechea, estudiosa del Arte Oriental. Me dio clases de Hª del Arte Indio y de Extremo Oriente en la UCM. Unas clases plenas de emoción y poesía. Todavía recuerdo su definición de una Stambha como un "pararrayos cósmico"

 (3) No quiero, como casi vegetariano que soy, abrir ningún debate con mis amigos veganos y/o animalistas, a los que respeto. Pero muchas veces mis reservas a apoyar abiertamente a movimientos animalistas viene n del carácter talibán e intransigente de muchos de sus integrantes, y otras veces de mi propio amor a los animales y la naturaleza, un amor que viene de mi infancia y mis correrías por los campos de Castilla, un amor educado  en los programas de Félix Rodríguez de la Fuente- ese mismo Félix que como le gusta recordar a Íker Jiménez, criticaban y atacaban muchos que ahora le han tomado por bandera- Hay ecologistas que no son ecologetas/progres/politizados, y hay animalistas que de verdad aman a los animales, a la naturaleza y las personas. Pero lamentablemente también hay mucha pose y mucho politiqueo. En fin. Un amigo mío hablaba de "Mascotistas".Algún día preguntaré a mis amigos veganos animalistas dónde está el límite, si una cucaracha o un gusano no merecen respeto y vivir en paz, por ejemplo. A mi no me gusta decir que soy animalista. Como mucho, vertebradista, o mamiferista. 

Imagen: http://historyofarchitecture.weebly.com/



miércoles, 5 de octubre de 2016

Avispas de octubre





“Una avispa no detendrá a una locomotora, pero puede llenar de picaduras al maquinista” (viejo proverbio chino-tibetano de la RENFE)

Curioso a veces resulta el comportamiento animal. Instructivo, siempre. Los insectos voladores, particularmente moscas y avispas, al llegar el otoño y aproximarse el fin de su imperio manifiestan una conducta errática, colándose en las madrigueras humanas más de lo habitual,  más persistentes, más suicidas. Llevo observando hace años ese fenómeno, avispas como ebrias, describiendo caprichosos vuelos, quizá intuyendo que su fin se acerca con los fríos otoñales.

Tal vez todos seamos un poco como esas avispas de septiembre y octubre, volando sin saber hacia dónde, cazando cuando podemos, picando a quien consideramos un peligro. Perdidas y sin saber qué nos deparará lo que queda de vida.


“No sabemos lo que queremos, pero eso sí, con todas nuestras fuerzas rezaba el lema de la “revista” que editábamos los alegres chavales del COU-1. Como suelo constatar frecuentemente, puede que no hayamos encontrado la Verdad con mayúsculas aún, puede que nuestra vida sea una constante búsqueda, puede que no sepa, con más de medio siglo a mis espaldas, hacia donde encamino mis patas.

Pero tengo cada día más claro lo que no quiero, ni para mi ni para mi prójimo. Como no soy Schopenhauer, ni Nietzsche siquiera, no tengo excesiva fé en que mi voluntad individual pueda hacer gran cosa para cambiar la podredumbre que nos asfixia. Quizás sólo me quede el sano pataleo. Sólo o en compañía de otros disidentes de este Mundo feliz. Y aunque no soy ningún santo, ni de lejos, sólo me queda encomendarme a Dios para que me dé fuerzas e ilumine este vuelo de avispón de mediana edad y cascarrabias.

5 de octubre otra vez. Nací en un lluvioso otoño, pero cumplo años en un verano eterno, un primaveroño cálido e insidioso. Quién sabe, quizá haya un cambio climático y las avispas prolonguen su tambaleante ruta hasta los fríos invernales, si es que estos llegan alguna vez. Avispas de otoño. Vespas en italiano. Vespas de otoño, las de los Purple Weekend leoneses, las oscuras mod-londrinas que ya no volverán



Suena la Rapsodia Bohemia en la lista de Spotify, y Freddie Mercury entona eso de



“Mama, I don´t wanna die, but sometimos wish I´d never been born at all (…) Oh mama mia, mama mia, mama mia let me go; Beelzebub has a devil put aside for me (…) “




La verdad es que mi demonio de guardia no se ha esmerado mucho. Alguna tentación de hermosas formas pero débil actuación. Quizá porque sabe que no es necesario. Basta con hacerme perder la Esperanza. Y la Fé. Y hasta el café. Pues no;  ya que soy un cabezota y me crece el llevar la contraria, pienso resistirme. No pienso tirar la toalla fácilmente, ni el pañuelo siquiera.)  /



En fin, disgresiones musicales aparte, odio cada vez con más fuerza esta meteorología postmoderna e ipod-moderna. Este calor de verano en octubre, este verano de muerte. Este otoño de mierda.

