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martes, 30 de septiembre de 2025

Orden Natural ( Carabanchel Geographic X )

Vuelvo a mi querida fauna urbana, tras tantos meses sin escribir sobre ella. 

En otras entradas , con las etiquetas "animales" o  "Carabanchel geographic" ya hemos hablado de aventuras con nuestros compañeros de planeta, invertebrados y vertebrados.

He reflexionado sobre mis observaciones de "campo". Aunque más que de "campo" lo eran de "suburbio" con zonas verdes.

Me fascinaba sobre todo el ecosistema de las aves urbanas de mi barrio, las relaciones entre especies, su rivalidad y de qué manera cada una se las apaña para obtener su diario sustento.

Observaba que, al igual que con los depredadores y los carroñeros de la Sabana, había una jerarquía entre las especies y que los más grandes. los más fuertes o los más poderosos eran la cúspìde de la pirámide. En el caso de las aves urbanas compitiendo por una misma presa (las migas de pan, granos diversos  y otros restos comestibles desechados por los humanos) parecía que el orden era así:

Las palomas y otros columbiformes estarían en un escalón mediano de esa pirámide. Viviendo y dejando  vivir, a su aire , picoteando a discreción e ignorando a los demás, al igual que las cotorras argentinas. 

Las urracas, las más poderosas y mejor organizadas no suelen enfrentarse a ellas. Son estos córvidos los que por su tamaño y trabajo en equipo, las que se llevan las mejores tajadas. Así lo era, así lo dictaba la lógica y la "ley de la selva" urbana. 

En el otro extremo, los más débiles, los pájaros de pequeño tamaño, como alguna ocasional lavandera y sobre todo los gorriones. Nuestros domésticos y humildes gorriones que compensan su pequeño tamaño con audacia y velocidad  lo que les permite birlar el pan a las palomas, que tampoco les molestan o agreden. Solo esa audacia y velocidad les permiten llegar, coger el alimento y darse a la fuga con él antes de que lleguen las urracas, las reinas del Mambo. 

Era impresionante ver como ante el festín de palomas y gorriones los de largo pico llegaban, aterrizando desde distintos puntos como una banda de matones coordinados cual velociraptores blanquinegros . Y así fue hasta este hace poco. 

Ignoro los años que viven las aves citadas, pero lo que sí vengo observando es como cada primavera y verano traen nuevos ejemplares que en poco tiempo pasan de polluelos a aves adultas. De esta manera pude establecer relación con nuevas familias de columbiformes, córvidos y paseriformes. 

Pero héte aquí que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y la naturaleza no iba a ser menos. 

Recientemente en nuestra avifauna local ha aparecido alguna pareja de tórtola turca. Pues bien, cual no sería mi sorpresa al ver cómo hay una tórtola turca en el vecindario que, a pesar de su inferior tamaño y pico menos largo, pone habitualmente en fuga a las nuevas urracas que, menos gregarias y más individualistas, se aproximan por los jardines cercanos a mi domicilio.

Esta Tórtola turca que ha conseguido poner en fuga en reiteradas ocasiones a aves más poderosas me recuerda que , como dice nuestro refranero, "no hay enemigo pequeño ". O que, como decía mi amigo Luis, que hizo la "mili" en la Legión, si a un tipo pequeño o aparentemente más débil le pones entre la espada y la pared o en la tesitura de defender a los suyos es capaz de enfrentarse con éxito a un individuo más fuerte y peligroso. 

Cualquier día veremos salir el sol por poniente o a las tórtolas turcas pedir el impuesto revolucionario a las urracas. Y nos parecerá normal.

Prefiero quedarme con la poética estampa del Cabo Santo apuntando al sol con su pistola reglamentaria al grito de ¡esto es un sindios! ".}

La naturaleza siempre nos enseña. 

(Oráculo de Carabanchel, canto IV versículo 222 y siguientes) 








 



sábado, 12 de agosto de 2023

Lo que aprendemos de los animales , Carabanchel Geographic 9

Los animales, una vez más. Siempre los animales.  Para mi, junto a mis queridos bosques, montañas y ríos, una manifestación de la grandeza de Dios y una vía para llegar a Él. 

Los animales son mis amigos desde mi franciscana infancia urbano-rural. Otros niños querían ser futbolistas, astronautas o comandos militares de mayor. Yo quería ser veterinario o zoólogo.

Como creo que ya he comentado en alguna ocasión, mi mujer dice que más que cristiano parezco jainita (1)  por los extremos a los que he llegado para evitar a toda costa el matar a algún insecto, en particular a las hormigas que pueblan tanto las vastas praderas de la encimera como los peligrosos páramos del fregadero. No siempre lo consigo, desgraciadamente. Ay, las hormigas de casa. Hay quien dice que cada vez hay menos insectos La voz de alarma saltó con la preocupante disminución de las abejas, tan necesarias para la polinización de las plantas y por consiguiente para toda la cadena trófica . Las hormigas, en cambio,  siguen  omipresentes en parques, jardines y hasta en domicilios. En  nuestra casa hacen una labor de limpieza de diminutos restos orgánicos actuando como una especie de carroñeros a pequeña escala. Como no tengo nada en contra de ellas ni las mato ni las molesto. Intento que no entren en el cubo de basura mediante remedios naturales como espolvorearlo con canela e intentar que se mantengan alejadas de los alimentos y el fregadero,  ofreciéndoles un tributo de diminutas migas de pan. No pocas veces fracasan mis intentos de no matar a ninguna hormiga al barrer o fregar o evitar el ahogamiento de cualquier insecto volador que se acerca temerario a las fuentes de agua corriente. Pero la intención es lo que cuenta, dicen.  

