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martes, 7 de octubre de 2025

¿Dónde se han ido los vaqueros?

"....Where is my John Wayne? /Where is my prairie song?

Where is my happy ending? /Where have all the cowboys gone?

Where is my Marlboro Man? /Where is his shiny gun?

Where is my lonely ranger? /Where have all the cowboys gone? (...)"

Where Have All the Cowboys Gone?

(Paula Cole) 

Pregunta Paula Cole en la letra de su más famosa canción dónde está su John Wayne, dónde han ido los vaqueros. 

Durante un tiempo pensé que la letra relejaba la nostalgia por un pasado idealizado en que los vaqueros (= el rol masculino en su máxima expresión ) encarnaban la figura del macho alfa protector, héroe de "Western" que a la vez era romántico y "pagaba las facturas" , mientras la mujer se ocupaba de las tareas domésticas. 

Esta añoranza parece ir unida a una creciente desilusión al percatarse de que el "vaquero" soñado parece haber desaparecido.

Luego pensé que no, que era una parodia, una reflexión crítica sobre las expectativas de género tradicionales.

Sea como fuere, vengo observando cómo de un tiempo a esta parte las relaciones entre géneros han llegado en no pocos casos a una frustración motivada por el desajuste entre los roles de género modernos y la resistencia mental al cambio. Un desajuste que va unido, por lo que escucho a algunos jóvenes, a un desconcierto y des-ubicación constantes. 

Intentaré explicarme desde mi perspectiva de varón heterosexual de otra época. Fuimos una generación de mujeres y hombres que queríamos dejar atrás el pasado de este país a todos los niveles tras años de transición y de "movida" en los que el feminismo luchaba por la igualdad y reclamaba un nuevo paradigma en las relaciones entre sexos opuestos. 

Entonces aún no se hablaba de ideología de género ni se pedía a los hombres que nos "deconstruyésemos". Los varones habíamos pasado una infancia marcada por ideas tales como "los hombres no lloran" que llevaron a que muchos heteros con una sensibilidad superior o características tradicionalmente asociadas a las mujeres fuésemos ridiculizados por nuestros compañeros o acusados de "mar*cas". Por este motivo siempre me consideré solidario con el colectivo gay. Pero esa es otra historia. 

A lo que voy es que algunos cambiamos sinceramente desde los años 80 de nuestra adolescencia y creímos firmemente en la igualdad de hombres y mujeres. Vislumbrábamos un futuro en el que ambos sexos o géneros viviríamos en condiciones de igualdad, ante la ley, ante el trabajo, en las labores domésticas (esas de las que no se nos había enseñado nada en la infancia porque eran "cosas de chicas") 

Tuvimos que adaptarnos, que reinventarnos. Pero a la vez se nos siguió pidiendo que fuésemos siendo los protectores, los fuertes, los duros del barrio. Los que iban a la guerra y realizaban las tareas más duras o desagradables. 

Muchos de los varones de mi generación no nos identificamos con ese macho ibérico, ese hombre/hombre que reivindicaba el Fary, pero tampoco con ese individuo castrado que quiere el actual supremacismo feminista. Algunos incluso abrazamos nuestras características femeninas desde nuestra heterosexualidad y trasgredimos tópicos (a mi personalmente no me gusta el fútbol, por ejemplo)

Entre Mario Vaquerizo  y Torrente hay un término medio. Aunque para las nuevas feministas radicales de nueva generación "misándrica" o para los rancios de toda la vida (herederos de los que nos hacían "bullying" en los años 70) solo se pueda ser "mariposón" o macho dominante. 

Curiosamente, o tristemente, el feminismo no ha logrado lo que muchos soñamos en los 80: hacernos  más "femeninos" a los hombres en el buen sentido de la palabra, adquiriendo algunas de las virtudes en las que las mujeres eran superiores.

En cambio, a mi molesto entender, ha conseguido que buena parte de las mujeres hayan adquirido los defectos más odiosos asociados a los hombres: falta de sensibilidad, ordinariez, agresividad....entre otros muchos. 

El remate de los tomates vendría en las décadas siguientes, en las que se nos culparía de todos los males de la humanidad, se nos podría acusar sin más pruebas que la palabra de una persona del otro género. Se presupondría que todos somos agresivos,  y en potencia maltratadores y violadores. En caso de separación matrimonial perderíamos nuestro hogar, la custodia de nuestros hijos, lo conseguido con el sudor de nuestras frentes.

Daba igual que fuésemos un hijo de perra machista (que los hay) o una persona que cree en la justicia y la igualdad. Conclusión: nos sentimos engañados y confusos. Víctimas de un "síndrome de campo de concentración"(1) en el que no se puede vencer. Hagas lo que hagas. Si actúas de una manera, se te ridiculiza por blando o "calzonazos", si de la otra eres un machista.

Y los jóvenes lo llevan peor aún para encontrar pareja. No pocas muchachas sueñan con ese John Wayne de hace décadas. O buscan un hombre guapo, fornido, seguro de sí mismo pero a la vez sensible, romántico, con dinero y "que corte a inglete". 