No me extraña en absoluto que las cigüeñas no emigren, los árboles no pierdan sus hojas y las avispas vaguen perdidas, como ánimas en pena de una Santa Compaña de himenópteros solitarios.  Pena es lo que siente sin fondo mi corazón este 5 de octubre. Pena y desconsuelo. Como león de esa manada del Namib que perdió hace poco a la matriarca del clan, una vieja leona que enseñó a cazar a su prole. Como esos “5 mosqueteros” del documental de Nat Geo Wild vagando huérfanos por el desierto. Somos leones adultos y hemos de cazar los antílopes y jirafas por nuestros propios medios. Hasta que las implacables arenas de este Namib mesetario nos engullan a nosotros también y sólo seamos polvo y huesos. De león, pero huesos.



Por lo pronto, más que león soy avispa de octubre, perdido en una ciudad sin sentido y sin alma. Pero aún puedo morir picando al maquinista.








sábado, 14 de marzo de 2015

35 años sin Félix Rodríguez de la Fuente



Castellano ilustre, marchaste joven aún.

Gracias a tí generaciones enteras de españoles aprendimos a respetar la naturaleza. Aprendimos que el lobo no era una alimaña sino una criatura necesa

ria para el orden natural. Aprendimos a amar nuestros campos, valles y ríos. Nuestras rapaces, nuestros bosques y nuestros linces.

Gracias, Félix.

sábado, 29 de junio de 2013

Nos echaron de nuestros pueblos, nos quitaron nuestro paisaje


“Esta es Castilla, que faze a los homes e los gasta” (Alfonso Fernández Coronel)

Ayer, me senté con mi tio al sol. Es un viejo maderero, de los que iban con el hacho y la merienda a hacer leña y madera. Comentamos la ola de incendios. “Me pareció ver el otro día en la televisión unos ingenieros que decían que el problema es que los montes están muy sucios“, comentó. “¿Sabes qué apuntan como solución? hacer leña, limpiar el monte de maleza y que vuelvan a pastar los animales en él 

Ví en su cara la queja que tantas veces hemos hecho en el mundo rural. Nos prohibieron que pastara el ganado, es decir, nos quitaron la ganadería extensiva. 

Nos prohibieron realizar las limpias del monte para que grandes empresas se lo quedaran por medio de subastas, nos quitaron una vez más el trabajo. Inventaron plantaciones de especies no autóctonas, llegaron los vallados, las podas, el ramaje en el suelo por toneladas que nadie limpia, nos quitaron nuestro paisaje. 

Nos echaron de los pueblos por paletos, sin preguntar.“ ¿Y ahora lo que hacíamos antes es la solución?” me pregunta. Sé que ninguno de los “expertos” les va a pedir perdón ni a los pocos que quedan ni a los que arrastraron a marchar. 

(Mónica Lafuente, Duruelo de la Sierra, Soria.)

20agostofotos (19)

El “paleto” no es el hombre del campo, el verdadero paleto es el “moderno” que ignora o ha contribuido a destruir lo que generaciones construyeron con su sangre y su sudor. El campesino supo vivir durante siglos en armonía con nuestro patrimonio natural. Pero los iluminados de turno que llenan su discurso con palabras como progreso o desarrollo vinieron, vencieron, y seguirán exportando sus majaderías mientras los bosques arden o los campos lloran la ausencia de sus hijos. 

El medio rural agoniza desde el s. XIX gracias a gentes como ellos, políticos, próceres y ciudadanos. 

Que los dioses de nuestros antepasados os maldigan. Yo os maldigo por lo que habéis hecho. Y por lo que no habéis hecho, prepotentes, ignorantes, necios.

sábado, 9 de marzo de 2013

El lobo vuelve a criar en Madrid

(publicado en el blog http://nueva-bardulia.blogspot.com.es)

