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jueves, 25 de diciembre de 2025

Christmas is here, one more time 2025


Nochebuena y Día de Navidad de 1914

"Posiblemente la Primera Guerra Mundial fue la última entre caballeros. Por brutal que fuera, poco que ver con las atrocidades que hoy se cometen por doquier. Brutal, sí, como todas, pero hubo allí historias impensables en la actualidad (...) , un suboficial galés relata que, en mitad de la noche, oyó una voz desde la trinchera enemiga que decía “¡Soldado inglés, feliz Navidad!”. Ante la sorpresa inicial, alguien contestó a los alemanes en los mismos términos, y durante esa noche “no hubo disparos, sino esperanza” (Antonio Hualde) .

Según avanzaba la noche, desde unas y otras trincheras se elevaron voces varoniles, cansadas del horror, de hombres que sabían que una bala, obús o metralla podrían  impedirles regresar a sus hogares. Esas voces se unieron sobre el silencio interpretando el inmortal villancico de Joseph Mohr y Franz Xaver Gruber, "Noche de Paz", ya que era el único  villancico conocido por los soldados de ambos frentes.  «Stille Nacht, heilige Nacht» "Silent Night", vínculo de hermandad, composición tan celestial que probablemente fuese inspirada por el mismísimo Creador a través de sus ángeles 

Conforme llegaba la madrugada algunos valientes de ambos bandos empezaron a salir de sus trincheras con banderas blancas o las manos en alto para confraternizar con el enemigo. 

"La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes. Pero el momento más entrañable, magníficamente plasmado en la película Joyeux Noel, fue el de los villancicos. Los ingleses no se sabían muy bien la letra de Noche de Paz, pero sí en cambio la de Adeste Fideles. Cabe imaginar la escena: soldados de ambos bandos, cantando juntos al son de las gaitas escocesas.

Aquel momento mágico sirvió para hacerles olvidar que en breve volverían a matarse, pero no ese día; era Navidad. De ahí que la cruz conmemorativa de Ypres no sea por los caídos en la Gran Guerra, sino por aquellos que mostraron al mundo la grandeza del ser humano, capaz de unir en franca amistad a enemigos acérrimos. " (Antonio Hualde)

Porque antes que soldados eran hombres.

No cabe duda que algo así sería impensable en estos tiempos satánicos. 

Nochebuena de 1942 . Stalingrado

La noche del 24 de diciembre de 1942 , durante la batalla de Stalingrado, Kurt Reuber, un médico militar dibujó en el reverso de un mapa ruso la imagen de una virgen con el niño envuelto en sus brazos con las palabras "Navidad en el cerco, 1942, Luz, vida, amor. Fortaleza de Stalingrado" (942, Weihnachten im Kessel – Festung Stalingrad - Licht, Leben, Liebe" ) con un trozo de madera quemada.

En los escasos momentos de tranquilidad en el hospital de campaña, el doctor Kurt Reuber, que tambien era pastor evangélico, había dibujado varios bocetos sobre trozos de papel, cuando le vino la inspiración por un texto de San Juan que hablaba de la luz, la vida y el amor” 

Reuber clavó el dibujo en una pared del refugio, la noticia corrió como la pólvora entre unas tropas alemanas cercadas, hambrientas y muertas de frío. Muchos soldados se atrevieron a abandonar sus refugios y arriesgarse para llegar al de Reuber a contemplar la imagen. Cuando la veían quedaban sobrecogidos y muchos lloraban y rezaban, convirtiéndo el refugio de Reuber en un santuario. (Tomado del blog “el Cajón de Grissom” (http://www.elcajondegrisom.com/2013/12/la-madonna-de-stalingrado.html?sc=1672066736586#c7317385296181886051 )

Reuber fue hecho prisionero por los soviéticos y murió en enero de 1944, pero la imagen fue llevada a Alemania por un compañero evacuado en el último avión que pudo eludir el cerco. Actualmente se conserva en la Iglesia del Kaiser Guillermo, de Berlín, milagrosamente salvada de la devastación que sufrieron tanto esa parroquia como la capital.

"Después de la guerra, el gobierno alemán envió copias a los gobiernos del Reino Unido y Rusia, como símbolos de la reconciliación. Estas copias se muestran en Coventry y Volgogrado." (del blog antes citado) 

"Entre miles de muertos y una ciudad arrasada por la guerra y el odio, una pequeña imagen dibujada a carboncillo acabó convertida en una señal de paz y amor, y el bunker-hospital donde estaba Reuber, en un santuario."(del blog https://www.nekofan.com/2021/12/una-historia-de-navidad-la-madonna-de.html )


Años 70 y 80 del siglo XX . Madrid City, viejo Reino de Castilla

Sigo defendiendo que, a pesar de traumas y miedos, a pesar de los pesares, la infancia de mi generación fue una infancia feliz.

Quizá no los 365 días del año. Pero en Navidad un espíritu especial embargaba todo, creyentes y no creyentes se reunían con sus familias y hasta el mal parecía firmar una tregua de Nochebuena.

En mi infancia la Navidad era Belenes, esos pueblos a escala con casas de corcho en lcuyo interior brillaban luces de colores. Era anuncios de turrón y escaparates de juguetes. Eran los reyes magos y villancicos. Sin casi renos ni degeneraciones yankis de san Nicolás, solo camellos y magos de oriente.... y un humilde pesebre. 

