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martes, 30 de septiembre de 2025

Orden Natural ( Carabanchel Geographic X )

Vuelvo a mi querida fauna urbana, tras tantos meses sin escribir sobre ella. 

En otras entradas , con las etiquetas "animales" o  "Carabanchel geographic" ya hemos hablado de aventuras con nuestros compañeros de planeta, invertebrados y vertebrados.

He reflexionado sobre mis observaciones de "campo". Aunque más que de "campo" lo eran de "suburbio" con zonas verdes.

Me fascinaba sobre todo el ecosistema de las aves urbanas de mi barrio, las relaciones entre especies, su rivalidad y de qué manera cada una se las apaña para obtener su diario sustento.

Observaba que, al igual que con los depredadores y los carroñeros de la Sabana, había una jerarquía entre las especies y que los más grandes. los más fuertes o los más poderosos eran la cúspìde de la pirámide. En el caso de las aves urbanas compitiendo por una misma presa (las migas de pan, granos diversos  y otros restos comestibles desechados por los humanos) parecía que el orden era así:

Las palomas y otros columbiformes estarían en un escalón mediano de esa pirámide. Viviendo y dejando  vivir, a su aire , picoteando a discreción e ignorando a los demás, al igual que las cotorras argentinas. 

Las urracas, las más poderosas y mejor organizadas no suelen enfrentarse a ellas. Son estos córvidos los que por su tamaño y trabajo en equipo, las que se llevan las mejores tajadas. Así lo era, así lo dictaba la lógica y la "ley de la selva" urbana. 

En el otro extremo, los más débiles, los pájaros de pequeño tamaño, como alguna ocasional lavandera y sobre todo los gorriones. Nuestros domésticos y humildes gorriones que compensan su pequeño tamaño con audacia y velocidad  lo que les permite birlar el pan a las palomas, que tampoco les molestan o agreden. Solo esa audacia y velocidad les permiten llegar, coger el alimento y darse a la fuga con él antes de que lleguen las urracas, las reinas del Mambo. 

Era impresionante ver como ante el festín de palomas y gorriones los de largo pico llegaban, aterrizando desde distintos puntos como una banda de matones coordinados cual velociraptores blanquinegros . Y así fue hasta este hace poco. 

Ignoro los años que viven las aves citadas, pero lo que sí vengo observando es como cada primavera y verano traen nuevos ejemplares que en poco tiempo pasan de polluelos a aves adultas. De esta manera pude establecer relación con nuevas familias de columbiformes, córvidos y paseriformes. 

Pero héte aquí que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y la naturaleza no iba a ser menos. 

Recientemente en nuestra avifauna local ha aparecido alguna pareja de tórtola turca. Pues bien, cual no sería mi sorpresa al ver cómo hay una tórtola turca en el vecindario que, a pesar de su inferior tamaño y pico menos largo, pone habitualmente en fuga a las nuevas urracas que, menos gregarias y más individualistas, se aproximan por los jardines cercanos a mi domicilio.

Esta Tórtola turca que ha conseguido poner en fuga en reiteradas ocasiones a aves más poderosas me recuerda que , como dice nuestro refranero, "no hay enemigo pequeño ". O que, como decía mi amigo Luis, que hizo la "mili" en la Legión, si a un tipo pequeño o aparentemente más débil le pones entre la espada y la pared o en la tesitura de defender a los suyos es capaz de enfrentarse con éxito a un individuo más fuerte y peligroso. 

Cualquier día veremos salir el sol por poniente o a las tórtolas turcas pedir el impuesto revolucionario a las urracas. Y nos parecerá normal.

Prefiero quedarme con la poética estampa del Cabo Santo apuntando al sol con su pistola reglamentaria al grito de ¡esto es un sindios! ".}

La naturaleza siempre nos enseña. 

(Oráculo de Carabanchel, canto IV versículo 222 y siguientes) 








 



miércoles, 27 de septiembre de 2023

De señales, presagios y Esperanza

 A mediados de agosto todos los años es el aniversario del fallecimiento de mi madre.




En estas y otras fechas destacadas suelo acercarme a orar o a meditar a un paraje muy especial para mi y para mis compañeros de los años dorados. Se trata del que llamábamos "el parque de la Virgen", ubicado a los pies del Hospital Clínico, entre este y el museo de América.

Allí solíamos ir la pandilla de la parroquia de santa Rita a celebrar el fin de curso, organizábamos algunos de nuestros picnics, reuniones y demás akelarres juveniles, entre alegres cánticos acompañados de guitarras españolas y zumo de cebada fermentado.

Pero no era un jardín más de Madrid. En su solar estuvo en tiempos un asilo  , el Asilo de Santa Cristina( Y en ese asilo estaba una imagen de Nuestra Señora , imagen que sobrevivió milagrosamente a la guerra (in)civil que asoló nuestro país entre 1936 y 1939 . (1)

Desde jóvenes nos sentimos fuertemente vinculados a ese paraje y a esa imagen. Que nos acompañó en momentos de felicidad y en momentos de duelo. 