El lobo ha regresado a la Comunidad de Madrid y ya cría en la vertiente madrileña de la sierra del Guadarrama, tras más de 60 años sin hacerlo. Así lo atestiguan las investigaciones —avaladas por fotos y vídeos— del grupo de naturalistas Sierra Carpetania que reflejan las evoluciones de siete ejemplares: dos adultos (pareja alfa), un subadulto y cuatro cachorros. Y es que aunque en los últimos años los lobos habían llevado a cabo incursiones por la sierra madrileña e, incluso, se habían producido ataques esporádicos al ganado, no se tenía constancia de que el cánido se hubiera reproducido en Madrid desde 1952.
Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno regional aclararon ayer que a ellos no les había llegado oficialmente ningún tipo de documentación que acreditase el establecimiento de la especie en Madrid y aseguraron que al ser un animal protegido son necesarios permisos para llevar a cabo una investigación, “algo que no tenían estas personas”, en referencia a los ecologistas que han conseguido las exclusivas imágenes. “En todo caso”, prosiguen, “no sería extraño que alguna pareja entrara desde la vertiente segoviana”. Por este motivo, los guardas forestales están atentos a sus movimientos, sobre todo a partir de febrero, momento en el que los ejemplares comienzan a buscar nuevos territorios.
“Iba en el coche a finales de agosto de 2010, como siempre observando el entorno, cuando divisé un lobo”, relata Omar Alonso, capataz forestal y educador ambiental de la Comunidad de Madrid en la Sierra Norte. El descubrimiento le animó a poner en marcha una búsqueda más concienzuda junto a sus compañeros Rubén Laso y Diego Martín, todos miembros de la Asociación Sierra Carpetania. “Se habían producido ataques a ganado en la zona, por lo que no nos pareció extraño que apareciera algún ejemplar, aunque fuera de forma esporádica”, indica Laso. Sobre todo si se tiene en cuenta que el lobo recolonizó las provincias de Segovia y Guadalajara en los años noventa, y en 1998 los cánidos ya criaron al norte de la provincia de Segovia, y en 2003 se dieron los primeros ataques al ganado en Somosierra. “Era solo cuestión de tiempo que llegaran aquí”, aseguran.
La zona, a pesar de su cercanía con Madrid, mantiene un hábitat todavía privilegiado, que permite el asentamiento de esta y otras especies. Desde encinares, a prados, pinares, matorrales… y con abundancia de corzos y jabalíes, dieta del cánido. “Son más de 125.000 hectáreas de territorio que se extienden por el Guadarrama, Sierra del Rincón y la cuenca del río Lozoya, con una densidad de población humana muy baja”, explica Alonso.
Los tres naturalistas comenzaron a acotar el terreno, estudiando excrementos y marcajes. En otoño de 2010, instalaron las cámaras de foto trampeo. En septiembre de 2010, registraron a una loba adulta a la que se le intuían las mamas bajo el pelaje. “Todavía era complicado aventurar nada, teniendo en cuenta lo que se desplazan”, comenta Alonso. En la primavera del año siguiente grabaron a otra loba en avanzado estado de gestación en Madrid.
Durante ese verano continuaron las investigaciones sobre la ubicación del posible lugar de cría. Los aullidos, un método utilizado tradicionalmente para localizar a la especie, también ayudaron. “Una noche respondieron, fue muy lejano, pero suficiente”, recuerdan. En agosto de 2011, un año después de observar al primer lobo, llegó la recompensa: un vídeo en el que se ve a un cachorro de unos tres meses andando por la noche. “Calculamos que recorrieron entre 15.000 y 20.000 hectáreas antes de decidir cuáles eran las 50 hectáreas de terreno adecuadas para criar [en Madrid]”, explica Laso.
Era agosto de 2011, dejaron una cámara instalada de manera permanente con el riesgo de su robo. A las dos semanas, entre las imágenes, “apareció el cachorro”. En 2012, ya grabaron un adulto solitario, dos cachorros que van juntos y otro ejemplar de unos dos años de edad. El lobo se había establecido en Madrid. Ahora están a la espera de que la Comunidad les autorice la instalación de cámaras y la entrada a zonas restringidas.







lunes, 21 de enero de 2013

EL HOMBRE QUE MATÓ AL ÚLTIMO LOBO (por Eduardo De Prado Álvarez)



“Se va a celebrar el 30 aniversario del fallecimiento del gran naturalista, castellano de Burgos y español universal, Félix Rodríguez de la Fuente (qepd), (14-03-1928 – 14-03-1980 mil novecientos ochenta) con todos los honores.
Con tal motivo, se han suministrado datos en los que se ve y aprecia la recuperación de la fauna ibérica, no sólo de los osos y las grandes rapaces sino, por lo que ahora me interesa, del lobo. En 30 años España ha pasado de unos 400 ejemplares de Canis lupus al borde de la extinción, a los 2500 que se supone hay ahora.

