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viernes, 23 de septiembre de 2022

Frío Viento al Valhalla venezolano (In memoriam JLV )

Nos conocimos hace unos años por culpa de Lagherta y de Ragnar Lodbrok. Nuestra común afición por las andanzas de los vikingos televisivos nos presentó en el proceloso mar de las redes sociales. 

Tiempo después los extraños vientos cambiantes hicieron arribar tu navío en la nueva tierra que poblábamos colonos del norte y sur, esa tierra que algunos llegaron a llamar Karenfureng Call Land. 

En el campo de batalla de la atención al cliente luchamos codo con codo blandiendo la espada del auricular. Libamos el  hidromiel de mahouskol en la  copa de la amistad, junto a camaradas y escuderas, algunos llegados de remotas tierras allende los mares undosos. 

Degustamos las bravas de las tierras altas de Bravo Murillo en aquellos días en los que las mascarillas eran cosa de cirujanos y el teletrabajo una leyenda de los elfos del bosque.

Pero la vida del vikingo es lucha: llegaron la tormenta y el trueno. Esos mismos vientos cambiantes  trajeron la guerra entre los reinos normandos y nos alejaron en el tiempo y en el espacio. Loki, el dios del engaño, sembró la duda en nuestras huestes y quién sabe si en nosotros mismos. 

Por Thor y por Freya que permaneció la amistad y la esperanza de compartir nuevas aventuras.    Desgraciadamente los días de birra y bravas no han podido volver, truncados por el hacha inmisericorde de la Parca. 

Ni podremos brindar junto a los cines Renoir ni escanciar la sidra en "La Pomarada" entre tapas generosas y campos de cachopo.

No me podrás llevar invitado al "Sótano Iberoamericano" para compartir canciones del rock español de los 80.

Los dioses -¡Oh cruel destino!- han decidido llevarte hasta su atrio, valeroso guerrero de tierras lejanas, luchador hasta el final.

Walkirias caribeñas te conducen en un navío sin velas ni escudos hasta donde nace el arco iris. 

¡Vuela libre, amigo! Ojalá algún día nos volvamos a ver donde no exista el sufrimiento ni la contingencia. 







viernes, 6 de agosto de 2021

Memorias de Ina (Obituario)

 “No pasa nada. Y si pasa, se le saluda“ (expresión castiza).


Después de mi abuela, de mi madre y de mi tio Luis, Ina Collado fue una de las personas más castizas que he conocido. Castiza en su manera de ver la vida y el humor.


Conocí a Ina Collado hace poco más de 10 años. Entraba yo en la larga noche del paro de larga duración alternado con contratos temporales y efímeros. Una época difícil marcada por las recaídas en mis dolencias mentales, la incertidumbre y la penuria económica. Justo en esa etapa de la vida en que mi autoestima como trabajador y como persona no estaban para tirar cohetes, el curso de Dpop del CIVSEM (1) supuso un salvavidas y una llave que abrió las puertas de mi mente y de mi voluntad a nuevos retos. O, mejor dicho, al reto por excelencia de todo ser humano.


En fin, que en esos días de talleres, de lecciones para emprendedores, de coaching, meditación (2) y Kin-Jo (3) aprendí lecciones que no se enseñan en la Facultad. Lecciones por las que estaré agradecido eternamente a Civsem y a su importante labor desinteresada.


Agradecido también por los mejores compañeros que uno podría esperar: María, Elizabeth, Miguel Angel, Fernando, Phlappo, Dani, Álvaro, Gastón Mbomo….y la gran Ina Collado.


Ina era la decana del curso, casi octogenaria en aquellos días. Representaba la voz de la experiencia , testigo de una España desaparecida para bien y para mal (aunque, conociéndola, ella seguramente diría que aquella España de su juventud era peor. En ese aspecto, y en otros, me recordaba a mi tío Luis ).


La suya era una voz distinta dentro de lo polifacético de aquel grupo compuesto por personas tan distintas y con visiones tan diferentes de la vida (jóvenes, mayores, españoles, dominicanos, colombianos, peruanas, un nigeriano, casados, solteras, estudiantes, parados…)


Ina tenía sin duda una vida digna de novelarse, como la de tantas mujeres y hombres de su generación. Una vida marcada por una difícil postguerra, por tragedias familiares y por tantas vivencias y experiencias.


