Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de enero de 2020

Héroes del siglo XX




Son los héroes anónimos del siglo XX. Los que muy pocos, si acaso sus familiares y allegados, hemos conocido. Vidas fugaces en el mar del tiempo. Mi padre, V. H. Blanco, nacido hace 100 años en Guadalajara (Castilla la Nueva, España). Criado y crecido en el Burgo de Osma (Castilla la Vieja, España), donde conocería por circunstancias de la vida y de la maldita guerra (in)civil a mi madre, descendiente por parte paterna de lo mejor de aquella localidad arévaca. Mi padre con dieciséis años fue alistado contra su voluntad en la llamada “quinta del biberón” (o del chupete, ¿eran la misma?). Una guerra que truncó su carrera musical y le hizo portar la roja boina del requeté, aunque nunca comulgó con el bando vencedor, tras vivir los horrores de la guerra.

La terrible postguerra, el clasismo y la prepotencia de muchos vencedores le llevarían a simpatizar con determinadas siglas. Siglas, etiquetas… son sólo eso. No creo ya en que el partido socialista obrero defienda los intereses de los obreros. ¡Ay, y si vieses lo que defienden ahora las Comisiones Obreras!... Te fuiste mucho antes de que todo degenerase irreversiblemente. Izquierdas, derechas, fascistas, antifascistas, atléticos, madridistas… ¡Qué bien les viene a los que dirigen de verdad el cotarro el que estemos divididos!

Pero no divaguemos más. Años 40, 50, 60...sacar adelante una familia, cuatro hijos… con todos sus errores y arrastrando los prejuicios propios de su generación (1), para mi fue un héroe.

Working class hero, héroe de la clase obrera.

Este año que terminó perdimos a otros héroes anónimos.

Primero a mi último tío paterno vivo. Otro que hubiese sido políticamente incorrecto por diversos motivos, no sólo por cazador. Aunque traté poco a mi familia paterna, mucho menos de lo que hubiese querido, me consta el afecto que tenía por mi padre y por los nuestros y siempre me sentí bien acogido en su casa de el Burgo de Osma. Para mí el ideal de vivienda, con vistas y salida al pinar -una maravillosa casa de pueblo con un patio en el que conocí refugiados de las más diversas especies, desde un zorro a un erizo- mi amor por la naturaleza y los animales viene de los Hernández Blanco, por un lado, y de Félix Rodríguez de la Fuente, por otro. Un amor auténtico, imbricado en un medio rural concreto, en una tierra, en una tribu incluso. No como el postureo urbanita o las buenas intenciones de muchos llamados “animalistas”, pero que no sobrevivirían una semana lejos de su Iphone y las comodidades de la megalópolis.

El funeral y entierro de mi tío, el pasado otoño, fue una triste excusa para reunirme con parte de la familia y para volver a sentir brevemente la llamada del campo, de ese campo castellano en el que pasé buena parte de mi infancia, entre ríos, trigales y veredas. Ese funeral y entierro en los que pude apreciar el afecto y respeto de todo un pueblo. Para mí esa es la mayor riqueza y legado al que podemos aspirar cualquier mortal.

Pocas semanas después decíamos adiós a otro tío mío, por la rama materna. El viudo de mi tía M.L. P.S. El último de su cuadrilla. Y uno de los últimos alumnos de Antonio Machado. Los niños de el “Calderón de la Barca”, los alumnos madrileños del último Machado. Entre los que estaba mi tío y mi madre.

Mi tío P.G.L., otro superviviente de la Guerra Civil, provenía de una familia con militares y religiosos, y sus primeros años recibió la educación y la influencia de la Fé católica. Al estallar la infame guerra también fue enrolado a la fuerza, como tantos, y sufrió las represalias por estar en el lugar y el momento equivocados. Por ver morir a adolescentes en el nombre de la República, de la Revolución o de la utopía. Eso no impidió que retomase tras la guerra su camisa vieja azul mahón, viviendo en primera fila hechos históricos tales como el funeral de los Hermanos García Noblejas. Histórico en días difíciles en los que la Falange fue reducida a comparsa y justificación ideológica del Régimen. Un régimen con el que rompería amarras por amor y por desengaño, llegando a acabar en las aparentes antípodas ideológicas. Como el paisano Ridruejo. (2)

Unos y otros, rojos y azules, lo mejor de la juventud española.

