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martes, 10 de diciembre de 2019

De viento ,niebla y cumbres


El reloj de la suerte marca la profecía,
deseo angustia sangre y desamor
mi vida llena y mi alma vacía,
yo soy el público y el único actor

LAS OLAS ROMPEN EL CASTILLO DE ARENA,
LA CEREMONIA DE LA DESOLACION
SOY UN EXTRAÑO EN EL PARAISO,
SOY EL JUGUETE DE LA DESILUSION
ESTOY ARDIENDO Y SIENTO,
FRIO, FRIO
(…..) Manolo Tena: Frío. Alarma 1984


Un otoño de verdad, al fin. Tras años de sequía , de veroños, de cielos blanquecinos. Día de la Inmaculada de 2019. Salgo a la calle, a un día gris, un día nublado, un diciembre como los de antes. Como los de mi infancia, de neblina y frío. Sólo falta el olor a hollín.

Tras años de sol despiadado y estelas en el sucio cielo de la ciudad. Ha vuelto el otoño. Como aquella vigilia de la Inmaculada de 1983 , aquella mágica noche en que la niebla no dejaba ver más allá de unos pocos metros.

No se me malinterprete. Me gusta el sol ibérico como el que más: el sol suave de la primavera, ese sol exultante de vida tras la tormenta o el sol crepuscular de las apacibles tardes de verano en el valle del Henares. Incluso el sol victorioso en los campos de Castilla. En su momento, en su medida.

Cada cosa tiene su momento, un tiempo para nacer, un tiempo para morir ( Eclesiastés 3:1-15 ) un tiempo para el sol, otro para la lluvia. Siempre ha sido así en Madrid, en la meseta castellana de clima mediterráneo con matiz continental como me enseñaron en la Universidad y no continental como nos enseñaron en la E.G.B. (dioses, continental es Rusia, eso sí es frío invierno). A saber ahora cómo llamarán al clima del interior peninsular (quién sabe, multicultiurbanita bordeado de desértico rural).

Así que ha ocurrido lo que no creí que volviese a suceder: ha regresado el otoño, un otoño de verdad. Ha vuelto a casa por Adviento.

Quizá la excepción a la regla en esa teoría del calentamiento global. Tal vez la respuesta de la madre naturaleza a los designios de quienes quieren que todo cambie. Que todo cambie a peor, obviamente. Que todo suceda según sus dictados y su hoja de ruta. Pero quizá –Inshallah- sus objetivos no estén tan cercanos como creen. Tal vez vuelvan los otoños, los inviernos, las primaveras, la dignidad y las conciencias de un tiempo más auténtico, cuando aún éramos libres pero no lo sabíamos.

Tal vez los profetas del cambio climático se equivoquen. Quizá porque el clima es sólo una excusa, como han sabido ver gentes diversas ligadas al mundo natural (Frank Cuesta, Álex Lachhein... y estoy seguro que hasta el gran Félix si estuviese aquí). La Madre Tierra es una excusa y un disfraz. El ecologismo moderno, el veganismo talibán, el antitaurinismo moderno… con todo su noble y justo origen, son marionetas. Títeres de los mismos intereses globalistas que financian y fomentan el feminazismo, las 236.754 identidades sexuales o lo que a los que manejan el cotarro les interese que cope las televisiones, las aulas y las calles. Para saber quién manda en el mundo, como diría Voltaire, mira simplemente a quienes no se puede criticar. Constata la unanimidad de la opinión pública, observa como quien se mueve no sale en la foto. Cómo las ovejas negras son, somos, apartadas del rebaño.

Lo peor de todo este maniqueísmo postmoderno es que han recuperado lo que parecía superado en este país: el guerracivilismo, el “los nuestros” contra “los suyos”, las izquierdas contra las derechas, las mujeres contra los hombres (el varón, el enemigo, el culpable de todos los males; da igual que la mujer sea ministra y el varón un mecánico que a duras penas mantiene a su familia. El mecánico, español y heterosexual, es el culpable). Y en esas estamos. En la crispación de Greta Thurnberg, en el odio y la bilis arrojada por l@s manifestantes más radikales del 8-M. En el revanchismo de la izquierda postmoderna, sí, más preocupada de todas esas luchas que nos dividen que en el bienestar de los desfavorecidos. Pero también en la aquiescente pasividad de la derecha liberal, que no deja de ser el reverso de la misma moneda decadente y degenerada. Por no hablar de esa derechona de siempre, que ya no es devota de Frascuelo, sino de la selección, pero que sigue siendo indiferente a los sufrimientos del obrero (la obrera y le obrere). La pela es la pela, y lo demás, se la pela.