Una parte de los alumnos del curso mantuvo el contacto por un tiempo: senderismo por la sierra de Guadarrama, fiestas en las que servidor hizo de pinchadiscos, exposiciones de Arte. Y ya en los últimos años la cafetería de Fernando , en la que materializó sus sueños hosteleros.


Con el tiempo, como suele pasar con tantas pandillas, fuimos perdiendo el contacto, limitándonos a las Redes Sociales y el Whattssap, pero manteniendo la ilusión de vernos y hacer cosas juntos.


El primer varapalo a nuestras buenas intenciones de reuniones venturosas lo supuso la inesperada noticia de la prematura muerte de Fernando, con el que tanto tenía en común. Maldito cáncer. Maldito.


Ina estaba empeñada, bendito empeño, en que servidor escribiese o trascribiese sus memorias. Yo la verdad es que no estaba mucho por la labor, habida cuenta de que mis propios escritos llevaban tiempo en el dique seco, incluidas las entradas en este blog. Pero ahí estaba la intención de acudir con la grabadora a reunirme con mi veterana amiga y recopilar sus experiencias. El tiempo fue pasando, llegó la maldita pandemia y con ella el aislamiento social. E Ina fue a vivir a una residencia de ancianos. La idea era ir a visitarla, visita que fui postponiendo, mi deporte favorito. Lo malo es que uno proyecta a largo, medio o corto plazo, pero la vida y la muerte tienen su propia agenda, que no consulta ni pide permiso.


Cada vez que Ina hablaba con Elizabeth le comentaba lo de esas memorias, que Vicente dijo que trascribiría “Siempre te esperaba”


El 25 de julio, día de Santiago Apóstol, recibí la noticia: “Ha fallecido Ina este jueves, de la forma más pacífica y dulce, me acaba de decir su hija Maritza”


Estos años están siendo duros en general para casi todo el mundo, pero algunos hemos recibido, constante, la visita de la muerte. Desde que mi madre se fue hace 5 años , he ido perdiendo a todos mis tíos (salvo la hermana pequeña de mi madre), y a muchos amigos, conocidos y gatos. Sin nacimientos, sin hijos ni nietos que supongan una esperanza de futuro. Memento Mori.


Lo de Ina, aunque quizá no tan inesperado como cuando quien marcha es alguien más joven, no ha sido menos doloroso. Quizá más, por esas memorias que nunca se escribirán.


También a ti te fallé, Ina. Como a mi madre, como a mi padre, como a mis hermanos. Como a tantos. Creí, una vez más, que el tiempo podía dilatarse a voluntad. Pero la muerte viene siempre como un ladrón (4)


Ina fue una de las últimas castizas. Castizas de Madrid. Ina Collado fue mi amiga.



(1) Centro de Investigación en Valores          https://www.civsem.com/

(2) gratitud eterna a https://www.linkedin.com/in/inmaculada-arcos-aguilar-572b4652/?originalSubdomain=es

(3) El Kin – Jo es un arte marcial , pero no uno más. A medio camino entre arte marcial y yoga, es meditación en movimiento, es búsqueda espiritual y física. Para saber más: https://www.ivoox.com/kin-jo-arte-marcial-felicidad-por-audios-mp3_rf_9932216_1.html


(4) Referencias bíblicas hay varias, Lucas 21:34 , 1 Tesalonicenses 5:4 , 2 Pedro 3:10 … pero aquí cito Apocalipsis 3:3

Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárda lo y arrepiéntete. Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.”

viernes, 31 de enero de 2020

Héroes del siglo XX




Son los héroes anónimos del siglo XX. Los que muy pocos, si acaso sus familiares y allegados, hemos conocido. Vidas fugaces en el mar del tiempo. Mi padre, V. H. Blanco, nacido hace 100 años en Guadalajara (Castilla la Nueva, España). Criado y crecido en el Burgo de Osma (Castilla la Vieja, España), donde conocería por circunstancias de la vida y de la maldita guerra (in)civil a mi madre, descendiente por parte paterna de lo mejor de aquella localidad arévaca. Mi padre con dieciséis años fue alistado contra su voluntad en la llamada “quinta del biberón” (o del chupete, ¿eran la misma?). Una guerra que truncó su carrera musical y le hizo portar la roja boina del requeté, aunque nunca comulgó con el bando vencedor, tras vivir los horrores de la guerra.