Precisamente a pocos metros de allí, en el Hospital Clínico de san Carlos , exhalaron su último aliento tanto mi madre como mi padre. Y no muy lejos otros amigos y familiares, como recientemente mi muy añorado José Luis.

El caso es que hasta allí me acerqué una tarde a mediados del mes de agosto,  aprovechando que había quedado en el cercano bar Riaño con dos viejos amigos de aquellos dias de juventud. Hasta allí pues me llegué, a pensar, a sentir ,a llorar y  rezar por vivos y muertos

Cada vez creo menos en las casualidades y más en las señales. O quiero creer en ellas. Llevo meses preguntándome por el sentido de todo y pidiendo al Cielo una señal.

Pues bien, cuando abandoné el parquecillo camino de mi cita con los viejos camaradas alcé mis ojos hacia el edificio del Hospital. En concreto hacia el ala y el piso en el que tan solo unos veranos antes mi Madre había fallecido. 

Y alllí, a gran altura, sobrevolando los cielos, a muchos metros sobre el atico del Hospital, la vi.Un águila. Ignoro de qué especie, aunque no me imagino por las cercanías de la gran ciudad a uma gran rapaz ibérica como el águila imperial o el águila real. Posiblemente un águila ratonera desplazada desde la cercana casa de campo. 

¿Casualidad o señal ? Al final, como en Tolkien, cuando todo parece perdido llegan las águilas.

Como una señal sobrevuela el ala del hospital desde la que partiste, casa de dolor y muerte, hacia el Cielo.


Este verano las aves me han enviado señales contradictorias. La paloma que acudía a mi ventana, la urraca que apareció muerta en mi calle. Los buitres que sobrevolaban el valle del Arlanza cuando acudí este pasado fin de semana con mis compañeros de la Asociación Castilla hasta las venerable ruinas de san Pedro. 


Y el águila. Presagio desde los tiempos de Fernán González.  


No pierdas nunca la esperanza, el águila volverá a alzar el vuelo.






(1) VIRGEN BLANCA DE MONCLOA:

A espaldas del Hospital Clínico nos encontramos un templete con la imagen de la Virgen de la Inmaculada, conocida popularmente por la Virgen Blanca o Virgen del Asedio. Es el único resto que quedó del Asilo de Santa Cristina, desaparecido durante la funesta Guerra Civil al encontrarse en el terrible frente de Moncloa. La imagen se salvo de las bombas, milagrosamente, al ser protegida en trincheras, aunque su rostro quedo desfigurado por los impactos de balas y así continua.
El Asilo de Santa Cristina fue construido en 1906, por iniciativa del alcalde Alberto Aguilera, en cuya capilla fue enterrado. Tenia una capacidad de 1.261 plazas para niños y niñas de cinco a quince años y para “ancianos” de 55 en adelante. Desapareció durante la contienda en 1939, de aquí que también se denomine a la Virgen como la del Asedio.

El actual templete lo construyeron, pagaron y conservan los vecinos de la zona, el resto del parque de la Virgen Blanca se encuentra algo descuidado y es una pena, teniendo en cuenta su situación frente al Hospital Clínico, ya que podría ser un magnifico lugar para esperar consultas o para pasear los enfermos, familiares y trabajadores del centro, encomendandonos todos a quien, además de otras muchas cosas, es Salud de los Enfermos, Consoladora de los Afligidos y Auxilio de los Cristianos.
©José Luís CadenasX (modif.)



sábado, 12 de agosto de 2023

Lo que aprendemos de los animales , Carabanchel Geographic 9

Los animales, una vez más. Siempre los animales.  Para mi, junto a mis queridos bosques, montañas y ríos, una manifestación de la grandeza de Dios y una vía para llegar a Él. 

Los animales son mis amigos desde mi franciscana infancia urbano-rural. Otros niños querían ser futbolistas, astronautas o comandos militares de mayor. Yo quería ser veterinario o zoólogo.

Como creo que ya he comentado en alguna ocasión, mi mujer dice que más que cristiano parezco jainita (1)  por los extremos a los que he llegado para evitar a toda costa el matar a algún insecto, en particular a las hormigas que pueblan tanto las vastas praderas de la encimera como los peligrosos páramos del fregadero. No siempre lo consigo, desgraciadamente. Ay, las hormigas de casa. Hay quien dice que cada vez hay menos insectos La voz de alarma saltó con la preocupante disminución de las abejas, tan necesarias para la polinización de las plantas y por consiguiente para toda la cadena trófica . Las hormigas, en cambio,  siguen  omipresentes en parques, jardines y hasta en domicilios. En  nuestra casa hacen una labor de limpieza de diminutos restos orgánicos actuando como una especie de carroñeros a pequeña escala. Como no tengo nada en contra de ellas ni las mato ni las molesto. Intento que no entren en el cubo de basura mediante remedios naturales como espolvorearlo con canela e intentar que se mantengan alejadas de los alimentos y el fregadero,  ofreciéndoles un tributo de diminutas migas de pan. No pocas veces fracasan mis intentos de no matar a ninguna hormiga al barrer o fregar o evitar el ahogamiento de cualquier insecto volador que se acerca temerario a las fuentes de agua corriente. Pero la intención es lo que cuenta, dicen.  