Salvar a España del terror rojo para entregarla al nacional-catolicismo y al autoritarismo de un astuto gallego posibilista. Cambiar algo para que nada cambie. La Revolución con mayúsculas quedaría pendiente. La Patria, el Pan y la Justicia devendrían en el Café, Copa y Puro (3) de una oligarquía. Aunque, visto lo visto en las últimas décadas, una oligarquía que quizá hizo más que lo que nos cuenta la actual versión oficial por la clase trabajadora: la Seguridad Social, hipotecas accesibles, viviendas protegidas para familias obreras (4)… todo lo que no te contará el revanchismo oficial que arranca placas del INV en Madrid y Barcelona en nombre de la memoria histórica. Y desde luego mucho más que lo que el salvaje capitalismo neoliberal haya hecho en lustros de gobiernos del PPSOE. En fin, vuelvo a divagar. A mi tío le corresponde, entre otros méritos, el de haber contribuido de forma decisiva a la operatividad de los submarinos de nuestra Armada en los difíciles años de autarquía y aislamiento internacional. Pero esa historia me la reservo para mis novelas en proyecto.

Mis tíos, mi padre… Uno habría cumplido 100 años ayer, los otros murieron nonagenarios.

Por supuesto que recuerdo también a mi madre, que en este enero que acaba hubiese cumplido los 98. Mi madre, otra alumna de Machado y de Lapesa. Una niña bien de la anteguerra, presentada en Sociedad, el orgullo de mis abuelos, que también vio truncados sus sueños de escritora por la guerra, las penurias de la postguerra y la caída en desgracia social fruto de la militancia socialista y republicana de mi abuelo Marcelino, (otro) nativo de el Burgo de Osma. Mi madre, que fue todo para mí. Mi madre, la mejor madre del mundo.

Y recuerdo también la pérdida, a principios de año, del padre de mi amigo A. Otro héroe de la clase trabajadora, operario de la cervecera El Águila. Otro representante del heteropatriarcado opresor. Como mis tíos, como mi padre, como todos aquellos varones que se dejaron la piel por su familia.

En estos días en que todo es mentira, que se vilipendia y desprecia todo lo antiguo y tradicional, les echo de menos. Echo de menos a esa generación de luchadores, una generación de perdedores. Una generación que triunfó en lo que realmente importa.

Héroes anónimos. Juntos para siempre en el Walhalla.

(1) Estoy convencido que, de haber vivido estos días, serías políticamente incorrecto, y no sólo por taurino. Como esos miles de personas de la izquierda silenciosa desengañados ante el espectáculo grotesco de esta izquierda postmoderna, voz de su Amo globalista.


(2) Dionisio Ridruejo, otro hijo de el Burgo de Osma. Poeta y falangista, acabaría sus días cercano a la socialdemocracia del PSOE, tal como resume la Wikipedia: “acabaría experimentando durante la dictadura una transición ideológica que le acabó situando en posiciones críticas con la dictadura próximas a la socialdemocracia o a un liberalismo socializante."

(3) Agustín de Foxá, histórico falangista que acabaría cayendo en desgracia por su cinismo e inteligente humor negro, afirmaba que toda ideología se autodefinía con tres palabras: la masonería /liberalismo con “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, la Falange con “(por la) Patria, (el) Pan y (la) Justicia”, y que las suyas eran “Café, Copa y Puro”.

(4) "Esta casa goza de los beneficios del decreto ley del 27 de noviembre de 1953 y es de renta limitada". O: "Edificio construido al amparo del régimen de Viviendas de Protección Oficial"

domingo, 3 de marzo de 2019

Nos robaron el Invierno


Aprecias la luz del día cuando ya la noche ha caido. A un amigo cuando ha muerto, a la espada cuando la has blandido y a la cerveza cuando la has bebido” (adagio vikingo)

Nos han robado el invierno, nos han robado el otoño. Los cielos grises, el olor a carbonilla, mañanas de neblina, frío en los huesos, lluvia, vida. Las esporádicas nevadas, las tardes melancólicas, el calor del hogar.

Durante los últimos años el otoño ha sido veroño, el invierno invieroño, extraña primavera de bochorno y luz eterna. Ya ni las flores ni las cigüeñas nos abandonan, ni las miasmas de la polución. Ya no se van los pastores a la Extremadura, ya no queda la sierra triste y oscura. Todo es sol, soleados días de Navidad, caluroso febrero, implacable sol sobre la llanura castellana polvosudor y hierro; el Cid cabalga.” 