Saltaré cual saltamontes a las siguientes etapas de la evolución. Cual saltamontes o como las ranas del arroyo canalizado del parque del barrio. 

Generaciones enteras de niños de la E.G.B. cazábamos renacuajos en el parque del Oeste para las clases de ciencias del colegio. Eran otros tiempos en los que la leche no estaba pasteurizada , internet no existía más que en la imaginación de algún ingeniero visionario y las únicas redes que conocíamos eran los reteles con los que pescar cangrejos de río . Pocos años despúes, en la pubertad, algunos nos convertimos en feroces defensores de las ranas del parque, en violenta disputa con unos energúmenos que las cazaban y maltrataban.  Todavía recuerdo un funeral solemne por un pobre batracio al que descubrimos asesinado, allí donde el arroyo se perdía bajo la carretera . En aquellos días no existían los animalistas y los veganos eran solo las estaciones que seguían a las primavegas;  lo único que nos movía en nuestra cruzada era ese amor a la naturaleza y a sus criaturas  que nos habían inculcado nuestros padres y por supuesto el Maestro Felix Rodríguez de la Fuente. Han pasado los lustros y el antiguo cazador de renacuajos y posterior defensor de ranas ha vuelto a velar en la medida de sus escasos medios por las ranas del parque del barrio, amonestando a los pescadores industriales armados de cazamariposas a riesgo de tener gresca con  los irresponsables progenitores de los mismos. 

Después de los anfibios tenemos a las aves del lugar. Esas mismas migas de las hormigas, pero en tamaño superior,  les suponen a los gorriones una especie de maná caído de la ventana de la cocina o del salón (ahora en verano solo de la cocina) , a pesar de las quejas y regaños de mi Santa. 

Puedo decir que contribuyo a la manutención de una familia de gorrriones, dos o tres urracas y alguna paloma. No deja de ser curioso observar cómo en el Serengeti urbano se organizan las aves para comer, compartir o arrebatarse el pan cotidiano. Así, cuando en invierno alimentaba a las manadas de la plaza , pude observar una jerarquía y reparto de papeles similar a la que en la sabana africana se establece para disputarse los restos de una presa entre leones, hienas, chacales, y a su vez las carroñas entre esos mismos con los buitres, alimoches, córvidos y demás.

En este Masai Mara en miniatura los más poderosos , mejor organizados y peligrosos son sin duda los córvidos . En concreto las urracas. He llegado ver cómo , además de ser las más grandes y fuertes con sus temibles picos rectos, llegaban a organizarse en bandas de tres e incluso cuatro individuos defendiendo su territorio y su botín de derivados de la harina. Organizadas y chulescas en sus andares no son rival para el resto de avifauna. ¿O Sí? La Naturaleza siempre tiene una respuesta, y en este caso cada especie tiene su sistema. 

Las palomas, aparentemente más tontas, van a su aire, evitan el enfrentamiento con los córvidos blanquinegros y van picoteando de aquí y allí con un estilo muy similar al de las gallinas domésticas a las que dábamos de comer en Espinosa de Henares los restos de melones, manzanas, sandías... 

Las urracas suelen llevarse los trozos más grandes y más duros, no pocas veces tras robárselos a otro pájaro o incluso a alguno de su propia especie. 

Y los gorriones...los humildes y pequeños gorriones utilizan su tamaño y su velocidad para infiltrarse entre las palomas y arrebatarles las migas que quieren y necesitan. En este caso la lección es clara: el tamaño no importa cuando hay voluntad y hay que dar de comer a una familia. Son como los pequeños barquitos rápidos en una batalla naval entre lentos y grandes acorazados. 

La observación de urracas, palomas y gorriones me ha instruido y deleitado este invierno y primavera desde la ventana del salón y la plaza semi-interior, prácticamente un patio. Ha habido también invitados ocasionales, como una lavandera , un petirrojo o alguna cotorra argentina . La vida se abre camino incluso entre el hormigón y el asfalto. 

Este verano la comida cae al otro lado de la casa, a la propia vía urbana. Y los actores son posiblemente individuos distintos y representan su papel de otra manera. En este caso me he encontrado con auténticas escenas familiares. Nuevos tiempos de cría han traído entrañables estampas, como la de mamá (o papá) Urraca llevando  a su hijo hasta los bancales de comida o enseñándoles cómo escapar con la pitanza antes de que lleguen otras urracas u otros pájaros. También he visto a las nuevas generaciones de polluelos de gorrión comiendo de lo que les dan sus padres o de lo que toman ellos mismos sobre las baldosas de cemento. 

El amor materno/paterno, al menos entre estos vertebrados: esa es otra lección,  reforzada por la mera contemplación del cuidado de las crías por parte de estas criaturas que llamamos irracionales. 