Y hablando del paripé ecoloqué: mientras millones de títeres bienintencionados sacan a pasear unas pancartas y consignas prefabricadas por el poder, por el verdadero poder. Por el poder que organiza esas cumbres y manifestaciones subvencionadas por las grandes empresas contaminantes que luego cargan contra el pobre Eufrasio por ir al sembrado con su cochecito diesel. Significativo que la Banca española haya salido en la foto de Greta y a manifestar su compromiso incondicional con la cumbre esa.

Mientras todo esto sucede y se movilizan las masas, SEO advierte que los vencejos están desapareciendo de nuestras ciudades. Peor aún: hasta los gorriones, los pájaros por excelencia del paisaje urbano, están, lenta e inexorablemente, desapareciendo. Y por ellos nadie se moviliza, sólo unos pocos. Como los irreductibles activistas de SEO:  https://seoactua.org/pagina/aves-de-barrio

Volverá a carcajearse el otoño. Volverá a reír la primavera (sic) “volverán las oscuras golondrinas”. Y quien sabe si las cigüeñas volverán por San Blas, tras hibernar, como siempre, en lejanas tierras.

VIDEO FRANK

domingo, 3 de marzo de 2019

Nos robaron el Invierno


Aprecias la luz del día cuando ya la noche ha caido. A un amigo cuando ha muerto, a la espada cuando la has blandido y a la cerveza cuando la has bebido” (adagio vikingo)

Nos han robado el invierno, nos han robado el otoño. Los cielos grises, el olor a carbonilla, mañanas de neblina, frío en los huesos, lluvia, vida. Las esporádicas nevadas, las tardes melancólicas, el calor del hogar.

Durante los últimos años el otoño ha sido veroño, el invierno invieroño, extraña primavera de bochorno y luz eterna. Ya ni las flores ni las cigüeñas nos abandonan, ni las miasmas de la polución. Ya no se van los pastores a la Extremadura, ya no queda la sierra triste y oscura. Todo es sol, soleados días de Navidad, caluroso febrero, implacable sol sobre la llanura castellana polvosudor y hierro; el Cid cabalga.” 


Hay quien dice que la culpa es del cambio climático, del calentamiento global, de la falta de árboles en las carreteras, de los yankis o de los coches diesel. Para otros son los “chemtrails” , esas estelas que surcan nuestros cielo (para unos mero vapor de agua, para otros un experimento de la geoingeniería buscando controlar el clima o algo mucho mas siniestro con lo que fumigan a estas cucarachas humanas). Como dice un amigo mío en el caralibro: “ De repente desapareció el frío, las nubes, la lluvia... todos los días estelas y el cielo blanquecino -grisáceo y sin nubes naturales. Malestar constante, cambios de temperatura sin sentido... Solo sé que cada otoño con estelas y cielos blanquecinos empeora mi salud respiratoria. Como aquel invierno de tos enfermiza que me provocó hasta un síncope.¿Casualidad o causalidad? Cielos de fuego, tos eterna. El otoño del 2018 volvió la niebla, volvió el frío en las orejas, volvió la infancia y adolescencia. Pero fue un espejismo. En febrero volvió el purgatorio.

Siempre me gustó la primavera. Y el invierno, y el otoño y hasta acabé reconciliándome con el insufrible verano mesetario. Pero sin invierno no se entiende la primavera. No existe bien sin mal, ni noche sin día. Si todos somos iguales no, clones, qué gracia tiene la vida. La belleza de la primavera es complementaria al silencio del invierno, a los cielos grises, brumosos, del otoño de siempre. Al calor de la manta y el sofá viendo “qué bello es vivir” una tarde/noche de invierno

Lo mejor de los días de trabajo, lo mejor de los años de estudiante era el viernes, la salida, el recreo, el reposo del guerrero. La eterna vacación es la muerte. Y de eso los que hemos sufrido el paro de larga duración sabemos.

Me gustaba vivir en un país de secos frígidos inviernos, lluviosos otoños y primaveras de exhuberantes excesos. Ese país ya no existe. Y ni a los Riveras, Sánchez, Abascales o Pablemos les importa ni les interesa.

Nos han robado la melancolía de las tardes, el gris del tiempo. Todo es soleado, todo es secano. De haber querido vivir en el desierto me habría ido a Túnez, Murcia o Almería. Donde no conocen el “bajo cero” ni el concierto de las hojas cayendo ni los campos cubiertos por el hielo. Nos han robado el otoño, nos han robado el invierno.

El nuevo orden no quiere invierno. Nada de desigualdades: todas las estaciones, una. Una estación, una religión, una afición. Lo llaman igualdad pero su igualdad es homogeneidad. Un mundo feliz y uniforme, de clones, de esclavos que nacen, son adoctrinados, consumen y mueren a mayor gloria del Capital.

Todo es cambio, nos dicen.