De adolescente la Navidad fue un ideal y una esperanza. Dios se ha hecho carne y es motivo de alegría. Tuve la enorme fortuna y bendición de cantar villancicos, polifónicos de autores "clásicos" y villancicos populares españoles e iberoamericanos. Joy to the World (Goza Israel) , Gloria in excelsis Deo, Alegres Pregonan, Adeste Fideles, Al filo de medianoche... Como decía san Agustín "quien canta, reza dos veces" . Nosotros, quiero creer que todos, realmente éramos transformados en ese tiempo. Aquellas nochebuenas, el cordero en casa de mis padres primero y de mis hermanas después. Entre Argüelles/Chamberí y Aluche. 

Todos esos recuerdos son solo eso, recuerdos. Pasado. Hoy ni las iglesias se llenan  de jóvenes ni los cánticos son tan brillantes. Muchos de esos jóvenes ya no viven según ese ideal, yo el primero. Quizá todo aquello no fue real al cien por cien. Tal vez la mayoría no creía realmente o se agostó. Como en la parábola del sembrador, algunos no entendieron o no interiorizaron la Palabra. Otros quisimos crecer sobre terreno pedregoso o nos vimos constreñidos por los espinos de la incertidumbre, las seducciones del mundo o las preocupaciones diarias...y no dimos fruto. 

En todo caso la experiencia y los años, que nos vuelven más sabios, o el Espítitu, que siempre nos llama, me han hecho interiorizar el verdadero significado del "camino estrecho". Del "muchos son los llamados pero pocos los escogidos".

Es muy probable (los signos están ahi para quien tenga el corazón abierto para interpretarlos) que estemos cerca de los últimos tiempos. Muchos exégetas modernos afirman que ya empezó la gran tribulación, que traerá una nueva persecución de los cristianos. Las pruebas cada vez son mayores. Una persecución que originalmente en Occidente no será abierta y directa, como en Asia o África, donde los mártires se cuentan por miles. En la antaño cristiana Europa la persecución es sibilina y gradual, arrinconando a la Fe a ámbitos cada vez más privados y cercana a prohibir cualquier manifestación religiosa católica. O a sustituirla, como en la revolución francesa. En todo caso, "Bienvenidos los tiempos dífíciles..." que decía un joven fusilado en 1936. Los feligreses serán, seremos, cada vez menos en número. Llegará un día que la Iglesia vuelva a las catacumbas. Desde las catacumbas será más auténtica y más fiel al Evangelio.

Los escaparates, los madelman que traían los reyes magos, las misas del Gallo solemnes con unas voces maravillosas, el chocolate del Padre Virgilio...son recuerdos del pasado, perdidos en el océano de la vida, las tormentas de las dudas y del pecado.

Todo pasa. Todo menos el Amor. No hay mayor Amor que el que se manifestó en Navidad y en un Viernes de primavera.  "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único" (Juan 3:16) 

El Amor no pasará.

Fue por ese Amor que los soldados de 1914 bajaron las armas durante unas horas, contraviniendo las órdenes de quienes estaban lejos de las trincheras. Fue ese Amor el que dio esperanza a algunos de los que vivieron el infierno de Stalingrado.

Ese Amor lo trajo Jesús. No el Reno Rudolf, ni el Grinch, ni santa Cocacolau.

En Occidente este día es especial no por Buda, Mahoma, el Corte Inglés o el imperativo moral de Kant. 


A ti que me lees: aunque no creas, cree en tu historia, tus raíces. Las creencias de tus padres y abuelos. No escuches los cantos de sirena del pensamiento imperante, que quieren llevarte a una isla sin esperanza en aguas de la mentira.

Estas no son las "fiestas" del pueblo. El solsticio fue hace dos días. Me da igual que en estas fechas ancestrales civilizaciones paganas celebrasen sus ritos , que coincida con las Saturnales, los paralelismos con Mitra, Osiris o Apapurcio, bla bla bla. 

Conozco todas esas teorías , las he estudiado y me importa un carajo que sean ciertas o no. Nuestra identidad, nuestro yo más profundo, peligra por culpa de una oligarquía globalitaria de plutócratas satánicos. Las familias españolas y de medio mundo celebran en estas fechas la Navidad, el Nacimiento de Jesús. 

Jesús es el enemigo a batir por el Maligno, ese tan astuto que ha conseguido que la mayoría no crea en su existencia incluso en la propia Iglesia ( el mayor truco del diablo es hacernos creer que no existe, Baudelaire dixit)

No es Buda, no es Wotan, no es Zoroastro. Ni el reiki, el Yoga, el ocultismo o la New Age. El enemigo a batir es Jesús y los custodios de su mensaje, que como humanos son/somos falibles y han permitido lo que Pablo VI profetizó: "el humo de Satanás se ha infiltrado en la Iglesia"





En el siglo XXI las trincheras no son capitalismo y comunismo, izquierda o derecha (precisamente invenciones de determinadas sociedades secretas en 1789) , occidente y oriente. En un lado están entre los defensores de la Luz de Belén, que solo puede ser defendida por una minoría comprometida, y los poderosos que quieren apagar esa luz apoyados por millones de personas con el cerebro lavado por los medios de comunicación (todos prácticamente en manos en última instancia de esa élite. 

Por eso nada de Felices Fiestas. 

FELIZ NAVIDAD a todas las personas de Buena Voluntad, creyentes y no creyentes. 