La terrible postguerra, el clasismo y la prepotencia de muchos vencedores le llevarían a simpatizar con determinadas siglas. Siglas, etiquetas… son sólo eso. No creo ya en que el partido socialista obrero defienda los intereses de los obreros. ¡Ay, y si vieses lo que defienden ahora las Comisiones Obreras!... Te fuiste mucho antes de que todo degenerase irreversiblemente. Izquierdas, derechas, fascistas, antifascistas, atléticos, madridistas… ¡Qué bien les viene a los que dirigen de verdad el cotarro el que estemos divididos!

Pero no divaguemos más. Años 40, 50, 60...sacar adelante una familia, cuatro hijos… con todos sus errores y arrastrando los prejuicios propios de su generación (1), para mi fue un héroe.

Working class hero, héroe de la clase obrera.

Este año que terminó perdimos a otros héroes anónimos.

Primero a mi último tío paterno vivo. Otro que hubiese sido políticamente incorrecto por diversos motivos, no sólo por cazador. Aunque traté poco a mi familia paterna, mucho menos de lo que hubiese querido, me consta el afecto que tenía por mi padre y por los nuestros y siempre me sentí bien acogido en su casa de el Burgo de Osma. Para mí el ideal de vivienda, con vistas y salida al pinar -una maravillosa casa de pueblo con un patio en el que conocí refugiados de las más diversas especies, desde un zorro a un erizo- mi amor por la naturaleza y los animales viene de los Hernández Blanco, por un lado, y de Félix Rodríguez de la Fuente, por otro. Un amor auténtico, imbricado en un medio rural concreto, en una tierra, en una tribu incluso. No como el postureo urbanita o las buenas intenciones de muchos llamados “animalistas”, pero que no sobrevivirían una semana lejos de su Iphone y las comodidades de la megalópolis.

El funeral y entierro de mi tío, el pasado otoño, fue una triste excusa para reunirme con parte de la familia y para volver a sentir brevemente la llamada del campo, de ese campo castellano en el que pasé buena parte de mi infancia, entre ríos, trigales y veredas. Ese funeral y entierro en los que pude apreciar el afecto y respeto de todo un pueblo. Para mí esa es la mayor riqueza y legado al que podemos aspirar cualquier mortal.

Pocas semanas después decíamos adiós a otro tío mío, por la rama materna. El viudo de mi tía M.L. P.S. El último de su cuadrilla. Y uno de los últimos alumnos de Antonio Machado. Los niños de el “Calderón de la Barca”, los alumnos madrileños del último Machado. Entre los que estaba mi tío y mi madre.

Mi tío P.G.L., otro superviviente de la Guerra Civil, provenía de una familia con militares y religiosos, y sus primeros años recibió la educación y la influencia de la Fé católica. Al estallar la infame guerra también fue enrolado a la fuerza, como tantos, y sufrió las represalias por estar en el lugar y el momento equivocados. Por ver morir a adolescentes en el nombre de la República, de la Revolución o de la utopía. Eso no impidió que retomase tras la guerra su camisa vieja azul mahón, viviendo en primera fila hechos históricos tales como el funeral de los Hermanos García Noblejas. Histórico en días difíciles en los que la Falange fue reducida a comparsa y justificación ideológica del Régimen. Un régimen con el que rompería amarras por amor y por desengaño, llegando a acabar en las aparentes antípodas ideológicas. Como el paisano Ridruejo. (2)

Unos y otros, rojos y azules, lo mejor de la juventud española.

Salvar a España del terror rojo para entregarla al nacional-catolicismo y al autoritarismo de un astuto gallego posibilista. Cambiar algo para que nada cambie. La Revolución con mayúsculas quedaría pendiente. La Patria, el Pan y la Justicia devendrían en el Café, Copa y Puro (3) de una oligarquía. Aunque, visto lo visto en las últimas décadas, una oligarquía que quizá hizo más que lo que nos cuenta la actual versión oficial por la clase trabajadora: la Seguridad Social, hipotecas accesibles, viviendas protegidas para familias obreras (4)… todo lo que no te contará el revanchismo oficial que arranca placas del INV en Madrid y Barcelona en nombre de la memoria histórica. Y desde luego mucho más que lo que el salvaje capitalismo neoliberal haya hecho en lustros de gobiernos del PPSOE. En fin, vuelvo a divagar. A mi tío le corresponde, entre otros méritos, el de haber contribuido de forma decisiva a la operatividad de los submarinos de nuestra Armada en los difíciles años de autarquía y aislamiento internacional. Pero esa historia me la reservo para mis novelas en proyecto.