Pero sólo perdimos lo bueno: el baile de las estaciones, la lluvia, el frío, el rocanrol , las viejas vías del ferrocarril convencional, los obreros que pescaban en los ríos. Los cangrejos españoles, los manantiales potables, las casas bajas, las tardes con los amigos, las ovejas en los campos, los programas televisivos infantiles , los sabores verdaderos.

Lo que de niño odiaba permanece, como el fútbol, la estupidez del rebaño los cantantes prefabricados, las modas , las izquierdas y derechas de 1789, el odio entre personas, las taxonomías y los “hooligans” de siempre y otr@s nueves, los mismos demonios con otras apariencias.

Los urbanitas madrilerdos han dado la espalda al campo, al ciclo de las cosechas , de los días de lluvia y los días de implacable sol. Qué más les da esta pseudoprimavera de árboles pelados y noches frías como el alma del usurero.

Qué tiempo más bueno, más terracitas para tragar más humos tóxicos”. Qué mas da, mientras tengáis vuestro I-phone, vuestro coche y vuestro soma dominical de carrusel deportivo.

Mientras vuestros amigos y familiares mueren casualmente de cáncer y vuestras familias se carcomen con la lepra de la degeneración postmoderna. Qué más dan todas estas bobadas de cuatro carcas y conspiranoicos.

Puede que un día no haya agua para todos. Puede que un dia descubráis que vuestro Iphone no se come.


Hoy me he enterado de que este otoño nos dejó otro amigo. Para él ya no habrá baile de estaciones, ni eterna falsa primavera, ni cielos surcados de estelas. Ni para él, ni la ceniza que son mis padres, mis tíos, mi abuela, los que nos dejaron creyendo que tenía sentido su lucha porque nosotros éramos su sentido.

El pepinillo está agotado, deshidratado, secado por el fétido siroco de este cielo sin sueño. No volverá a reir la primavera. No, hijo, no. Las estaciones no ríen.

martes, 25 de octubre de 2016

Mosquitos de otoño

Está visto que esta bitácora, o lo que sea, útimamente tiene un interés inusual por los insectos alados. Tanto es así que me he planteado rebautizar el blog como abeja mutante, libélula atómica o cosa similar.

Bromas aparte: igual que hace unas semanas constataba el comportamiento errático de las avispas, ahora son los mosquitos el objeto de mi observación.  Los mosquitos me quieren mucho. Tanto es así que generalmente sólo me pican a mí en esta casa. Será por mi sangre de calidad extra. O porque saben de mi amor de décadas por el Reino Animal, incluidos los humildes invertebrados. El caso es que este año ha sido particularmente feroz en cuanto a las tomas alimenticias de estos entrañables nematóceros. Hasta hace unos días mis carnes fofisanas fueron víctimas de la voracidad de estas pequeñas criaturas del Señor. 

Lo cierto  es que entre mis fobias invertebradas siempre han ocupado un lugar de honor tanto avispas como mosquitos. Un frecuente motivo de discusión con mi santa suele ser mi afán de dejar vivir a los arácnidos de mi casa, como insecticidas naturales que son.

Pues bien, cual no sería mi sorpresa cuando anoche, cuando no dormía, topé, ¡ bendita visión! con un mosquito de buen porte en el techo del salón. De hecho la rima me ha llevado a ubicarle en el noble salón. La realidad es más prosaica: apareció en el cuarto de baño. A pesar de mi enemistad con estos delgados dípteros (no es nada personal; ellas -sí, las que pican son las hembras, como en tantas especies- ellas, repito, tienen que alimentarse. Si no es de mi A+ gran reserva, buscarán de otra presa). Yendo al grano (nunca mejor dicho), anoche lo normal hubiese sido acabar con la vida de semejante invasor con un certero zapatillazo o con otros medios expeditivos. Pero no pude. 

En estos momentos de mi vida puedo afirmar, con total conocimiento de causa y en pleno uso de mis facultades mentales (sarcasmo modo ON) que soy incapaz de matar un ser vivo, aunque sea un "insignificante" mosquito. No es cobardía, pusilanimidad o miedo a eliminar a un antepasado reencarnado. Al fin y al cabo, ¿qué somos nosotros, primates evolucionados? ¿elegidos de Dios para liderar la Creación? En el orden cósmico no dejamos de ser unos mosquitos sobrevalorados. En este sentido, sin abandonar la verdadera Fé cristiana, cada día estoy más cerca de esos jainistas  (1) que, como explicaba mi añorada Carmen Ormaechea (2) , con el fin de no tragar insectos, al andar llevaban un velo delante de la cara. 