Si no quedan padres protectores es porque el postmodernismo les ha deconstruido. Ni madres cariñosas y acogedoras porque las han "empoderado". En los 80 y 90 fui firme defensor de la igualdad, y lo sigo siendo. Igualdad en derechos y en obligaciones, pero desde nuestras diferencias. También es cierto que yo desde bien niño no me identifiqué plenamente con el rol que nos tenían reservado a los varones, con todo el pack: duro, no pocas veces rudo, insensible, "los hombres no lloran", etc etc.

Con los años me he endurecido e ido adquiriendo cada vez más características negativas asociadas a mi sexo. Enhorabuena. Toda acción en exceso genera reacción, y ese intento sistemático de acabar con la masculinidad está consiguiendo el regreso del machismo entre no pocos jóvenes. De nuevo, "enhorabuena" (sarcasmo, para los de después de la LOGSE)  . 

Paula Cole preguntaba dónde está su John Wayne, dónde han ido los vaqueros. Seguramente se hayan ido con Maureen O'Hara o con June Allyson.


(1) "Síndrome del Campo de Concentración" expresión acuñada por un profesor mío en la Universidad ( o que se la escuchó a algún artista) por la que si haces algo, el guardián te pega. Y si haces lo contrario, también.

martes, 31 de diciembre de 2019

φώς τοῦ κόσμου Luz del Mundo



Carry on my wayward son
There'll be peace when you are done
Lay your weary head to rest
Don't you cry no more

Carry On Wayward son, Kansas





Es noche cerrada. La noche más oscura , la que precede al amanecer. Y en una torre cercana, en un piso elevado, una luz brilla toda la noche. Luces de Navidad me saludan en mi madrugón hacia el autobus, hacia la jornada laboral

Es noche cerrada, el termómetro se acerca a los 0º C, y sigue haciendo frío en mi alma. Ni hay pastores en Belén ni campanilleros que me hagan llorar.

Pero hay una luz en una torre cercana . Y hay una luz que no se apaga. La luz del solsticio, la luz de Dios

Las Navidades del s XX, musgo, corcho y espumillón, eran un mar de luces: color en escaparates, terrazas, ventanas, calles y hasta en árboles. ¿Falsedad, costumbre,Fe verdadera? : De una u otra manera, pero era un tiempo muy especial, el tiempo más especial, “le temps de lÁmour , le temps des copains”... et des familles


Mas ahora los Reyes y los Belenes son retrógrados, algo tan del pasado como ir a Misa del Gallo, cantar villancicos o Castilla la Nueva. Lo “cool”, lo papichulo es adorar a caricaturas de santos reconvertidos en gordos barbudos color poca-cola y elfos cantarines.

Ya no sé qué me cansa más, si el “felices fiestas” neutro y consumista o el feliz solsticio. Ay, el solsticio, que yo también he celebrado: antaño patrimonio de neopaganos de todo pelaje y no pocos malotes fasci-nordicistas. El solsticio cuya celebración hoy día es el despiporre de Viriato en bicicleta: felicitan el solsticio mis ex-compis de Equo, los del mandil , los vikingos de sofá , los nostálgicos de una república que no conocieron , los nazis de mercadillo, y hasta las hembristas-sorosistas.

Quieren , quienes no deben ser nombrados, que no creamos. Al menos en el Dios cristiano, el de la religión más molesta para sus planes globalizadores. Se empeñan, año tras año, en recordarnos las coincidencias de la Navidad cristiana con otros ritos, creencias, religiones, mitologías y tradiciones ancestrales. Aculturaciones y suplantaciones. Saturno, Mitra, Yule y sus celebraciones , sean celtas, nórdicas, rosacrucianas o retrofuturistas. 


Todo sea a mayor gloria de una nueva “religión” oficial y única para todo “Occidente”, un sincretismo homogeneizador en el que caben desde la trivialización del budismo o el yoga hasta los cultos wiccanos y la adoración de la Pachamama. (1) 

Desde 1789 empeñados en cambiar el calendario juliano, el gregoriano o el cristiano por un calendario laico ad hoc, y las procesiones católicas por Mademoiselle Aubry “tocada con el gorro frigio y llevada en solemne procesión, entronizada como diosa Razón”

Que sí, que vale.Lo que queráis. Qué mas da la Navidad, el solsticio o décadas de recuerdos. Que todo son mentiras. Pero como dijo el otro: no creo en la Iglesia católica, que es la única verdadera, mucho menos voy a creer en la tuya (que ni siquiera es religión).

Como decía mi profesor de Filosofía en 1985, ya no hay valores inamovibles, salvo los consensuados. Y mañana, como en el Ateneo en 1936, se votará para decidir, democráticamente, si Dios existe. Vamos, dejen de pensar en hipotecas metafísicas. Nietzsche ha triunfado y punto.Si dan igual 8 que ochenta, si todo tiene el mismo valor, nada vale. 

Nos dijeron que tenía que llover a cántaros, que había señales “de que la siesta se acababa” , que los poemas estaban escritos en las paredes del metro y que debajo del asfalto estaba la playa. Y todo era mentira.

