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jueves, 20 de junio de 2024

DÍAS DE IRA Y VINILOS

Esta entrada se iba a intitular “el día del cabreo”, pero no parecía serio. Ese es mi problema,  puedo escribir las mayores verdades o las mayores chorradas. Da igual, la respuesta es la misma a este payaso triste y genial ( para qué ser modesto, no tengo seguidores que me adulen, Bendito sea el Señor que me envía fracasos para que no caiga en la soberbia).


El caso es que este título parece más épico, ¿verdad? . Y menos ordinario. 

Que ¿a qué viene esta entrada ? Tenía pensado escribir algo por el 23 de abril, pero , parafraseando a Aragorn, ese no fue el día. Luego pensé relacionarlo con el 2 de mayo, otra fecha monopolizada por otra comunidad castellana, y tampoco fue. Después con el 15 de mayo, otra fecha clave. Y ni por esas.

Finalmente casi nos hemos plantado en julio. O sea, que diría mi añorado Paco Umbral.

Intentaré ser breve. Llevo años escribiendo sobre lo mismo : el mismo desencanto, incomprensión y cabreo. 

Desde hace lustros, y cada vez más, el 23 de abril , que debería ser fecha de conmemoración y orgullo en todas las Castillas, ha pasado a convertirse en mi día de cabreo. Para mi y para otros pocos. Para los habitantes de la llamada comunidad autónoma de “Castilla y León” es día de celebración. Para los catalanes es Sant jordi, para los aragoneses otro día festivo. Para la masa  hipnotizada por los "miedos de comunicación" es el día del Libro, para muchos  otros no es nada. 

Una fecha que debería ser relevante en varias comunidades autobobas y que se ha quedado en una verbena regional monopolizada por una taifa mesetaria. 

No voy a escribir hoy de nuevo sobre la guerra de las Comunidades de Castilla o sobre los Comuneros. Aparte de los ríos de tinta escritos, películas, libros (1) y artículos, en este mismo blog (2) hay varias entradas sobre qué pienso y qué piensan otros castellanistas sobre el papel marginal de Castilla en la España surgida en 1978 o sobre el olvido premeditado de sus señas de identidad,  Comuneros incluídos. 

Hoy, porque es mi blog y me da la gana, vuelvo sobre mis sentimientos ante ese día, posiblemente similares a los de otras personas de mi generación y educación. Cansancio, incomprensión y cabreo.

Cuando hablo de formación no hablo de estudios o currículum académico, sino más bien de un ambiente y una manera de percibirnos como miembros de una comunidad cultural y por qué no decirlo, identitaria.  A todos los niños de mi edad , por ejemplo, se nos enseñaba en la E.G.B que Madrid formaba parte de la región de Castilla la Nueva. A Todos. Aunque la mayoría o no lo recuerdan o no les importa tras décadas de adoctrinamiento en escuelas u medios y olvido institucional premeditado. 

Sé que me repito, pero no me cansaré de recordar que  hasta bien entrados los años 80 muchos madrileños aún eran conscientes de nuestra pertenencia a Castilla, aunque solo fuese por Historia, identidad cultural y la aplastante evidencia geográfica. Y hasta los años 90 el Nuevo Mester de Juglaría actuó por san Isidro, generalmente en la Plaza Mayor r. Y no había una ni dos banderas castellanas. Había docenas.

Recuerdo perfectamente en 1982  ( a pesar del tiempo trascurrido y de lo imberbe que yo era o quizá precisamente por esto ) cómo el Nuevo Mester llenó la plaza mayor de Madrid con personas portando pendones de Castilla y coreando "Castilla entera se siente comunera". Banderas mayoritariamente moradas en aquel tiempo (3) .

Pero no lloremos más por lo que fue, por lo que pudo ser y no fue. Por lo que nos arrebataron no sólo a los madrileños sino a los hermanos toledanos, arriacenses, segovianos. Y todos los que vieron , no pocas veces impasibles o indiferentes , como se troceaba y se ninguneaba a la madre de lodas las Españas, a la Madre Castilla.