Así que decidí dejar a la madre naturaleza el destino del insecto. Y a su brazo ejecutor, mi gato de guardia (y abro paréntesis: no deja de ser curioso que las únicas mascotas veganas sean los conejos, las cobayas, hamster y otros roedores. Perros, gatos, hurones...son cazadores y carnívoros. Mis gatos, esos asesinos adorables y tiernos. Pero depredadores, al fin y al cabo (3) ) 

De este modo mi pequeño felino hizo lo que el instinto y Dios mismo le han enseñado a hacer: cazar y jugar con la presa. Una presa no comestible, por otra parte (en su dieta mi gato mayor tiene insectos recién cazados, pero está visto que los mosquitos no son de su gusto. Y no se lo recrimino, demasiada ala y poca chicha).

En fin, que el mosquito, bien porque llegó su hora, bien por las buenas artes felinas, yace moribundo en el suelo de la cocina. Aún aletea. Y me pregunto qué hacer, si barrerle, o como otras veces he hecho, recogerle y entregarle a la calle, a sus depredadores naturales o a los carroñeros del mundo invertebrado. En cualquier caso, un suceso aparentemente tan nimio, enmarcado en mis últimas reflexiones, tiene un sentido, y me ha hecho aprender, o re-aprender una lección. Nada es insignificante para el orden natural, todo tiene su sentido, desde el más infimo microorganismo hasta la nave de Galactus si tal cosa existiese. 

¿El qué, o el cómo?. Pues que cada uno lo interprete como Dios le de a entender. Yo estoy demasiado apagado, demasiado cansado, demasiado perdido y triste por todo lo que me ha sucedido en este maldito 2016 que Satán se lleve para siempre. 

Además, no me pagan por escribir. Ni por nada. Así que así se queda. Como ese mosquito que no sabe para qué ha vivido, de qué han servido sus picaduras en el orden cósmico, que no sabe nada ni de hinduismo, ni de budismo, ni de jainismo. Y al que ahora mismo, si aún agoniza, todo eso le da lo mismo,

(1) "...Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el unievrso y son dignos de respeto. Una concepción del mundo muy próxima al Panteísmo. " Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jainismo .

(2) Carmen García-Ormaechea, estudiosa del Arte Oriental. Me dio clases de Hª del Arte Indio y de Extremo Oriente en la UCM. Unas clases plenas de emoción y poesía. Todavía recuerdo su definición de una Stambha como un "pararrayos cósmico"

 (3) No quiero, como casi vegetariano que soy, abrir ningún debate con mis amigos veganos y/o animalistas, a los que respeto. Pero muchas veces mis reservas a apoyar abiertamente a movimientos animalistas viene n del carácter talibán e intransigente de muchos de sus integrantes, y otras veces de mi propio amor a los animales y la naturaleza, un amor que viene de mi infancia y mis correrías por los campos de Castilla, un amor educado  en los programas de Félix Rodríguez de la Fuente- ese mismo Félix que como le gusta recordar a Íker Jiménez, criticaban y atacaban muchos que ahora le han tomado por bandera- Hay ecologistas que no son ecologetas/progres/politizados, y hay animalistas que de verdad aman a los animales, a la naturaleza y las personas. Pero lamentablemente también hay mucha pose y mucho politiqueo. En fin. Un amigo mío hablaba de "Mascotistas".Algún día preguntaré a mis amigos veganos animalistas dónde está el límite, si una cucaracha o un gusano no merecen respeto y vivir en paz, por ejemplo. A mi no me gusta decir que soy animalista. Como mucho, vertebradista, o mamiferista. 

Imagen: http://historyofarchitecture.weebly.com/



miércoles, 5 de octubre de 2016

Avispas de octubre





“Una avispa no detendrá a una locomotora, pero puede llenar de picaduras al maquinista” (viejo proverbio chino-tibetano de la RENFE)

Curioso a veces resulta el comportamiento animal. Instructivo, siempre. Los insectos voladores, particularmente moscas y avispas, al llegar el otoño y aproximarse el fin de su imperio manifiestan una conducta errática, colándose en las madrigueras humanas más de lo habitual,  más persistentes, más suicidas. Llevo observando hace años ese fenómeno, avispas como ebrias, describiendo caprichosos vuelos, quizá intuyendo que su fin se acerca con los fríos otoñales.

Tal vez todos seamos un poco como esas avispas de septiembre y octubre, volando sin saber hacia dónde, cazando cuando podemos, picando a quien consideramos un peligro. Perdidas y sin saber qué nos deparará lo que queda de vida.


“No sabemos lo que queremos, pero eso sí, con todas nuestras fuerzas rezaba el lema de la “revista” que editábamos los alegres chavales del COU-1. Como suelo constatar frecuentemente, puede que no hayamos encontrado la Verdad con mayúsculas aún, puede que nuestra vida sea una constante búsqueda, puede que no sepa, con más de medio siglo a mis espaldas, hacia donde encamino mis patas.