Saltaré cual saltamontes a las siguientes etapas de la evolución. Cual saltamontes o como las ranas del arroyo canalizado del parque del barrio. 

Generaciones enteras de niños de la E.G.B. cazábamos renacuajos en el parque del Oeste para las clases de ciencias del colegio. Eran otros tiempos en los que la leche no estaba pasteurizada , internet no existía más que en la imaginación de algún ingeniero visionario y las únicas redes que conocíamos eran los reteles con los que pescar cangrejos de río . Pocos años despúes, en la pubertad, algunos nos convertimos en feroces defensores de las ranas del parque, en violenta disputa con unos energúmenos que las cazaban y maltrataban.  Todavía recuerdo un funeral solemne por un pobre batracio al que descubrimos asesinado, allí donde el arroyo se perdía bajo la carretera . En aquellos días no existían los animalistas y los veganos eran solo las estaciones que seguían a las primavegas;  lo único que nos movía en nuestra cruzada era ese amor a la naturaleza y a sus criaturas  que nos habían inculcado nuestros padres y por supuesto el Maestro Felix Rodríguez de la Fuente. Han pasado los lustros y el antiguo cazador de renacuajos y posterior defensor de ranas ha vuelto a velar en la medida de sus escasos medios por las ranas del parque del barrio, amonestando a los pescadores industriales armados de cazamariposas a riesgo de tener gresca con  los irresponsables progenitores de los mismos. 

Después de los anfibios tenemos a las aves del lugar. Esas mismas migas de las hormigas, pero en tamaño superior,  les suponen a los gorriones una especie de maná caído de la ventana de la cocina o del salón (ahora en verano solo de la cocina) , a pesar de las quejas y regaños de mi Santa. 

Puedo decir que contribuyo a la manutención de una familia de gorrriones, dos o tres urracas y alguna paloma. No deja de ser curioso observar cómo en el Serengeti urbano se organizan las aves para comer, compartir o arrebatarse el pan cotidiano. Así, cuando en invierno alimentaba a las manadas de la plaza , pude observar una jerarquía y reparto de papeles similar a la que en la sabana africana se establece para disputarse los restos de una presa entre leones, hienas, chacales, y a su vez las carroñas entre esos mismos con los buitres, alimoches, córvidos y demás.

En este Masai Mara en miniatura los más poderosos , mejor organizados y peligrosos son sin duda los córvidos . En concreto las urracas. He llegado ver cómo , además de ser las más grandes y fuertes con sus temibles picos rectos, llegaban a organizarse en bandas de tres e incluso cuatro individuos defendiendo su territorio y su botín de derivados de la harina. Organizadas y chulescas en sus andares no son rival para el resto de avifauna. ¿O Sí? La Naturaleza siempre tiene una respuesta, y en este caso cada especie tiene su sistema. 

Las palomas, aparentemente más tontas, van a su aire, evitan el enfrentamiento con los córvidos blanquinegros y van picoteando de aquí y allí con un estilo muy similar al de las gallinas domésticas a las que dábamos de comer en Espinosa de Henares los restos de melones, manzanas, sandías... 

Las urracas suelen llevarse los trozos más grandes y más duros, no pocas veces tras robárselos a otro pájaro o incluso a alguno de su propia especie. 

Y los gorriones...los humildes y pequeños gorriones utilizan su tamaño y su velocidad para infiltrarse entre las palomas y arrebatarles las migas que quieren y necesitan. En este caso la lección es clara: el tamaño no importa cuando hay voluntad y hay que dar de comer a una familia. Son como los pequeños barquitos rápidos en una batalla naval entre lentos y grandes acorazados. 

La observación de urracas, palomas y gorriones me ha instruido y deleitado este invierno y primavera desde la ventana del salón y la plaza semi-interior, prácticamente un patio. Ha habido también invitados ocasionales, como una lavandera , un petirrojo o alguna cotorra argentina . La vida se abre camino incluso entre el hormigón y el asfalto. 

Este verano la comida cae al otro lado de la casa, a la propia vía urbana. Y los actores son posiblemente individuos distintos y representan su papel de otra manera. En este caso me he encontrado con auténticas escenas familiares. Nuevos tiempos de cría han traído entrañables estampas, como la de mamá (o papá) Urraca llevando  a su hijo hasta los bancales de comida o enseñándoles cómo escapar con la pitanza antes de que lleguen otras urracas u otros pájaros. También he visto a las nuevas generaciones de polluelos de gorrión comiendo de lo que les dan sus padres o de lo que toman ellos mismos sobre las baldosas de cemento. 