Hormigas, moscas, arañas, ranas, gorriones...todos son criaturas del Señor y como tal merecen mi respeto, igual  que cualquier planta, dicho sea de paso  .

Toda vida cuenta en el plan cósmico, creas en lo que creas, y toda tiene un significado. 

Lo que me lleva a plantearme tantas veces cuando les veo , sobre todo a los insectos más pequeños, qué sentido tiene su vida . Si esa misma hormiga a la que he salvado de morir ahogada en el fregadero vivirá solo un día. Y para qué. 


Hace ya cuatro meses que tomamos la más dolorosa decisión al  autorizar al veterinario a aplicar la eutanasia a nuestra gata para evitarla sufrimientos y un largo tratamiento con poca esperanza de éxito . A menudo me pregunto cuál ha sido la lección de esta prueba. ¿Hacerme más fuerte , valorar lo que tengo, llevar mi cruz? 

¿No bastaba con haber perdido a mi madre, suegra, mis tíos y varios amigos  en solo años ? ¿No bastaba con la muerte prematura de dos gatos con tan solo 7 años? . Mila, Milagros , mi pequeño ángel sin alas, el pañuelo de mis lágrimas, solo tenía 5 años. Dios nos la dio, Dios nos la quitó. Quienes no tienen gatos o perros en su familia , quienes no han volcado en ellos la paternidad que no pudimos ejercer con hijos humanos, quienes no han conocido su amor, fidelidad, ternura y cariño, no pueden entenderlo. En concreto esta gata, que llamábamos Milagros porque su supervivencia fue un milagro, y porque vino a traer esperanza en tiempos de duelo. Llegué a pensar que era un regalo del Cielo o una prueba de que mi madre seguía cuidándome, entre otras señales de aquel primer año sin ella. 

Y justo este año 2023, tras años de adicciones ,perdición, dudas y desgarradora lucha interna había respondido al llamado de Dios con todas las consecuencias, cuando por fin me había puesto en sus manos incondicionalmente con un propósito de enmienda, cuando estaba peleando contra mí mismo  y tomando las riendas de la curación de un espíritu enfermo en una mente enferma...Justo entonces, lo inesperado. La muerte, el dolor, el llanto sin fin.

A veces miro a nuestro último gato, Ringo , un verdadero superviviente en este cementerio de animales y recuerdos. Sé que Ringo , enfermo crónico y abuelete de 12 años, no vivirá ya muchos años. Asumido está. Pero de lo de Mila, lo de Namir, lo de Cooper...qué sentido tiene la muerte de un amigo de cuatro patas en la flor de su vida. Por qué.

La religión nos promete vida eterna y gozar de la contemplación del Altísimo en compañía de nuestras personas queridas que cruzaron la puerta. Pero ¿y los peluditos? ¿Dónde van nuestros perros y gatos ? ¿son en verdad ángeles sin alas que han vuelto con Él a prepararnos las estancias ?

En el caso de Mila o de Cooper quizá el sentido de que el destino los pusiese  en nuestras vidas fue darles unos años de felicidad y cuidados y que no muriesen solos en la calle. Prolongar la vida de sus pequeños corazones enfermos de gatos callejeros . Ni más ni menos . Y mientras tanto beneficiarnos de su amor y su gatoterapia.

No sé, cada día entiendo menos. Como cuando Ringo no entiende por qué no le damos ya paté, por qué no le dejamos que coma papeles u otros objetos perjudiciales. O cuando le damos una pastilla, le llevamos al veterinario o no le dejamos entrar en una habitación en un momento dado. Todo lo que hacemos por su bien, aunque él no lo entienda. Nosotros somos gatos, o más bien hormigas, que no entienden por qué Dios nos quita el paté o nos da la pastilla más amarga. 


(1) Los monjes jainitas llegan al extremo de llevar un velo para no tragar accidentalmente ningún insecto volador  y  apartar con una escoba insectos para no pisarlos 

"para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee un alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el universo y son dignos de respeto. Una concepción del mundo muy próxima al Panteísmo.

En coherencia con lo anterior, los jainas practican la no violencia, el ayuno y la mortificación del propio cuerpo. A través de estas actividades esperan destruir el karma y evitar posteriores reencarnaciones.


El jainismo presenta una perspectiva igualitaria de todos los seres, sin importar las diferencias en las forma física: humanos, animales, y organismos vivientes microscópicos. Los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por lo tanto de los humanos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos. Wikipedia 





lunes, 28 de diciembre de 2020

Inocentes



28 de diciembre, un año más. Una fecha que desde mi infancia y juventud siempre fue muy especial. El 22, el Gordo y los cánticos de los niños de San Ildefonso marcaban el comienzo de las navidades. Nochebuena era una noche única, una noche de Amor y celebración pero también de recogimiento y según fueron pasando los años, más asociada a sentimientos de nostalgia y melancolía. Los cumpleaños de mis hermanos o la Vigilia de la Inmaculada eran hitos, Nochevieja era la noche de ilusión y gozo juvenil mientras que la Noche de Reyes era la mágica noche de ilusiones infantiles. Todas, fechas marcadas por esa mezcla agridulce de felicidad y nostalgia o de excitantes esperanzas y ganas de diversión en el caso de la Nochevieja y la Noche de Reyes “adolescente-joven”.