Se acaba el año. Y en una peculiar voltereta del destino, vuelves al pueblo en el que permanece , mudo testigo de la Historia, el puente que tu bisabuelo materno diseñó, la tierra en la que reposan tus abuelos paternos y el coche en el que se conocieron tus padres Y en ese pueblo, tras una jornada plena de emociones y vivencias, entras en la iglesia en la que hace sólo semanas rezaban por el alma de tu último tío. Y preguntas al de arriba, te preguntas a ti mismo, qué/quién eres, y para qué estás aquí. Una anciana os da una estampa de la Virgen del Carmen para encomendaros a su blanco manto en la vuelta a esta Gomorra mesetaria. Casualidades, señales, qué se yo.

Un año más se acaba, con nuevas bajas en el equipo pero con muchas ganas de seguir jugando , aun a sabiendas de que el partido está amañado.

Bailando en la oscuridad, viendo una luz en la lejanía. Vislumbrando en el ocaso de los dioses la cruz del siglo, iluminada en la noche. 

Es noche cerrada. La noche más oscura , la que precede al amanecer. Pero hay una luz . Una luz que no se apaga. La Luz de Dios.

Mordordrid, 11 de Nivôse de 230





(1) Caramba, ¿no se encamina el Vaticano hacia esa misma confluencia?)

domingo, 3 de marzo de 2019

Nos robaron el Invierno


Aprecias la luz del día cuando ya la noche ha caido. A un amigo cuando ha muerto, a la espada cuando la has blandido y a la cerveza cuando la has bebido” (adagio vikingo)

Nos han robado el invierno, nos han robado el otoño. Los cielos grises, el olor a carbonilla, mañanas de neblina, frío en los huesos, lluvia, vida. Las esporádicas nevadas, las tardes melancólicas, el calor del hogar.

Durante los últimos años el otoño ha sido veroño, el invierno invieroño, extraña primavera de bochorno y luz eterna. Ya ni las flores ni las cigüeñas nos abandonan, ni las miasmas de la polución. Ya no se van los pastores a la Extremadura, ya no queda la sierra triste y oscura. Todo es sol, soleados días de Navidad, caluroso febrero, implacable sol sobre la llanura castellana polvosudor y hierro; el Cid cabalga.” 


Hay quien dice que la culpa es del cambio climático, del calentamiento global, de la falta de árboles en las carreteras, de los yankis o de los coches diesel. Para otros son los “chemtrails” , esas estelas que surcan nuestros cielo (para unos mero vapor de agua, para otros un experimento de la geoingeniería buscando controlar el clima o algo mucho mas siniestro con lo que fumigan a estas cucarachas humanas). Como dice un amigo mío en el caralibro: “ De repente desapareció el frío, las nubes, la lluvia... todos los días estelas y el cielo blanquecino -grisáceo y sin nubes naturales. Malestar constante, cambios de temperatura sin sentido... Solo sé que cada otoño con estelas y cielos blanquecinos empeora mi salud respiratoria. Como aquel invierno de tos enfermiza que me provocó hasta un síncope.¿Casualidad o causalidad? Cielos de fuego, tos eterna. El otoño del 2018 volvió la niebla, volvió el frío en las orejas, volvió la infancia y adolescencia. Pero fue un espejismo. En febrero volvió el purgatorio.

Siempre me gustó la primavera. Y el invierno, y el otoño y hasta acabé reconciliándome con el insufrible verano mesetario. Pero sin invierno no se entiende la primavera. No existe bien sin mal, ni noche sin día. Si todos somos iguales no, clones, qué gracia tiene la vida. La belleza de la primavera es complementaria al silencio del invierno, a los cielos grises, brumosos, del otoño de siempre. Al calor de la manta y el sofá viendo “qué bello es vivir” una tarde/noche de invierno

Lo mejor de los días de trabajo, lo mejor de los años de estudiante era el viernes, la salida, el recreo, el reposo del guerrero. La eterna vacación es la muerte. Y de eso los que hemos sufrido el paro de larga duración sabemos.

Me gustaba vivir en un país de secos frígidos inviernos, lluviosos otoños y primaveras de exhuberantes excesos. Ese país ya no existe. Y ni a los Riveras, Sánchez, Abascales o Pablemos les importa ni les interesa.

Nos han robado la melancolía de las tardes, el gris del tiempo. Todo es soleado, todo es secano. De haber querido vivir en el desierto me habría ido a Túnez, Murcia o Almería. Donde no conocen el “bajo cero” ni el concierto de las hojas cayendo ni los campos cubiertos por el hielo. Nos han robado el otoño, nos han robado el invierno.

El nuevo orden no quiere invierno. Nada de desigualdades: todas las estaciones, una. Una estación, una religión, una afición. Lo llaman igualdad pero su igualdad es homogeneidad. Un mundo feliz y uniforme, de clones, de esclavos que nacen, son adoctrinados, consumen y mueren a mayor gloria del Capital.

Todo es cambio, nos dicen.

