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jueves, 20 de junio de 2024

DÍAS DE IRA Y VINILOS

Esta entrada se iba a intitular “el día del cabreo”, pero no parecía serio. Ese es mi problema,  puedo escribir las mayores verdades o las mayores chorradas. Da igual, la respuesta es la misma a este payaso triste y genial ( para qué ser modesto, no tengo seguidores que me adulen, Bendito sea el Señor que me envía fracasos para que no caiga en la soberbia).


El caso es que este título parece más épico, ¿verdad? . Y menos ordinario. 

Que ¿a qué viene esta entrada ? Tenía pensado escribir algo por el 23 de abril, pero , parafraseando a Aragorn, ese no fue el día. Luego pensé relacionarlo con el 2 de mayo, otra fecha monopolizada por otra comunidad castellana, y tampoco fue. Después con el 15 de mayo, otra fecha clave. Y ni por esas.

Finalmente casi nos hemos plantado en julio. O sea, que diría mi añorado Paco Umbral.

Intentaré ser breve. Llevo años escribiendo sobre lo mismo : el mismo desencanto, incomprensión y cabreo. 

Desde hace lustros, y cada vez más, el 23 de abril , que debería ser fecha de conmemoración y orgullo en todas las Castillas, ha pasado a convertirse en mi día de cabreo. Para mi y para otros pocos. Para los habitantes de la llamada comunidad autónoma de “Castilla y León” es día de celebración. Para los catalanes es Sant jordi, para los aragoneses otro día festivo. Para la masa  hipnotizada por los "miedos de comunicación" es el día del Libro, para muchos  otros no es nada. 

Una fecha que debería ser relevante en varias comunidades autobobas y que se ha quedado en una verbena regional monopolizada por una taifa mesetaria. 

No voy a escribir hoy de nuevo sobre la guerra de las Comunidades de Castilla o sobre los Comuneros. Aparte de los ríos de tinta escritos, películas, libros (1) y artículos, en este mismo blog (2) hay varias entradas sobre qué pienso y qué piensan otros castellanistas sobre el papel marginal de Castilla en la España surgida en 1978 o sobre el olvido premeditado de sus señas de identidad,  Comuneros incluídos. 

Hoy, porque es mi blog y me da la gana, vuelvo sobre mis sentimientos ante ese día, posiblemente similares a los de otras personas de mi generación y educación. Cansancio, incomprensión y cabreo.

Cuando hablo de formación no hablo de estudios o currículum académico, sino más bien de un ambiente y una manera de percibirnos como miembros de una comunidad cultural y por qué no decirlo, identitaria.  A todos los niños de mi edad , por ejemplo, se nos enseñaba en la E.G.B que Madrid formaba parte de la región de Castilla la Nueva. A Todos. Aunque la mayoría o no lo recuerdan o no les importa tras décadas de adoctrinamiento en escuelas u medios y olvido institucional premeditado. 

Sé que me repito, pero no me cansaré de recordar que  hasta bien entrados los años 80 muchos madrileños aún eran conscientes de nuestra pertenencia a Castilla, aunque solo fuese por Historia, identidad cultural y la aplastante evidencia geográfica. Y hasta los años 90 el Nuevo Mester de Juglaría actuó por san Isidro, generalmente en la Plaza Mayor r. Y no había una ni dos banderas castellanas. Había docenas.

Recuerdo perfectamente en 1982  ( a pesar del tiempo trascurrido y de lo imberbe que yo era o quizá precisamente por esto ) cómo el Nuevo Mester llenó la plaza mayor de Madrid con personas portando pendones de Castilla y coreando "Castilla entera se siente comunera". Banderas mayoritariamente moradas en aquel tiempo (3) .

Pero no lloremos más por lo que fue, por lo que pudo ser y no fue. Por lo que nos arrebataron no sólo a los madrileños sino a los hermanos toledanos, arriacenses, segovianos. Y todos los que vieron , no pocas veces impasibles o indiferentes , como se troceaba y se ninguneaba a la madre de lodas las Españas, a la Madre Castilla.