¡lobo iberico
Genial!
Digo genial porque por un momento, hace años, llegué a pensar que se habían extinguido. Y me explico.
Esto, en efecto, me ha recordado un suceso que en ocasiones he narrado de viva voz y otras veces en breve escrito y que he acabado por titular: “El hombre que mató al ultimo lobo”, pues por un tiempo así lo creí.
Resumiré mucho aquí el relato de lo ocurrido.
Sería allá por 1974 (aunque no descarto que fuera 1975 incluso 76, aunque me inclino por 1974) en los largos días de junio o julio y yo estaba entonces en Villalmonte con mis padres Valerio y Victorina (qepd ambos). No había más en casa, sólo los tres, y a mis padres les tocaba guardar el ganado. Doce días seguidos por las 130 ó 140 cabezas de ganado que tenían, a razón de un día por cada doce o fracción superior a seis. Había que ir dos personas (pastor y vecero) pero a veces el vecero se retrasaba, pues el rebaño del pueblo no era muy grande y por la mañana una persona se las arreglaba bien, sobre todo si el careo era corto. Ese era el caso del día, dado que iban para Retruyo, y a sestear en el alto, entre este paraje y Vallencid.
Mi padre partió con el rebaño pero yo me retrasé, hice algunos recados y trabajillos y marché para allá.
Cuando llegué, el rebaño sesteaba ya en el alto, dando vista a Vallencid. Al llegar, lo primero que me dijo mi padre Valerio fue : “me han comido una oveja lo lobos”.
-¿Sí?
-Sí.
Tan seguro le noté que le inquirí: “y tú cómo lo sabes”.
Me contestó: “sí, porque al llegar a los prados de encima del camino del Horno, unas pocas, una punta de ellas, se me adelantaron y asomaron la cabeza, antes de que yo llegase, a dar vista a las tierras que hay encima de los prados de los Veneros, encima del camino, y allí las estaba esperando”. Y aseguraba: “me cogieron una, lo sé”.
Tomé al perro mastín, un palomo no muy grande, creo que no mastín leonés de pura raza, sino uno de esos mestizos que tanto abundaban por los pueblos, castrado y por ello bastante gordito el pobre, aunque no menos valiente, que lo era, y me lo lleve hasta el sitio. Antes de yo llegar ya había levantado a uno o a dos lobos, que estaban comiendo los zalegos (restos) de un oveja en lo más profundo del piornal que surgió en aquellas tierras, sin cultivar desde tiempo hacía.
Mientras el perro, junto con el nuestro pequeño, los pasaba para allá de la morra del pinar de Morgovejo hacia el otro lado, yo me adentré en el piornal hasta encontrar la oveja a medio comer.
Resumiendo. Se lo conté a mi padre, la cogí, la cargué al hombro y la llevé para el pueblo.
¡Uff! Se lo pueden imaginar…
Como las señales eran parecidas, por un tiempo creímos que era de las de mis padres, pero vino a resultar que era una oveja grande y gorda de Tomás y Enedina (qepd). Los pobres, hay que reconoce que lo aceptaron con paciencia y sin queja alguna hacia el pastor. Lo que les honra.
Preparamos un rececho o “acecho” como por aquí se decía. Mi tío Fausto (qepd), Andrés R. Á. y yo mismo con dos escopetas. Le pedí a mi tío, buen cazador, y me dejó llevar a mí la carabina, una no muy buena y de un solo tiro, y Andrés llevaba la suya, buena y de dos caños.
A la parte de arriba del camino dispusimos dos puestos de Espera. En uno Andrés y en el otro mi tío Fausto y yo.
Cuando empezaba a oscurecer…, pimm un sólo disparo.
Yo no habían visto nada y Fausto tampoco pero Andrés lo vió llegar, por un senderín, de este a oeste, viniendo de la Valleja de los Helechos (Porciles) y le soltó uno. El terreno, los helechos y piornos no le permitieron el segundo disparo.
En animal, herido, se nos metió en el piornal y brezal así que pensamos que nada podíamos hacer. Pero la solución vino en dos minutos. Yo había escuchado dos ladridos en la Era de la Vaca, unos segundo después del tiro de Andrés.
Seguramente azuzado por mi padre que regresaba con el rebaño para casa, el Mastín “comprendió” (¿?) lo que pasaba, y de dos zancadas su puso en la curva del camino de los Veneros con nosotros. Le animamos y entró en el espeso piornal hasta encararse con el animal herido de las patas traseras. Allí lo fijó sin atreverse a entrarle. Andrés reptó y desde muy cerca, de un solo disparo acabo con él. Con ella porque era una loba, luego vimos que parida.
Lo que pasó luego, lo que le hicimos hacer al perro mastín con el lobo, lo he contado muchas veces y lo dejo para otra ocasión. Trajimos al lobo para el pueblo: una loba muy grande, ya dije que parida, y no muy flaca.
Yo no quería pero mi padre creo que salió por lo pueblos.
Se hizo lo que se hace en estos casos: llenarlo de paja e ir por los pueblos. Creo que mi padre lo hizo más por el ‘orgullo’ y ‘amor propio’ que por otra cosa.
A mí me daba como a modo de ‘vergüenza’ o timidez y no le secundé. Él se fue con el lobo lleno de paja y en el burro por los pueblos de la Zona. Daban algo en cada casa. Era y es la tradición.
A lo que iba. Desaparecieron los lobos de la región y por mucho tiempo. O eso creímos. Por lo menos dejaron de cazar.
Las dudas se me empezaron a apoderar. Cierto remordimiento. “Una loba parida, las crías morirían de hambre; y el macho, vaya ustedes a saber”…. Le daba vueltas al asunto…
-“¿Habremos matado al último lobo?”
No quería cargar con esa culpa.
Sentía remordimientos. Investigué. Supe que no, que aún quedaban unos pocos en España, pero al borde de la extinción.
Siento mucho, por algunos, lo que voy a decir pero desde entonces me he convertido en defensor del lobo en España. Por eso, cuando, cada año siguiendo su evolución estadística, me voy enterando y ahora ya de que en estos 35 ó 40 años, han pasados de unos 400 a los 2.500 lobos que hay en España, me he llevado una gran alegría.
De hecho, de forma metafórica, y en cierto modo velada, en una tribuna mía en Diario de León en febrero de 1987 ya venía a exponer como a modo de un arrepentimiento.
Defiendo al lobo y la naturaleza.
Si causa daños a rebaños y ganaderos es justo que la Administración y el gobierno les compensen, pero creo que hacemos muy bien en preservar su hábitat, en lo posible, facilitar su movilidad y los pasos por encima de autopistas y líneas de tren y AVE (lo que quiere decir que habrá que soterrar amplios trozos) y prohibir trampas y venenos.
No hace ni medio año, bromeaba con nuestro paisano Andrés acerca de “el hombre que mató al último lobo” y aunque respeto su posición contraria a la mía, insisto que soy partidario de conservarlo y protegerlo. Por suerte, ni él es el hombre que mató al último, ni yo el colaborador necesario para tan descomunal atrocidad, que gracias a Dios nunca se produjo. Eran otros tiempos; eran los tiempos, eran las necesidades, se hizo lo que había que hacer entonces… pero… de vez en cuando aún lo recuerdo y no puede evitar un: “pobre loba”: bueno y que Dios nos perdone y san Francisco de Asís y Félix nos exculpen desde el cielo.
(Resumen de la narración del suceso)”
EDUARDO DE PRADO ÁLVAREZ,  de Villalmonrte (León).