El amor materno/paterno, al menos entre estos vertebrados: esa es otra lección,  reforzada por la mera contemplación del cuidado de las crías por parte de estas criaturas que llamamos irracionales. 

Hormigas, moscas, arañas, ranas, gorriones...todos son criaturas del Señor y como tal merecen mi respeto, igual  que cualquier planta, dicho sea de paso  .

Toda vida cuenta en el plan cósmico, creas en lo que creas, y toda tiene un significado. 

Lo que me lleva a plantearme tantas veces cuando les veo , sobre todo a los insectos más pequeños, qué sentido tiene su vida . Si esa misma hormiga a la que he salvado de morir ahogada en el fregadero vivirá solo un día. Y para qué. 


Hace ya cuatro meses que tomamos la más dolorosa decisión al  autorizar al veterinario a aplicar la eutanasia a nuestra gata para evitarla sufrimientos y un largo tratamiento con poca esperanza de éxito . A menudo me pregunto cuál ha sido la lección de esta prueba. ¿Hacerme más fuerte , valorar lo que tengo, llevar mi cruz? 

¿No bastaba con haber perdido a mi madre, suegra, mis tíos y varios amigos  en solo años ? ¿No bastaba con la muerte prematura de dos gatos con tan solo 7 años? . Mila, Milagros , mi pequeño ángel sin alas, el pañuelo de mis lágrimas, solo tenía 5 años. Dios nos la dio, Dios nos la quitó. Quienes no tienen gatos o perros en su familia , quienes no han volcado en ellos la paternidad que no pudimos ejercer con hijos humanos, quienes no han conocido su amor, fidelidad, ternura y cariño, no pueden entenderlo. En concreto esta gata, que llamábamos Milagros porque su supervivencia fue un milagro, y porque vino a traer esperanza en tiempos de duelo. Llegué a pensar que era un regalo del Cielo o una prueba de que mi madre seguía cuidándome, entre otras señales de aquel primer año sin ella. 

Y justo este año 2023, tras años de adicciones ,perdición, dudas y desgarradora lucha interna había respondido al llamado de Dios con todas las consecuencias, cuando por fin me había puesto en sus manos incondicionalmente con un propósito de enmienda, cuando estaba peleando contra mí mismo  y tomando las riendas de la curación de un espíritu enfermo en una mente enferma...Justo entonces, lo inesperado. La muerte, el dolor, el llanto sin fin.

A veces miro a nuestro último gato, Ringo , un verdadero superviviente en este cementerio de animales y recuerdos. Sé que Ringo , enfermo crónico y abuelete de 12 años, no vivirá ya muchos años. Asumido está. Pero de lo de Mila, lo de Namir, lo de Cooper...qué sentido tiene la muerte de un amigo de cuatro patas en la flor de su vida. Por qué.

La religión nos promete vida eterna y gozar de la contemplación del Altísimo en compañía de nuestras personas queridas que cruzaron la puerta. Pero ¿y los peluditos? ¿Dónde van nuestros perros y gatos ? ¿son en verdad ángeles sin alas que han vuelto con Él a prepararnos las estancias ?

En el caso de Mila o de Cooper quizá el sentido de que el destino los pusiese  en nuestras vidas fue darles unos años de felicidad y cuidados y que no muriesen solos en la calle. Prolongar la vida de sus pequeños corazones enfermos de gatos callejeros . Ni más ni menos . Y mientras tanto beneficiarnos de su amor y su gatoterapia.

No sé, cada día entiendo menos. Como cuando Ringo no entiende por qué no le damos ya paté, por qué no le dejamos que coma papeles u otros objetos perjudiciales. O cuando le damos una pastilla, le llevamos al veterinario o no le dejamos entrar en una habitación en un momento dado. Todo lo que hacemos por su bien, aunque él no lo entienda. Nosotros somos gatos, o más bien hormigas, que no entienden por qué Dios nos quita el paté o nos da la pastilla más amarga. 


(1) Los monjes jainitas llegan al extremo de llevar un velo para no tragar accidentalmente ningún insecto volador  y  apartar con una escoba insectos para no pisarlos 

"para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee un alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el universo y son dignos de respeto. Una concepción del mundo muy próxima al Panteísmo.

En coherencia con lo anterior, los jainas practican la no violencia, el ayuno y la mortificación del propio cuerpo. A través de estas actividades esperan destruir el karma y evitar posteriores reencarnaciones.