Hay quien dice que la culpa es del cambio climático, del calentamiento global, de la falta de árboles en las carreteras, de los yankis o de los coches diesel. Para otros son los “chemtrails” , esas estelas que surcan nuestros cielo (para unos mero vapor de agua, para otros un experimento de la geoingeniería buscando controlar el clima o algo mucho mas siniestro con lo que fumigan a estas cucarachas humanas). Como dice un amigo mío en el caralibro: “ De repente desapareció el frío, las nubes, la lluvia... todos los días estelas y el cielo blanquecino -grisáceo y sin nubes naturales. Malestar constante, cambios de temperatura sin sentido... Solo sé que cada otoño con estelas y cielos blanquecinos empeora mi salud respiratoria. Como aquel invierno de tos enfermiza que me provocó hasta un síncope.¿Casualidad o causalidad? Cielos de fuego, tos eterna. El otoño del 2018 volvió la niebla, volvió el frío en las orejas, volvió la infancia y adolescencia. Pero fue un espejismo. En febrero volvió el purgatorio.

Siempre me gustó la primavera. Y el invierno, y el otoño y hasta acabé reconciliándome con el insufrible verano mesetario. Pero sin invierno no se entiende la primavera. No existe bien sin mal, ni noche sin día. Si todos somos iguales no, clones, qué gracia tiene la vida. La belleza de la primavera es complementaria al silencio del invierno, a los cielos grises, brumosos, del otoño de siempre. Al calor de la manta y el sofá viendo “qué bello es vivir” una tarde/noche de invierno

Lo mejor de los días de trabajo, lo mejor de los años de estudiante era el viernes, la salida, el recreo, el reposo del guerrero. La eterna vacación es la muerte. Y de eso los que hemos sufrido el paro de larga duración sabemos.

Me gustaba vivir en un país de secos frígidos inviernos, lluviosos otoños y primaveras de exhuberantes excesos. Ese país ya no existe. Y ni a los Riveras, Sánchez, Abascales o Pablemos les importa ni les interesa.

Nos han robado la melancolía de las tardes, el gris del tiempo. Todo es soleado, todo es secano. De haber querido vivir en el desierto me habría ido a Túnez, Murcia o Almería. Donde no conocen el “bajo cero” ni el concierto de las hojas cayendo ni los campos cubiertos por el hielo. Nos han robado el otoño, nos han robado el invierno.

El nuevo orden no quiere invierno. Nada de desigualdades: todas las estaciones, una. Una estación, una religión, una afición. Lo llaman igualdad pero su igualdad es homogeneidad. Un mundo feliz y uniforme, de clones, de esclavos que nacen, son adoctrinados, consumen y mueren a mayor gloria del Capital.

Todo es cambio, nos dicen.

Pero sólo perdimos lo bueno: el baile de las estaciones, la lluvia, el frío, el rocanrol , las viejas vías del ferrocarril convencional, los obreros que pescaban en los ríos. Los cangrejos españoles, los manantiales potables, las casas bajas, las tardes con los amigos, las ovejas en los campos, los programas televisivos infantiles , los sabores verdaderos.

Lo que de niño odiaba permanece, como el fútbol, la estupidez del rebaño los cantantes prefabricados, las modas , las izquierdas y derechas de 1789, el odio entre personas, las taxonomías y los “hooligans” de siempre y otr@s nueves, los mismos demonios con otras apariencias.

Los urbanitas madrilerdos han dado la espalda al campo, al ciclo de las cosechas , de los días de lluvia y los días de implacable sol. Qué más les da esta pseudoprimavera de árboles pelados y noches frías como el alma del usurero.

Qué tiempo más bueno, más terracitas para tragar más humos tóxicos”. Qué mas da, mientras tengáis vuestro I-phone, vuestro coche y vuestro soma dominical de carrusel deportivo.

Mientras vuestros amigos y familiares mueren casualmente de cáncer y vuestras familias se carcomen con la lepra de la degeneración postmoderna. Qué más dan todas estas bobadas de cuatro carcas y conspiranoicos.

Puede que un día no haya agua para todos. Puede que un dia descubráis que vuestro Iphone no se come.


Hoy me he enterado de que este otoño nos dejó otro amigo. Para él ya no habrá baile de estaciones, ni eterna falsa primavera, ni cielos surcados de estelas. Ni para él, ni la ceniza que son mis padres, mis tíos, mi abuela, los que nos dejaron creyendo que tenía sentido su lucha porque nosotros éramos su sentido.