martes, 28 de agosto de 2012

1982



Nada, está visto que no me puedo dormir. Noche de insomnio, solo en casa con mis dos gatos, mis dos últimos amigos. Al borde del abismo, sin saber cuántas entradas de este blog podré seguir perpetrando antes de que me corten la luz o el ADSL por falta de pago. En fin, que no sé por qué motivo esta noche me ha venido al recuerdo otro verano, otro año. 1982. Treinta años ya, Dios mío. El mundial de fútbol de España, con los tiffosi en la Castellana, el infame Naranjito, la heladería de Alberto Aguilera, la cena de hermandad del 3º de BUP, borrachos como cubas en la calle de Luchana. Pedro Ignacio, Montes, Viñuela, viejos camaradas de otros tiempos. Tiempos más peligrosos quizá, pero más auténticos. Tiempos más inocentes. Y más idealistas. En octubre todo ese idealismo se volcaría en la primera visita del Papa Wojtyla a España (otra vez el Bernabeu) y en la victoria del PSOE en las elecciones generales. Bonitas mentiras, vistas con la perspectiva del tiempo. El abajofirmante, al que aún le quedaban unos meses para “descubrir” la fascinante escena de las vespas con espejitos y las parkas verdes, musicalmente era ecléctico, entre Jethro Tull, Simon y Garfunkel o los ecuménicos Beatles. Aquel año continuó siendo grande la Orquesta Mondragón, y entre la juventud de la época triunfaba el tito Mike Rivers con su “rock &´Ríos”. En fin. Conciertos de folk castellano a cargo de Almena y el Nuevo Mester de Juglaría, comienzo ilusionado del COU, cursillos de verano en el Seminario de Ávila, primer verano en Pinomar (Guardamar del Segura, Alicante), sonando el primer Lp de Mecano constantemente en el chiringuito (otro signo de los tiempos).
Pero aquel verano para mi tiene una imagen grabada a fuego en mi mente: una colina en Espinosa de Henares (Guadalajara), con el valle del Henares a sus pies. Allí sólía subir a retirarme del mundanal ruido. Sin saberlo en aquel tiempo y por lo que he aprendido después, en esos momentos practicaba la meditación, en contacto con la naturaleza de olivos, tomillo y romero. En esos momentos era uno con la tierra, con esa tierra arriacense que para mí fue tan hogar o más que mi Madrid natal. Verano del 82, a mis pies la carretera a Cogolludo, en lontananza el valle del Henares, el contraste de tonos amarillos del trigo y los matorrales secos y el verde de las choperas de ribera o los pinares de los montes en Espinosa.  A veces el silencio lo rompía con mi viejo radiocassette Sanyo. Recuerdo una cinta en concreto, grabada con retazos de programas de radio diversos, con Jethro Tull, los Secretos y el Secret Life of Plants de Stevie Wonder. Y allí, en la ladera del monte, escuchando el “secret life” y empapándome del sol y de los trigos, como diría el poeta, viendo pasar un tren talgo de esos plata y rojo con alguna advocación mariana. allí, en ese momento cuasirreligioso, alcancé la paz.