Pero el 28, el 28 siempre fue diversión, broma, una forma de aliviar o curar la tragedia de la vida desde el humor. Ese humor tan presente en mi familia. Mi padre, que siempre gastaba la misma broma, con esa falsa caca de perro que ponía en el portal y que siempre hacía picar a la portera. Mi padre que alguna vez también fue víctima (petardo en cigarrillo y pum) o mi cuñado Luismari, citándome para un importante recado en Ferraz esquina Marqués de Urquijo en una inhóspita tarde de viento y gélida lluvia. Aquel invierno de los 80 o los 90, ya no recuerdo bien, en el que la broma telefónica fue entre mis amigos Joaquín, Paco y yo, sin saberse al final quién mentía a quién.


Durante décadas en este sufrido país se gastaron bromas en un día como hoy. Inocentadas en las noticias, bromas entre amigos y familiares, muñequitos blancos de papel en las espaldas.


Tradiciones, costumbres, bromas que, como casi todo lo relacionado con la Navidad o con la Tradición, han ido cayendo en desuso y olvido mientras “importábamos” Jalogüines, Papanoeles y al paso que vamos hasta el día de Acción de Gracias. ¿El signo de los tiempos? ¿la globalización? En parte sí. Pero sobre la perfecta conjunción entre la endofobia y cosmopaletismo de muchos nativos y la llegada masiva de foráneos ajenos a estas tradiciones y costumbres.


Entre unos y otros nuestras Navidades cada vez se parecen menos a las que conocí en el siglo XX y buena parte del XXI. Entre unos y otros se ha cargado una fecha como la de hoy.


Y volvemos a una de las ideas de antes. El humor como medicina frente al drama de la vida. El humor que reivindicaba su primacía en un día en el que lo que el calendario litúrgico conmemora la matanza de inocentes.


Estamos terminando un año que ya en sí parece una enorme inocentada. Si hace tan solo un año un viajero del futuro nos hubiese contado que habría una pandemia mundial surgida en un mercado de China cercano a un centro de investigaciones virológicas, oh casualidad, que si un pangolín, que si un murciélago, que si pitos que si flautas, que íbamos a sufrir toques de queda, suspensión de derechos y libertades básicas en nombre de la salud y la seguridad públicas, que todo el mundo iría obligatoriamente en la calle con mascarilla… muchos hubiésemos pensado que se trataría de un guión de Hollywood o una nueva novela distópica.


Pero no. El futuro ya está aquí. El poder mundial no se oculta, pa qué, incluso en la terminología (esa “nueva normalidad” que tanto recuerda al Nuevo Orden soñado por las élites). Este año la inocentada concluye con una nueva matanza de inocentes, ancianos, jóvenes y de mediana edad. Con miles de familias segadas por la Parca o empobrecidas por el paro y la crisis. Todo ello sumado a la matanza de inocentes que no cesa, tanto en el mundo en vías de desarrollo como en este mundo supuestamente avanzado y progresista. La muerte que se empeñaron en ocultar durante los meses de mayor virulencia de la pandemia. La misma muerte consentida, apoyada y justificada contra los que no han llegado a nacer. La muerte que ahora se busca justificar y consentir para los que están en el ocaso de sus días. La muerte por diversion de otras criaturas bajo el pretexto de la tradición o la cultura. Cultura de la muerte en una Sociedad hipócrita y/o ignorante.


28 de diciembre un año más. 28 de diciembre y la broma, la inocentada es vivir.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Invertebrados. Carabanchel Geographic 33

 

Dios creó a todas las criaturas con amor y bondad, grandes, pequeñas, con forma humana o animal todos son hijos del Padre y fue tan perfecto. De nada sirve caminar a cualquier parte para evangelizar al menos que nuestro camino sea nuestro evangelio” (san Francisco de Asís)





Mucho, mucho tiempo sin escribir en esta mi bitácora (qué bello nombre, mucho más que eso de blog, que suena a puagg, a argh, a bluff) . Las razones de estas ausencias cada vez mayores, razones técnicas fundamentalmente: una cansada computadora que tarda en arrancar, un procesador de texto que se para en un via crucis de letras negras sobre blanco. Quizá también pereza, hastío, no saber o no querer encontrar el momento para la refexión y la meditación en días acelerados, días de correr sin moverse de casa, días de aceleración hacia la nada .



Y las ideas no han faltado, que conste. Recogidas a la vieja usanza, en papel, en humildes cuadernos cuadriculados, Ideas convertidas en palabras que quizá algún día se publiquen en este u otro medido. Ideas no faltan. Son muchas las razones para escribir, muchas las razones para vivir y para convivir en estos tiempos de aislamento, confinamientos , mentiras y nuevo orden.


¿Invertebrados, por qué ? Otra vez a vueltas con los pequeños seres a los que nadie, salvo entomólogos, biólogos y naturalistas varios dan importancia . Esas pequeñas criaturas del Señor a las que nunca prestamos atención salvo cuando molestan o asquean. Ya en un par de entradas de este blog los aparentemente insignificantes insectos han dado lugar a mis reflexiones, desvaríos o lo que quiera que sean estas miasmas que escribo (1).