Sea como fuere para mi, y para otros pocos, el 23 de abril, el 2  de mayo, e incluso el 15 de mayo son fechas a las que se ha cambiado el sentido que conocimos en los años de la transición. Como en tantas otras cosas nos engañaron, Igual que en 1983 , cuando se nos vendió a los madrileños la moto de que la comunidad autónoma naciente era solo un artificio administrativo pero que nunca iría en detrimento de nuestras relaciones con el resto de las Castillas. Da igual. En 1983 a muy pocos madrileños les importaba, solo unas docenas de miembros de "Comunidad Castellana", Tierno Galván o Ramón Tamames alzaron su voz contra el despropósito de lo que venía. 

Nos mintieron, manipularon y hasta hoy. Progresiva, paulatinamente, nos han ido borrando la identidad, nuestras raíces, reescribiendo una Historia de la que se ha borrado nuestra pertenencia a Castilla desde la conquista por el rey Alfonso VI. Atlas, libros de texto, monográficos sobre la capital y su provincia, televisión, etc etc. 

Por un lado tenemos a las "derechas"a las que se les llena la boca con la palabra España y para las que Madrid es otra bandera rojigualda y un torito de Osborne,  rompeolas de todas las taifas 

Y por otro las "izquierdas" para las que toda región, nación, nacionalidad u oblast tiene derechos históricos menos precisamente Castilla. Y a las que les da urticaria el nombre de Castilla; elles tan ciudadanes del munde , elles, adalides del  Cosmopaletismo imperante. 

Unos y otros han exaltado el casticismo zarzuelero en un momento y la multiculturalidad en otro. Curiosa multiculturalidad esta que reconoce todas las culturas menos la autóctona. Un amigo decía que se sentía como un palestino que ve su tierra tomada por colonos israelíes. Yo más bien me siento como uno de los últimos sioux viendo desde su reserva en Dakota del Sur  cómo los rostros pálidos  profanan las sagradas tierras de sus ancestros. Cómo establecen nuevos usos, costumbres, idiomas y banderas.

 ¿Exagerado ? A las pruebas me remito: en la Villa y Corte es cien mil veces más probable encontrar tiendas con productos de cualquier parte del mundo o de España que mantequilla dulce de Soria. En la mayoría de barrios es más fácil toparse con un Kebab que con una churrería. Ese es un hecho. No vamos contra nadie, pero duele sentirse extranjero en tu propia ciudad. Duele que un tío de Cádiz o de Maracaibo te digan qué es ser madrileño o cuál es el papel de Madrid. Democracia lo llaman. Genocidido cultural lo llamo. Extinción como pueblo. 

Entre unos y otros nos han  ido borrando siguiendo uno de los principios básicos de la ingeniería social gramsciana: el principio de gradualidad,  ir poco a poco, año a año , mes a mes, día a día, introduciendo pequeños cambios hasta que la mentalidad colectiva cree lo que quieren que se crea. Hasta que todos ven como normal lo que hace décadas o lustros era inconcebible.

En la interesante obra de Jesús Hernández "esto no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial " se indica , al respecto de las tierras alemanas que pasaron a formar parte de Polonia tras 1945:

" ...las autoridades polacas o checas pusieron en marcha desde el primer momento una política sistemática de erradicación de cualquier rastro de presencia germana. Al citado cambio de los topónimos se sumó la destrucción de los monumentos alemanes y su sustitución por otros checos o polacos. La lengua alemana fue prohibida (...) Las escuelas dejaron de impartir Historia de Alemania y a los niños se les inculcó que esas regiones habían sido siempre polacas o checas (...) " (pag 370 op.cit. ) 

En Madrid ha sido igual. Parece que nunca hayamos sido Castilla o que esto fue una cosa de la Edad Media o de Franco. Algo parecido se ha hecho en Cantabria, a cuyos habitantes se les ha lavado el cerebro con un supuesto celtismo y con un glorioso pasado prerromano , cuando los actuales cántabros son descendientes de esos mismos romanos y de los primeros que se denominaron castellanos. Y qué decir de la Rioja, cada vez más euskaldunizada. 