no sé por qué recuerdo ese momento esta noche. Han pasado ya 30 años. Y, como diría mi amigo José Luis de Micheo, yo, yo ya no tengo 16 años.

martes, 3 de julio de 2012

Odio y amor al verano

Desde muy niño odié el verano. El invierno eran mantas y recogimiento, era familia y Navidad. Era oscuridad. Uno ha debido de ser vampiro en vidas anteriores, o conde romántico, pero siempre criatura nocturna.

En fin, otoño, primavera e invierno eran colegio y amigos, sábados por la mañana jugando en el patio o viendo en la tele los programas de Torrebruno.

Pero llegaba el verano y el odioso calor. Odiaba las piscinas, no sabía nadar y además me parecía vulgar lo de que la gente se despelotase la gente en público. Muy poco elegante, y desde luego nada sofisticado.

El mar, el sobrevalorado mar, lo conocí ya mayorcito, con 13 años. La playa, con 15, y tampoco me parecía nada del otro jueves. Con el tiempo aprendí a nadar, de aquella manera, pero seguí sin verle la gracia. Ni a la arena, ni a las bajadas de tensión, ni a ponerse cangrejo . Modas, al fin y al cabo. Hasta el S. XX prácticamente nadie iba a la playa, y el moreno se veía como algo vulgar y plebeyo. En fins…

Mi otro verano era a orillas del Henares, un poco más relajado, escuchando el sonido del viento en los árboles de ribera y pescando. Por la noche, partidita al fresco de la noche, escuchando los grillos bajo las estrellas. Ese verano era un poco más llevadero, pero al final también aburría.

El caso es que he odiado el verano toda mi vida.

Hasta que llegaron los 80. Si, adolescencia, divino tesoro. Eran días en que aún estaba permitida la acampada libre en ambas vertientes de la Sª de Guadarrama (inconscientes…).

Allí íbamos, en tropel, con nuestras tiendas, nuestras guitarras, nuestros botes de fabada y nuestros fuegos de campamento.

1983, 1984, 1985, 1986…Cercedilla, San Rafael, guitarra nochera, ahora que estás ausente, adiós ríos adiós fontes, gymkanas, volley-monte, busca leña, haz comida, friega platos, duerme al vivac, monta tiendas, trae agua del manantial, lidia vacas serranas, canta, rie, se feliz. Se joven y feliz. Viejos amigos, Carlos, Angie, César, Pepa. Lolo, Manuel, Chula, Santi, Inma, las Bautista, las de la Banda, las Pérez Tauler, Ester, Isabel, Gomis(nolas), Marta, Mel, Fausto I y II, José Luis, el Jiwnani, Manolo, los G. Minayo, los curas, etc etc etc.

Momentos irrepetibles bajo las estrellas y junto al fuego de campamento. Los recuerdos se agolpan en mi mente pero son tantos…y sobre los recuerdos, los sentimientos, las sensaciones, los olores, a resina, a brasa de pino, la música...es difícil pasar a un teclado todo eso.

Más doloroso que pensar que todo ya pasó es pensar que a alguna de esas personas quizá no las vuelva a ver jamás. Como cierta walkiria vallisoletana a la que perdí la pista hace casi 20 años.

El caso es que ahora añoro esos veranos. Esos agostos de “Rodríguez” en Madrid, las partidas de Risk hasta el amanecer, el puesto de helados de Santi, las incursiones al cine de verano, cenas improvisadas o partidas de futbolín y mus.