Sea como fuere para mi, y para otros pocos, el 23 de abril, el 2  de mayo, e incluso el 15 de mayo son fechas a las que se ha cambiado el sentido que conocimos en los años de la transición. Como en tantas otras cosas nos engañaron, Igual que en 1983 , cuando se nos vendió a los madrileños la moto de que la comunidad autónoma naciente era solo un artificio administrativo pero que nunca iría en detrimento de nuestras relaciones con el resto de las Castillas. Da igual. En 1983 a muy pocos madrileños les importaba, solo unas docenas de miembros de "Comunidad Castellana", Tierno Galván o Ramón Tamames alzaron su voz contra el despropósito de lo que venía. 

Nos mintieron, manipularon y hasta hoy. Progresiva, paulatinamente, nos han ido borrando la identidad, nuestras raíces, reescribiendo una Historia de la que se ha borrado nuestra pertenencia a Castilla desde la conquista por el rey Alfonso VI. Atlas, libros de texto, monográficos sobre la capital y su provincia, televisión, etc etc. 

Por un lado tenemos a las "derechas"a las que se les llena la boca con la palabra España y para las que Madrid es otra bandera rojigualda y un torito de Osborne,  rompeolas de todas las taifas 

Y por otro las "izquierdas" para las que toda región, nación, nacionalidad u oblast tiene derechos históricos menos precisamente Castilla. Y a las que les da urticaria el nombre de Castilla; elles tan ciudadanes del munde , elles, adalides del  Cosmopaletismo imperante. 

Unos y otros han exaltado el casticismo zarzuelero en un momento y la multiculturalidad en otro. Curiosa multiculturalidad esta que reconoce todas las culturas menos la autóctona. Un amigo decía que se sentía como un palestino que ve su tierra tomada por colonos israelíes. Yo más bien me siento como uno de los últimos sioux viendo desde su reserva en Dakota del Sur  cómo los rostros pálidos  profanan las sagradas tierras de sus ancestros. Cómo establecen nuevos usos, costumbres, idiomas y banderas.

 ¿Exagerado ? A las pruebas me remito: en la Villa y Corte es cien mil veces más probable encontrar tiendas con productos de cualquier parte del mundo o de España que mantequilla dulce de Soria. En la mayoría de barrios es más fácil toparse con un Kebab que con una churrería. Ese es un hecho. No vamos contra nadie, pero duele sentirse extranjero en tu propia ciudad. Duele que un tío de Cádiz o de Maracaibo te digan qué es ser madrileño o cuál es el papel de Madrid. Democracia lo llaman. Genocidido cultural lo llamo. Extinción como pueblo. 

Entre unos y otros nos han  ido borrando siguiendo uno de los principios básicos de la ingeniería social gramsciana: el principio de gradualidad,  ir poco a poco, año a año , mes a mes, día a día, introduciendo pequeños cambios hasta que la mentalidad colectiva cree lo que quieren que se crea. Hasta que todos ven como normal lo que hace décadas o lustros era inconcebible.

En la interesante obra de Jesús Hernández "esto no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial " se indica , al respecto de las tierras alemanas que pasaron a formar parte de Polonia tras 1945:

" ...las autoridades polacas o checas pusieron en marcha desde el primer momento una política sistemática de erradicación de cualquier rastro de presencia germana. Al citado cambio de los topónimos se sumó la destrucción de los monumentos alemanes y su sustitución por otros checos o polacos. La lengua alemana fue prohibida (...) Las escuelas dejaron de impartir Historia de Alemania y a los niños se les inculcó que esas regiones habían sido siempre polacas o checas (...) " (pag 370 op.cit. ) 

En Madrid ha sido igual. Parece que nunca hayamos sido Castilla o que esto fue una cosa de la Edad Media o de Franco. Algo parecido se ha hecho en Cantabria, a cuyos habitantes se les ha lavado el cerebro con un supuesto celtismo y con un glorioso pasado prerromano , cuando los actuales cántabros son descendientes de esos mismos romanos y de los primeros que se denominaron castellanos. Y qué decir de la Rioja, cada vez más euskaldunizada. 