Pero sólo perdimos lo bueno: el baile de las estaciones, la lluvia, el frío, el rocanrol , las viejas vías del ferrocarril convencional, los obreros que pescaban en los ríos. Los cangrejos españoles, los manantiales potables, las casas bajas, las tardes con los amigos, las ovejas en los campos, los programas televisivos infantiles , los sabores verdaderos.

Lo que de niño odiaba permanece, como el fútbol, la estupidez del rebaño los cantantes prefabricados, las modas , las izquierdas y derechas de 1789, el odio entre personas, las taxonomías y los “hooligans” de siempre y otr@s nueves, los mismos demonios con otras apariencias.

Los urbanitas madrilerdos han dado la espalda al campo, al ciclo de las cosechas , de los días de lluvia y los días de implacable sol. Qué más les da esta pseudoprimavera de árboles pelados y noches frías como el alma del usurero.

Qué tiempo más bueno, más terracitas para tragar más humos tóxicos”. Qué mas da, mientras tengáis vuestro I-phone, vuestro coche y vuestro soma dominical de carrusel deportivo.

Mientras vuestros amigos y familiares mueren casualmente de cáncer y vuestras familias se carcomen con la lepra de la degeneración postmoderna. Qué más dan todas estas bobadas de cuatro carcas y conspiranoicos.

Puede que un día no haya agua para todos. Puede que un dia descubráis que vuestro Iphone no se come.


Hoy me he enterado de que este otoño nos dejó otro amigo. Para él ya no habrá baile de estaciones, ni eterna falsa primavera, ni cielos surcados de estelas. Ni para él, ni la ceniza que son mis padres, mis tíos, mi abuela, los que nos dejaron creyendo que tenía sentido su lucha porque nosotros éramos su sentido.

El pepinillo está agotado, deshidratado, secado por el fétido siroco de este cielo sin sueño. No volverá a reir la primavera. No, hijo, no. Las estaciones no ríen.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Los últimos olmos de Castilla

Han talado los olmos de mi barrio. La grafiosis ha vencido en mortal partida a décadas, incluso siglos, de presencia, sombra y arrullos. Maldita grafiosis, asesina de tantos olmos de mi tierra. Sólo uno se resiste, centenario y comunero, en la esquina de las calles Juan Bravo y Castelló.

Olma vieja de los pueblos, ·”gernikako arbola” castellano, cuya sombra desde medievales tiempos amparó concejos y disputas, pláticas y cortejos. “Olmo viejo hendido por el rayo” al que tuvo que cantar un vate andaluz, falto de abogados en su tierra.

Han talado los olmos de mi barrio. De ellos sólo quedan anchos tocones de anillos concéntricos, silentes testigos de estaciones cambiantes, tiempos yeyés, transiciones, vidas consumidas, taxis franjirrojos y taxis blanquinegros.

Han muerto los olmos ante la indiferencia y el desinterés de sus vecinos, esos urbanitas preocupados por abandonar la ciudad en Semana Santa, cambiar las aceras por el asfalto carretero y el vermú del domingo por paella en el chiringuito playero.

Miércoles santo de un barrio, de un país, cada día menos santo. Camino de minoría los que honran y conmemoran el acto de amor supremo de un Dios que se hizo hombre y sufrió humillación, muerte y tortura. Incluso entre los que aparentemente le recuerdan es amplia la tribu de idólatras de policromados maderos y folclóricos eventos.

Qué más le dan al madrileño urbanita (1) los olmos, Jesús y su Santa Madre, nuestros campos y ríos , la agonía de las provincias vecinas (2) o el genocidio cultural y demográfico de su pueblo (3)

Mientras haya fúrgol, “sálvame”, Iphones y playa, qué más da lo demás. Patrioteros de bandera con torito a los que da igual todo lo bello y lo bueno que se desvanece ante sus ojos.


Han talado los olmos de mi barrio. De ellos sólo quedan anchos tocones. Madera perdida para siempre. Vidas perdidas para siempre. Como nuestras vidas. Exactamente como nuestras vidas.



(1)Ciudadano del mundo, adalid del cosmopaletismo, azote de paletos, verdugo del campo por omisión

(2)¿Sabéis que el mayor desierto demográfico de Europa no está en Siberia ni en Laponia? Está a tan sólo 100 km.de la megalópolis madrileña, ent)re Guadalajara, Soria y Teruel. Desequilibrios como ese son los que me acabaron de acercar al castellanismo . Algún medio extranjero se hizo eco de esta triste realidad, ante la indiferencia de los propios españoles, y lo peor aún, de los habitantes de la España interior y rural.