Pero tengo cada día más claro lo que no quiero, ni para mi ni para mi prójimo. Como no soy Schopenhauer, ni Nietzsche siquiera, no tengo excesiva fé en que mi voluntad individual pueda hacer gran cosa para cambiar la podredumbre que nos asfixia. Quizás sólo me quede el sano pataleo. Sólo o en compañía de otros disidentes de este Mundo feliz. Y aunque no soy ningún santo, ni de lejos, sólo me queda encomendarme a Dios para que me dé fuerzas e ilumine este vuelo de avispón de mediana edad y cascarrabias.

5 de octubre otra vez. Nací en un lluvioso otoño, pero cumplo años en un verano eterno, un primaveroño cálido e insidioso. Quién sabe, quizá haya un cambio climático y las avispas prolonguen su tambaleante ruta hasta los fríos invernales, si es que estos llegan alguna vez. Avispas de otoño. Vespas en italiano. Vespas de otoño, las de los Purple Weekend leoneses, las oscuras mod-londrinas que ya no volverán



Suena la Rapsodia Bohemia en la lista de Spotify, y Freddie Mercury entona eso de



“Mama, I don´t wanna die, but sometimos wish I´d never been born at all (…) Oh mama mia, mama mia, mama mia let me go; Beelzebub has a devil put aside for me (…) “




La verdad es que mi demonio de guardia no se ha esmerado mucho. Alguna tentación de hermosas formas pero débil actuación. Quizá porque sabe que no es necesario. Basta con hacerme perder la Esperanza. Y la Fé. Y hasta el café. Pues no;  ya que soy un cabezota y me crece el llevar la contraria, pienso resistirme. No pienso tirar la toalla fácilmente, ni el pañuelo siquiera.)  /



En fin, disgresiones musicales aparte, odio cada vez con más fuerza esta meteorología postmoderna e ipod-moderna. Este calor de verano en octubre, este verano de muerte. Este otoño de mierda.

No me extraña en absoluto que las cigüeñas no emigren, los árboles no pierdan sus hojas y las avispas vaguen perdidas, como ánimas en pena de una Santa Compaña de himenópteros solitarios.  Pena es lo que siente sin fondo mi corazón este 5 de octubre. Pena y desconsuelo. Como león de esa manada del Namib que perdió hace poco a la matriarca del clan, una vieja leona que enseñó a cazar a su prole. Como esos “5 mosqueteros” del documental de Nat Geo Wild vagando huérfanos por el desierto. Somos leones adultos y hemos de cazar los antílopes y jirafas por nuestros propios medios. Hasta que las implacables arenas de este Namib mesetario nos engullan a nosotros también y sólo seamos polvo y huesos. De león, pero huesos.



Por lo pronto, más que león soy avispa de octubre, perdido en una ciudad sin sentido y sin alma. Pero aún puedo morir picando al maquinista.








miércoles, 21 de agosto de 2013

Salvemos al Lobo Ibérico (II) Un año sin el lobo Marley

Hace un año, sí. Un 21 de agosto de 2012 caía abatido el lobo llamado Marley, en los Picos de Europa. Me permito compartir con vosotros unas líneas de la Plataforma “Lobo Marley” en defensa de nuestros lobos. La lucha que inició Félix Rodríguez de la Fuente, y que marcó a toda una generación, no puede haber sido en vano. La muerte de este ejemplar es un simbolo de la lucha por la conservación, por la supervivencia de nuestra biodiversidad. Y ahora cedo la palabra a “Lobo Marley”:

“El 21 de Agosto se cumple un año de la muerte del lobo radiomarcado dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa a manos de los guardas del parque, este joven lobo de nombre Marley.
Desde aquí hacemos un llamado a todos los amigos, seguidores, colaboradores y simpatizantes de
Lobo Marley/ a que el día 21 de agosto a partir de las 17:00 hrs en Twitter a escribir, mencionar, tweetear todo el rechazo y mal estar por el cobarde asesinato de este joven lobo, para ello usaremos el hashtag #LoboMarley.
Recordemos que los responsables de este acto siguen en su puesto y siguen ordenando batidas de lobos en la zona de Picos de Europa. Actuemos todos juntos, juntos podemos.”