¿Por qué invertebrados? ¿y por qué no ? Hace poco tuve otro de esos encuentros que sólo podemos entender los que hemos pasado horas y horas de soledad en el campo en nuestra juventud . Cuando aprendimos a meditar sin saberlo, cuando supimos vivir y estar en el momento, en el allí y entonces. Esos momentos de comunión con la naturaleza, los ríos, los campos vacíos. Esos momentos de estar cerca de Dios dentro de nosotros mismos, lejos de todo, cerca y dentro de todo.


En esos días en que una abeja, unas hormigas, un arroyo, enseñaban en silencio la lección del ciclo eterno y contingente de la vida y la muerte.


Esos Momentos y vivencias son posibles en la jungla urbana también, aunque con más dificultad. Convivimos con otros seres vivos en nuestras casas, aunque no les prestemos atención: seres vivos diminutos, tan distintos.


Hace unos días tuve un encuentro de esta categoría con una de esas criaturas. Pequeño, ínfimo, íntimo; no supe reconocer si era insecto o miriápodo, tan escondido por su exoesqueleto como por la miopía del menda. El caso es que estaba ahí, tan colocado (o colocada) en la bañera. Justo cuando yo iba a ducharme. Así que agarré un trocito de papel higiénico y cual alfombra mágica del mundo invertebrado , transporté al pequeño ser hasta una zona del suelo del cuarto de baño que consideré segura para él (o para ella). En este sentido, sin abandonar la Fé cristiana, cada día estoy más cerca de esos jainitas que, como explicaba mi añorada Carmen García Ormaechea (2) , al andar llevan un velo delante de la cara con el fin de no tragar insectos. En fin, ya tranquilo y pensando en mis cosas, me duché. Y tras la ducha, la desagradable sorpresa: el agua había llegado hasta la balsa de papel, ahogando al pequeño artrópodo. Al final había tenido su propia cita en Samarra (3), su propia cita con la Parka.


Mis desvelos por salvar o prolongar la seguramente breve existencia del pequeño animal habían sido en vano.


Alguno a estas alturas pensará que todo esto es una majadería. Que la vida de un insecto o un miríapodo o un crustáceo no valen nada. Muchos incluso que se las dan de animalistas o mas bien mascotistas. Cierto que un invertebrado no piensa ni siente como un mamífero. Pero a veces me pregunto quienes nos creemos que somos para decidir qué es grande o qué merece nuestro respeto. Somos mejores por el raciocinio y/o la inteligencia , según unos. Mejores porque así lo estableció Dios en sus jerarquías, según otros. Superiores por haber concebido las Ciencias o las Artes, según otros.


No, claro. Un invertebrado no es un mamífero. No es uno de mis gatos, no es un perro o un primate con los que pueda establecer una relación de amistad o familiar más allá de las especies.

No, claro. Pero aún sigo preguntándome quiénes nos hemos creido que somos. Monos depilados y engreídos. Algún día quizá sepamos la verdad, qué sentido tiene todo esto. Pero mientras tanto seguiré luchando con todas mis fuerzas por la vida en todas sus manifestaciones: humana, humana prenatal, animal y vegetal. Como decía mi queridísimo san Francisco, “Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera.” Amén


(1) véanse entradas anteriores de este blog: Mosquitos de otoño y Avispas de octubre ( ambas publicadas en octubre de 2016)

(2) Una de las principales expertas en Arte Indio y del Extremo Oriente. Tuve el honor y el placer de ser alumno suyo en la UCM

(3) Véase “Cita en Samarra” , entrada publicada en este blog en diciembre de 2016




martes, 25 de octubre de 2016

Mosquitos de otoño

Está visto que esta bitácora, o lo que sea, útimamente tiene un interés inusual por los insectos alados. Tanto es así que me he planteado rebautizar el blog como abeja mutante, libélula atómica o cosa similar.

Bromas aparte: igual que hace unas semanas constataba el comportamiento errático de las avispas, ahora son los mosquitos el objeto de mi observación.  Los mosquitos me quieren mucho. Tanto es así que generalmente sólo me pican a mí en esta casa. Será por mi sangre de calidad extra. O porque saben de mi amor de décadas por el Reino Animal, incluidos los humildes invertebrados. El caso es que este año ha sido particularmente feroz en cuanto a las tomas alimenticias de estos entrañables nematóceros. Hasta hace unos días mis carnes fofisanas fueron víctimas de la voracidad de estas pequeñas criaturas del Señor. 

Lo cierto  es que entre mis fobias invertebradas siempre han ocupado un lugar de honor tanto avispas como mosquitos. Un frecuente motivo de discusión con mi santa suele ser mi afán de dejar vivir a los arácnidos de mi casa, como insecticidas naturales que son.

Pues bien, cual no sería mi sorpresa cuando anoche, cuando no dormía, topé, ¡ bendita visión! con un mosquito de buen porte en el techo del salón. De hecho la rima me ha llevado a ubicarle en el noble salón. La realidad es más prosaica: apareció en el cuarto de baño. A pesar de mi enemistad con estos delgados dípteros (no es nada personal; ellas -sí, las que pican son las hembras, como en tantas especies- ellas, repito, tienen que alimentarse. Si no es de mi A+ gran reserva, buscarán de otra presa). Yendo al grano (nunca mejor dicho), anoche lo normal hubiese sido acabar con la vida de semejante invasor con un certero zapatillazo o con otros medios expeditivos. Pero no pude. 