Que Dios se apiade de los niños y los más débiles. Que a los que le busquemos nos conceda la Fuerza y el Discernimiento. 


martes, 23 de diciembre de 2025

El hombre de la tienda de la esquina (cuento de Navidad)

" Go to church do the people from the area

All shapes and classes sit and pray together

For here they are all one

For God created all men equal (...) "


El pasado domingo fue el último domingo de Adviento. Un tiempo en el que los cristianos preparamos (deberíamos) la llegada de Jesús a nuestras vidas y a nuestra Historia, en mayúsculas y en minúsculas. 

En la iglesia coincidimos personas de diversa condición, edad y raza. Ancianas del barrio "de toda la vida" junto a jóvenes melenudos. Personas de color (negro),  mestizos iberoamericanos y celtíberos hispanorromanos castellanos nos dimos la mano en el momento de la Paz.

Personas que han conseguido resolver sus necesidades básicas, antiguos militares, asistentas de hogar, parados, ex kinkis, clase media y media baja, mayores y jóvenes. 

Todos unidos en la Fé y en la Esperanza. 

Porque, como nos recuerda la letra de Paul Weller, Dios creó iguales a todos los hombres. 

La letra de esta bella tonada gira desde mi modesto punto de vista sobre los celos, ya que no quiero llamarlo envidia, que se trata de un sentimiento negativo. El asalariado envidia al pequeño propietario  ( el tendero de la esquina que da nombre a la tonada) , pero este a su vez envidia al jefe del asalariado, porque posee su propia fábrica. Y todos ellos coinciden en la iglesia, y son iguales ante Dios.


En estos tiempos de incredulidad en los que las iglesias cada vez pintan menos y se nos ridiculiza a los creyentes (en el mundo "civilizado", en otras partes directamente nos matan) es bueno recordar que aunque volvamos a las catacumbas resurgiremos más fuertes. La Iglesia no fue grande cuando la espada y la cruz cabalgaban juntas. No fue grande cuando el Papa era  tan importante o más que el Emperador. La Iglesia fue grande por sus Santos, por los más humildes, y creció regada por la sangre de los mártires.

En el sermón del pasado domingo se nos recordó que la Navidad no iba de renos, elfos o personajes apropiados por una marca de refrescos. Sin Navidad no hay Jesús. 

Y para Jesús todos somos iguales. Y a todos nos ama. Y a todos nos juzgará.

Feliz Navidad, pepinillos míos. 







lunes, 26 de diciembre de 2022

La Madonna de Stalingrado

Durante la batalla de Stalingrado, en la noche del 24 de diciembre de 1942 Kurt Reuber, un médico militar de la 16. Panzer-Division, dibujó en el reverso de un mapa ruso con un trozo de madera quemada, la imagen de una virgen con el niño envuelto en sus brazos con las palabras "Navidad en el cerco, 1942, Luz, vida, amor. Fortaleza de Stalingrado" (942, Weihnachten im Kessel – Festung Stalingrad - Licht, Leben, Liebe" ) . “En los escasos momentos de tranquilidad en el hospital de campaña, el doctor Kurt Reuber, que tambien era pastor evangélico, había dibujado varios bocetos sobre trozos de papel, cuando le vino la inspiración por un texto de San Juan que hablaba de la luz, la vida y el amor” (1) Reuber clavó el dibujo en una pared del refugio, la noticia corrió como la pólvora entre unas tropas alemanas cercadas, hambrientas y muertas de frío. Muchos soldados se atrevieron a abandonar sus refugios y arriesgarse para llegar al de Reuber a contemplar la imagen. Cuando la veían quedaban sobrecogidos y muchos lloraban y rezaban, convirtiéndo el refugio de Reuber en un santuario.

El 13 de enero de 1943 un compañero de Reuber gravemente herido, el comandante Wilhelm Grosse, fue evacuado en uno de los últimos aviones que lograron salir del cerco y se llevó consigo  el dibujo junto con una carta a la familia. 


Reuber fue capturado por los soviéticos y murió en el campo de concentración de Yelábuga el 20 de enero de 1944 pero la imagen de la "Madonna de Stalingrado" se conserva en la iglesia del Kaiser Guillermo de Berlin , iglesia  “bombardeada en 1943   que se reconstruyó sólo en parte, para recordar el terror de la guerra y la paz.” (2) .

Después de la guerra, el gobierno alemán envió copias a los gobiernos del Reino Unido y Rusia, como símbolos de la reconciliación. Estas copias se muestran en Coventry y Volgogrado.” (3) 

"Entre miles de muertos y una ciudad arrasada por la guerra y el odio, una pequeña imagen dibujada a carboncillo acabó convertida en una señal de paz y amor, y el bunker-hospital donde estaba Reuber, en un santuario." (4)


Y al igual que en la tregua navideña de la Nochebuena de 1914 (ver entrada en este mismo blog el año pasado ) esta historia , real y estremecedora, envía un mensaje a quien quiera verlo. Un mensaje de Esperanza y de Amor . Ese Amor con mayúsculas que se hizo carne y habitó entre nosotros. Y esa luz brilla incluso en la oscuridad más atroz, incluso en el infierno de la guerra . Desde la primera Nochebuena hay una luz que prevalecerá. 

(1) Tomado del blog “el Cajón de Grissom” (http://www.elcajondegrisom.com/2013/12/la-madonna-de-stalingrado.html?sc=1672066736586#c7317385296181886051 )

(2)  y (3) Íbidem ; uséase, del mismo blog antes citado. 