Divide y vencerás. Que los Comuneros, que se los ha apropiado la comunidad duerolandesa son personajes manipulados por unos y otros por intereses políticos o ideológicos , vale. Que han sido instrumentalizados, vale. Que se les ha podido mitificar, vale. 

Toda Nación crea, utiliza o infla sus mitos, y Castilla no iba a ser menos: el Cid, los Comuneros, la reina Isabel, el Empecinado, Fernán González . 

Pero sin duda, a pesar de la mitificación. han sido personajes con una relevancia y una huella histórica muy superior a otros muchos con los que nos machaca la propaganda sistémica.  Mucho mas influyentes, reales y decisivos en nuestra Historia general que las invenciones de un notario sevillano o un antiguo carlista vizcaíno, por ejemplo. Y todos los que les siguieron.

En Castilla nadie es más que nadie, dice el fuero de Sepúlveda. Lema que , por cierto, se apropió otro de los causantes de nuestra división, famoso por su mostacho y sus anchoas.

Castilla no pretende ser más que nadie. Como dice Pedro de Hoyos: "Defender a Castilla no supone ofender a nadie, apreciar a Castilla no supone despreciar a nadie, amar a Castilla no supone desamar a nadie (,,,) "


En fin, ya está bien de pataletas. La indignación ante la injusticia está bien cuando nos lleva a la acción. Algunos, cada uno desde nuestros medios, luchamos porque nuestra Historia, nuestra cultura, nuestra identidad como pueblo no se borren como se borraron las fronteras de Prusia tras 1945 o de Hungría tras el tratado de Trianón. 

La vida y la Historia dan muchas vueltas. Nada es para siempre. En los años 90 nos decían que el vinilo se iba a extinguir en aras del CD, y que el cine desaparecería en beneficio del video.


El vinilo no solo no ha desaparecido , sino que ha vuelto, aunque bajo la forma de objeto de culto y de ritual lúdico nocturno. Los Cds en no pocos casos han terminado como posavasos o espantapájaros.


" Quien sabe si las cigüeñas han de volver por San Blas...."


Arrieritos somos. Y sólo tras muertos capitularemos. 



(1) La Bibliografía es extensa, pero aquí van solo unos títulos:

“Las Comunidades de Castilla “ José Antonio Maravall

“Los Comuneros” Joseph Pérez

“Comuneros: La revolución de Castilla” de Engel de la Cruz

“Mora, 23 de abril de 1521 “ Hilario Rodríguez de Gracia

“Cuando el mal gobierno sublevó a un pueblo “ (István Szasdi, remedios Morán y VVAA ) 

“Madrid Comunero: Crónica, documentos y análisis del alzamiento en la Villa” de José Manuel Castellanos Oñate 

Más novelas históricas, como : 

“ Castellano “ de Lorenzo Silva 

“La Reina Comunera” de José García Abad

“La Comunera: María Pacheco, una mujer rebelde” de Toti Martínez de Lezea

“Diario de un Comunero” de Nacho Miguelsanz

“La Comunera de Castilla” de María Teresa Álvarez

“1521: Comuneros” de Cándido Cisneros 

“El Reino Sublevado” de Carlos Serrano Nouaille

“Comuneros: El rayo y la semilla (1520-1521) “ de Miguel Martínez


Películas: “Comuneros” documental de Pablo Garcia Sanz 

(2) Entre otras:

https://pepinillomutante.blogspot.com/2015/04/feliz-dia-de-la-derrota-feliz-dia-de.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2013/04/my-own-private-villalar.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2013/04/villalar-1521-contado-los-ninos.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2012/04/23-de-abril.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2012/04/los-perdedores-de-la-historia-de-espana.html

https://pepinillomutante.blogspot.com/2012/02/xxiv-homenaje-los-comuneros-toledanos.html