El pepinillo está agotado, deshidratado, secado por el fétido siroco de este cielo sin sueño. No volverá a reir la primavera. No, hijo, no. Las estaciones no ríen.

domingo, 8 de enero de 2017

Viaje hacia el pasado el futuro y la nada


"Allí donde la toques, la memoria duele".Giorgyos Seferis

"Nothing is Real, and Nothing to get hung about..." (John Lennon)


Escuchando el Magical Mistery Tour. Como película sería una caca de la vaca, pero como disco tiene algunas de mis canciones favoritas de todos los tiempos,. Y como con tantos discos de los Fab Four, me retrotrae a otro tiempo, a otro lugar. 

Olor a castañas asadas en el Argüelles eterno, tenderetes con musicassetes versiones originales, oiga. Bolsas con arreglos de Leidi y Pepe González, entre Hilarion Eslava y el Multicentro de Princesa. Escaparates de el Corte Inglés con dioramas de Madelman, exin castillos e ilusión. Pubertad, divino tesoro. I am the eggman, uuuuuu I am the Walrus. Parques del Oeste for ever. Parkas coreanas, pinturas a témpera, maquetas de aviones de la Luftwaffe o la RAF. Vinilos de John Denver, Jethro Tull y ellos, los eternos. Pueblo anuncia el asesinato de Lennon y en la sección de discos de los grandes almacenes venden el mini Lp con libreto y todo, mientras suena el Soul Dracula entre luces de colores, potentes baffles, la juventud baila con Fradejas.

Todo pasa. Todo queda. Todo es mentira. Todo menos el Amor. El Amor de una madre. 

El tiempo pasará, el oleaje nuestros sueños infantiles devorará en el undoso piélago . Los madelman son polvo, recuerdos, nada. Como tú , niño prometedor, fantasía, proyecto de escritor. Fracaso, noche, muerte. 

See how they fly like Lucy in the sky, I´m crying.


spotify:album:6P9yO0ukhOx3dvmhGKeYoC



miércoles, 5 de octubre de 2016

Avispas de octubre





“Una avispa no detendrá a una locomotora, pero puede llenar de picaduras al maquinista” (viejo proverbio chino-tibetano de la RENFE)

Curioso a veces resulta el comportamiento animal. Instructivo, siempre. Los insectos voladores, particularmente moscas y avispas, al llegar el otoño y aproximarse el fin de su imperio manifiestan una conducta errática, colándose en las madrigueras humanas más de lo habitual,  más persistentes, más suicidas. Llevo observando hace años ese fenómeno, avispas como ebrias, describiendo caprichosos vuelos, quizá intuyendo que su fin se acerca con los fríos otoñales.

Tal vez todos seamos un poco como esas avispas de septiembre y octubre, volando sin saber hacia dónde, cazando cuando podemos, picando a quien consideramos un peligro. Perdidas y sin saber qué nos deparará lo que queda de vida.


“No sabemos lo que queremos, pero eso sí, con todas nuestras fuerzas rezaba el lema de la “revista” que editábamos los alegres chavales del COU-1. Como suelo constatar frecuentemente, puede que no hayamos encontrado la Verdad con mayúsculas aún, puede que nuestra vida sea una constante búsqueda, puede que no sepa, con más de medio siglo a mis espaldas, hacia donde encamino mis patas.

Pero tengo cada día más claro lo que no quiero, ni para mi ni para mi prójimo. Como no soy Schopenhauer, ni Nietzsche siquiera, no tengo excesiva fé en que mi voluntad individual pueda hacer gran cosa para cambiar la podredumbre que nos asfixia. Quizás sólo me quede el sano pataleo. Sólo o en compañía de otros disidentes de este Mundo feliz. Y aunque no soy ningún santo, ni de lejos, sólo me queda encomendarme a Dios para que me dé fuerzas e ilumine este vuelo de avispón de mediana edad y cascarrabias.

5 de octubre otra vez. Nací en un lluvioso otoño, pero cumplo años en un verano eterno, un primaveroño cálido e insidioso. Quién sabe, quizá haya un cambio climático y las avispas prolonguen su tambaleante ruta hasta los fríos invernales, si es que estos llegan alguna vez. Avispas de otoño. Vespas en italiano. Vespas de otoño, las de los Purple Weekend leoneses, las oscuras mod-londrinas que ya no volverán



Suena la Rapsodia Bohemia en la lista de Spotify, y Freddie Mercury entona eso de



“Mama, I don´t wanna die, but sometimos wish I´d never been born at all (…) Oh mama mia, mama mia, mama mia let me go; Beelzebub has a devil put aside for me (…) “




La verdad es que mi demonio de guardia no se ha esmerado mucho. Alguna tentación de hermosas formas pero débil actuación. Quizá porque sabe que no es necesario. Basta con hacerme perder la Esperanza. Y la Fé. Y hasta el café. Pues no;  ya que soy un cabezota y me crece el llevar la contraria, pienso resistirme. No pienso tirar la toalla fácilmente, ni el pañuelo siquiera.)  /



En fin, disgresiones musicales aparte, odio cada vez con más fuerza esta meteorología postmoderna e ipod-moderna. Este calor de verano en octubre, este verano de muerte. Este otoño de mierda.