El jainismo presenta una perspectiva igualitaria de todos los seres, sin importar las diferencias en las forma física: humanos, animales, y organismos vivientes microscópicos. Los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por lo tanto de los humanos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos. Wikipedia 





domingo, 31 de enero de 2021

El silencio de los gorriones (de nieve, muerte e historia del arte)




Hace tan solo unos días Madrid recuperaba la normalidad tras estar sumida en una suerte de parálisis helada. Cierto es que estos cansados y miopes ojos no recuerdan una nevada similar en la capital del Reino. Nevadas, sí, pero como esta... ninguna, por la altura de la nieve y los días que ha permanecido cubriendo nuestras aceras. En el siglo XX cayeron grandes nevadas en Madrid. De niño y joven recuerdo que nevaba un día o dos en la ciudad, pero la nieve desaparecía a los pocos dias, si no a las pocas horas. Por no hablar de que a partir de los años ochenta la nieve se convirtió en un visitante, cada vez más ocasional, de unos inviernos secos y anormalmente calurosos .


La nieve para mí siempre fue motivo de alegría y diversión, de niño y de joven. La felicidad junto a compis de estudios, una entusiasta excursión a la Sierra de Guadarrama, un bucólico paisaje de coníferas cubiertas por la nieve acariciando con sus ramas un tren casi de juguete entre Navacerrada y Cotos…. Tantos buenos recuerdos.


Ahora veo la nieve de otro modo, más trascendente y menos optimista. Empiezo a entender a los artistas románticos. Para el Romanticismo la nieve era una metáfora de la muerte. La retirada de Napoleón de las heladas tierras de la Madre Rusia plasmada magistralmente en el lienzo de Northen (1), el final del clasicismo, el crepúsculo de los dioses. Pintores como C.D. Friedrich (2), William Turner o el mismo Northen reflejaron en sus lienzos la angustia existencial de un hombre moderno abocado al absurdo y la contingencia. Esos paisajes nevados, las ruinas , los cementerios, la “atracción del abismo”(3).

Tardé años en interiorizar mi primera e impactante  clase con el impredecible Angel González (4) . Una clase dedicada a la nieve y los paisajes nevados como epítome del desasosiego con el que daba comienzo el siglo XIX.


Pues a más de dos siglos de la debacle de la Grande Armée, los años veinte del siglo XXI han empezado con giros inesperados del argumento de esta pelicula cada vez más tragicómica del nuevo milenio. En un año de pandemia y miedo ha llegado un invierno de verdad, frío y con un temporal de nieve no visto en décadas,tras un otoño “como los de antes” (niebla, frío, cielos grises).


Lo más impresionante de esta larga semana de nieves ha sido el silencio. Un silencio de muerte, sobrecogedor, irreal. Ni las voces de los niños camino del colegio, ni el graznido de las urracas, ni el piar de los gorriones (5), ni las sirenas de los vehículos de emergencias en la lejana avenida. Silencio. Nada.


En ocasiones me pareció estar viviendo momentos de guerra en una época ya de por sí irreal, en una  realidad distópica de virus y pérdida de libertades.  


Un silencio que me llevó a echar de menos hasta ruidos como los de los aviones aterrizando o el camión de la basura.


El silencio que dio paso al caos. Un caos moderado, un poco menos frenético al que siguió al establecimiento del estado de alarma la pasada primavera. No quiero ni pensar,visto lo visto tras días de parálisis nevada en Madrid y provincias limítrofes, lo que pasaría ante un apagón digital, ante una catástrofe natural o artificial que nos llevara a escenas de pánico como los de la acertada serie de TV “El colapso”(6).


Días como estos me han hecho de nuevo reflexionar sobre los frágiles cimientos de esta sociedad tecnológica postmoderna. Nos sentimos seguros en el calor de nuestras casas y desde la comodidad de nuestras “Tablet”, nuestro ADSL y nuestros bien suministrados supermercados.


Somos más frágiles de lo que nos creemos o de lo que nos queremos creer. Soberbios monos desnudos en una mota de polvo cósmico. Cuando la naturaleza se manifiesta con toda su fuerza puede con nuestras autovías, nuestros vehículos y nuestras calles. Esta nevada tendría que haber sido un momento para la reflexión de lo que somos. Y para la humildad. 


Los pobres árboles mutilados por la nevada, los animales callejeros que han sufrido hambre y frío, nuestros propios humanos sin hogar… todos deberían ser una llamada de atención sobre la condición tan débil de este engreído primate. Porque todos, tarde o temprano, nos las habremos de ver con una nevada definitva.




(1) Adolph Northen (1828–1876), pintor de la escuela de Düsseldorf, integrante del movimiento romántico alemán. En su cuadro “Napoleons Rückzug aus Russland” (“La retirada de Napoleón de Rusia”) refleja esa trágica grandeza de la derrota del Emperador ante el “General Invierno” y sus nevadas tropas.


(2) Caspar David Friedrich: “Caspar David Friedrich (Greifswald, 5 de septiembre de 1774-Dresde, 7 de mayo de 1840) fue un pintor paisajista del romanticismo alemán del siglo XIX. A menudo se le ha reconocido como el artista alemán más sobresaliente de su generación. En las escenas alegóricas de su periodo medio, muestra figuras contemplativas contrapuestas a cielos nocturnos, nieblas matinales, viejos árboles o ruinas góticas. La presencia humana apenas desempeña un papel marginal en contraposición a paisajes imponentes, lo cual dirige la mirada del espectador hacia la dimensión metafísica del hombre (…)“ Fuente: Wikipedia.