BSNGNUHCAAAPQC4 (2)
Marley (2)

sábado, 9 de marzo de 2013

El lobo vuelve a criar en Madrid

(publicado en el blog http://nueva-bardulia.blogspot.com.es)

El lobo ha regresado a la Comunidad de Madrid y ya cría en la vertiente madrileña de la sierra del Guadarrama, tras más de 60 años sin hacerlo. Así lo atestiguan las investigaciones —avaladas por fotos y vídeos— del grupo de naturalistas Sierra Carpetania que reflejan las evoluciones de siete ejemplares: dos adultos (pareja alfa), un subadulto y cuatro cachorros. Y es que aunque en los últimos años los lobos habían llevado a cabo incursiones por la sierra madrileña e, incluso, se habían producido ataques esporádicos al ganado, no se tenía constancia de que el cánido se hubiera reproducido en Madrid desde 1952.
Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno regional aclararon ayer que a ellos no les había llegado oficialmente ningún tipo de documentación que acreditase el establecimiento de la especie en Madrid y aseguraron que al ser un animal protegido son necesarios permisos para llevar a cabo una investigación, “algo que no tenían estas personas”, en referencia a los ecologistas que han conseguido las exclusivas imágenes. “En todo caso”, prosiguen, “no sería extraño que alguna pareja entrara desde la vertiente segoviana”. Por este motivo, los guardas forestales están atentos a sus movimientos, sobre todo a partir de febrero, momento en el que los ejemplares comienzan a buscar nuevos territorios.
“Iba en el coche a finales de agosto de 2010, como siempre observando el entorno, cuando divisé un lobo”, relata Omar Alonso, capataz forestal y educador ambiental de la Comunidad de Madrid en la Sierra Norte. El descubrimiento le animó a poner en marcha una búsqueda más concienzuda junto a sus compañeros Rubén Laso y Diego Martín, todos miembros de la Asociación Sierra Carpetania. “Se habían producido ataques a ganado en la zona, por lo que no nos pareció extraño que apareciera algún ejemplar, aunque fuera de forma esporádica”, indica Laso. Sobre todo si se tiene en cuenta que el lobo recolonizó las provincias de Segovia y Guadalajara en los años noventa, y en 1998 los cánidos ya criaron al norte de la provincia de Segovia, y en 2003 se dieron los primeros ataques al ganado en Somosierra. “Era solo cuestión de tiempo que llegaran aquí”, aseguran.
La zona, a pesar de su cercanía con Madrid, mantiene un hábitat todavía privilegiado, que permite el asentamiento de esta y otras especies. Desde encinares, a prados, pinares, matorrales… y con abundancia de corzos y jabalíes, dieta del cánido. “Son más de 125.000 hectáreas de territorio que se extienden por el Guadarrama, Sierra del Rincón y la cuenca del río Lozoya, con una densidad de población humana muy baja”, explica Alonso.
Los tres naturalistas comenzaron a acotar el terreno, estudiando excrementos y marcajes. En otoño de 2010, instalaron las cámaras de foto trampeo. En septiembre de 2010, registraron a una loba adulta a la que se le intuían las mamas bajo el pelaje. “Todavía era complicado aventurar nada, teniendo en cuenta lo que se desplazan”, comenta Alonso. En la primavera del año siguiente grabaron a otra loba en avanzado estado de gestación en Madrid.
Durante ese verano continuaron las investigaciones sobre la ubicación del posible lugar de cría. Los aullidos, un método utilizado tradicionalmente para localizar a la especie, también ayudaron. “Una noche respondieron, fue muy lejano, pero suficiente”, recuerdan. En agosto de 2011, un año después de observar al primer lobo, llegó la recompensa: un vídeo en el que se ve a un cachorro de unos tres meses andando por la noche. “Calculamos que recorrieron entre 15.000 y 20.000 hectáreas antes de decidir cuáles eran las 50 hectáreas de terreno adecuadas para criar [en Madrid]”, explica Laso.
Era agosto de 2011, dejaron una cámara instalada de manera permanente con el riesgo de su robo. A las dos semanas, entre las imágenes, “apareció el cachorro”. En 2012, ya grabaron un adulto solitario, dos cachorros que van juntos y otro ejemplar de unos dos años de edad. El lobo se había establecido en Madrid. Ahora están a la espera de que la Comunidad les autorice la instalación de cámaras y la entrada a zonas restringidas.







jueves, 21 de junio de 2012

El Tajo se muere. Y a nadie parece importarle

Vergüenza, asco, indignación, impotencia. Las palabras se agolpan y empujan intentando definir cómo me siento al ver las imágenes de los peces muertos en el rio Tajo. Palabras, son solo palabras. Los hechos son otra cosa. Hechos: hace 40 años (bonita cifra) que se prohibieron los baños en el río Tajo a su paso por Toledo. Décadas de trasvase a Murcia de unos supuestos “excedentes” que ya no son tal. Desarrollo de una tierra peninsular a costa de otra. Algo de lo que sabemos mucho los habitantes de las Castillas.

El Tajo tiene quien le defienda, claro que sí. Valientes voces como las de Miguel Angel Sánchez @golindelasenda, Miguel Méndez-Cabeza @talaveranator y otros toledanos, arriacenses, talaveranos, luchando por su tierra y por su patrimonio natural. Pocos, demasiado pocos, aunque buenos, muy buenos.