Mis tíos, mi padre… Uno habría cumplido 100 años ayer, los otros murieron nonagenarios.

Por supuesto que recuerdo también a mi madre, que en este enero que acaba hubiese cumplido los 98. Mi madre, otra alumna de Machado y de Lapesa. Una niña bien de la anteguerra, presentada en Sociedad, el orgullo de mis abuelos, que también vio truncados sus sueños de escritora por la guerra, las penurias de la postguerra y la caída en desgracia social fruto de la militancia socialista y republicana de mi abuelo Marcelino, (otro) nativo de el Burgo de Osma. Mi madre, que fue todo para mí. Mi madre, la mejor madre del mundo.

Y recuerdo también la pérdida, a principios de año, del padre de mi amigo A. Otro héroe de la clase trabajadora, operario de la cervecera El Águila. Otro representante del heteropatriarcado opresor. Como mis tíos, como mi padre, como todos aquellos varones que se dejaron la piel por su familia.

En estos días en que todo es mentira, que se vilipendia y desprecia todo lo antiguo y tradicional, les echo de menos. Echo de menos a esa generación de luchadores, una generación de perdedores. Una generación que triunfó en lo que realmente importa.

Héroes anónimos. Juntos para siempre en el Walhalla.

(1) Estoy convencido que, de haber vivido estos días, serías políticamente incorrecto, y no sólo por taurino. Como esos miles de personas de la izquierda silenciosa desengañados ante el espectáculo grotesco de esta izquierda postmoderna, voz de su Amo globalista.


(2) Dionisio Ridruejo, otro hijo de el Burgo de Osma. Poeta y falangista, acabaría sus días cercano a la socialdemocracia del PSOE, tal como resume la Wikipedia: “acabaría experimentando durante la dictadura una transición ideológica que le acabó situando en posiciones críticas con la dictadura próximas a la socialdemocracia o a un liberalismo socializante."

(3) Agustín de Foxá, histórico falangista que acabaría cayendo en desgracia por su cinismo e inteligente humor negro, afirmaba que toda ideología se autodefinía con tres palabras: la masonería /liberalismo con “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, la Falange con “(por la) Patria, (el) Pan y (la) Justicia”, y que las suyas eran “Café, Copa y Puro”.

(4) "Esta casa goza de los beneficios del decreto ley del 27 de noviembre de 1953 y es de renta limitada". O: "Edificio construido al amparo del régimen de Viviendas de Protección Oficial"

domingo, 6 de octubre de 2019

En ocasiones veo Thestrals










Hace 54 años y un dia diluviaba sobre Madrid. Hace 54 años y un día se producía de nuevo el milagro de la vida. Una vida más entre miles de millones, una vida insignificante, una mota de polvo cósmico y de polvo cómico. Una voluntad de ser, una consciencia. Años de fracasos y alegrías, de amor, sobre todo de amor. De encuentros y pérdidas, de pérdidas que asfixian más que el agua fría del Eresma.

Hace 54 años y un día existían el Otoño, los Beatles, la Teología y la decencia. Ahora existen un sucedáneo de octubre, una suerte de primaveroño, el reggaeton, el relativismo moral y el internet. Unas cosas por otras. Mi hermana no pudo estudiar. Ni pudo escribir en una nube virtual para que la leyesen a miles de kilómetros e incluso desconocidos. Sí, el mundo moderno también tiene sus cosas buenas, lo admito. Pero no se lo crean mucho.

El 5 de octubre era un día especial para un niño raro, soñador y sensible. Día de juegos, de coches en miniatura y tartas de la calle de Galileo.

El 5 de octubre era un día especial para un adolescente sociable y antisocial, triunfador y fracasado , amigo de sus amigos, enamorado del amor romántico , ese amor tan tan ficticio como Spock, Topo Gigio o la Visión y la bruja escarlata. Tardes de cervezas, bravas, futbolines y vinilos.