(4)del blog https://www.nekofan.com/2021/12/una-historia-de-navidad-la-madonna-de.html


Notas de interés:


ver también https://www.nekofan.com/2021/12/una-historia-de-navidad-la-madonna-de.html


Y el libro "Stalingrad's Madonna" 


Las imágenes son gentieza del blog antes citado y de https://www.religionenlibertad.com/europa/42415/un-pastor-luterano-dibujo-un-icono-mariano-en-el-infierno-de.html

También es muy interesante la entrada sobre la Iglesia de la Reconcilicacion en Volgogrado (anigua Stalungrado ) https://es.catholic.net/imprimir.php?id=63693

domingo, 26 de diciembre de 2021

Noche de Paz en medio de la guerra (la tregua navideña de 1914)

 

Publicado Por Antonio Hualde el 22/12/2020 en Actuall




https://www.actuall.com/historia/1914-la-ultima-tregua-de-navidad/



Posiblemente la Primera Guerra Mundial fue la última entre caballeros. Por brutal que fuera, poco que ver con las atrocidades que hoy se cometen por doquier. Brutal, sí, como todas, pero hubo allí historias impensables en la actualidad. Entre ellas destaca una que no es precisamente bélica y que retrata como el espíritu navideño puede sacar lo mejor de cada uno. Fue en Ypres, al sur de Bélgica, a finales de 1914. Alemanes y británicos se preparaban para pasar la Navidad en unas trincheras anegadas e insalubres. El panorama era desolador: frío, hambre, enfermedades y el riesgo de caer muerto por una bala enemiga…o peor aún, malvivir de por vida con las secuelas de haber respirado gas venenoso.

A ello había que añadir la horrible monotonía diaria: a un toque de silbato, salir campo a través corriendo hacia el enemigo y, ante la imposibilidad de avanzar, dar marcha atrás, procurando llegar de una pieza. El resto del tiempo se pasaba entre barro y penurias, echando de menos a la familia y escuchando el devenir cotidiano de unos y otros, dada la proximidad de las líneas.

La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes

Pero era Navidad, con que todos recibieron presentes de casa: pequeños árboles para decorar y apfelstrudel para los alemanes, whisky y Christmas pudding para los británicos. Siendo de por sí estas fechas especiales, lo son aún más ante la posibilidad de que no haya un mañana por alguna bala perdida. Entre pasar la Navidad en amor y compañía o matar a nuestros semejantes, la elección sería unánime. Sucedió que el destino dio a aquellos hombres la posibilidad de que eligieran. Y lo hicieron bien.

Son muchos los testimonios que se guardan de aquel “momento-milagro”, como lo definió un oficial alemán. La lectura de las numerosas cartas escritas por los soldados que lo vivieron es estremecedora. En una de ellas, publicada en The Times, un suboficial galés relata que, en mitad de la noche, oyó una voz desde la trinchera enemiga que decía “¡Soldado inglés, feliz Navidad!”. Ante la sorpresa inicial, alguien contestó a los alemanes en los mismos términos, y durante esa noche “no hubo disparos, sino esperanza”.

El amanecer fue aún mejor. Tímidamente, algunos soldados ingleses y alemanes se dejaron ver con las manos en la cabeza. Avanzando hacia aquellos a los que hace bien poco iban a matar, poco a poco fueron ganando terreno, hasta situarse a tiro de un apretón de manos. De la desconfianza inicial se pasó a los abrazos y camaradería de quienes antes que guerreros eran personas. “Escribimos nuestros nombres y nuestras direcciones en tarjetas del servicio militar, y las cambiamos por tarjetas alemanas. Cortamos los botones de nuestros abrigos y recibimos a cambio las Armas Imperiales de Alemania. La Navidad había convertido en amigos a irreconciliables enemigos”.

La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes. Pero el momento más entrañable, magníficamente plasmado en la película Joyeux Noel, fue el de los villancicos. Los ingleses no se sabían muy bien la letra de Noche de Paz, pero sí en cambio la de Adeste Fideles. Cabe imaginar la escena: soldados de ambos bandos, cantando juntos al son de las gaitas escocesas.

Aquel momento mágico sirvió para hacerles olvidar que en breve volverían a matarse, pero no ese día; era Navidad. De ahí que la cruz conmemorativa de Ypres no sea por los caídos en la Gran Guerra, sino por aquellos que mostraron al mundo la grandeza del ser humano, capaz de unir en franca amistad a enemigos acérrimos.


martes, 7 de diciembre de 2021

La muerte es una cosa seria

 

"...Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas…; ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento, sin que se sepa adónde…” ( Gustavo Adolfo Becquer )




Poco escribo en esta bitácora en los últimos tiempos. Lo siento, las ideas brotan exaltadas e inesperadas , pero el hecho de trabajar a diario muchas horas con un teclado quizá sea el motivo. Ídem a hablar por teléfono.



Sea como fuere, esta entrada estaba prevista para el mes pasado, el mes de difuntos. Quería yo escribir sobre la torva sombra en la Noche de Ánimas pero las circunstancias y el desánimo postergaron estas líneas. 



No deja de ser una luctuosa coincidencia que la anterior entrada y esta tengan en común el lamento fúnebre, sean Kaddish, Obituario, Esquela y Homenaje. Esta entrada iba a ser un alegato contra la vulgarización de una noche tan importante como la de Difuntos. Pero heme aquí, como siempre a destiempo , como mi vida misma de caminante hacia el ocaso.



Estoy aquí en esta noche de Vigilia, una noche que tendría que estar dedicada a Nuestra Señora (en mi recuerdo aquellas noches de los 80 y 90 del siglo pasado, cánticos de alabanza, Ave Maria y chocolate caliente al calor de una estufa catalítica) Por supuesto que a Nuestra Señora siempre cantaré, sobre todo esta noche.