A mi particularmente me resultan dolorosas estas imágenes. No en vano pasé mi infancia de río en río, Eresma, Jarama, Tajo, Manzanares, Henares, sobre todo Henares, acompañando a mi padre, pescador fluvial. Los ríos son para mi como para otros el mar o la montaña, son parte de mi vida.

Ahora llega el llanto y rasgarse vestiduras, pero me pregunto, ¿qué hacemos para cambiar esto?

No ha mucho miles de voluntarios (entre ellos muchos madrileños, toledanos, y de otras provincias del sur de Castilla) se movilizaban para limpiar las playas gallegas de las consecuencias de un vertido.

¿dónde está nuestra juventud movilizada? Sí, en las plazas del 15M, eso está muy bien. Pero mientras los mineros se mueven por salvar lo suyo, aquí seguimos jugando a no se sabe muy bien qué.

Los partidos mayoritarios luchan con denuedo por captar votos en Toledo y el resto de Castilla-La Mancha, pero después no se ve que sus diputados (nacionales y autonómicos) hagan nada durante 4 años por defender los intereses de su tierra y sus votantes.

Luego, a los que intentamos hacer algo desde formaciones minoritarias ligadas a la tierra se nos ataca llamándonos friquis, palurdos o “nacionalistas con boina”. Pues vale. Ya vemos las consecuencias de apoyar y votar a esa gente tan cosmopolita. El Tajo se muere, con su aquiescencia.

Pero la culpa no es sólo de los políticos, qué cómodo es descargar en ellos toda responsabilidad. Lo primero: ¿quién les ha votado? Lo segundo: los mismos toledanos y castellano-manchegos que tanto se lamentan y critican a “Madrid” por ensuciar las aguas luego resulta que aplaudieron con las orejas hace 30 años la segregación de Madrid del invento “castellano-manchego”. ¿alguien cree sinceramente que si Madrid y CLM hubiesen sido una sola autonomía, Castilla la Nueva, nos hubiesen tomado el pelo y humillado como llevan haciendo tanto tiempo? Al menos habría unos cuantos millones de madrileños potencialmente indignados por el expolio de “nuestro” río.

En cambio, estos 30 años de autonomías y sobre todo, de lavado de cerebro promovido por las instituciones autoanémicas, han conseguido que el madrileño no sienta apego por sus ríos, campos y provincias cercanas. Se nos ha vendido “la moto” de que somos Nueva York y lo más “modelno” del mundo mundial, y que lo que nos rodea es campo yermo. Eso sí, luego a consumir las hortalizas murcianas regadas con nuestra agua y nuestra sangre casi.

Pero si el madrileño medio es culpable de idiocia y de no mirar a su alrededor, los cajtellanomanchegos y toledanos no son mucho mejores. Ya lo he señalado antes: votar a PPSOE y démás partidos a los que CLM y Castilla en general les importa una higa, y culpar a los madrileños en vez de intentar reintegrarlos en una autonomía común.

“Divide y vencerás”. Nos han dividido, humillado, hacen con nosotros lo que quieren. Y no digo más. Quien tenga cerebro para pensar, que piense.

viernes, 2 de marzo de 2012

Del ATC, el trasvase, la España abandonada y blablabla



“…quiero que por lo menos, el dia de mañana mi hijo pueda decir con la cabeza bien alta que su padre luchó por su tierra, y por su gente, hasta darlo todo, hoy, mas que nunca..."(leído en un foro conquense)

El pasado 12 de febrero estuvimos en Villar de Cañas (Cuenca) gentes de movimientos diversos codo con codo, gentes de partidos políticos, movimientos ecologistas, plataformas ciudadanas, de derechas e izquierdas, gentes venidas de todas las provincias de Castilla-La Mancha, algunos de Madrid y del resto del país para decir bien alto que no queremos que una tierra a la que amamos sea la cloaca nacional. El día 12 fuimos una única voz: ¡NO AL ATC!

Cuenca, Soria, Guadalajara, Teruel o Cáceres se lo llevan todo: todo lo malo. Sólo contamos para exportar recursos y patrimonio a cambio de abandono y despoblación. Tierras ricas, ricas en recursos naturales, en patrimonio artístico y natural. En el caso de Castilla-la Mancha, pueblos que precisan de camiones cisterna para abastecimiento de agua en verano viendo delante de sí los acueductos del trasvase Tajo-Segura henchidos de agua camino de Murcia. Expolio hídrico, colonialismo interior, llámalo X.

Aquel domingo 12-F fuimos una única voz todos, por encima de ideologías.

Hay dos Españas, sí, la de ciudadanos de primera y la de ciudadanos de segunda. La periférica y la interior. Cataluña, Valencia y Murcia frente a Castilla, Extremadura y Aragón. Unos se llevan el agua, los otros nos llevamos la despoblación y los residuos nucleares.

jueves, 9 de febrero de 2012

¿Almacén de residuos en Cuenca? No, gracias

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 30 de Diciembre una resolución por la que designa a la candidatura de Villar de Cañas, en la provincia de Cuenca, para que albergue el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos de alta actividad.