En estos momentos de mi vida puedo afirmar, con total conocimiento de causa y en pleno uso de mis facultades mentales (sarcasmo modo ON) que soy incapaz de matar un ser vivo, aunque sea un "insignificante" mosquito. No es cobardía, pusilanimidad o miedo a eliminar a un antepasado reencarnado. Al fin y al cabo, ¿qué somos nosotros, primates evolucionados? ¿elegidos de Dios para liderar la Creación? En el orden cósmico no dejamos de ser unos mosquitos sobrevalorados. En este sentido, sin abandonar la verdadera Fé cristiana, cada día estoy más cerca de esos jainistas  (1) que, como explicaba mi añorada Carmen Ormaechea (2) , con el fin de no tragar insectos, al andar llevaban un velo delante de la cara. 

Así que decidí dejar a la madre naturaleza el destino del insecto. Y a su brazo ejecutor, mi gato de guardia (y abro paréntesis: no deja de ser curioso que las únicas mascotas veganas sean los conejos, las cobayas, hamster y otros roedores. Perros, gatos, hurones...son cazadores y carnívoros. Mis gatos, esos asesinos adorables y tiernos. Pero depredadores, al fin y al cabo (3) ) 

De este modo mi pequeño felino hizo lo que el instinto y Dios mismo le han enseñado a hacer: cazar y jugar con la presa. Una presa no comestible, por otra parte (en su dieta mi gato mayor tiene insectos recién cazados, pero está visto que los mosquitos no son de su gusto. Y no se lo recrimino, demasiada ala y poca chicha).

En fin, que el mosquito, bien porque llegó su hora, bien por las buenas artes felinas, yace moribundo en el suelo de la cocina. Aún aletea. Y me pregunto qué hacer, si barrerle, o como otras veces he hecho, recogerle y entregarle a la calle, a sus depredadores naturales o a los carroñeros del mundo invertebrado. En cualquier caso, un suceso aparentemente tan nimio, enmarcado en mis últimas reflexiones, tiene un sentido, y me ha hecho aprender, o re-aprender una lección. Nada es insignificante para el orden natural, todo tiene su sentido, desde el más infimo microorganismo hasta la nave de Galactus si tal cosa existiese. 

¿El qué, o el cómo?. Pues que cada uno lo interprete como Dios le de a entender. Yo estoy demasiado apagado, demasiado cansado, demasiado perdido y triste por todo lo que me ha sucedido en este maldito 2016 que Satán se lleve para siempre. 

Además, no me pagan por escribir. Ni por nada. Así que así se queda. Como ese mosquito que no sabe para qué ha vivido, de qué han servido sus picaduras en el orden cósmico, que no sabe nada ni de hinduismo, ni de budismo, ni de jainismo. Y al que ahora mismo, si aún agoniza, todo eso le da lo mismo,

(1) "...Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el unievrso y son dignos de respeto. Una concepción del mundo muy próxima al Panteísmo. " Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jainismo .

(2) Carmen García-Ormaechea, estudiosa del Arte Oriental. Me dio clases de Hª del Arte Indio y de Extremo Oriente en la UCM. Unas clases plenas de emoción y poesía. Todavía recuerdo su definición de una Stambha como un "pararrayos cósmico"

 (3) No quiero, como casi vegetariano que soy, abrir ningún debate con mis amigos veganos y/o animalistas, a los que respeto. Pero muchas veces mis reservas a apoyar abiertamente a movimientos animalistas viene n del carácter talibán e intransigente de muchos de sus integrantes, y otras veces de mi propio amor a los animales y la naturaleza, un amor que viene de mi infancia y mis correrías por los campos de Castilla, un amor educado  en los programas de Félix Rodríguez de la Fuente- ese mismo Félix que como le gusta recordar a Íker Jiménez, criticaban y atacaban muchos que ahora le han tomado por bandera- Hay ecologistas que no son ecologetas/progres/politizados, y hay animalistas que de verdad aman a los animales, a la naturaleza y las personas. Pero lamentablemente también hay mucha pose y mucho politiqueo. En fin. Un amigo mío hablaba de "Mascotistas".Algún día preguntaré a mis amigos veganos animalistas dónde está el límite, si una cucaracha o un gusano no merecen respeto y vivir en paz, por ejemplo. A mi no me gusta decir que soy animalista. Como mucho, vertebradista, o mamiferista. 

Imagen: http://historyofarchitecture.weebly.com/



sábado, 7 de mayo de 2016

Hermano Gato

Tu gato (o tu perro, o tu hurón, o tu caballo....) no te juzga. Tu gato te necesita y te quiere, egoista e interesadamente, sí, pero también de modo incondicional.

Tu gato no te sermonea cuando estás hundido con la mierda hasta el cuello. Se limita a acostarse en tu regazo sin decir nada. Porque sobran las palabras. Sobran los razonamientos. Sobran la moral y los prejuicios humanos.