(3) A los hechos me remito. El español medio ha dado la espalda a sus propias raíces, salvo en alguna región en la que precisamente el problema es la antítesis, chauvinista y nacionalista excluyente. Y ya no sólo nos vamos suicidando en los cultural, sino en lo demográfico, con una tasa de natalidad de las más bajas del mundo. Y la solución que plantean los medios “progres” (léase el País”) es traer millones de inmigrantes “a pagar la Seguridad social” en vez del fomento de la natalidad o evitar el éxodo de jóvenes (y no tan jóvenes) autóctonos

miércoles, 5 de octubre de 2016

Avispas de octubre





“Una avispa no detendrá a una locomotora, pero puede llenar de picaduras al maquinista” (viejo proverbio chino-tibetano de la RENFE)

Curioso a veces resulta el comportamiento animal. Instructivo, siempre. Los insectos voladores, particularmente moscas y avispas, al llegar el otoño y aproximarse el fin de su imperio manifiestan una conducta errática, colándose en las madrigueras humanas más de lo habitual,  más persistentes, más suicidas. Llevo observando hace años ese fenómeno, avispas como ebrias, describiendo caprichosos vuelos, quizá intuyendo que su fin se acerca con los fríos otoñales.

Tal vez todos seamos un poco como esas avispas de septiembre y octubre, volando sin saber hacia dónde, cazando cuando podemos, picando a quien consideramos un peligro. Perdidas y sin saber qué nos deparará lo que queda de vida.


“No sabemos lo que queremos, pero eso sí, con todas nuestras fuerzas rezaba el lema de la “revista” que editábamos los alegres chavales del COU-1. Como suelo constatar frecuentemente, puede que no hayamos encontrado la Verdad con mayúsculas aún, puede que nuestra vida sea una constante búsqueda, puede que no sepa, con más de medio siglo a mis espaldas, hacia donde encamino mis patas.

Pero tengo cada día más claro lo que no quiero, ni para mi ni para mi prójimo. Como no soy Schopenhauer, ni Nietzsche siquiera, no tengo excesiva fé en que mi voluntad individual pueda hacer gran cosa para cambiar la podredumbre que nos asfixia. Quizás sólo me quede el sano pataleo. Sólo o en compañía de otros disidentes de este Mundo feliz. Y aunque no soy ningún santo, ni de lejos, sólo me queda encomendarme a Dios para que me dé fuerzas e ilumine este vuelo de avispón de mediana edad y cascarrabias.

5 de octubre otra vez. Nací en un lluvioso otoño, pero cumplo años en un verano eterno, un primaveroño cálido e insidioso. Quién sabe, quizá haya un cambio climático y las avispas prolonguen su tambaleante ruta hasta los fríos invernales, si es que estos llegan alguna vez. Avispas de otoño. Vespas en italiano. Vespas de otoño, las de los Purple Weekend leoneses, las oscuras mod-londrinas que ya no volverán



Suena la Rapsodia Bohemia en la lista de Spotify, y Freddie Mercury entona eso de



“Mama, I don´t wanna die, but sometimos wish I´d never been born at all (…) Oh mama mia, mama mia, mama mia let me go; Beelzebub has a devil put aside for me (…) “




La verdad es que mi demonio de guardia no se ha esmerado mucho. Alguna tentación de hermosas formas pero débil actuación. Quizá porque sabe que no es necesario. Basta con hacerme perder la Esperanza. Y la Fé. Y hasta el café. Pues no;  ya que soy un cabezota y me crece el llevar la contraria, pienso resistirme. No pienso tirar la toalla fácilmente, ni el pañuelo siquiera.)  /



En fin, disgresiones musicales aparte, odio cada vez con más fuerza esta meteorología postmoderna e ipod-moderna. Este calor de verano en octubre, este verano de muerte. Este otoño de mierda.

No me extraña en absoluto que las cigüeñas no emigren, los árboles no pierdan sus hojas y las avispas vaguen perdidas, como ánimas en pena de una Santa Compaña de himenópteros solitarios.  Pena es lo que siente sin fondo mi corazón este 5 de octubre. Pena y desconsuelo. Como león de esa manada del Namib que perdió hace poco a la matriarca del clan, una vieja leona que enseñó a cazar a su prole. Como esos “5 mosqueteros” del documental de Nat Geo Wild vagando huérfanos por el desierto. Somos leones adultos y hemos de cazar los antílopes y jirafas por nuestros propios medios. Hasta que las implacables arenas de este Namib mesetario nos engullan a nosotros también y sólo seamos polvo y huesos. De león, pero huesos.



Por lo pronto, más que león soy avispa de octubre, perdido en una ciudad sin sentido y sin alma. Pero aún puedo morir picando al maquinista.








sábado, 19 de marzo de 2016

Descampados y Mercedes Benz

Recuerdo cuando de niño visitaba a mis tíos del barrio de san Blas. Antes de los años duros, de drogas y delincuencia, aquel era un barrio como tantos otros del extrarradio de Madrid. O al menos de lo que para un niño de Argüelles era el extrarradio de Madrid. Un barrio de trabajadores, con casas modestas y mucho, mucho descampado.

En los 80 todo cambió. Alguien trajo la droga que destruyó a toda una generación.Pero la década del cambio  también trajo cosas buenas y auténticas a los barrios. El Heavy Metal, por ejemplo.

A mi, que era un adolescente del centro con inquietudes culturales me repelían los jevis suburbiales, epítome del macarra violento, enemigo a batir. Pero me gustaba buena parte de su música. Led Zepelin, Barón Rojo o Deep Purple, también formaron parte de mi propia biografía musical. Esos Lps prestados por Viñuela y escuchados con devota fascinación en el giradiscos Dual Bettor.