Pero creo que a ella no le importará, Madre Amantísima, que recuerde desde este medio a esos sus hijos que abandonaron este valle de lágrimas.



Hijos como  Ramón, bella alma en cuerpo anciano, que nos dejó hace unos días . En mi recuerdo le llevo esta noche.



La muerte nos sobrevuela, cual buitre leonado, nos vigila con constancia y nos acaba encontrando, en Samarra , Covarrubias o Carabanchel. Año tras año.



Y un año más, nos vemos invadidos por calabazas, monstruos y disfraces siniestros. Y a pesar de que el Jalogüin hunda sus raíces en profundas tierras de tradiciones célticas, sus ramas nos dan un fruto cada vez más putrefacto. Como la misma sociedad que lo alienta y alimenta. 



Qué ha pasado con este pueblo....



Mi amigo Paco Poza defendía que el Halloween era una nueva tradición, y que no había tradición más española que el querer divertirse y el buscar cualquier excusa para la fiesta. Admitimos pulpo como animal de compañía. Pero por qué precisamente esta noche. Recuerdo los primeros “Halloween” “ a la americana” , en Malasaña y el trasmundo madrileño. Como el Rocanrol o como las hamburguesas, vino importado de los EEUU. Y en los 90 para los jóvenes como el que esto escribe resultó ser un ejercicio más de imitación de lo Cool y alternativo frente a unas costumbres y tradiciones a las que dábamos la espalda por carpetovetónicas y pasadas de moda. Lo in, lo fetén, era disfrazarse de vampiro y colgar telas de araña en garitos legendarios como el Malandro o el templo del Gato.



No voy a ser yo quien condene las ganas de fiesta y de disfrazarse de este pueblo. Sólo quiero pedir respeto para las noches más sagradas. Al igual que la noche de difuntos, un año más nos acercamos a unas fiestas navideñas cada vez más desprovistas de contenido. Del cumpleaños de Jesús hemos pasado a la ridiculización de san Nicolás derivado en un gordo vestido del color corporativo de una marca de refrescos . Del Belén y el aguinaldo, a unos gorros con cuernos de reno tan ajenos a nuestra cultura como el beisbol o los Drive-In. No deja de ser paradójico que buena parte de esa colonización cultural sea aplaudida y fomentada por muchos españoles de pulsera rojigualda y con España constantemente en la boca. Patriotas de baratillo que luego martillean los clavos del sepulcro de don Juan Tenorio con tantas ganas o más que los progres “ciudadanos del mundo “.



Nuevas tradiciones, nuevas costumbres. Pero este Halloween del truco o trato o   estas Navidades del Santa y el Grinch son solo la punta del iceberg. Un iceberg de renuncia. Hemos renunciado a nuestra identidad, hemos vendido la casa de nuestros padres. Hemos dejado que mayo del 68 triunfase , pero no como una revolución obrera, sino como el rodillo del liberalismo cultural y la progredumbre, instrumentos útiles al servicio de la plutocracia que domina el planeta.



El hombre moderno es el hombre-masa de Ortega, sí. Pero es un nuevo esclavo en un mundo feliz Huxleyano, un esclavo que ignora que lo es. Habitante de una megalópolis, ajeno a quienes fuimos e indiferente a sus propias raíces. Y quien pierde sus raíces, pierde su identidad. Y quien pierde su identidad está más cerca de ser el borrego ideal del rebaño postmoderno. Pero un rebaño con mascarilla, por supuesto.




lunes, 28 de diciembre de 2020

Inocentes



28 de diciembre, un año más. Una fecha que desde mi infancia y juventud siempre fue muy especial. El 22, el Gordo y los cánticos de los niños de San Ildefonso marcaban el comienzo de las navidades. Nochebuena era una noche única, una noche de Amor y celebración pero también de recogimiento y según fueron pasando los años, más asociada a sentimientos de nostalgia y melancolía. Los cumpleaños de mis hermanos o la Vigilia de la Inmaculada eran hitos, Nochevieja era la noche de ilusión y gozo juvenil mientras que la Noche de Reyes era la mágica noche de ilusiones infantiles. Todas, fechas marcadas por esa mezcla agridulce de felicidad y nostalgia o de excitantes esperanzas y ganas de diversión en el caso de la Nochevieja y la Noche de Reyes “adolescente-joven”.


Pero el 28, el 28 siempre fue diversión, broma, una forma de aliviar o curar la tragedia de la vida desde el humor. Ese humor tan presente en mi familia. Mi padre, que siempre gastaba la misma broma, con esa falsa caca de perro que ponía en el portal y que siempre hacía picar a la portera. Mi padre que alguna vez también fue víctima (petardo en cigarrillo y pum) o mi cuñado Luismari, citándome para un importante recado en Ferraz esquina Marqués de Urquijo en una inhóspita tarde de viento y gélida lluvia. Aquel invierno de los 80 o los 90, ya no recuerdo bien, en el que la broma telefónica fue entre mis amigos Joaquín, Paco y yo, sin saberse al final quién mentía a quién.


Durante décadas en este sufrido país se gastaron bromas en un día como hoy. Inocentadas en las noticias, bromas entre amigos y familiares, muñequitos blancos de papel en las espaldas.


Tradiciones, costumbres, bromas que, como casi todo lo relacionado con la Navidad o con la Tradición, han ido cayendo en desuso y olvido mientras “importábamos” Jalogüines, Papanoeles y al paso que vamos hasta el día de Acción de Gracias. ¿El signo de los tiempos? ¿la globalización? En parte sí. Pero sobre la perfecta conjunción entre la endofobia y cosmopaletismo de muchos nativos y la llegada masiva de foráneos ajenos a estas tradiciones y costumbres.