No me extraña en absoluto que las cigüeñas no emigren, los árboles no pierdan sus hojas y las avispas vaguen perdidas, como ánimas en pena de una Santa Compaña de himenópteros solitarios.  Pena es lo que siente sin fondo mi corazón este 5 de octubre. Pena y desconsuelo. Como león de esa manada del Namib que perdió hace poco a la matriarca del clan, una vieja leona que enseñó a cazar a su prole. Como esos “5 mosqueteros” del documental de Nat Geo Wild vagando huérfanos por el desierto. Somos leones adultos y hemos de cazar los antílopes y jirafas por nuestros propios medios. Hasta que las implacables arenas de este Namib mesetario nos engullan a nosotros también y sólo seamos polvo y huesos. De león, pero huesos.



Por lo pronto, más que león soy avispa de octubre, perdido en una ciudad sin sentido y sin alma. Pero aún puedo morir picando al maquinista.








domingo, 28 de agosto de 2016

Peter Pan is dead



¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?  (1 Cor 15)


En el atardecer de la vida, seremos juzgados en el amor.”  (san Juan de la Cruz)

En una vida hay muchas vidas, decía mi abuela Victoria (idea que he visto expresada hace no mucho en un spot televisivo: qué familia tan creativa y de qué poco nos ha servido). La gente intensa no vive una vida, sino varias. Muchas vidas y muchas muertes. Cuando muere alguien con quien hemos vivido, cuando muere alguien que ha formado parte importante de nuestras vidas, morimos parcialmente. Podría decirse que morimos a plazos. Llevo días intentando volcar lo que pienso y siento desde el fallecimiento de mi madre. Pero es mucho el dolor, mucha la impotencia, grande el vacío. Hubiese querido glosar su vida y sus obras. Mas tal daría para una novela o serie de televisión. Sólo compartí con ella una parte de su vida, la más dulce, quizá. Pero soy lo que soy por esos años.

Desde el día de mi nacimiento hasta hace unos días mi vida se vió cuidada, hiperprotegida, tutelada,  malcriada a veces, antes y después acompañada, condicionada, educada, por mis padres , mis hermanos mayores y mi abuela materna entre otros- Pero sobre todo por mis padres. Mi padre, que nos dejó hace 17 años ya, con el que poco hablaba, pero con el que mucho viví. Con el que pesqué, anduve los senderos y las riberas de mis tierras castellanas., o el rastro  y los bares de mi viejo Madrid. Y ahora, mi madre. 

Medio siglo juntos,  35 años bajo el mismo techo. Confidente, amiga, siempre preocupada, siempre protectora. A orillas del Manzanares del Jarama, del Eresma. En los pantanos ahora secos por el dichoso trasvase. Escuchando a Elena Francis junto al Hernares mientras mi padre pescaba y yo leía a Sven Hassel.  

Friendo croquetas, filetes rusos, empanadillasTarareando a los Secretos, los Byrds o el Hey Jude . Escuchando la cinta de canciones de amor y celda de Amancio Prada mientras bailaba la lluvia sobre la Alcarria. Cosiendo en la vieja Singer- Llevando los arreglos de Hilarión Eslava a Princesa (olor a castañas asadas, puestos de cassettes ) .Comprándome un comic Marvel cuando griposo guardaba cama. Tantos y tantos momentos. Momentos, toda una vida que me han arrancado. Oh muerte, vieja embustera, me has  abierto en canal para quitarme los restos de mi alma joven con tu zarpa helada. Te has llevado
a mi madre una noche de verano, con la luna de agosto cubriéndote las espaldas.

Hay quien dijo que nuestra infancia no terminaba hasta que morían nuestros padres. Mis padres ya no están en este plano. Y siento que me hubiesen arrancado de cuajo las últimas páginas de la juventud. Dicen que la vida sigue, y así es. Pero otra vida completamente distinta. Una vida menguada. Sólo espero que Dios me de fuerzas para ser digno de ellos.