Divide y vencerás. Que los Comuneros, que se los ha apropiado la comunidad duerolandesa son personajes manipulados por unos y otros por intereses políticos o ideológicos , vale. Que han sido instrumentalizados, vale. Que se les ha podido mitificar, vale. 

Toda Nación crea, utiliza o infla sus mitos, y Castilla no iba a ser menos: el Cid, los Comuneros, la reina Isabel, el Empecinado, Fernán González . 

Pero sin duda, a pesar de la mitificación. han sido personajes con una relevancia y una huella histórica muy superior a otros muchos con los que nos machaca la propaganda sistémica.  Mucho mas influyentes, reales y decisivos en nuestra Historia general que las invenciones de un notario sevillano o un antiguo carlista vizcaíno, por ejemplo. Y todos los que les siguieron.

En Castilla nadie es más que nadie, dice el fuero de Sepúlveda. Lema que , por cierto, se apropió otro de los causantes de nuestra división, famoso por su mostacho y sus anchoas.

Castilla no pretende ser más que nadie. Como dice Pedro de Hoyos: "Defender a Castilla no supone ofender a nadie, apreciar a Castilla no supone despreciar a nadie, amar a Castilla no supone desamar a nadie (,,,) "


En fin, ya está bien de pataletas. La indignación ante la injusticia está bien cuando nos lleva a la acción. Algunos, cada uno desde nuestros medios, luchamos porque nuestra Historia, nuestra cultura, nuestra identidad como pueblo no se borren como se borraron las fronteras de Prusia tras 1945 o de Hungría tras el tratado de Trianón. 

La vida y la Historia dan muchas vueltas. Nada es para siempre. En los años 90 nos decían que el vinilo se iba a extinguir en aras del CD, y que el cine desaparecería en beneficio del video.


El vinilo no solo no ha desaparecido , sino que ha vuelto, aunque bajo la forma de objeto de culto y de ritual lúdico nocturno. Los Cds en no pocos casos han terminado como posavasos o espantapájaros.


" Quien sabe si las cigüeñas han de volver por San Blas...."


Arrieritos somos. Y sólo tras muertos capitularemos. 



(1) La Bibliografía es extensa, pero aquí van solo unos títulos:

“Las Comunidades de Castilla “ José Antonio Maravall

“Los Comuneros” Joseph Pérez

“Comuneros: La revolución de Castilla” de Engel de la Cruz

“Mora, 23 de abril de 1521 “ Hilario Rodríguez de Gracia

“Cuando el mal gobierno sublevó a un pueblo “ (István Szasdi, remedios Morán y VVAA ) 

“Madrid Comunero: Crónica, documentos y análisis del alzamiento en la Villa” de José Manuel Castellanos Oñate 

Más novelas históricas, como : 

“ Castellano “ de Lorenzo Silva 

“La Reina Comunera” de José García Abad

“La Comunera: María Pacheco, una mujer rebelde” de Toti Martínez de Lezea

“Diario de un Comunero” de Nacho Miguelsanz

“La Comunera de Castilla” de María Teresa Álvarez

“1521: Comuneros” de Cándido Cisneros 

“El Reino Sublevado” de Carlos Serrano Nouaille

“Comuneros: El rayo y la semilla (1520-1521) “ de Miguel Martínez


Películas: “Comuneros” documental de Pablo Garcia Sanz 

(2) Entre otras:

https://pepinillomutante.blogspot.com/2015/04/feliz-dia-de-la-derrota-feliz-dia-de.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2013/04/my-own-private-villalar.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2013/04/villalar-1521-contado-los-ninos.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2012/04/23-de-abril.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2012/04/los-perdedores-de-la-historia-de-espana.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2012/02/xxiv-homenaje-los-comuneros-toledanos.html