(3) “La Atracción del Abismo” (Rafael Argullol, 1983) es una obra imprescindible para saber más sobre la pintura del paisaje romántico y el “desarrollo de una conciencia trágica que enfrenta al artista con su propia civilización y constata la soledad existencial del hombre moderno”.


(4) Ángel Lorenzo González García (Burgos, 1948 - 21 de diciembre de 2014) fue un historiador, crítico de arte y profesor universitario español, destacado autor de obras de estudio y de divulgación de la historia del arte, galardonado en 2001 con el Premio Nacional de Ensayo. Y yo tuve el honor y la fortuna de ser alumno suyo . http://elcultural.com/El-arte-invisible-de-angel-Gonzalez



(5) Preocupante empieza a resultar la desaparición de los familares gorriones de nuestras calles y jardines. En una década han desaparecido 30 millones de gorriones de nuestras ciudades. Todas las amenazas son fruto de la actividad humana, por lo que también podemos ser la solución. 


Firma esta petición para proteger los gorriones de nuestras ciudades y pásasela a tus contactos. https://bit.ly/2IEJ0g1


(6) Miniserie de TV (2019). Ocho episodios. Veinte minutos cada uno, filmados todos ellos en plano secuencia. Un suceso -del que desconocemos las causas y el origen- ha provocado el colapso de la sociedad -la francesa y se sobrentiende que la mundial- y es la espoleta que provoca una serie de historias independientes en diferentes localizaciones, que comparten la desesperación y la huida de las personas que intentan sobrevivir. Fuente: https://www.filmaffinity.com/es/film625002.html.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Invertebrados. Carabanchel Geographic 33

 

Dios creó a todas las criaturas con amor y bondad, grandes, pequeñas, con forma humana o animal todos son hijos del Padre y fue tan perfecto. De nada sirve caminar a cualquier parte para evangelizar al menos que nuestro camino sea nuestro evangelio” (san Francisco de Asís)





Mucho, mucho tiempo sin escribir en esta mi bitácora (qué bello nombre, mucho más que eso de blog, que suena a puagg, a argh, a bluff) . Las razones de estas ausencias cada vez mayores, razones técnicas fundamentalmente: una cansada computadora que tarda en arrancar, un procesador de texto que se para en un via crucis de letras negras sobre blanco. Quizá también pereza, hastío, no saber o no querer encontrar el momento para la refexión y la meditación en días acelerados, días de correr sin moverse de casa, días de aceleración hacia la nada .



Y las ideas no han faltado, que conste. Recogidas a la vieja usanza, en papel, en humildes cuadernos cuadriculados, Ideas convertidas en palabras que quizá algún día se publiquen en este u otro medido. Ideas no faltan. Son muchas las razones para escribir, muchas las razones para vivir y para convivir en estos tiempos de aislamento, confinamientos , mentiras y nuevo orden.


¿Invertebrados, por qué ? Otra vez a vueltas con los pequeños seres a los que nadie, salvo entomólogos, biólogos y naturalistas varios dan importancia . Esas pequeñas criaturas del Señor a las que nunca prestamos atención salvo cuando molestan o asquean. Ya en un par de entradas de este blog los aparentemente insignificantes insectos han dado lugar a mis reflexiones, desvaríos o lo que quiera que sean estas miasmas que escribo (1).


¿Por qué invertebrados? ¿y por qué no ? Hace poco tuve otro de esos encuentros que sólo podemos entender los que hemos pasado horas y horas de soledad en el campo en nuestra juventud . Cuando aprendimos a meditar sin saberlo, cuando supimos vivir y estar en el momento, en el allí y entonces. Esos momentos de comunión con la naturaleza, los ríos, los campos vacíos. Esos momentos de estar cerca de Dios dentro de nosotros mismos, lejos de todo, cerca y dentro de todo.


En esos días en que una abeja, unas hormigas, un arroyo, enseñaban en silencio la lección del ciclo eterno y contingente de la vida y la muerte.


Esos Momentos y vivencias son posibles en la jungla urbana también, aunque con más dificultad. Convivimos con otros seres vivos en nuestras casas, aunque no les prestemos atención: seres vivos diminutos, tan distintos.


Hace unos días tuve un encuentro de esta categoría con una de esas criaturas. Pequeño, ínfimo, íntimo; no supe reconocer si era insecto o miriápodo, tan escondido por su exoesqueleto como por la miopía del menda. El caso es que estaba ahí, tan colocado (o colocada) en la bañera. Justo cuando yo iba a ducharme. Así que agarré un trocito de papel higiénico y cual alfombra mágica del mundo invertebrado , transporté al pequeño ser hasta una zona del suelo del cuarto de baño que consideré segura para él (o para ella). En este sentido, sin abandonar la Fé cristiana, cada día estoy más cerca de esos jainitas que, como explicaba mi añorada Carmen García Ormaechea (2) , al andar llevan un velo delante de la cara con el fin de no tragar insectos. En fin, ya tranquilo y pensando en mis cosas, me duché. Y tras la ducha, la desagradable sorpresa: el agua había llegado hasta la balsa de papel, ahogando al pequeño artrópodo. Al final había tenido su propia cita en Samarra (3), su propia cita con la Parka.