(3) Durante buena parte de los siglos XIX y XX se creyó erroneamente que el color de la bandera de Castilla era el morado, y ese error llevó a la franja morada del escudo del Real Madrid y al color morado de la tricolor de la 2ª república española, en honor de Castilla. Sobre las causas de ese error recomiendo lean entre otros los artículos al respecto de la Web de Asociación Castilla

https://www.asc-castilla.org/castilla/historiasup/heraldica-de-castilla/el-morado-qdeq-castilla-una-sucesion-de-confusiones/

https://www.larazon.es/cultura/historia/20211114/7qgmzjnqmjfuhm3s7xwaopxk3i.html#:~:text=Se%20sabe%20que%20el%20color,Y%20personal%20del%20monarca.

viernes, 28 de julio de 2023

Qué es el Distributismo

 Publicado originalmente en Religión en Libertad

https://www.religionenlibertad.com/cultura/800243961/que-es-distributismo-alternativa-catolica-socialismo-capitalismo.html

¿Qué es el distributismo? ¿Es una alternativa al capitalismo y al socialismo? ¿Es aplicable hoy?


El distributismo es una especie de "tercera vía" económica entre el socialismo y el capitalismo, que fomenta la economía de lo pequeño y cercano.

El distributismo aparece como una "tercera vía" económica y social entre el socialismo y el capitalismo, que fomenta la economía de lo pequeño y cercano, la subsidiariedad, que haya muchos pequeños propietarios, lo que da libertad a los hombres. Fueron los escritores católicos Hilaire Belloc y G.K. Chesterton sus grandes difusores, inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia Católica.


Índice de lo que debes saber sobre el distributismo


¿Qué es el distributismo?


¿Cuáles son los principios del distributismo?


¿Cuál es el origen del distributismo?       


¿Quiénes son los ideólogos del distributismo?


¿Cuál es la influencia de la Rerum Novarum de León XIII en el distributismo?


¿Es aplicable el distributismo hoy?


***


¿Qué es el distributismo?


El distributismo nació a principios del XX a raíz de la encíclica Rerum Novarum, en la cual el Papa León XIII hizo en 1891 un repaso a la situación social de aquel momento, donde llamaba la atención de las condiciones inhumanas en que se encontraban los trabajadores. Esta propuesta se basa en la creencia de que el sistema capitalista y el socialismo son defectuosos y conducen a la concentración del poder y la propiedad en manos de unos pocos, lo que genera desigualdad y problemas sociales.


Juan Manuel de Prada, defensor del distributismo, explicaba que “Hilaire Belloc y G. K. Chesterton consideraron siempre que el capitalismo era la gran plaga que impedía la floración de una sociedad auténticamente cristiana, por haber introducido la competencia en las relaciones conyugales, desarraigado al hombre de su tierra y nublado las virtudes de nuestros mayores, convirtiendo a los seres humanos en máquinas al servicio de la producción”.


Belloc señalaba que “el capitalismo constituye una calamidad no porque defienda el derecho legal a la propiedad, sino porque representa, por su propia naturaleza, el empleo de ese derecho legal para beneficio de unos pocos privilegiados contra un número mucho mayor de hombres que, aunque libres y ciudadanos en igualdad de condiciones, carecen de toda base económica propia”.