En fin, como dijo el poeta:

“Aunque mis ojos/ya no puedan ver ese puro destello/que me deslumbraba.

Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba,/de la gloria en las flores,

no hay que afligirse. /Porque la belleza perdura siempre en el recuerdo.”

William Wordsworth

viernes, 2 de marzo de 2012

Del ATC, el trasvase, la España abandonada y blablabla



“…quiero que por lo menos, el dia de mañana mi hijo pueda decir con la cabeza bien alta que su padre luchó por su tierra, y por su gente, hasta darlo todo, hoy, mas que nunca..."(leído en un foro conquense)

El pasado 12 de febrero estuvimos en Villar de Cañas (Cuenca) gentes de movimientos diversos codo con codo, gentes de partidos políticos, movimientos ecologistas, plataformas ciudadanas, de derechas e izquierdas, gentes venidas de todas las provincias de Castilla-La Mancha, algunos de Madrid y del resto del país para decir bien alto que no queremos que una tierra a la que amamos sea la cloaca nacional. El día 12 fuimos una única voz: ¡NO AL ATC!

Cuenca, Soria, Guadalajara, Teruel o Cáceres se lo llevan todo: todo lo malo. Sólo contamos para exportar recursos y patrimonio a cambio de abandono y despoblación. Tierras ricas, ricas en recursos naturales, en patrimonio artístico y natural. En el caso de Castilla-la Mancha, pueblos que precisan de camiones cisterna para abastecimiento de agua en verano viendo delante de sí los acueductos del trasvase Tajo-Segura henchidos de agua camino de Murcia. Expolio hídrico, colonialismo interior, llámalo X.

Aquel domingo 12-F fuimos una única voz todos, por encima de ideologías.

Hay dos Españas, sí, la de ciudadanos de primera y la de ciudadanos de segunda. La periférica y la interior. Cataluña, Valencia y Murcia frente a Castilla, Extremadura y Aragón. Unos se llevan el agua, los otros nos llevamos la despoblación y los residuos nucleares.

jueves, 9 de febrero de 2012

¿Almacén de residuos en Cuenca? No, gracias

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 30 de Diciembre una resolución por la que designa a la candidatura de Villar de Cañas, en la provincia de Cuenca, para que albergue el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos de alta actividad.

El 16 de Septiembre de 2010 la comisión interministerial encargada de evaluar los emplazamientos aprobó un informe en el que situaba a la candidatura de Zarra (Valencia) con la mayor puntuación (304 puntos), seguida de Ascó (Tarragona) (300), Yebra (Guadalajara) (290) y Villar de Cañas (Cuenca) (272).

Según ha informado el Gobierno a través de una nota, esta decisión se ha adoptado "tras analizar en profundidad el informe sobre las candidaturas elaborado por la Comisión Interministerial creada para la selección del emplazamiento del ATC".

Villar de Cañas, municipio principalmente agrícola, cuenta con 442 habitantes y está situado a 75 kilómetros al suroeste de Cuenca.

Entrada al municipio manchego de Villar de Cañas

Desde la Asociación Socio-Cultural Castilla queremos reafirmarnos en nuestro compromiso a nivel cultural, pero también social, con esta tierra y con la provincia de Cuenca. Sin entrar en el debate energético estatal sobre las fuentes de energía, sin embargo hemos de constatar, en el caso del ATC, lo siguiente:

-El almacén de residuos no es una central (no generará energía eléctrica), sino un macro-vertedero subterráneo que albergará todos los residuos nucleares de España.

-Castilla, teniendo en cuenta las centrales ya existentes de Garoña y Trillo junto a las fuentes renovables instaladas en nuestra tierra, es autosuficiente energéticamente. Quiere esto decir que Castilla no precisa de más instalaciones nucleares. El Gobierno Central pretende, por tanto, sostener el progreso y el desarrollismo de otros territorios del país con el riesgo de los castellanos, es decir, imponernos a los castellanos que en nuestro territorio se sostenga una energía de consumo ajeno, pero con el riesgo propio, lo cual encontrará siempre la oposición de esta Asociación.

-Es cierto que el almacén de residuos generará puestos de trabajo, pero en su mayoría serán puestos técnicos de alta cualificación, lo que no parece abunde en demasía en la comarca de Villar de Cañas. Asimismo, al estar el municipio de Villar tan bien comunicado con Madrid por la A-3 (apenas una hora y media de coche), incluso los puestos cualificados no vivirán en el municipio, sino que lo harán en Madrid y se desplazarán a diario a trabajar a Villar, con lo cual el crecimiento demográfico del municipio será mínimo.