Tu gato es tu hijo, tu amigo, tu último motivo para vivir-

Nacemos solos y moriremos solos. Y como decía el otro, si en el Paraiso no están mis gatos, no me intreresa. Como no me interesa toda esta superioridad moral de tantos humanos.






jueves, 26 de noviembre de 2015

KADDISH POR EL HIJO FELINO




Parafraseando al "noi del poble sec·", de vez en cuando la vida....nos da un hachazo, algo sucede que transtorna la apacible vida. Incluso cuando esa vida es un fracaso en lo laboral , en lo económico. Incluso en la miseria material se puede ser feliz. 

En mi casa había tres luces, una grande y dos pequeñas. Y una de ellas se ha apagado este lunes. 

Un lucero que estuvo  conmigo cuando muchos humanos me abandonaron, Un confidente, pañuelo de lágrimas, un ronroneo  un leal compañero que nunca pidió nada a cambio, más que alguna caricia, algún juego y comida. 

Mucha gente no entiende que se pueda amar a un pequeño mamífero tanto o más que a una persona. No entienden que un perro, un gato o un caballo no son mascotas o animales “inferiores” sino nuestra familia.  La arrogancia y soberbia de estos simios locos y sin pelo es tan grande como su insensibilidad hacia otras especies.

Gracias a todos los que nos habéis apoyado en estos días tan tristes. Gracias a quienes habéis intentado consolarnos en estos días de desconsuelo. A los que nos habéis entendido. Y a los que, sin entendernos, nos habéis transmitido vuestras condolencias.

 EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LA MUERTE Y QUE LAS DIFERENCIAS DE ESPECIE

Acoge, Señor,  en tu seno misericordioso a esta criatura y danos fuerzas a estos monos locos para continuar viaje por este valle de lágrimas.


HASTA SIEMPRE, NAMIR. 


sábado, 14 de marzo de 2015

35 años sin Félix Rodríguez de la Fuente



Castellano ilustre, marchaste joven aún.

Gracias a tí generaciones enteras de españoles aprendimos a respetar la naturaleza. Aprendimos que el lobo no era una alimaña sino una criatura necesa

ria para el orden natural. Aprendimos a amar nuestros campos, valles y ríos. Nuestras rapaces, nuestros bosques y nuestros linces.

Gracias, Félix.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Salvemos al Lobo Ibérico (II) Un año sin el lobo Marley

Hace un año, sí. Un 21 de agosto de 2012 caía abatido el lobo llamado Marley, en los Picos de Europa. Me permito compartir con vosotros unas líneas de la Plataforma “Lobo Marley” en defensa de nuestros lobos. La lucha que inició Félix Rodríguez de la Fuente, y que marcó a toda una generación, no puede haber sido en vano. La muerte de este ejemplar es un simbolo de la lucha por la conservación, por la supervivencia de nuestra biodiversidad. Y ahora cedo la palabra a “Lobo Marley”:

“El 21 de Agosto se cumple un año de la muerte del lobo radiomarcado dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa a manos de los guardas del parque, este joven lobo de nombre Marley.
Desde aquí hacemos un llamado a todos los amigos, seguidores, colaboradores y simpatizantes de
Lobo Marley/ a que el día 21 de agosto a partir de las 17:00 hrs en Twitter a escribir, mencionar, tweetear todo el rechazo y mal estar por el cobarde asesinato de este joven lobo, para ello usaremos el hashtag #LoboMarley.
Recordemos que los responsables de este acto siguen en su puesto y siguen ordenando batidas de lobos en la zona de Picos de Europa. Actuemos todos juntos, juntos podemos.”

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sábado, 9 de marzo de 2013

El lobo vuelve a criar en Madrid

(publicado en el blog http://nueva-bardulia.blogspot.com.es)