Y para aclarar en qué consiste, De Prada afirma que “el distributismo se funda en las instituciones de la familia y la propiedad, pilares básicos de un recto orden de la sociedad humana; no cualquier familia, desde luego, sino la familia católica comprometida en la procreación y fortalecida por vínculos solidarios indestructibles. Tampoco cualquier propiedad, y mucho menos la propiedad concentrada del capitalismo, sino una propiedad equitativamente distribuida que permita a cada familia ser dueña de su hogar y de sus medios de producción. El trabajo, de este modo, deja de ser alienante y se convierte en un fin en sí mismo; y el trabajador, al ser también propietario, recupera el amor por la obra bien hecha, y vuelve a mirar a Dios, al principio de cada jornada, con gratitud y sentido de lo sagrado, santificando de veras sus quehaceres cotidianos”.


¿Cuáles son los principios del distributismo?


Inspirado por la doctrina social de la Iglesia y especialmente de la encíclica Rerum Novarum, el distributismo tiene como base las instituciones de la familia y la propiedad, pilares básicos de la sociedad. Son tres los grandes principios en los que se basa esta vía alternativa al capitalismo y al socialismo: propiedad privada, subsidiariedad y solidaridad.


-Propiedad privada: a diferencia del capitalismo, donde la propiedad puede y en muchos casos está en manos de un pequeño grupo de personas, en el distributismo se aboga porque muchos tenga una pequeña propiedad productiva, que sea equitativa y esté justamente distribuida. El objetivo es que cada familia sea dueña de su hogar y de su medio de producción, pudiendo así ser autosuficientes y tener una vida digna. El escritor Juan Manuel de Prada, distributista confeso, explica que “el trabajo, de este modo, deja de ser alienante y se convierte en un fin en sí mismo; y el trabajador, al ser también propietario, recupera el amor por la obra bien hecha, y vuelve a mirar a Dios, al principio de cada jornada, con gratitud y sentido de lo sagrado, santificando de veras sus quehaceres cotidianos”.


Al haber un gran número de productores de mismos bienes y servicios el mercado sería más competitivo, no existirían empresas con grandes cotas de poder o influencias políticas o sociales, y el mercado se autorregularía evitando los monopolios y situaciones económicas injustas.


-Subsidiariedad: El distributismo tiene como gran pilar también el principio de subsidiariedad. Frente a un socialismo que encumbra al Estado, el distributismo afirma que una autoridad debe limitarse a ejercer tan sólo aquellas funciones que no pueden ser desempeñadas a un nivel más bajo. Es decir, aquellas cosas que pueda hacer el individuo no deberían hacerlas el Estado o las grandes empresas. Esta idea sintetiza magistralmente la tradición escolástica y el sentido cristiano de la propiedad privada, y en él y su reflejo en la encíclica Rerum Novarum se basó el pensamiento económico de Chesterton y Belloc. Este principio se podría resumir, en términos del economista E.F. Schumacher, con la expresión “lo pequeño es hermoso”.


-Solidaridad: Igual de importante que los aspectos anteriormente citados, la solidaridad se convierte en un aspecto fundamental del distributismo. Pero hay que entenderlo como una solidaridad basada en la virtud teologal de la caridad. En Distributism Review, Pedro Jiménez de León señala que en esta corriente “el trabajo no debe buscar nuestro lucro personal, sino el bien común. Así, el Estado debe trabajar de manera subsidiaria para el bien común de cada comunidad. No importa si se pierde eficiencia en muchas cosas, lo importante es trabajar para y hacia el bien común, lo que es, tomar aquellas medidas que promuevan la virtud entre las personas y de esa manera su felicidad. El Estado debe asegurar la propiedad del sistema de producción de cada individuo o establecer empresas copropieatarias. El distributismo no rechaza que ciertos servicios como podría ser la seguridad social, la policía o el ejército se releguen al Estado y que éste asegure su correcto funcionamiento. Hay servicios que por sus características no son viables de llevar a cabo por la pequeña propiedad, por lo que deben relegarse al Estado, respetando siempre el principio de subsidiariedad”.


¿Cuál es el origen del distributismo?     