Entre unos y otros nuestras Navidades cada vez se parecen menos a las que conocí en el siglo XX y buena parte del XXI. Entre unos y otros se ha cargado una fecha como la de hoy.


Y volvemos a una de las ideas de antes. El humor como medicina frente al drama de la vida. El humor que reivindicaba su primacía en un día en el que lo que el calendario litúrgico conmemora la matanza de inocentes.


Estamos terminando un año que ya en sí parece una enorme inocentada. Si hace tan solo un año un viajero del futuro nos hubiese contado que habría una pandemia mundial surgida en un mercado de China cercano a un centro de investigaciones virológicas, oh casualidad, que si un pangolín, que si un murciélago, que si pitos que si flautas, que íbamos a sufrir toques de queda, suspensión de derechos y libertades básicas en nombre de la salud y la seguridad públicas, que todo el mundo iría obligatoriamente en la calle con mascarilla… muchos hubiésemos pensado que se trataría de un guión de Hollywood o una nueva novela distópica.


Pero no. El futuro ya está aquí. El poder mundial no se oculta, pa qué, incluso en la terminología (esa “nueva normalidad” que tanto recuerda al Nuevo Orden soñado por las élites). Este año la inocentada concluye con una nueva matanza de inocentes, ancianos, jóvenes y de mediana edad. Con miles de familias segadas por la Parca o empobrecidas por el paro y la crisis. Todo ello sumado a la matanza de inocentes que no cesa, tanto en el mundo en vías de desarrollo como en este mundo supuestamente avanzado y progresista. La muerte que se empeñaron en ocultar durante los meses de mayor virulencia de la pandemia. La misma muerte consentida, apoyada y justificada contra los que no han llegado a nacer. La muerte que ahora se busca justificar y consentir para los que están en el ocaso de sus días. La muerte por diversion de otras criaturas bajo el pretexto de la tradición o la cultura. Cultura de la muerte en una Sociedad hipócrita y/o ignorante.


28 de diciembre un año más. 28 de diciembre y la broma, la inocentada es vivir.

martes, 31 de diciembre de 2019

φώς τοῦ κόσμου Luz del Mundo



Carry on my wayward son
There'll be peace when you are done
Lay your weary head to rest
Don't you cry no more

Carry On Wayward son, Kansas





Es noche cerrada. La noche más oscura , la que precede al amanecer. Y en una torre cercana, en un piso elevado, una luz brilla toda la noche. Luces de Navidad me saludan en mi madrugón hacia el autobus, hacia la jornada laboral

Es noche cerrada, el termómetro se acerca a los 0º C, y sigue haciendo frío en mi alma. Ni hay pastores en Belén ni campanilleros que me hagan llorar.

Pero hay una luz en una torre cercana . Y hay una luz que no se apaga. La luz del solsticio, la luz de Dios

Las Navidades del s XX, musgo, corcho y espumillón, eran un mar de luces: color en escaparates, terrazas, ventanas, calles y hasta en árboles. ¿Falsedad, costumbre,Fe verdadera? : De una u otra manera, pero era un tiempo muy especial, el tiempo más especial, “le temps de lÁmour , le temps des copains”... et des familles


Mas ahora los Reyes y los Belenes son retrógrados, algo tan del pasado como ir a Misa del Gallo, cantar villancicos o Castilla la Nueva. Lo “cool”, lo papichulo es adorar a caricaturas de santos reconvertidos en gordos barbudos color poca-cola y elfos cantarines.

Ya no sé qué me cansa más, si el “felices fiestas” neutro y consumista o el feliz solsticio. Ay, el solsticio, que yo también he celebrado: antaño patrimonio de neopaganos de todo pelaje y no pocos malotes fasci-nordicistas. El solsticio cuya celebración hoy día es el despiporre de Viriato en bicicleta: felicitan el solsticio mis ex-compis de Equo, los del mandil , los vikingos de sofá , los nostálgicos de una república que no conocieron , los nazis de mercadillo, y hasta las hembristas-sorosistas.

Quieren , quienes no deben ser nombrados, que no creamos. Al menos en el Dios cristiano, el de la religión más molesta para sus planes globalizadores. Se empeñan, año tras año, en recordarnos las coincidencias de la Navidad cristiana con otros ritos, creencias, religiones, mitologías y tradiciones ancestrales. Aculturaciones y suplantaciones. Saturno, Mitra, Yule y sus celebraciones , sean celtas, nórdicas, rosacrucianas o retrofuturistas. 


Todo sea a mayor gloria de una nueva “religión” oficial y única para todo “Occidente”, un sincretismo homogeneizador en el que caben desde la trivialización del budismo o el yoga hasta los cultos wiccanos y la adoración de la Pachamama. (1) 

Desde 1789 empeñados en cambiar el calendario juliano, el gregoriano o el cristiano por un calendario laico ad hoc, y las procesiones católicas por Mademoiselle Aubry “tocada con el gorro frigio y llevada en solemne procesión, entronizada como diosa Razón”

Que sí, que vale.Lo que queráis. Qué mas da la Navidad, el solsticio o décadas de recuerdos. Que todo son mentiras. Pero como dijo el otro: no creo en la Iglesia católica, que es la única verdadera, mucho menos voy a creer en la tuya (que ni siquiera es religión).