Los barrios y la atracción del abismo. Quién le iba a decir a ese chaval de Andrés Mellado  que acabaría viviendo en uno de esos barrios.

Entre los 80 y los 90, la sala Argentina, jeringuillas en los descampados y Rock and Roll.

Llega el s. XXI  y frecuento nuevamente el barrio por motivos laborales. Pero todo ha cambiado.

Al igual que en Vallecas, que Carabanchel y en otros barrios obreros.

Los descampados se han visto reemplazados por parques, jardines, y zonas residenciales. Y en vez de jeringuillas encuéntranse tiendas de chinos y algún que otro coche Mercedes.

Los barrios ya no son lo que eran. Bienvenidos a un futuro pacífico, mediocre y muy aburrido.



viernes, 31 de octubre de 2014

Noche de difuntos

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Esta es una de las noches más sagradas del año.

Una noche que debería ser de recogimiento y de recuerdo de los que ya no están en esta dimensión material. Por más que desde hace años haya ido calando en nuestro país la celebración “importada” del Halloween.


Aunque, en descargo de este, sólo haré un par de matizaciones: 1ª que parece ser que parte de sus rituales e iconografía (dulces, calabazas, etc.) ya estaban presentes en diversos territorios peninsulares, como es el caso de las tierras castellanas (a este respecto os remito al blog “Descubre Castilla” que tiene una interesante publicación sobre esta noche en nuestras tierras) y 2ª que los orígenes del Halloween norteamericano son también tradicionales, hundiendo sus raíces en Irlanda y otros puntos de la vieja Europa en rituales celtas del Samhain, la noche en que los muertos regresan al mundo de los vivos.

Dejando a un lado esos dos atenuantes, el Halloween, tal como lo conocemos hoy día no es más que una burda caricatura de esas celebraciones, un carnaval profano y un ejemplo más de cómo en Europa, y muy particularmente en las Españas nos dedicamos a importar preferentemente todo lo malo de los EEUU.
 
Aquí lo tradicional eran las Calbotadas o castañadas, las representaciones de don Juan Tenorio, las lecturas de la noche de Ánimas de G.A. Bécquer, los buñuelos y huesos de Santo, el recordar a los difuntos a los que al día siguiente se iría a “visitar” al Camposanto.
Pero claro, en España, y sobre todo en la España interior y urbanita, que exalta todo lo moderno (aunque sea una boñiga de vaca envasada) y reniega de cualquier tradición, no podíamos menos que ser unos borreguitos que siguen las modas que llegan desde Hollywood y las pantallas chicas de los televisores.
 
 
Y así, de unos años a esta parte, nuestras calles y plazas se llenan de tiernos infantes disfrazados de terroríficos seres, pidiendo caramelos por las casas y diciendo eso tan castizo de “truco o trato”. Por no hablar de los no tan pequeños que acuden a fiestas del Jalogüin sea disfrazados de brujas, dráculas o fantasmas de medio pelo.


Se ha sustituido la noche de difuntos por la noche del terror del gran parque de atracciones en el que se ha convertido nuestra Sociedad occidental. Y aquí, que somos más papistas que el Papa, con mayor delito. Al fin y al cabo los americanos son como son, pobrecicos, y esta es una de sus tradiciones, degeneradas y convertidas en una pantomima propia de Disneylandia, pero tradición al fin y al cabo. Pero aquí…



He de entonar el mea culpa. Y para que no se me acuse injustificadamente de carpetovetónico y antiguo, yo también caí en el reverso tenebroso ese. En mis años mozos y underground/malasañeros llegó la moda a Carpetania. Locales del submundo, tales como el Templo del Gato o el Agapo se llenaron de calaveras, calabazas, sombreros de bruja y mostruos diversos. Los Sonics sonaban por los altavoces, mientras en las pantallas de los televisores de los locales se podía ver a Screaming Jay Hawkins. Estuvo bien. Era divertido. Y nos parecía trasgresor, frente a la aburrida cultura tradicional de nuestros mayores. Eran los locos 90.
Lo cierto es que siempre me ha gustado disfrazarme, y también todo lo relacionado con el terror clásico, la literatura romántica, lo macabro, el lado oscuro de la vida, los monstruos de la Universal, el expresionismo alemán, etc. Etc. Por lo que también me dejé llevar por las simpatías hacia el carnaval laico y mostruoso, llegando a participar en los famosos conciertos de Halloween del Siroco (caramelos Zombie, ¿recuerdas, Hernán’?)
 
 
Pero el tiempo pasa, pasa la juventud, y los años te traen, no sé si sabiduría, pero sí una visión más total y con mayor perspectiva. Algo bueno había de tener el envejecer.


Y llega un momento en que empiezas a perder a seres queridos, y a plantearte las grandes preguntas sobre la vida y sobre la muerte.
 