El origen del distributismo se sitúa en los inicios del siglo XX de mano de los intelectuales ingleses Hilaire Belloc y G.K. Chesterton. En su tesis doctoral Gilbert Keith Chesterton y el distributismo inglés en el primer tercio del siglo XX, Daniel Sada explica que fue el propio Chesterton quien atribuyó a Belloc el haber sido el primero en formular las tesis distributistas, aunque quizás pudo decirlo porque fue el primero en utilizar el término distributismo en su obra El Estado servil.


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/1e/Shaw%2C_Belloc_e_Chesterton.jpg

De este modo, los primeros escritos que hablan de las tesis distributistas, aunque todavía no eran citadas con tal nombre, provienen de una disputa que entre 1907 y 1908 mantuvieron Belloc y Chesterton en la revista New Age del socialista A.R. Orage en la que los dos autores discutieron con G.B Shaw y H.G. Wells sobre capitalismo, socialismo y distribución de la propiedad. Fue aquí donde se sentarían las bases del distributismo.


En los años siguientes se fue desarrollando primero de manera más sencilla en la revista The Eye Witness y después con mucha mayor intensidad en el semanario G.K.`s Weekly.


Según explica Daniel Sada en su tesis, la primera obra propiamente distributista fue escrita por Chesterton, Lo que está mal en el mundo, que fue publicada en 1910. Sin embargo, suele citarse como primera obra de referencia distributista otra de Belloc tres años posterior: El Estado Servil. En Lo que está mal en el mundo, Chesterton ya deja planteada su postura sobre los temas esenciales del distributismo: familia, propiedad, capitalismo y socialismo, plutocracia, parlamentarismo, Edad Media y cristiandad como referentes distributivos, etc. Hasta ahora nos hemos referido a los orígenes de la formulación de las ideas distributistas.


Aunque Sada habla del origen el distributismo a inicios del siglo XX, lo hace desde un punto de vista filosófico. Las ideas distributistas venían siendo expuestas desde entonces, habiendo surgido como respuesta aplicada al llamamiento que hiciera León XIII a los católicos en la Carta Encíclica Rerum novarum de 1891, para desarrollar alternativas válidas que sirvieran de corrección a los errores del capitalismo y del socialismo denunciados por la encíclica. En cuanto a cuanto movimiento social no toma cuerpo hasta que en 1925 Chesterton comienza a editar el semanario G.K.'s Weekly, en torno al cual se erige la Liga Distributista el 17 de septiembre de 1926. 


El distributismo no se podría entender sin la encíclica Rerum novarum de León XIII, punto de partida del que surgirá esta corriente cuyas bases pusieron dos grandes intelectuales en Reino Unido, Chesterton (1874-1936) y Belloc (1870-1953), que además de grandes amigos tuvieron muchas cosas en común, como su fe y su amor por la literatura.


Ambos se influyeron mutuamente intelectualmente, lo que facilitó las bases del distributismo. Se cree que se conocieron personalmente en el año 1900, aunque es probable que ambos tuvieran conocimiento del otro desde antes.


Los dos eran cristianos devotos, también poetas, ensayistas, novelistas, críticos sociales, y apologistas religiosos. Según explica Daniel Sada en su tesis doctoral, curiosamente cada uno escribió, aproximadamente, unos cien libros. La principal diferencia entre sus carreras era que Belloc tenía más de historiador y Chesterton más de crítico literario.


“Las ideas históricas y políticas de Belloc influyeron a Chesterton, mientras que Belloc se tenía a sí mismo por un ignorante de la literatura inglesa, y decía que había aprendido de Chesterton lo que sabía de ella. Por otro lado, la obra de ficción de Chesterton fue mejor y más conocida que la de Belloc. Los dos eran tan elocuentes hablando como escribiendo, y eran también excelentes en los debates; pero Belloc era bastante mordaz y falto de humor, mientras que Chesterton era indefectiblemente jovial. El pensamiento de Belloc era claro, lógico y sistemático; el de Chesterton romántico y paradójico”, explica.