El 5 de octubre del siglo XXI, con nuevas amistades, gente bien, algunos que se han perdido por el túnel de la vida, y tartas de bizcocho y chocolate, nietas y herederas de aquellas de la casa de las tartas en la calle de Galileo.

El 5 del mes 10. Del mes 10 que para Roma era el mes octavo, el octubre sagrado, de Baco y de Artemisa. El mes octavo, múltiplo de cuatro. El 5 y el 4 han marcado mi vida. Viví en un 24, en un 16 y en un 8. Nací en un 5 de un 10 en un año terminado en 5 (y no, no estoy para rimas tontas) . Mi padre, mi madre, mi abuela, se fueron en múltiplos de cuatro o en cifras que sumando daban cuatro, en el cuarto mes y en el octavo mes. En una cuarta planta de un hospital, en una habitación 16. ¿Coincidencias, meras casualidades? Juegos del destino, de Dios, de los arcanos de Pitágoras o de mi mente enferma.

Cincos de octubre: al binomio familia y amigos se sumaron nuevos elementos en el siglo nuevo: esposa, felinos (que no llamo mascotas por ser mas bien una progenie imposible)

Los amigos han ido cambiando, “no siempre dulcemente” , la familia ha ido mermando y creciendo a la vez. Pero esa FAMILIA que me crió, educó y sobreprotegió, ha ido desapareciendo. Salvo mis hermanos.

Mi abuela, mi padre, mi madre. Antes o después me han dejado en este mundo moderno sin propósito , sin esperanza y sin valores eternos e inmutables. Lo que en mi infancia era justo y admirable ahora se sataniza, los héroes del ayer son tiranos a los que se escupe sobre la tumba y se les retiran medallas y calles.

Nos siguen engañando, “nos siguen pegando bajo”. He visto de cara a la muerte, he visto crecer el amor y las ilusiones otoñales en un Madrid sin otoño. En un Madrid eternamente soleado. Ya no temo al segador . En este año terminado en 9, esa suma de 5+4 que tanto obsesionaba a Lennon, otro Libra, cumplo 5 y 4, mis números. Y sigo sin saber cuál es mi propósito en la vida, en los pocos o muchos años que me queden. Que serán menos que los que cargo sobre los hombros. O si quiera si queden años. Si no acabe todo esta noche y la parca venga como un ladrón, sin avisar. No habrá más fiestas para mañana, y ya no espero la llamada de mi madre ni el Tomaso Magusta a escala. Le he pedido una señal al Señor y sólo he encontrado silencio. Te he llamado en la noche , he llorado sobre tus cenizas y no me has contestado.

Miro al cielo blanquecino y soleado sobre este Madrid del siglo XXI , en el que “ni las ratas pueden vivir” miro a este cielo de veroño, de infierno eterno, y no veo ni nubes sobre las que se construyó mi vida y mi sensibilidad. Sigo esperando un capitán, una señal, luchando por lo que creo ante la incomprensión de propios y extraños. Defraudando a muchos, dejando muertos en la carretera ,pero descubriendo nuevos horizontes. “Sólo tras muertos capitularemos” eso está muy bien, es muy épico y veraz. Aunque a veces el cielo blanquecino de chemtrails y estupidez no nos deje ver dónde está la verdad, el bien y lo inmutable. Quizá todo sea no sólo un sueño o una gran mentira, sino la broma de unos dioses locos y crueles.

martes, 9 de julio de 2019

La espada y el discernimiento


Vislumbro torvo velero en lontananza
surgiendo entre sombrias nubes que ocultan el sol



Trae mi ancha espada, con ella el discernimiento.
Trae mi cruz dorada, ese es mi talismán.