(3) Durante buena parte de los siglos XIX y XX se creyó erroneamente que el color de la bandera de Castilla era el morado, y ese error llevó a la franja morada del escudo del Real Madrid y al color morado de la tricolor de la 2ª república española, en honor de Castilla. Sobre las causas de ese error recomiendo lean entre otros los artículos al respecto de la Web de Asociación Castilla

https://www.asc-castilla.org/castilla/historiasup/heraldica-de-castilla/el-morado-qdeq-castilla-una-sucesion-de-confusiones/

https://www.larazon.es/cultura/historia/20211114/7qgmzjnqmjfuhm3s7xwaopxk3i.html#:~:text=Se%20sabe%20que%20el%20color,Y%20personal%20del%20monarca.

lunes, 2 de mayo de 2022

2 de mayo : ich bin ein MADRILEÑO

 ICH BIN ein BERLINER” (J.F. Kennedy)

Dos de Mayo, un año más. El Dos de Mayo siempre fue una celebración nacional, entendida como una fiesta de todos los españoles. Pero desde 1983 se ha constituido (mejor dicho, la han constituido) fiesta del lander, taifa o incomodidad autónoma de Madrid. 


Recordemos: un Dos de Mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el invasor francés. Móstoles, la Moncloa, Manuela Malasaña, Daoiz y Velarde… son patrimonio madrileño, qué duda cabe. Pero antes que nada, patrimonio de todos los españoles. Al igual que el tambor del Bruc o Agustina de Aragón.


Utilizar a los héroes del Dos de Mayo como algo exclusivo de Madrid y monopolizar su iconografía es algo tan sesgado y manipulador como identificar a los Comuneros y el 23 de abril con algo exclusivamente ”castellano-leonés” o el Ingenioso Hidalgo con el invento castellano-manchego (no lo digo yo, el propio José Bono reconocía que esa Comunidad era un invento). 


Este régimen autonómico que ha ninguneado y troceado a la madre de la Patria, no sólo ha inventado regiones que no existían hasta los años ochenta, sino que las ha dotado de unas fiestas y unos héroes, reales o ficticios (Comuneros, Dos de Mayo, don Quijote) que no deberían ser monopolio de ninguna región.


El Dos de Mayo ha quedado pues instituido como fiesta “regional” de la Comunidad de Madrid. Comunidad artificial entre las artificiales, con un himno que casi nadie conoce y que a muchos nos parece, ¿cómo decirlo?… ¿grotesco? Comunidad última en constituirse, forzada por las circunstancias de la sacralizada transición (1) y patrocinada por las presiones de los separatistas periféricos (2) aun contra la opinión de muchos de nuestros ilustres próceres (Tierno Galván, Tamames...). A tal respecto recomiendo encarecidamente el video que editó la Asociación Socio-Cultural Castilla sobre el proceso autonómico en Castilla la Nueva y que puede verse en youtube y al final de esta entrada.


El caso es que cuando las circunstancias y los intereses de los que mandan llevaron a la secesión de Madrid desgajándola de su región geográfica e histórica muchos, entonces púberes imberbes, pensamos ingenuamente cosas del tipo de “esto no tiene nada que ver con nuestra identidad”, ”seguimos siendo castellanos, aunque a nuestra manera” o “esta es una división administrativa, motivada por las diferencias socio-económicas. 


Nos tranquilizaba que, al fin y al cabo, el escudo representase claramente nuestra castellanidad al hacer clara referencia a las dos Castillas de las que se supone que Madrid iba a servir de puente (al final ni puente, ni viaducto). Hoy por hoy el escudo está proscrito “de facto”, ni está ni se le espera en edificios públicos, caso único entre las comunidades autónomas. O que la bandera fuese rojo carmesí en honor de Castilla, aunque muchos lo ignoren o quieran ignorar (véase ley de la bandera y escudo). 