¿Cuál es la influencia de Rerum Novarum de León XIII en el distributismo?


Como ya se ha dicho anteriormente esta encíclica publicada por León XIII en 1891 y que pone las bases de la doctrina social moderna impresionó sobremanera a Chesterton y Belloc, padres del distributismo, para el que aplicaron elementos importantes de los planteamientos sugeridos por el Papa en este texto magisterial.


La encíclica Rerum Novarum de León XIII establece los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia, resaltando la dignidad humana, la justicia social, el papel del Estado, los derechos de los trabajadores, la subsidiariedad y el bienestar de la familia como elementos centrales en la búsqueda de una sociedad más justa. Puntos, la mayoría de ellos, que de una manera más clara y otras más implícita, influirían enormemente en el distributismo.


El Papa resaltó la dignidad humana inherente de cada persona en un momento en el que muchos eran explotados al límite, de ahí que destacara la importancia de reconocer los derechos fundamentales de los trabajadores, con salarios y condiciones laborales justas. También promovía en la encíclica la justicia social y la importancia de garantizar el bien común para todos.


En cuanto al papel del Estado, León XIII abogaba por una intervención limitada del Estado en la economía, reconociendo y defendiendo la propiedad privada, pero no la acumulación desmedida de las riquezas. Además, introduce el principio de subsidiariedad, uno de los pilares en los que después se sustentaría el distributismo, sosteniendo que los asuntos deben ser manejados por la autoridad más cercana al nivel en el que pueden ser resueltos efectivamente. Igualmente, el texto enfatiza la importancia de la familia como base de la sociedad, y por ello promueve el derecho a que los trabajadores tengan tiempo libre para descansar y pasar tiempo con sus familias.







¿Es aplicable el distributismo hoy?


Una de las grandes preguntas que se hacen hoy acerca del distributismo, pero que también se hicieron en el origen de esta “tercera vía”, es si es realmente aplicable hoy, dada la coyuntura actual, el avance de la tecnología, o la influencia de ésta en los medios de producción. Sin embargo, el intelectual Juan Manuel de Prada, admirador de Belloc y Chesterton, considera que sí es aplicable hoy. Pero se centra a la hora de afirmarlo no tanto en la tecnología sino en las personas que estén dispuestas a llevarlo adelante.


De Prada explicaba que “el distributismo no postula una sociedad de individuos iguales, empachados de una libertad que acaba destruyendo los vínculos comunitarios, sino una sociedad verdaderamente fraterna, regida por los principios de dignidad y jerarquía, en la que mucho más que el bienestar importa el bien-ser. Algunos la juzgarán una sociedad utópica; yo la juzgo perfectamente realizable, en un tiempo como el presente, en que el capitalismo financiero y el llamado cínicamente Estado social de Derecho se tambalean, heridos de muerte. Sólo hacen falta católicos radicales e intrépidos, con poco que perder (el soborno del mundo) y mucho que ganar (la vida eterna)”.


Por su parte, Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, y experto en el distributismo señalaba igualmente que la propuesta distributista podría inspirar nuevos esfuerzos para superar tanto el actual sistema como “la filosofía que en él subyace”.


Según considera, en el capitalismo, “junto a un fin muy loable y necesario, como es la generación de riqueza, viene indisolublemente pegada una filosofía de fondo en la que el consumo es la lógica que parece invadirlo todo, y la persona no es fin en sí misma, sino un instrumento”. Frente a esto, el distributismo ofrece, “más que una propuesta económica concreta, una reflexión desde la centralidad de la persona”. Esta centralidad “sólo puede producirse desde la libertad», y para ello es necesario, “en el orden social y económico, una correcta distribución de la propiedad”. Así, cada hombre tendrá algo suyo sobre lo que poder actuar de forma creativa.






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