De profundis clamavi ad te, Domine;
Domine, exaudi vocem meam. Fiant aures tuæ intendentes
in vocem deprecationis meæ.
Si iniquitates observaveris, Domine, Domine, quis sustinebit?
Quia apud te propitiatio est; et propter legem tuam sustinui te, Domine.
Sustinuit anima mea in verbo eius:
Speravit anima mea in Domino.
A custodia matutina usque ad noctem, speret Israel in Domino.
Quia apud Dominum misericordia, et copiosa apud eum redemptio.
Et ipse redimet Israel ex omnibus iniquitatibus eius.

Peter Pan is dead



¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?  (1 Cor 15)


En el atardecer de la vida, seremos juzgados en el amor.”  (san Juan de la Cruz)

En una vida hay muchas vidas, decía mi abuela Victoria (idea que he visto expresada hace no mucho en un spot televisivo: qué familia tan creativa y de qué poco nos ha servido). La gente intensa no vive una vida, sino varias. Muchas vidas y muchas muertes. Cuando muere alguien con quien hemos vivido, cuando muere alguien que ha formado parte importante de nuestras vidas, morimos parcialmente. Podría decirse que morimos a plazos. Llevo días intentando volcar lo que pienso y siento desde el fallecimiento de mi madre. Pero es mucho el dolor, mucha la impotencia, grande el vacío. Hubiese querido glosar su vida y sus obras. Mas tal daría para una novela o serie de televisión. Sólo compartí con ella una parte de su vida, la más dulce, quizá. Pero soy lo que soy por esos años.

Desde el día de mi nacimiento hasta hace unos días mi vida se vió cuidada, hiperprotegida, tutelada,  malcriada a veces, antes y después acompañada, condicionada, educada, por mis padres , mis hermanos mayores y mi abuela materna entre otros- Pero sobre todo por mis padres. Mi padre, que nos dejó hace 17 años ya, con el que poco hablaba, pero con el que mucho viví. Con el que pesqué, anduve los senderos y las riberas de mis tierras castellanas., o el rastro  y los bares de mi viejo Madrid. Y ahora, mi madre. 

Medio siglo juntos,  35 años bajo el mismo techo. Confidente, amiga, siempre preocupada, siempre protectora. A orillas del Manzanares del Jarama, del Eresma. En los pantanos ahora secos por el dichoso trasvase. Escuchando a Elena Francis junto al Hernares mientras mi padre pescaba y yo leía a Sven Hassel.  

Friendo croquetas, filetes rusos, empanadillasTarareando a los Secretos, los Byrds o el Hey Jude . Escuchando la cinta de canciones de amor y celda de Amancio Prada mientras bailaba la lluvia sobre la Alcarria. Cosiendo en la vieja Singer- Llevando los arreglos de Hilarión Eslava a Princesa (olor a castañas asadas, puestos de cassettes ) .Comprándome un comic Marvel cuando griposo guardaba cama. Tantos y tantos momentos. Momentos, toda una vida que me han arrancado. Oh muerte, vieja embustera, me has  abierto en canal para quitarme los restos de mi alma joven con tu zarpa helada. Te has llevado
a mi madre una noche de verano, con la luna de agosto cubriéndote las espaldas.

Hay quien dijo que nuestra infancia no terminaba hasta que morían nuestros padres. Mis padres ya no están en este plano. Y siento que me hubiesen arrancado de cuajo las últimas páginas de la juventud. Dicen que la vida sigue, y así es. Pero otra vida completamente distinta. Una vida menguada. Sólo espero que Dios me de fuerzas para ser digno de ellos.


De profundis clamavi ad te, Domine;
Domine, exaudi vocem meam. Fiant aures tuæ intendentes
in vocem deprecationis meæ.
Si iniquitates observaveris, Domine, Domine, quis sustinebit?
Quia apud te propitiatio est; et propter legem tuam sustinui te, Domine.
Sustinuit anima mea in verbo eius:
Speravit anima mea in Domino.
A custodia matutina usque ad noctem, speret Israel in Domino.
Quia apud Dominum misericordia, et copiosa apud eum redemptio.
Et ipse redimet Israel ex omnibus iniquitatibus eius.

sábado, 7 de mayo de 2016

Hermano Gato

Tu gato (o tu perro, o tu hurón, o tu caballo....) no te juzga. Tu gato te necesita y te quiere, egoista e interesadamente, sí, pero también de modo incondicional.

Tu gato no te sermonea cuando estás hundido con la mierda hasta el cuello. Se limita a acostarse en tu regazo sin decir nada. Porque sobran las palabras. Sobran los razonamientos. Sobran la moral y los prejuicios humanos.