El lobo ha regresado a la Comunidad de Madrid y ya cría en la vertiente madrileña de la sierra del Guadarrama, tras más de 60 años sin hacerlo. Así lo atestiguan las investigaciones —avaladas por fotos y vídeos— del grupo de naturalistas Sierra Carpetania que reflejan las evoluciones de siete ejemplares: dos adultos (pareja alfa), un subadulto y cuatro cachorros. Y es que aunque en los últimos años los lobos habían llevado a cabo incursiones por la sierra madrileña e, incluso, se habían producido ataques esporádicos al ganado, no se tenía constancia de que el cánido se hubiera reproducido en Madrid desde 1952.
Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno regional aclararon ayer que a ellos no les había llegado oficialmente ningún tipo de documentación que acreditase el establecimiento de la especie en Madrid y aseguraron que al ser un animal protegido son necesarios permisos para llevar a cabo una investigación, “algo que no tenían estas personas”, en referencia a los ecologistas que han conseguido las exclusivas imágenes. “En todo caso”, prosiguen, “no sería extraño que alguna pareja entrara desde la vertiente segoviana”. Por este motivo, los guardas forestales están atentos a sus movimientos, sobre todo a partir de febrero, momento en el que los ejemplares comienzan a buscar nuevos territorios.
“Iba en el coche a finales de agosto de 2010, como siempre observando el entorno, cuando divisé un lobo”, relata Omar Alonso, capataz forestal y educador ambiental de la Comunidad de Madrid en la Sierra Norte. El descubrimiento le animó a poner en marcha una búsqueda más concienzuda junto a sus compañeros Rubén Laso y Diego Martín, todos miembros de la Asociación Sierra Carpetania. “Se habían producido ataques a ganado en la zona, por lo que no nos pareció extraño que apareciera algún ejemplar, aunque fuera de forma esporádica”, indica Laso. Sobre todo si se tiene en cuenta que el lobo recolonizó las provincias de Segovia y Guadalajara en los años noventa, y en 1998 los cánidos ya criaron al norte de la provincia de Segovia, y en 2003 se dieron los primeros ataques al ganado en Somosierra. “Era solo cuestión de tiempo que llegaran aquí”, aseguran.
La zona, a pesar de su cercanía con Madrid, mantiene un hábitat todavía privilegiado, que permite el asentamiento de esta y otras especies. Desde encinares, a prados, pinares, matorrales… y con abundancia de corzos y jabalíes, dieta del cánido. “Son más de 125.000 hectáreas de territorio que se extienden por el Guadarrama, Sierra del Rincón y la cuenca del río Lozoya, con una densidad de población humana muy baja”, explica Alonso.
Los tres naturalistas comenzaron a acotar el terreno, estudiando excrementos y marcajes. En otoño de 2010, instalaron las cámaras de foto trampeo. En septiembre de 2010, registraron a una loba adulta a la que se le intuían las mamas bajo el pelaje. “Todavía era complicado aventurar nada, teniendo en cuenta lo que se desplazan”, comenta Alonso. En la primavera del año siguiente grabaron a otra loba en avanzado estado de gestación en Madrid.
Durante ese verano continuaron las investigaciones sobre la ubicación del posible lugar de cría. Los aullidos, un método utilizado tradicionalmente para localizar a la especie, también ayudaron. “Una noche respondieron, fue muy lejano, pero suficiente”, recuerdan. En agosto de 2011, un año después de observar al primer lobo, llegó la recompensa: un vídeo en el que se ve a un cachorro de unos tres meses andando por la noche. “Calculamos que recorrieron entre 15.000 y 20.000 hectáreas antes de decidir cuáles eran las 50 hectáreas de terreno adecuadas para criar [en Madrid]”, explica Laso.
Era agosto de 2011, dejaron una cámara instalada de manera permanente con el riesgo de su robo. A las dos semanas, entre las imágenes, “apareció el cachorro”. En 2012, ya grabaron un adulto solitario, dos cachorros que van juntos y otro ejemplar de unos dos años de edad. El lobo se había establecido en Madrid. Ahora están a la espera de que la Comunidad les autorice la instalación de cámaras y la entrada a zonas restringidas.







jueves, 13 de diciembre de 2012

El enigma del hermano gato y la Eme frontal (Cuento de Navidad)

“….y se dio el caso de que, cuando estaban ellos allí, se le cumplió el tiempo de dar a luz, y dio a luz a su hijo primogénito , y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada” (Lucas 2, 6-7)


Estoy viejo y cansado. El viaje desde Tierra Santa ha sido largo, los recuerdos de esos años se agolpan en mi mente. Me llamo Guillermo de Perignac y soy un monje hospitalario.

En cierta ocasión un anciano copto me contó, en su lecho de muerte, una leyenda que su pueblo venía narrando desde que san Marcos predicó la buena nueva a orillas del Nilo:

“Era una fría noche en Belén de Judea y todas las puertas estaban cerradas para una joven parturienta y su esposo. En un humilde establo, vino al mundo el Salvador. Una mula y un buey le rindieron homenaje y brindaron a la madre y al niño el calor que necesitaban.

El pequeño lloraba. En un rincón había un gato que se acercó al bebé. Restregó su cara contra la del niño y éste sonrió. El felino se acurrucó junto al recién nacido y empezó a ronronear. El Mesías durmió relajado con el animal compartiendo el pesebre. Cuando el gato despertó, la Virgen María le acarició la frente y le estampó la inicial de su nombre.”

Por eso los gatos tienen impresa en la frente una letra parecida a la “M”. (Mora, encomienda de el Hospital en Castilla la Nueva, A.D. 1298)

 Esta hermosa leyenda sobre el único animal doméstico que nunca se ha sometido al hombre sirva de ejemplo sobre el valor positivo de esta especie, durante siglos calumniada y perseguida.


 El “poverello” de Asís tenía muy claro que los animales son nuestros hermanos. Yo lo que sí tengo claro es que somos mamíferos, ni tan superiores ni tan distintos. Y no sólo de nuestros “primos” simios. Los que tenemos la fortuna de contar con el afecto o la amistad de un gato, perro o caballo, sabemos que son seres que sienten y que nunca nos fallarán.

martes, 2 de agosto de 2011

Salvemos al lobo ibérico



Esta primavera el Senado aprobó
la caza del lobo ibérico al sur del Duero. Dicha especie, además de emblemática de nuestra fauna, se halla en peligro de extinción, por lo que debería mantenerse su protección al margen de otro tipo de intereses.


muévete! Esta iniciativa popular necesita recoger 500.000 firmas para llevarlas al Congreso de los Diputados. Les queda un duro trabajo, pero cuentan con nuestra ayuda. ¿con la tuya también, verdad? Firma ahora aquí.

O en el siguiente enlace: http://www.peticionpublica.es/?pi=P2011N8205

Máxima difusión, please!!

Colaboradores