 
Y ves en su perspectiva el Jalogüin actual como lo que es: otra banalización Made In U.S.A. de algo que era profundo y sagrado. Como han hecho con la Navidad (en España, nacimiento de Jesús o Solsticio, tanto me da; Reyes Magos, leyenda enraizada con la Natividad y la Epifanía. Belenes, representaciones a escala de ese supuesto Belén de Judá ; versus EEUU, Santa Claus, extraña degeneración de San Nicolás, vestido de rojo a causa de la Coca-Cola, Grinchs y duendes varios )

Se me podrá decir que he perdido el sentido del humor (quien me conoce sabe que no es así), etc. etc.

Lo cierto es que he llegado a la conclusión de que no todo vale en la vida. Que no todo es objeto de broma, burla o fiesta. Y que la noche de difuntos es algo sagrado, serio, y como tal debo tomarlo.


Así que no voy a ser yo quien critique a quien se disfrace esta noche y haga el mamarracho. Allá cada cual, yo también lo he hecho hace pocos años.

Pero esta noche y mañana recordaré a esas personas queridas y perdidas (espero que no para siempre). Y, siguiendo una vieja tradición pagana, encenderé tres velas: una por los familiares y amigos difuntos, otra por los antepasados, y la otra por los dioses (en mi caso, aunque católico paganizado, esa tercera será para pedir la intercesión de los Santos).

Y si es posible, volveré a ver el Tenorio y a leer el Monte de las Ánimas de Bécquer.


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domingo, 11 de mayo de 2014

EDUCASTRACIÓN

“La educación es la llave del mundo nuevo” (Bertrand Russell)

“hay que desenseñar a desaprender cómo se deshacen las cosas…” (Kiko veneno en “la Bola de Cristal”)

 

Siguiendo esta noche el debate de “Cuarto Milenio”, el maestro Enrique de Vicente ha mentado este palabro: “educastración”.

 

Llevo afirmándolo desde los inicios de esta bitácora: el sistema educativo ha sido, es y será un instrumento más de adoctrinamiento los poderes establecidos. Como los Mass Media, como la “literatura” o la música de masas, como la moderna psiquiatría. Sólo que con más prestigio, con más reconocimiento y apoyo de las cabezas bien pensantes.

El problema no es si la educación es pública o privada (que también). El problema es qué valores se transmiten, qué software se está cargando en los discos duros en blanco de los niños.

La Enseñanza no enseña a plantearse preguntas. Da sus respuestas, que son las respuestas del sistema de turno. Así fue con Franco, con la República, con esta partitocracia. Hubo un tiempo, o quizá me lo pareció a mí y a los de mi generación, que parecía que algunos docentes sembraron la semilla del pensamiento crítico en las mentes jóvenes.

Hogaño. aún quedan profesionales que, contra viento y marea, y amparándose en la libertad de Cátedra, siguen empeñados en enseñar a pensar.  Pero son minoría.

Como dijo A. Guerra, el que se mueve no sale en la foto.

Y hay días en que me alegro de no estar dando clase en ningún Instituto o Colegio.

 

 

 

 

martes, 4 de marzo de 2014

Agárrate a tus sueños

Aférrate a tus sueños. No dejes que te los arrebaten.

Aunque te descalifiquen. Ellos. Los mediocres, los miopes mentales , los "normales", los triunfadores de este mundo, los tontos útiles. Esos que se rien de ti y te llaman idealista, soñador o trasnochado. O fanático.

Aférrate a tus sueños. Parafraseando a Aresti: contra la injusticia, contra los poderosos, contra todo y contra todos. Buenas noches.


viernes, 31 de enero de 2014

De CASBEGA, EUROVEGAS y pá Madrid toas las pegas

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Imagen: perfil de facebook de “Castilla, Nación y Derechos Históricos” https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152159536596558&set=pb.61806016557.-2207520000.1391170092.&type=3&theater

Resulta, amigos míos, que los castellanos en general y los madrileños en particular somos los culpables de todos los males del país. Ante todo somos centralistas, imperialistas y nosecuantos-istas más. Pero los hechos, tan tercos ellos, parecen decir lo contrario, y más en este Estado federal asimétrico que sufrimos.

Los hechos son los hechos:  las expos, juegos olímpicos, conciertos económicos, reivindicaciones históricas, millones de turistas, etc etc son para otros. Curiosamente esos otros que se pasan el día quejándose, que llevan décadas chantajeando al Estado central, que llevan siglos llevándose la fama mientras la España interior (esas sufridas regiones castellanas, extremeñas, aragonesas) cardaba la lana.

De hecho, mientras que Cataluña y Vascongadas se industrializaban en los tiempos de Franco el interior se despoblaba, expoliaba y empobrecía. ¿Todo el interior? No, la excepción era Madrid, oasis de desarrollo en el donut castellano, por su condición de capital.

Y llegó la democracia, llegaron las autonomías, y sobre todo llegó el proceso de destrucción de los sectores primario y secundario españoles con el horizonte de convertirnos en el país de servicios de Europa (o el país de criados, tanto monta).

Y así, las reconversiones industriales varias comenzaron a desmontar nuestro tejido industrial. O a privatizar nuestras empresas públicas punteras: la Pegaso, ENDESA, Tabacalera, Telefónica….y el antiguo INI en pleno.