Mis desvelos por salvar o prolongar la seguramente breve existencia del pequeño animal habían sido en vano.


Alguno a estas alturas pensará que todo esto es una majadería. Que la vida de un insecto o un miríapodo o un crustáceo no valen nada. Muchos incluso que se las dan de animalistas o mas bien mascotistas. Cierto que un invertebrado no piensa ni siente como un mamífero. Pero a veces me pregunto quienes nos creemos que somos para decidir qué es grande o qué merece nuestro respeto. Somos mejores por el raciocinio y/o la inteligencia , según unos. Mejores porque así lo estableció Dios en sus jerarquías, según otros. Superiores por haber concebido las Ciencias o las Artes, según otros.


No, claro. Un invertebrado no es un mamífero. No es uno de mis gatos, no es un perro o un primate con los que pueda establecer una relación de amistad o familiar más allá de las especies.

No, claro. Pero aún sigo preguntándome quiénes nos hemos creido que somos. Monos depilados y engreídos. Algún día quizá sepamos la verdad, qué sentido tiene todo esto. Pero mientras tanto seguiré luchando con todas mis fuerzas por la vida en todas sus manifestaciones: humana, humana prenatal, animal y vegetal. Como decía mi queridísimo san Francisco, “Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera.” Amén


(1) véanse entradas anteriores de este blog: Mosquitos de otoño y Avispas de octubre ( ambas publicadas en octubre de 2016)

(2) Una de las principales expertas en Arte Indio y del Extremo Oriente. Tuve el honor y el placer de ser alumno suyo en la UCM

(3) Véase “Cita en Samarra” , entrada publicada en este blog en diciembre de 2016




domingo, 17 de mayo de 2020

Crónicas del Confinamiento V : De gatos, monos, acracia y virus






«Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que, gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre.»
Un mundo feliz’ (1932)




Los gatos son el epítome del anarquismo. No es de extrañar que sean el animal icónico de los libertarios y de los liber-narios, incluso los reaccio-narios como el menda lerenda. Como diría Joaquín Sabina, la principal diferencia entre perros y gatos es que nunca verás un gato policía.

Los gatos, sin duda, son ácratas. No en el sentido de Bakunin, sino quizá en el de Junger . Y sin duda en el del loco genial de Arrabal, que en la suprema lucidez del demente que vislumbra la realidad desde el caleidoscopio de una mente única afirmaba que había fundado un partido anarquista con un solo miembro, él, y que en ocasiones se expulsaba.








¡Cuántos Arrabales, cuántos librepensadores, cuántas "rara avis" pensantes necesitaríamos en este país de sectarios y hooligans, en el que el espíritu de la transición y la reconciliación se está viendo sustituido a pasos forzados por el odio, la división y el guerra-civilismo!(1)


El caso es que había venido aquí a hablar de gatos en tiempos de pandemia.

Y todo por un hecho cotidiano al que nunca había concedido la importancia que merece. Estaba yo barriendo el salón de casa cuando brevemente he tenido que cerrar la puerta, dejando a Ringo, el mayor de mis gatos, con la puerta cerrada en sus hocicos bigotudos.

A los gatos no les gustan las puertas cerradas. Pero en una escala del uno al cinco, en el que uno fuese “lo tolero“ y cinco “odio a muerte una puerta cerrada”, Ringo estaría en el número ciento cincuenta.

Y mira por dónde me he visto reflejado en mi pequeño rebelde atigrado. A los simios evolucionados tampoco nos gustan las puertas cerradas.

En ocasiones pienso que es injusto tener gatos, perros,  hurones o cobayas conviviendo con estos simios en estas modernas jaulas que llamamos pisos. Lo ideal sería una casa de campo con mucho, mucho espacio.

El debate que muchos nos planteamos en estos tiempos de pandemia entre Libertad y Seguridad o Supervivencia más bien.

Mis otros gatos, “Bisbus” Cooper y Milagros son gatos callejeros, los rescatamos de la calle, ¿O los secuestramos? Si los zoos son cárceles y los circos campos de exterminio o gulags, ¿qué son nuestros pisos? ¿jaulas de oro?

Vuelvo al párrafo penúltimo: Mila y Cooper quizá habrían sobrevivido en las calles un tiempo. Famélicos quizá. Mila habría traído a este mundo camadas de gatitos, a una vida incierta, a una probable muerte prematura. Los gatos callejeros están sometidos a todo tipo de peligros: maltrato, perros sueltos, atropellos, envenenamientos…. Todo por causa del principal enemigo de todas las criaturas y seres vivos de este planeta: el ser “humano”.