Como decía mi profesor de Filosofía en 1985, ya no hay valores inamovibles, salvo los consensuados. Y mañana, como en el Ateneo en 1936, se votará para decidir, democráticamente, si Dios existe. Vamos, dejen de pensar en hipotecas metafísicas. Nietzsche ha triunfado y punto.Si dan igual 8 que ochenta, si todo tiene el mismo valor, nada vale. 

Nos dijeron que tenía que llover a cántaros, que había señales “de que la siesta se acababa” , que los poemas estaban escritos en las paredes del metro y que debajo del asfalto estaba la playa. Y todo era mentira.

Se acaba el año. Y en una peculiar voltereta del destino, vuelves al pueblo en el que permanece , mudo testigo de la Historia, el puente que tu bisabuelo materno diseñó, la tierra en la que reposan tus abuelos paternos y el coche en el que se conocieron tus padres Y en ese pueblo, tras una jornada plena de emociones y vivencias, entras en la iglesia en la que hace sólo semanas rezaban por el alma de tu último tío. Y preguntas al de arriba, te preguntas a ti mismo, qué/quién eres, y para qué estás aquí. Una anciana os da una estampa de la Virgen del Carmen para encomendaros a su blanco manto en la vuelta a esta Gomorra mesetaria. Casualidades, señales, qué se yo.

Un año más se acaba, con nuevas bajas en el equipo pero con muchas ganas de seguir jugando , aun a sabiendas de que el partido está amañado.

Bailando en la oscuridad, viendo una luz en la lejanía. Vislumbrando en el ocaso de los dioses la cruz del siglo, iluminada en la noche. 

Es noche cerrada. La noche más oscura , la que precede al amanecer. Pero hay una luz . Una luz que no se apaga. La Luz de Dios.

Mordordrid, 11 de Nivôse de 230





(1) Caramba, ¿no se encamina el Vaticano hacia esa misma confluencia?)

martes, 10 de diciembre de 2019

De viento ,niebla y cumbres


El reloj de la suerte marca la profecía,
deseo angustia sangre y desamor
mi vida llena y mi alma vacía,
yo soy el público y el único actor

LAS OLAS ROMPEN EL CASTILLO DE ARENA,
LA CEREMONIA DE LA DESOLACION
SOY UN EXTRAÑO EN EL PARAISO,
SOY EL JUGUETE DE LA DESILUSION
ESTOY ARDIENDO Y SIENTO,
FRIO, FRIO
(…..) Manolo Tena: Frío. Alarma 1984


Un otoño de verdad, al fin. Tras años de sequía , de veroños, de cielos blanquecinos. Día de la Inmaculada de 2019. Salgo a la calle, a un día gris, un día nublado, un diciembre como los de antes. Como los de mi infancia, de neblina y frío. Sólo falta el olor a hollín.

Tras años de sol despiadado y estelas en el sucio cielo de la ciudad. Ha vuelto el otoño. Como aquella vigilia de la Inmaculada de 1983 , aquella mágica noche en que la niebla no dejaba ver más allá de unos pocos metros.

No se me malinterprete. Me gusta el sol ibérico como el que más: el sol suave de la primavera, ese sol exultante de vida tras la tormenta o el sol crepuscular de las apacibles tardes de verano en el valle del Henares. Incluso el sol victorioso en los campos de Castilla. En su momento, en su medida.

Cada cosa tiene su momento, un tiempo para nacer, un tiempo para morir ( Eclesiastés 3:1-15 ) un tiempo para el sol, otro para la lluvia. Siempre ha sido así en Madrid, en la meseta castellana de clima mediterráneo con matiz continental como me enseñaron en la Universidad y no continental como nos enseñaron en la E.G.B. (dioses, continental es Rusia, eso sí es frío invierno). A saber ahora cómo llamarán al clima del interior peninsular (quién sabe, multicultiurbanita bordeado de desértico rural).

Así que ha ocurrido lo que no creí que volviese a suceder: ha regresado el otoño, un otoño de verdad. Ha vuelto a casa por Adviento.

Quizá la excepción a la regla en esa teoría del calentamiento global. Tal vez la respuesta de la madre naturaleza a los designios de quienes quieren que todo cambie. Que todo cambie a peor, obviamente. Que todo suceda según sus dictados y su hoja de ruta. Pero quizá –Inshallah- sus objetivos no estén tan cercanos como creen. Tal vez vuelvan los otoños, los inviernos, las primaveras, la dignidad y las conciencias de un tiempo más auténtico, cuando aún éramos libres pero no lo sabíamos.

Tal vez los profetas del cambio climático se equivoquen. Quizá porque el clima es sólo una excusa, como han sabido ver gentes diversas ligadas al mundo natural (Frank Cuesta, Álex Lachhein... y estoy seguro que hasta el gran Félix si estuviese aquí). La Madre Tierra es una excusa y un disfraz. El ecologismo moderno, el veganismo talibán, el antitaurinismo moderno… con todo su noble y justo origen, son marionetas. Títeres de los mismos intereses globalistas que financian y fomentan el feminazismo, las 236.754 identidades sexuales o lo que a los que manejan el cotarro les interese que cope las televisiones, las aulas y las calles. Para saber quién manda en el mundo, como diría Voltaire, mira simplemente a quienes no se puede criticar. Constata la unanimidad de la opinión pública, observa como quien se mueve no sale en la foto. Cómo las ovejas negras son, somos, apartadas del rebaño.