Pero volvamos a Madrid, que ya me estoy iendo por las ramas, aunque sean ramas relacionadas. El caso es que Madrid se ha visto inmersa desde hace lustros en ese proceso de desindustrialización y destrucción de empleo.

Ahora es el turno de CASBEGA, la compañía que elaboraba la Coca-Cola y otras bebidas en el centro peninsular. Para el que no lo sepa aún: CASBEGA significa Sociedad CASTELLANA de bebidas gaseosas, ojo al dato. 

Y aquí me remito a lo publicado en el comunicado de la Asociación SC Castilla:

La Compañía Castellana de Bebidas Gaseosas, S.A. era una empresa nacida en Madrid que ya en el primer tercio del siglo XX embotellaba las bebidas que se consumían en el centro peninsular, principalmente en Castilla. En el año 1952 Casbega llegó a un acuerdo con la firma estadounidense The Coca-Cola Company, convirtiéndose en el principal concesionario español del servicio de embotellado de la bebida americana. El 31 de marzo de 1953 sale a la venta la primera botella de Coca-Cola realizada en España.
Logo original de Casbega
En 1980 la empresa Casbega pone en marcha la planta embotelladora de Fuenlabrada (Madrid), una de las más grandes de Europa, con una superficie construida de 110.000 metros cuadrados y considerada referencia mundial por innovación tecnológica y medioambiental. La planta cuenta con 2 naves de producción (con 11 líneas de envasado de alta capacidad), una nave de servicios auxiliares, un área comercial-administrativa y un área logística.
Durante el último cuarto del siglo XX Casbega establece delegaciones comerciales en varios puntos de Castilla: Toledo, Valladolid, Talavera de la Reina, Segovia, Guadarrama, Palencia, Guadalajara, Ávila, Fuenlabrada, Aranda de Duero, Aranjuez y Alcázar de San Juan.
Entre los productos embotellados y comercializados por Castellana de Bebidas Gaseosas, S.A. están los populares refrescos Coca-Cola, zumos Minute Maid, Té helado Nestea, agua mineral Aquabona, bebida energizante Burn, rehidratante Powerade, bebidas Nordic Mist, Bitter Rosso y Schuss, así como la bebida sin gas ni azúcar Aquarius (…) “
 
Y ahora nos hallamos ante un caso más de deslocalización, otra de las consecuencias de la globalización que tanto fascina a tantos paisanos míos. De entrada, Casbega como tal desapareció, al crearse en febrero de 2013 Coca-Cola Iberian Partners. Y ahora viene el cierre de plantas: Alicante, Asturias, Mallorca y Madrid. Y el centralizar la producción en Cataluña.

A todo esto, Eurovegas no se instalará en Alcorcón. Lo cierto es que yo me oponía a un proyecto que pretendía estar por encima de la Ley . Pero  a pesar de oponerme a ese foco de blanqueo, soborno y mafia, los PPolíticos nos habían prometido numerosos puestos de trabajo en el sur madrileño (de lo que no hablaban era de las pymes que se iban a ir al garete gracias al complejo) . En resumen: ya no habrá ni puestos de trabajo, ni croupieres, ni prostitución, ni CSI Eurovegas.

Y colorín colorado,  los pérfidos centralistas madrileños nos quedamos sin Eurovegas, sin Juegos Olímpicos, sin Casbega y sin perrito que nos ladre.


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Imagen: perfil de facebook de Vicente H Carpetano









sábado, 7 de diciembre de 2013

De súper-chefs y tortilla de patatas


Empezaron con los concursos para “descubrir” nuevos talentos de la canción. Después les tocó a otros colectivos. Y ahora a los súper-cocineros.

El caso es que la televisión, fiel reflejo y co-responsable de la podredumbre moderna, siempre tiene un concurso a mano de “números uno” en lo suyo. Estados Unidos, Japón…países en los que la competitividad es un culto religioso y donde los conceptos “ganador/perdedor” son una obsesión, nos han contagiado de ese afán por “ser el mejor”: el mejor chef, el mejor cantante, el mejor…otra cosa es plantearse quién juzga y quién decide qué o quién es lo/el mejor.

Porque para mi, por ejemplo, el mejor músico no es el que más discos vende, ni creo que las Artes en general sean algo cuantificable en términos de éxito o ventas. Cuantificable, sí que lo son. Pero ¿quién es el perdedor y quién el triunfador? John Kennedy Toole, Robert Johnson o  Van Gogh no conocieron el éxito en vida. La obra de El Greco fue denostada durante siglos, hasta que recuperó el lugar que le corresponde en el Olimpo de nuestros pintores. Y podríamos seguir.

¿Qué es el éxito? ¿La fama? ¿la riqueza?

Esta competición no es la mía. Para mí un triunfador fue mi padre. Un hombre sencillo, que hacía bien su modesto trabajo. Un luchador por su familia.
No me gustan los platos complicados, ni las poses, ni el esnobismo de este mundo moderno que cada vez me asquea más.

Yo no sé cocinar platos complicados y “cool”. Prefiero una buena tortilla española. Y eso se me da muy bien.




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