Tu gato es tu hijo, tu amigo, tu último motivo para vivir-

Nacemos solos y moriremos solos. Y como decía el otro, si en el Paraiso no están mis gatos, no me intreresa. Como no me interesa toda esta superioridad moral de tantos humanos.






sábado, 19 de marzo de 2016

Descampados y Mercedes Benz

Recuerdo cuando de niño visitaba a mis tíos del barrio de san Blas. Antes de los años duros, de drogas y delincuencia, aquel era un barrio como tantos otros del extrarradio de Madrid. O al menos de lo que para un niño de Argüelles era el extrarradio de Madrid. Un barrio de trabajadores, con casas modestas y mucho, mucho descampado.

En los 80 todo cambió. Alguien trajo la droga que destruyó a toda una generación.Pero la década del cambio  también trajo cosas buenas y auténticas a los barrios. El Heavy Metal, por ejemplo.

A mi, que era un adolescente del centro con inquietudes culturales me repelían los jevis suburbiales, epítome del macarra violento, enemigo a batir. Pero me gustaba buena parte de su música. Led Zepelin, Barón Rojo o Deep Purple, también formaron parte de mi propia biografía musical. Esos Lps prestados por Viñuela y escuchados con devota fascinación en el giradiscos Dual Bettor.

Los barrios y la atracción del abismo. Quién le iba a decir a ese chaval de Andrés Mellado  que acabaría viviendo en uno de esos barrios.

Entre los 80 y los 90, la sala Argentina, jeringuillas en los descampados y Rock and Roll.

Llega el s. XXI  y frecuento nuevamente el barrio por motivos laborales. Pero todo ha cambiado.

Al igual que en Vallecas, que Carabanchel y en otros barrios obreros.

Los descampados se han visto reemplazados por parques, jardines, y zonas residenciales. Y en vez de jeringuillas encuéntranse tiendas de chinos y algún que otro coche Mercedes.

Los barrios ya no son lo que eran. Bienvenidos a un futuro pacífico, mediocre y muy aburrido.



jueves, 26 de noviembre de 2015

KADDISH POR EL HIJO FELINO




Parafraseando al "noi del poble sec·", de vez en cuando la vida....nos da un hachazo, algo sucede que transtorna la apacible vida. Incluso cuando esa vida es un fracaso en lo laboral , en lo económico. Incluso en la miseria material se puede ser feliz. 

En mi casa había tres luces, una grande y dos pequeñas. Y una de ellas se ha apagado este lunes. 

Un lucero que estuvo  conmigo cuando muchos humanos me abandonaron, Un confidente, pañuelo de lágrimas, un ronroneo  un leal compañero que nunca pidió nada a cambio, más que alguna caricia, algún juego y comida. 

Mucha gente no entiende que se pueda amar a un pequeño mamífero tanto o más que a una persona. No entienden que un perro, un gato o un caballo no son mascotas o animales “inferiores” sino nuestra familia.  La arrogancia y soberbia de estos simios locos y sin pelo es tan grande como su insensibilidad hacia otras especies.

Gracias a todos los que nos habéis apoyado en estos días tan tristes. Gracias a quienes habéis intentado consolarnos en estos días de desconsuelo. A los que nos habéis entendido. Y a los que, sin entendernos, nos habéis transmitido vuestras condolencias.

 EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LA MUERTE Y QUE LAS DIFERENCIAS DE ESPECIE

Acoge, Señor,  en tu seno misericordioso a esta criatura y danos fuerzas a estos monos locos para continuar viaje por este valle de lágrimas.


HASTA SIEMPRE, NAMIR. 


domingo, 23 de noviembre de 2014

PRESENTACIÓN “CUENTOS PARA MIS NIETOS” de Mª Luisa Paloma Hernández

 
cuentos-para-mis-nietos-redes-sociales10460323_10202934568467057_2375199094126462027_n


"Guión-chuleta" de la presentación del libro "cuentos para mis nietos" (Madrid, 21-11-2014)

Se me presenta como profesor y escritor. Yo diría mas bien maestro sin alumnos y escritor sin publicaciones. Aunque en lo segundo estamos trabajando, sobre todo tras  ver con sana envidia el despegue editorial de mi sobrino Victor y mi hna. Paloma.

Pero hoy no hemos venido a “hablar de mi libro”, sino del de Paloma. Mi presentación se va a centrar más que en una visión como escritor o bloguero , en mi punto de vista como maestro sin alumnos, como niño de 40 y pocos y , por qué no, como hermano orgulloso.
No voy a entrar en los aspectos literarios o formales de la obra de Paloma Hernández. ”Doctores tiene la Iglesia” y para esos menesteres ya tenemos al prestigioso periodista Miguel Angel Blanco, llegado desde el profundo sur, y que hablará a continuación. 
 