Sube al castillo sagrado ,al borde del acantilado;
esconde a ancianos y niños, protégeles

Trae la ancha espada, dame el discernimiento
Bendice con bravo corazón a los que me acompañan
bendice a las mujeres e hijos que mantienen firme nuestro pulso

Empuja , viento del norte, nuestras espaldas río arriba. 
Sopla dulce aroma de recuerdos de la patria

Trae mi ancha espada, con ella el discernimiento
Trae mi cruz dorada, ese es mi talismán.








domingo, 7 de octubre de 2018

---Y no amanece


Y mientras el alba contra tu futuro, pobre niño,
negras olas rompe / ya no sabes 
si en el último pájaro de alas rotas
de tu corazón quedan vida y esperanza

Si tras cada puerta que abres se cierra sobre ti el vacío
te preguntas si podrás sobrevivir un día más

Largo es el camino que te aleja del hogar
Oh, niño, oh querido.
Insomnes las horas
y solitaria la noche
Para el pobre alma atormentada
que busca la luz
y sólo encuentra duda y dolor

Esta mañana abriste los ojos y el silencio te susurró
que algo no iba bien

Al darte cuenta de que estabas solo, quisiste caer de la cama y volver a llorar
Triste niño huérfano; ¿A dónde irás? ¿Quién te guiará?
No hay camino cierto y grande es la mar
pues nunca la dijiste cuánto la necesitabas

Vuelve a salir el sol sobre tu libertad
y te preguntas si queda vivo algo en tu corazón

(basado en “this morning” de Justin Hayward)



domingo, 18 de febrero de 2018

Pepinillo Amargo


"...Perseguí la justicia
que se me negó.
He transformado
mi odio en valor,
en deseo de vivir mañana.
Esperé,
pero nadie llegó,
nadie llegó.
Esperé,
en la puerta de atrás del paraíso (...)
La Frontera, 1985





El pepinillo ya no es tan mordaz. El pepinillo ya no es tan ácido. En el último año se ha prodigado poco. No se ha trasformado en odio el  dolor, ni el odio en valor. Han pasado muchas y pocas cosas en sólo dos años, buenas, malas, mejores y peores. Pero hay un momento que hace replantearse todo, algo que desgraciada y afortunadamente sólo ocurre una vez en la vida. 

Ella. Ella. Ella que te dio la vida, ella que te dejó algo de muerte al marchar. Si hay varias vidas en cada vida, más en unas que en otras, también hay varias muertes. Una parte de mí murió con mi abuela, otra parte con mi padre, otras pequeñas porciones con amigos y parientes. Pero con mi madre se fue una gran, gran, gran parte , se devoró una buena parte de la tarta de vísceras y sangre, ventrículos y aurículas que mueve a este insignificante primate. Ya se soplaron las velas de cumpleaños, y la fiesta se acabó. La tarta no se compró en la casa de las Tartas de la calle de Galileo, sino en el Tartalia de Aluche. 

No. Con ella murió lo mejor de mí, y no me di cuenta en su momento. Más dura será la caída, más doloroso es siempre despertar. Ya no hay mañanas de lotería en pesetas, ni invierno ni niebla en este infierno de eterna primavera. Ya no hay futuro ni esperanza, ni promesas ni sueños eternos. Ya no hay poesía ni novelas ilustradas, ni juegos en el patio del colegio. 

Es la vida, me dicen, que es lo mismo que decir nada. ¿Qué es la vida? una ilusión, What is Life? WTF? "Vivir, morir, tal vez soñar" 

Como dijo el otro, no sabemos quienes somos, ni de dónde venimos, ni a dónde vamos, y encima llegaremos tarde. Algunos llegamos tarde a casi todo. A otras cosas ni hemos llegado. Y a algunas ya nunca

Fascina la vitalidad de algún anciano nonagenario que se aferra a su vida, a su casa, a su barrio, cuando ya todo está escrito en el libro de la vida. A otros nos duele hasta el respirar.

Podría escribir los versos más tristes esta noche, tras escuchar a la bellísima Agnetta cantar eso de ¿dónde quedó el verano? Aquellos veranos sin preocupaciones ni hipotecas a orillas del Henares, cuando en el transistor Sanyo cantaba Elena Francis o aconsejaban los cánticos populares de Mocedades, Abba o Boney M. 

Esta noche el pepinillo está cansado. Perdido y huérfano de nuevo. Sin certezas y a la deriva

Y mañana volverá a amanecer a mi pesar. Hasta mañana




domingo, 8 de enero de 2017

Viaje hacia el pasado el futuro y la nada


"Allí donde la toques, la memoria duele".Giorgyos Seferis

"Nothing is Real, and Nothing to get hung about..." (John Lennon)


Escuchando el Magical Mistery Tour. Como película sería una caca de la vaca, pero como disco tiene algunas de mis canciones favoritas de todos los tiempos,. Y como con tantos discos de los Fab Four, me retrotrae a otro tiempo, a otro lugar. 