Lo peor de todo este maniqueísmo postmoderno es que han recuperado lo que parecía superado en este país: el guerracivilismo, el “los nuestros” contra “los suyos”, las izquierdas contra las derechas, las mujeres contra los hombres (el varón, el enemigo, el culpable de todos los males; da igual que la mujer sea ministra y el varón un mecánico que a duras penas mantiene a su familia. El mecánico, español y heterosexual, es el culpable). Y en esas estamos. En la crispación de Greta Thurnberg, en el odio y la bilis arrojada por l@s manifestantes más radikales del 8-M. En el revanchismo de la izquierda postmoderna, sí, más preocupada de todas esas luchas que nos dividen que en el bienestar de los desfavorecidos. Pero también en la aquiescente pasividad de la derecha liberal, que no deja de ser el reverso de la misma moneda decadente y degenerada. Por no hablar de esa derechona de siempre, que ya no es devota de Frascuelo, sino de la selección, pero que sigue siendo indiferente a los sufrimientos del obrero (la obrera y le obrere). La pela es la pela, y lo demás, se la pela.

Y hablando del paripé ecoloqué: mientras millones de títeres bienintencionados sacan a pasear unas pancartas y consignas prefabricadas por el poder, por el verdadero poder. Por el poder que organiza esas cumbres y manifestaciones subvencionadas por las grandes empresas contaminantes que luego cargan contra el pobre Eufrasio por ir al sembrado con su cochecito diesel. Significativo que la Banca española haya salido en la foto de Greta y a manifestar su compromiso incondicional con la cumbre esa.

Mientras todo esto sucede y se movilizan las masas, SEO advierte que los vencejos están desapareciendo de nuestras ciudades. Peor aún: hasta los gorriones, los pájaros por excelencia del paisaje urbano, están, lenta e inexorablemente, desapareciendo. Y por ellos nadie se moviliza, sólo unos pocos. Como los irreductibles activistas de SEO:  https://seoactua.org/pagina/aves-de-barrio

Volverá a carcajearse el otoño. Volverá a reír la primavera (sic) “volverán las oscuras golondrinas”. Y quien sabe si las cigüeñas volverán por San Blas, tras hibernar, como siempre, en lejanas tierras.

VIDEO FRANK

viernes, 25 de diciembre de 2015

No olviden el sentido de la Navidad



Un año más reivindico el verdadero espíritu Navideño. El que llevó a todo un Dios a encarnarse en pobre y perdedor.

No me quiero poner en plan “abuelo Cebolleta”, pero recuerdo que las Navidades de nuestra infancia eran un tiempo mágico para los niños. Y para todos un tiempo de ilusión y sobre todo un TIEMPO DE VALORES. Como la fuerza del Amor en forma de fraternidad y caridad (lo que ahora llaman “solidaridad”), espíritu de Paz, de compartir….

Valores que se han ido sustituyendo paulatinamente por beber, comer y gastar. Consumir para que la máquina sin corazón siga funcionando.

Las Navidades españolas, con toda su carga de falsedad e hipocresía, celebraban antaño todos esos valores , que tomaban la forma de tradiciones y símbolos (los Reyes Magos, montar el Belén..) Hasta el árbol, importado de otras latitudes, tenía un fuerte simbolismo en las celebraciones del solsticio de invierno por parte de nuestros antepasados más remotos. O ese Santa Claus/Papá Noel/San Nicolás, que en toda Europa es una figura venerable y no un payaso gordinflón.

Mas la AntiTradición en su proceso de ensuciar todo lo bueno y lo bello lleva mucho tiempo intentando convertir en una orgía consumista y un circo banal sin contenido lo que debería ser un tiempo espiritual de recogimiento, oración y celebración, .

Y así, los belenes dan paso a duendes, gnomos y hasta a los pitufos si me apuran. El San Nicolás benefactor pasa a ser, por obra y gracia de una compañía de refrescos, un bufón rojiblanco y sin ninguna connotación religiosa. Y los Reyes, a esos mejor olvidarlos, que son unos carcas.

Los villancicos tradicionales ligados a la tradición del nacimiento y la Epifanía se ven sustituidos por las americanadas del “Santa Claus is coming to town “ y cosas peores.

En fin, que llamar a las cosas por su nombre es carca y reaccionario. Pues la Navidad (Natividad = Nacimiento ) o es espiritual, o no tiene sentido. E igual que me parece una soberana estupidez un “bautizo laico”, no entiendo ese afán progre de subvertir todas las tradiciones. De llevar todos sus prejuicios, fobias y filias a unas celebraciones que forman parte de nuestra cultura e identidad. 

Como he escrito otras veces refiriéndome a festividades religiosas, si uno cree o quiere celebrar la Semana Santa, Hanukah, el Ramadán, el Solsticio de Invierno o la Navidad es muy libre. Y si no se cree en nada, que no se toque las narices. Pretender una "Navidad laica" , o unas reinas magas sacadas de la manga de lo políticamente correcto me recuerda a ese afán que tuvo la Revolución Francesa de cambiar el calendario o celebrar procesiones de la diosa Razón; en definitiva, sustituir a unos dioses por otros. Pero como decía Chesterton, "Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa."
No obstante quiero creer que siempre habrá gente buena, con creencias o sin ellas, que en estas fechas y el resto del año ayudará a sus semejantes, a veces con gestos, obras o palabras. Quizá aún haya esperanza para este mundo.

Estas Navidades, el pepinillo, abatido por el dolor y cada vez más escéptico, quiere brindar por esas buenas gentes. Y por los niños,  los animales y la música, lo único puro y bueno que nos queda.


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