Tuve, tuvimos la suerte de pertenecer a una generación con infancia. No teníamos consolas, pero sí televisión. De hecho la mía fue la primera generación televisiva. Televisión que, dicho sea de paso, tenía una programación infantil notable.
 
A pesar de lo cual, nuestro universo más personal, individual e impenetrable era el universo de los libros. Con Julio Verne aprendimos a imaginar y a viajar a otros lugares e incluso otros tiempos. Con Salgari vivimos exóticas aventuras en los mares de oriente. Con Jack London ; Karl May o Mark Twain fue el continente americano el que nos cautivó.
 
Aunque antes, mucho antes que todas esas lecturas, estuvieron los cuentos, los humildes y fantásticos cuentos infantiles. Los humildes y poco valorados cuentos infantiles, fundamentales como acercamiento a la Literatura por los más pequeños.

 
Cuando mi hermana me encargó que dijese unas palabras de presentación de este libro,  lo primero que hice fue buscar un trabajo sobre cuentos infantiles que presenté en mis años de estudiante de Magisterio. No lo he encontrado, pero aun así no he podido dejar de recordarlo al leer los cuentos que componen este libro. Cierto es que dicho trabajo se centraba sobre todo en cuentos escritos POR niños.

En este caso nos encontramos ante un conjunto de cuentos escritos PARA niños por un adulto. Por tanto tienen otra lógica interna, otra visión, y sobre todo una estructura que, por muy inocente que quiera ser, está contaminada por nuestro bagaje vital de personas mayores.
Esto hace más valioso si cabe un libro como este y su predecesor, “los cuentos de la abuela Paloma”. Si hubiese que definir con una sóla palabra la labor como “cuentista” de Paloma Hernández esta palabra sería “autenticidad”.
 
El suyo no es un acercamiento al mundo infantil. Nos hallamos, en cambio,  ante una colección de cuentos escritos con el corazón y para unos destinatarios bien concretos : los nietos de la autora, lo que los dota de un valor fundamental , el valor de lo verdadero.
Por lo demás, este fantástico universo está poblado de animales y plantas parlantes, cuerpos celestes, y objetos inanimados, todos ellos antropomorfizados siguiendo la mejor tradición de la narrativa para niños. A mi particularmente me recuerdan no pocas veces al gran Gianni Rodari.Gianni Rodari, el escritor, periodista y activista cuyos cuentos infantiles son un referente obligado por su originalidad y su mundo de fantasía.
 
Y es quizá con el mismo afán didáctico del pedagogo italiano con el que Paloma, intencionadamente o no, aborda sus pequeños y mágicos relatos, transmitiendo una serie de valores a los niños por medio de la fantasía nacida de la imaginación. 
 
Con estos cuentos los niños aprenden Astronomía, Geografía, Zoología (jabatos, burritos, conejos azules de Berlenes) Artes Plásticas…y sobre todo Amor. Amor a la naturaleza, los animales, y sobre todo a sus prójimos. Amor que se plasma de diversas maneras. Uno de mis cuentos favoritos se llama “el camino de la Felicidad”, que pasa opor lo que ahora se da en llamar Solidaridad pero que yo, siguiendo al claretiano y compañero de aventuras políticas Miguel Angel Vazquez, prefiero llamar Fraternidad. 
 
No deja de ser curioso que al poco de leer este cuento mi mujer y yo viésemos en TV la película biográfica sobre Johnny Cash “en la cuerda floja” (“Walk the line”) . Asombrosa casualidad que en una canción del juglar de Arkansas, “Man in black”(el hombre de negro) , precisamente se hable de ese sendero a la Felicidad : 
 
“ …I WEAR THE BLACK FOR THOSE WHO NEVER READ,
OR LISTENED TO THE WORDS THAT JESUS SAID
ABOUT THE ROAD TO HAPPINESS THROUGH LOVE & CHARITY (…) “
(“…visto de negro por aquellos que nunca han leído o escuchado las palabras que Jesús dijo acerca del Camino hacia la Felicidad – a través del Amor y la Caridad (…) “
Por último, sólo añadiré que P.H es un ejemplo de voluntad y tenacidad. Nunca es tarde si el objetivo es bueno. Y en este caso el objetivo son las mentes y los corazones de los más pequeños. Ni más ni menos.

 























Colaboradores