El 16 de Septiembre de 2010 la comisión interministerial encargada de evaluar los emplazamientos aprobó un informe en el que situaba a la candidatura de Zarra (Valencia) con la mayor puntuación (304 puntos), seguida de Ascó (Tarragona) (300), Yebra (Guadalajara) (290) y Villar de Cañas (Cuenca) (272).

Según ha informado el Gobierno a través de una nota, esta decisión se ha adoptado "tras analizar en profundidad el informe sobre las candidaturas elaborado por la Comisión Interministerial creada para la selección del emplazamiento del ATC".

Villar de Cañas, municipio principalmente agrícola, cuenta con 442 habitantes y está situado a 75 kilómetros al suroeste de Cuenca.

Entrada al municipio manchego de Villar de Cañas

Desde la Asociación Socio-Cultural Castilla queremos reafirmarnos en nuestro compromiso a nivel cultural, pero también social, con esta tierra y con la provincia de Cuenca. Sin entrar en el debate energético estatal sobre las fuentes de energía, sin embargo hemos de constatar, en el caso del ATC, lo siguiente:

-El almacén de residuos no es una central (no generará energía eléctrica), sino un macro-vertedero subterráneo que albergará todos los residuos nucleares de España.

-Castilla, teniendo en cuenta las centrales ya existentes de Garoña y Trillo junto a las fuentes renovables instaladas en nuestra tierra, es autosuficiente energéticamente. Quiere esto decir que Castilla no precisa de más instalaciones nucleares. El Gobierno Central pretende, por tanto, sostener el progreso y el desarrollismo de otros territorios del país con el riesgo de los castellanos, es decir, imponernos a los castellanos que en nuestro territorio se sostenga una energía de consumo ajeno, pero con el riesgo propio, lo cual encontrará siempre la oposición de esta Asociación.

-Es cierto que el almacén de residuos generará puestos de trabajo, pero en su mayoría serán puestos técnicos de alta cualificación, lo que no parece abunde en demasía en la comarca de Villar de Cañas. Asimismo, al estar el municipio de Villar tan bien comunicado con Madrid por la A-3 (apenas una hora y media de coche), incluso los puestos cualificados no vivirán en el municipio, sino que lo harán en Madrid y se desplazarán a diario a trabajar a Villar, con lo cual el crecimiento demográfico del municipio será mínimo.

-Los macro-depósitos subterráneos para almacenar residuos nucleares de alta actividad suponen un riesgo potencial importantísimo, que en caso de producirse un fallo en los sistemas de seguridad, contaminaría toda Cuenca y parte de Guadalajara, Madrid, Toledo y Albacete al menos de forma inmediata en los primeros momentos tras un posible desastre. Aún teniendo en cuenta que los sistemas de seguridad fdel Gobierno fueran excelentes (no lo son, y la prueba es la opacidad del Consejo de Seguridad Nuclear y los constantes fallos en instalaciones, escapes, problemas, etc, que casi nunca se filtran a la prensa), como decimos, en caso de que los sistemas de seguridad fueran excelentes, existiría un riesgo innato de contaminación de nuestras aguas y el valor productivo de nuestras tierras.

Por tanto, desde esta Asociación concluimos:

1) Si el almacén únicamente albergará residuos y no generará energía eléctrica

2) Si su ubicación no responde a las necesidades de Castilla, sino de otros territorios más desarrollados y que sí necesitan de la energía nuclear para sostener su desarrollismo

3) Si no se crearán puestos de trabajo para la comarca, y los que se crearán serán de alta cualficación con la posibilidad de residencia fuera de la comarca

4) Si la propia instalación nos genera un riesgo potencial importantísimo para nuestras aguas y el valor productivo de nuestras tierras

5) Si la propia instalación del almacén de residuos ahoga las posibilidades de crecimeinto economico de la comarca: ¿Quién va a una casa rural junto a un cementerio nuclear? ¿Quién compra productos agrícolas cultivados al lado de un almacén de residuos?

6) Si el valor del suelo urbano y rústico se depreciará inmediatamente tras la construcción del almacén

¿PARA QUÉ LO QUEREMOS?

En conclusión, desde la Asociación Socio-Cultural Castilla confirmamos nuestro apoyo a la manifestación que tendrá lugar en Villar de Cañas el próximo 12 de Febrero, a la que animamos a acudir a todos los castellanos, con pancartas, banderas y mensajes de nuestra tierra, para testimoniar que Castilla tiene voz, una voz que cada vez es más fuerte y llega más lejos.

Asociación Socio-Cultural Castilla

Junta Nacional



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