Otra cuestión que también acabaría falleciendo sería el “Consejo de las Castillas”, creado por los presidentes Bono, Gallardón y Lucas, y sobre el que un tal Angel Pérez, de Izquierda Unida, espetó a Gallardón “Usted quiere resucitar la España de los Reyes Católicos”. Qué se puede esperar de una supuesta izquierda que defiende todas las identidades y nacionalidades del Estado salvo la castellana. Para la izquierda jacobina Castilla es algo rancio, franquista o un invento de Onésimo Redondo.


Finalmente, estas décadas de autonomía, lejos de suponer una mera cuestión administrativa y de servicio descentralizado al ciudadano, se han convertido en un proceso deliberado de descastellanización de la Villa y Corte y lo que es más grave, de una provincia eminentemente castellana. Años de mentiras y ocultaciones de decirnos a los madrileños que no tenemos identidad, o que nuestra identidad es no tener identidad (como dijo Ruiz Gallardón).


Se nos dice que somos cosmopolitas, multiculturales y una especie de Nueva York mesetario. Pero de hecho se nos ha convertido en una especie de Berlín Occidental rodeado no de comunistas, sino de “paletos campesinos”,  que es como muchos madrileños descastados ven a sus provincias limítrofes y hermanas. No hay nada peor que un nuevo rico. Y no hay nada más chulo y prepotente que un madrileño que reniega de su identidad, que aplaude todo lo que huele a “étnico” y folclórico cuando el folclore es de Alto Volta o Guatemala, mientras desprecia y ridiculiza sus propias raíces culturales.


No, no somos Nueva York. Ojalá fuésemos Londres o Barcelona. Un londinense se siente londinense, INGLÉS , británico y cosmopolita. Un barcelonés se siente barcelonés, CATALÁN, (algunos) españoles y cosmopolitas. Un madrileño es capitalino, español a secas, y sufre de Cosmopaletismo agudo.


En Madrid nadie es forastero. A todo el mundo acogemos con hospitalidad. Entonces, ¿por qué cualquier recién llegado nos viene a decir lo que somos o no? Mi abuela era madrileña, mi bisabuela era madrileña, mi madre era madrileña. No me considero por ello mejor que nadie. Pero a estas alturas del partido NADIE me va venir a decir lo que soy o lo que dejo de ser. En cierta ocasión un amigo dijo que no reconocía su “engendro” autonómico. Yo objeto también del mío.


Muchas veces me siento así, como un palestino que ve cómo los colonos ocupan su tierra y arrancan sus olivos. Y como un palestino, no reconozco a este Estado de Israel llamado Madroñistán. Tras años de lavado de cerebro colectivo desde Telemadrid, los medios de comunicación de la partitocracia, la “Educación” que sufren nuestros hijos… algunos no nos resignamos a ser un “departamento” napoleónico. En el Dos de Mayo reivindicamos el papel de Madrid como comunidad castellana, española, cosmopolita y orgullosa de sus raíces. Feliz Dos de Mayo a todos los madrileños y visitantes. 


VIVA MADRID CASTELLANO.


#MADRIDESCASTILLA



(1) Rechazo de las dos comunidades autónomas castellanas “grandes”, Castilla-La Mancha y Castilla y León).