Olor a castañas asadas en el Argüelles eterno, tenderetes con musicassetes versiones originales, oiga. Bolsas con arreglos de Leidi y Pepe González, entre Hilarion Eslava y el Multicentro de Princesa. Escaparates de el Corte Inglés con dioramas de Madelman, exin castillos e ilusión. Pubertad, divino tesoro. I am the eggman, uuuuuu I am the Walrus. Parques del Oeste for ever. Parkas coreanas, pinturas a témpera, maquetas de aviones de la Luftwaffe o la RAF. Vinilos de John Denver, Jethro Tull y ellos, los eternos. Pueblo anuncia el asesinato de Lennon y en la sección de discos de los grandes almacenes venden el mini Lp con libreto y todo, mientras suena el Soul Dracula entre luces de colores, potentes baffles, la juventud baila con Fradejas.

Todo pasa. Todo queda. Todo es mentira. Todo menos el Amor. El Amor de una madre. 

El tiempo pasará, el oleaje nuestros sueños infantiles devorará en el undoso piélago . Los madelman son polvo, recuerdos, nada. Como tú , niño prometedor, fantasía, proyecto de escritor. Fracaso, noche, muerte. 

See how they fly like Lucy in the sky, I´m crying.


spotify:album:6P9yO0ukhOx3dvmhGKeYoC



sábado, 3 de diciembre de 2016

Cita en Samarra

"Había en Bagdad un mercader que envió a su criado al mercado a comprar provisiones, y al rato el criado regresó pálido y tembloroso y dijo: Señor, cuando estaba en la plaza del mercado una mujer me hizo muecas entre la multitud y cuando me volví pude ver que era la Muerte. Me miró y me hizo un gesto de amenaza; por eso quiero que me prestes tu caballo para irme de la ciudad y escapar a mi sino. 
Me iré para Samarra y allí la Muerte no me encontrará. El mercader le prestó su caballo y el sirviente montó en él y le clavó las espuelas en los flancos huyendo a todo galope. 

Después el mercader se fue para la plaza y vio entre la muchedumbre a la Muerte, a quien le preguntó: ¿Por qué amenazaste a mi criado cuando lo viste esta mañana? 
No fue un gesto de amenaza, le contestó, sino un impulso de sorpresa. Me asombró verlo aquí en Bagdad, porque tengo una cita con él esta noche en Samarra".
-Leyenda popular árabe



Nos pasamos la vida picando espuelas hacia Samarra. Queremos huir del destino, esconder nuestra cabeza en tierra o como de niños pensar que bajo las sábanas y mantas somos indestructibles, que como no vemos el mal no nos puede ver. La muerte no nos puede ver. Llenamos el desván de la experiencia de cajas vacías, como decía Juan Ramón. Llenamos nuestras vidas de ilusiones de papel, vinilo o pantalla táctil. 

Creímos que la torre de marfil que construimos en la infancia era inexpugnable, que nuestros padres, como los Madelman, lo podían todo. Crecimos con la convicción de que el bien siempre triunfaba y que los malos eran capturados por la policía, o en su defecto por Spiderman. Que los Reyes Magos traían regalos a los niños buenos y que el séptimo de caballería llegaba en el último momento a salvarnos del asedio sioux. Que los médicos eran sabios y nos curaban y los maestros, reverendos padres de conocimientos superiores. Que si estudiabas y te aplicabas llegarías a ser un hombre de provecho, y que si eras vegetariano los tigres o leones te lamerían la cara en señal de afecto.

Vivimos huyendo de Bagdad. De un Bagdad que trocó las mil y una noches por el expolio, la guerra civil y la barbarie. A Sherezade por los marines, y a Sadam por los fanáticos religiosos.

Huímos de Bagdad con lo puesto, picando espuelas y creyendo que podríamos burlar a la Parca a orillas del Tigris, junto al gran minarete.

Pero a orillas del Tigris o a orillas del Manzanares nos da igual. La cita en Samarra es ineludible. La cita con las cenizas, con los huesos, con el polvo en el viento.






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