Así que les hemos salvado, les hemos dado cobijo, alimento y cuidados veterinarios, a cambio de su afecto, compañía y el estar encerrados en estas prisiones llamadas pisos.

La pandemia maldita nos ha llevado a algunos a replantearnos lo importante. Y ver desde primera línea las orejas del lobo o más bien del diablo, Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis ya están aquí. Esta agonía del mundo postmoderno puede durar meses, semanas o años. Pero como tanto les gusta decir a los representantes de los que de verdad mandan, “ya nada será como antes”.

Como gatos caseros a estos monos desnudos (2) tampoco nos gusta el estar encerrados. Hemos acatado ,a veces como HB en los ochenta, “por imperativo legal”. Los trabajadores y los pobres no podemos permitirnos pagar cuantiosas multas o ir a la cárcel, aunque las fuerzas y cuerpos trabajen para un Gobierno y un Estado supuestamente de los trabajadores y los pobres (3), aunque nos multen y encierren en nombre del bien común.

Cuando todo esto pase, o al menos pase lo más gordo del confinamiento, las pocas personas que aún piensen de modo crítico, las pocas personas que piensen más allá de consignas de partidos y grupos ideológicos, habrán (habremos, aunque uno no es inmune a los prejuicios) de plantearse si esto se podría haber hecho de otra manera, escuchando a  los expertos y a los pocos que han demostrado investigar desde la independencia .

Que evidentemente hay un virus muy malo por ahí suelto que ha obligado a encerrar a millones de personas en un arresto domiciliario colectivo. Bien, vale, admitamos esa premisa. Que como gatos domésticos se nos vuelve prisioneros por nuestro propio bien y el de los demás.

Dejaremos a los juristas, si les dejan, que determinen si las condiciones de este Estado de Alarma se han sometido a la ley y a la justicia, o si no estamos viviendo un estado de sitio encubierto.

Los hechos, sí, los hechos, no bulos, son que libertades básicas se han visto limitadas significativamente con el pretexto o por el bien de nuestra salud y supervivencia.

Salud y supervivencia sobre la que también legislan esas personas que tan alegremente votáis, incluidos PP, Ciudadanos y demás caras del mismo poliedro. Salud y Vida, vida hipócritamente sesgada a ambos extremos del camino:  aborto o próximamente eutanasia (y de facto, eutanasia pasiva o forzosa, como hemos visto estas semanas).

Hasta los nuevos adalides del ultra-liberalismo, VOX, si pillasen poder también recularían de algunos principios que les han valido ganarse el apoyo de miles de españoles hartos del pensamiento único. Igual que le pasó a Podemos con los aspectos más revolucionarios y sociales de su programa. En el momento que la supuesta izquierda toca poder, la revolución se reduce a postfeminismo, antifascismo, ideología de género y anti-cristianismo. Y la supuesta derecha conservadora (en realidad, liberalismo salvaje) tampoco va a velar por la justicia social o la defensa de la Tradición, Seguirán apoyando la UE, la OTAN, apretando más las tuercas a la clase trabajadora en nombre del libre mercado, la globalización o lo que manden los amos

Cambiar algo para que nada cambie.

En fin, que tendremos que seguir siendo gatos encerrados mientras las autoridades lo digan. Por nuestro propio bien.

Aunque quizá esto solo sólo sea el principio. De este experimento habrá que sacar las conclusiones que cada uno crea conveniente. Habrá quien empezará a ver que las cosas a nivel planetario son no sólo frágiles y cambiantes, sino que obedecen casi siempre a una partida de ajedrez global en la que los peones poco podemos hacer. Quizá resistir e intentar que cada vez haya más personas que se desconecten de Matrix. El problema es que este peón sólo tiene preguntas y no respuestas.

Y si tuviese respuestas desde luego que no las difundiría por aquí.

Sí, seguiremos siendo gatos encerrados, presos que salen al patio de la cárcel cuando se lo dicen los carceleros. Buenos ciudadanos sumisos, obedientes.

En ocasiones quisiera ser uno de mis gatos y esperar el paté diario, el pienso y las caricias. Y no tener consciencia ni voluntad.

Nos prometieron hace doscientos años la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

Y nos llevan de cabeza a la Esclavitud, la División (4) y la Homogeneidad (5).








(1) Harto, como el Maestro Unamuno, “de los hunos y de los hotros”.
(2) Véase “el mono desnudo” de Desmond Morris.
(3) En cuyo nombre el siglo XX ha visto ejecutar, matar de hambre o esclavizar a millones de personas en Asia, Europa Oriental o África.
(4) Y en eso la jugada está saliendo a la perfección: izquierdas contra derechas, trabajadores contra burgueses, mujeres contra hombres...
(5) todos iguales en pobreza, como en la URSS. Todos homogeneizados, fieles y dóciles como los Epsilon de “un Mundo Feliz” (¡Ay, Aldous!).




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