-Los macro-depósitos subterráneos para almacenar residuos nucleares de alta actividad suponen un riesgo potencial importantísimo, que en caso de producirse un fallo en los sistemas de seguridad, contaminaría toda Cuenca y parte de Guadalajara, Madrid, Toledo y Albacete al menos de forma inmediata en los primeros momentos tras un posible desastre. Aún teniendo en cuenta que los sistemas de seguridad fdel Gobierno fueran excelentes (no lo son, y la prueba es la opacidad del Consejo de Seguridad Nuclear y los constantes fallos en instalaciones, escapes, problemas, etc, que casi nunca se filtran a la prensa), como decimos, en caso de que los sistemas de seguridad fueran excelentes, existiría un riesgo innato de contaminación de nuestras aguas y el valor productivo de nuestras tierras.

Por tanto, desde esta Asociación concluimos:

1) Si el almacén únicamente albergará residuos y no generará energía eléctrica

2) Si su ubicación no responde a las necesidades de Castilla, sino de otros territorios más desarrollados y que sí necesitan de la energía nuclear para sostener su desarrollismo

3) Si no se crearán puestos de trabajo para la comarca, y los que se crearán serán de alta cualficación con la posibilidad de residencia fuera de la comarca

4) Si la propia instalación nos genera un riesgo potencial importantísimo para nuestras aguas y el valor productivo de nuestras tierras

5) Si la propia instalación del almacén de residuos ahoga las posibilidades de crecimeinto economico de la comarca: ¿Quién va a una casa rural junto a un cementerio nuclear? ¿Quién compra productos agrícolas cultivados al lado de un almacén de residuos?

6) Si el valor del suelo urbano y rústico se depreciará inmediatamente tras la construcción del almacén

¿PARA QUÉ LO QUEREMOS?

En conclusión, desde la Asociación Socio-Cultural Castilla confirmamos nuestro apoyo a la manifestación que tendrá lugar en Villar de Cañas el próximo 12 de Febrero, a la que animamos a acudir a todos los castellanos, con pancartas, banderas y mensajes de nuestra tierra, para testimoniar que Castilla tiene voz, una voz que cada vez es más fuerte y llega más lejos.

Asociación Socio-Cultural Castilla

Junta Nacional


domingo, 11 de septiembre de 2011

El Reino de las sombras.

2011, año internacional de los bosques

http://www.joaquinaraujo.com/


Viendo estaba el otro día la 2 de TVE, y me sorprendió un programa sobre la masa forestal española. Ahora resulta que, contra lo que yo pensaba y los incendios que cada verano asolan nuestro país, España es el 2º país europeo con mayor extensión de bosques de Europa, sólo superado por Suecia. Vamos, que tenemos más árboles que Alemania, Francia o Reino Unido. Y a pesar de la desertización y los incendios y, sobre todo, a pesar del impacto del animal más destructivo del orbe: el ser humano (en este caso el ser humano español, al que hay que dar de comer aparte). Pues mira por dónde por fin me dan una buena noticia en la caja tonta. Tampoco me lo voy a creer mucho, además seguro que la desproporción entre regiones es brutal y, lo más triste, que si el bosque avanza en muchas provincias del interior peninsular es gracias al abandono de los pueblos y la agricultura. Bueno, como dice el refrán: "no hay mal que por bien no venga".

Al final, las Castillas, León, Aragón y en menor medida Extremadura están quedando como parques naturales despoblados. Prefiero quedarme con el dato positivo, aunque no nos podemos "dormir en los laureles".

Algunos no entendemos la vida sin árboles. Ante mi situación de desempleo, alguna vez se me ha propuesto ir a vivir a Almería, con la familia de mi mujer. Y, sinceramente, no me veo viviendo en un desierto, con todos mis respetos por las nobles personas que habitan en esas tierras (personas de origen mesetario y no norteafricano como algunos les quieren hacer creer desde hace dos siglos, pero ese es otro tema). No, nosotros somos de bosques, y de ríos. Ya es algo tarde para hacerme cambiar.

El bosque requiere de nuestro cuidado, de nuestra constante preocupación. El árbol, el roble o el tilo de nuestros ancestros, el olmo de nuestros pueblos, las encinas de nuestro cantar, los pinares, sabinares, hayedos...son fuente de agua, creadores de oxígeno y de suelo, cobijo de fauna, fuente de riqueza...defendamos nuestros bosques porque, como decía el slogan, "cuando un bosque se quema, algo tuyo se quema"...


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