(2) Al igual que el nacionalismo vasco presionó para la secesión de Cantabria y la Rioja del engendro castellano-leonés, el catalán hizo lo propio para que Madrid quedase al margen de su región natural, Castilla la Nueva, que pasaría a llamarse con el estrambótico nombre de Castilla-La Mancha.


http://youtu.be/xFaqlz8Wfks










domingo, 26 de diciembre de 2021

Noche de Paz en medio de la guerra (la tregua navideña de 1914)

 

Publicado Por Antonio Hualde el 22/12/2020 en Actuall




https://www.actuall.com/historia/1914-la-ultima-tregua-de-navidad/



Posiblemente la Primera Guerra Mundial fue la última entre caballeros. Por brutal que fuera, poco que ver con las atrocidades que hoy se cometen por doquier. Brutal, sí, como todas, pero hubo allí historias impensables en la actualidad. Entre ellas destaca una que no es precisamente bélica y que retrata como el espíritu navideño puede sacar lo mejor de cada uno. Fue en Ypres, al sur de Bélgica, a finales de 1914. Alemanes y británicos se preparaban para pasar la Navidad en unas trincheras anegadas e insalubres. El panorama era desolador: frío, hambre, enfermedades y el riesgo de caer muerto por una bala enemiga…o peor aún, malvivir de por vida con las secuelas de haber respirado gas venenoso.

A ello había que añadir la horrible monotonía diaria: a un toque de silbato, salir campo a través corriendo hacia el enemigo y, ante la imposibilidad de avanzar, dar marcha atrás, procurando llegar de una pieza. El resto del tiempo se pasaba entre barro y penurias, echando de menos a la familia y escuchando el devenir cotidiano de unos y otros, dada la proximidad de las líneas.

La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes

Pero era Navidad, con que todos recibieron presentes de casa: pequeños árboles para decorar y apfelstrudel para los alemanes, whisky y Christmas pudding para los británicos. Siendo de por sí estas fechas especiales, lo son aún más ante la posibilidad de que no haya un mañana por alguna bala perdida. Entre pasar la Navidad en amor y compañía o matar a nuestros semejantes, la elección sería unánime. Sucedió que el destino dio a aquellos hombres la posibilidad de que eligieran. Y lo hicieron bien.

Son muchos los testimonios que se guardan de aquel “momento-milagro”, como lo definió un oficial alemán. La lectura de las numerosas cartas escritas por los soldados que lo vivieron es estremecedora. En una de ellas, publicada en The Times, un suboficial galés relata que, en mitad de la noche, oyó una voz desde la trinchera enemiga que decía “¡Soldado inglés, feliz Navidad!”. Ante la sorpresa inicial, alguien contestó a los alemanes en los mismos términos, y durante esa noche “no hubo disparos, sino esperanza”.

El amanecer fue aún mejor. Tímidamente, algunos soldados ingleses y alemanes se dejaron ver con las manos en la cabeza. Avanzando hacia aquellos a los que hace bien poco iban a matar, poco a poco fueron ganando terreno, hasta situarse a tiro de un apretón de manos. De la desconfianza inicial se pasó a los abrazos y camaradería de quienes antes que guerreros eran personas. “Escribimos nuestros nombres y nuestras direcciones en tarjetas del servicio militar, y las cambiamos por tarjetas alemanas. Cortamos los botones de nuestros abrigos y recibimos a cambio las Armas Imperiales de Alemania. La Navidad había convertido en amigos a irreconciliables enemigos”.

La tregua duró un día entero, e incluso hay noticia de un partido de fútbol, al parecer ganado por los alemanes. Pero el momento más entrañable, magníficamente plasmado en la película Joyeux Noel, fue el de los villancicos. Los ingleses no se sabían muy bien la letra de Noche de Paz, pero sí en cambio la de Adeste Fideles. Cabe imaginar la escena: soldados de ambos bandos, cantando juntos al son de las gaitas escocesas.

Aquel momento mágico sirvió para hacerles olvidar que en breve volverían a matarse, pero no ese día; era Navidad. De ahí que la cruz conmemorativa de Ypres no sea por los caídos en la Gran Guerra, sino por aquellos que mostraron al mundo la grandeza del ser humano, capaz de unir en franca amistad a enemigos acérrimos.



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